domingo, 25 de agosto de 2013
COLAPSO PRODUCTIVO Y EXPANSIÓN PETROLERA
sábado, 17 de agosto de 2013
FUTURO DE LOS JUBILADOS Y JUBILABLES
sábado, 10 de agosto de 2013
EVOLUCION DE MODELOS PRODUCTIVOS Y EL PROBLEMÁTICO CASO VENEZOLANO
sábado, 3 de agosto de 2013
CONFLICTOS LABORALES Y ALIANZAS NECESARIAS
domingo, 28 de julio de 2013
RESPONSABILIDADES EN LOS CONFLICTOS LABORALES EN EL SECTOR PÚBLICO
Persiste una mayor conflictividad laboral en el sector público que en el privado. Sin embargo la acción de los entes estatales relacionados con este ámbito dirige más su atención hacia el segundo. Hacia éste se orientan las acciones más activas de inspección y vigilancia, y consecuentemente de presiones y sanciones. Pero el sector público no se revisa a si mismo en lo que tiene que ver con condiciones de trabajo, por tanto a su interior reina la opacidad y hasta las sorpresas. Por ejemplo en días pasados un accidente que lamentablemente produjo la muerte de cuatro obreros chinos, dejo en evidencia la sorpresa de la explotación de una determinada mina de hierro por parte de una empresa y el uso de mano de obra extranjera en el Estado Bolívar, cuando este mineral solo es explotable por el Estado. Ocurre el sorpresivo suceso, y luego vuelve el limbo y seguramente poco se sabrá de las causas y los responsables del hecho, accidentes muchos más grandes en pérdidas humanas y materiales aún siguen en el limbo.
Sin embargo un tipo determinado de rasgo caracteriza la acción estatal en los conflictos en el sector público. Se trata de casos de fomento y la provocación de los mismos por parte del propio patrono gubernamental. Algunos en desarrollo, como apunta la situación de las relaciones laborales del Inces. Un cierre gradual de un ente que tiene una misión tan importante como es la capacitación para el trabajo, con una trayectoria institucional de aportes y logros en su campo, ha venido siendo paralizado gradualmente por el patrono estatal, y por supuesto los trabajadores y sus organizaciones reaccionan defensivamente para el mantenimiento de su fuente de trabajo y de sus conquistas laborales.
Otro tipo de provocación gubernamental es lo que recién se manifiesta en la empresa Alimentos Diana, fabricante de aceites comestibles y otros productos derivados localizada en Valencia. De súbito desde la cabeza ministerial se nombra a un nuevo Director, destituyendo a quien venia ejerciendo este cargo de la empresa, quien procedía de selección en un proceso ampliamente consultado con los trabajadores de todos los niveles, y ademas con un historial favorable de buena gestión, evidenciada con incrementos de los niveles productivos y la expansión de la empresa estatal. Una de las muy pocos empresas recuperadas y/o expropiadas que pueden mostrar estos resultados. Un avis raris.
Igualmente entra en el terreno de la provocación estatal el origen del conflicto universitario. De esta manera lo planteamos por dos razones muy visibles. Primero desconocer un mecanismo institucional del funcionamiento de las relaciones de trabajo como son las Normas de Homologación, que constituyen el eje de la revisión salarial y de otras condiciones de trabajo en este sector. Este desconocimiento ha ocurrido sin ningún razonamiento ni proceso alguno de diálogo e intercambio. Segundo, desconocer a las organizaciones representativas del sector docente. Resulta un trato indigno el promover unilateralmente un proceso de normativa laboral cuando hay una tradición de negociaciones de varias décadas, y sugerir al gremio histórico de estas relaciones de trabajo -Fapuv- que participe con voz pero sin voto en las discusiones, y que por otro lado como representante de los docentes funja una federación que en las universidades en paro no tiene presencia alguna, es totalmente desconocida.
Estos ambientes laborales obviamente entran en conflicto, pero es importante destacar que el impulso motriz de el levantamiento de los trabajadores proviene de medidas del patrono estatal, que unilateralmente promueve sustituciones laborales que ponen en riesgo en algunos casos el empleo -Inces-, en otros la conducción asertiva de la empresa -Aceite Diana-; y en el tercero, ignorar un mecanismo de revisión salarial que ha funcionado por más de tres décadas y de una organización gremial altamente representativa con más de cuarenta años de negociaciones y administración contractual responsable - FAPUV-.
Hemos analizado en otras contribuciones la crisis de la libertad sindical y de las negociaciones colectivas. Obviamente esto se traduce en conflictos laborales, y de alguna manera los conflictos alteran el desenvolvimiento del servicio y provisión del bien correspondiente. Esto expone el desarrollo del conflicto a reclamos de algunos de los sectores afectados. Se entiende que la paz y la normalidad institucional es una responsabilidad central de las autoridades a las cuales nos sometemos los ciudadanos, pero el problema que importa destacar aquí es dirigir la mirada al origen del conflicto laboral tal o cual. El pronunciamiento sobre un conflicto laboral en un servicio como la educación, debe mirar no sólo la parálisis en un lapso dado, sino ver el origen del conflicto y las diversas responsabilidades involucradas.
Hemos destacado que es desde patronato gubernamental que se ha promovido el conflicto, y que los trabajadores a través de sus organizaciones lo que hacen es defenderse. Esto a su vez deja en entredicho algunas instituciones existentes para cumplir ese papel, como son los casos del Ministerio de los asuntos laborales, Judicatura, la Fiscalía y la Defensoria del Pueblo, las que sólo muestran voluntad y su acción en los casos de ocurrencia de estos mismos problemas en el sector privado, pero son indiferentes en tanto el empleador sea el poder gubernamental.
