miércoles, 15 de abril de 2026

LA MOVILIZACION LABORAL UNITARIA Y LAS RESPUESTAS DEL INTERINATO

 En las semanas posteriores al  3 de enero de 2026, se reiniciaron discretamente encuentros de trabajadores, jubilados, pensionados, estudiantes, desempleados, ya para abril, tres meses después de la extracción y del gobierno interino se producen movilizaciones de mayor envergadura, con los mismos componentes sociales. Se reconoce que desde febrero la convergencia de dirigentes que habían estado bajo resguardo, se suman otros que salieron de prisión, entraron en contacto entre sí con compañeros de similares organizaciones, pero igualmente se promueven relaciones más allá de sus pares usuales. El ritmo fue gradual entre enero y febrero, pero terminando marzo y lo que va de abril, se ha multiplicado el esfuerzo organizativo y movilizador.  

  Han empezado a construirse documentos, petitorios, que ha dado lugar a movilizaciones para concluir con su entrega, en algunas entidades estatales que forman parte de la Administración del Trabajo, en la sede principal ministerial  de Caracas, y en sus oficinas -Inspectorías del trabajo-  en varios otras capitales de Estado. Se ha coordinado para que en todas estas acciones consignen el mismo documento. Hasta ahora, no ha habido mayor reacción, cierto que se han excarcelados a algunos dirigentes y a otros se les ha liberado, aún quedan presos políticos, cerca de 500, en casi todos de por medio la represión por la condición de disidentes. Destaca la inercia en el caso del tratamiento dado en la ley de amnistía a los militares, alcanzan a cerca de doscientos, y han quedado injustamente por fuera de su restringida cobertura.  

  En Abril 11, sábado pasado, un amplio espectro del mundo sindical auto denominado "Encuentro Nacional de Trabajadores"en donde seis centrales nacionales presentes, tan solo ausente la afín al gobierno, además "federaciones nacionales y regionales, gremios y asociaciones de profesionales y técnicos, sindicatos de base, corrientes sindicales; sectores laborales del magisterio, de las universidades, de la salud, petrolero, eléctrico, de la construcción, de las comunicaciones, empresas básicas de Guayana, trabajadores del sector privado y el numeroso sector de pensionados y jubilados