El desenlace de la conducción errática de estos procesos que empieza por comportamientos y ejercicios que pone en practica medidas unilaterales y arbitrarias del patrono estatal, luego pasan a ignorar a los interlocutores válidos, y aún más grave a inventar interlocutores artificiales, para luego señalar a los trabajadores afectados con medidas judiciales y amenazas punitivas apuntando a la criminalizacion de lo laboral - más de doscientos casos en el ámbito laboral se registran en el país-; sin dejar de mencionar dos amenazas adicionales, una la sorpresa de la presencia militar - caso paro en la UCLA- y otra algo más soterrada y oscura, la presencia de grupos civiles armados en actitud amenazadora de los liderazgos y de las acciones de protesta - caso UCV, ULA, UNEXPO -
El diálogo y la negociación efectiva y genuina es lo que esperan los trabajadores de su patrono, lo contrario es regresivo. Hechos más que palabras hacen falta.
hector.lucena@gmail.com
@hl_lucena
sábado, 20 de julio de 2013
LA PROGRESIVIDAD EN PELIGRO
sábado, 13 de julio de 2013
¿Qué es dialogo? ¿Qué es una mesa de dialogo? ¿Qué se espera de ella?
Independientemente del funcionamiento que haya tenido para un determinado colectivo o institución, bien vale la pena reflexionar sobre su desenvolvimiento.
Una mesa de dialogo es un mecanismo extraordinario, ya que de funcionar normalmente los mecanismos de relacionamiento entre los diversos sectores que se vinculan, al menos en el quehacer de las relaciones de trabajo, justamente éstos debieran ir dando respuestas a las necesidades planteadas por los actores.
Una mesa o instancia extraordinaria para el dialogo, se entiende en circunstancias de cambios profundos de las relaciones de trabajo que exigen un intercambio que va más allá de los mecanismos convencionales, también se entiende que en el marco de un conflicto que ha traído consigo la ruptura de las relaciones regulares entre los actores, sea una instancia de este tipo adecuada para recomponer las relaciones fracturadas.
También cabe la pertinencia del dialogo, en la construcción inicial de las relaciones de trabajo, las que parten de un estado de no comunicación ni reconocimiento, a la búsqueda de lograr instituir justamente estas vinculaciones elementales. En el presente nivel de desarrollo de las relaciones de trabajo en Venezuela, sólo en muy contados sectores se pudiera plantear una aspiración de este tipo. Por ejemplo en nuestro medio sería que en los órganos o cuerpos armados, en el conjunto de los jueces que conforman el poder judicial, así como los fiscales y defensores que conforman el poder moral, se levanten movimientos que conduzcan a plantear aspiraciones de organización gremial y el consecuente planteo de revisión de condiciones de trabajo.
El Estado, que además es un actor de las relaciones de trabajo, ha mostrado una obsesión por el control político de las organizaciones de los trabajadores y de su funcionamiento. Lo que trae consigo limitaciones al ejercicio de la libertad sindical y de las acciones colectivas que le son propias.
Teóricamente la intervención estatal se espera en la relación con las organizaciones de los trabajadores para su promoción y protección, visto que sus interlocutores son más poderosos, sea el Estado patrono, o las empresas privadas, pero sucede todo lo contrario, ya que predomina la intención de someterlas y subordinarlas a las intenciones y propósitos del gobierno de turno, imponiendo obstáculos desde su registro hasta las más elementales tareas de funcionamiento, aprovechándose del amplio espectro de regulaciones intervencionistas, que eran ya bastantes para 1998, pero que en el transcurso de estos últimos quince años se han multiplicado.
En este contexto plantearse el dialogo entre una organización de trabajadores y una entidad empleadora estatal es un enorme desafío. Entendemos un genuino dialogo. ¿Cuales elementos hay que plantearse para su alcance?
En primer lugar valorar que el dialogo como herramienta para superar una controversia o un conflicto, implica exponer posiciones, oír al otro, estar dispuesto a revisar posiciones, lo que pueda dar lugar a ratificar o rectificar, dando y cediendo por un lado y alcanzando logros por el otro. Es importante que en el dialogo quede un producto que las partes sientan un grado de satisfacción por el resultado. Deseable es que no se entienda que es una guerra a muerte, donde de un lado quedan los victoriosos y del otro los derrotados.
En segundo lugar un reconocimiento pleno y mutuo de los actores, trabajadores y empleador (es). Así como de cualquier otro actor que tenga relación legal y legitima con las partes en conflicto, así como con la implementación de lo que se acuerde. El respeto y las formas en el trato al otro no son menos importantes.
En tercer lugar el contenido de la agenda que reúne a las partes. Su confección es tarea de los involucrados. Esto distingue el dialogo de la imposición o de la simple información.
En cuarto lugar, los participantes en el proceso de dialogo deben tener las facultades necesarias para desenvolverse con un cierto grado de autonomía y toma de decisiones, ya que de lo contrario el dialogo sería accidentando y limitado.
En quinto lugar, los mecanismos de seguimiento y cumplimiento de lo acordado.
Para concluir, no hay que dejar de mencionar el grado de polarización existente en todos los ámbitos de la vida del país, y por supuesto muy visible en casos de controversias laborales, ya que seguramente emergen posturas controversiales sustentadas entre la visión meta de un lado y del otro, y el asunto específico laboral que está presente en la coyuntura. Querer aprovechar la revisión de las condiciones de trabajo, para introducir aspiraciones que pretendan borrar instituciones representativas, así como los mecanismos de revisión salarial existentes, complejiza el encuentro de soluciones. Al igual que si del lado de los trabajadores se pretendiera fines equivalentes con respecto a la organización de las entidades estatales.
Ojalá la experiencia de reconocer que el país no empieza ni termina en un conflicto laboral, permita concentrarse en su resolución en un genuino y autentico dialogo.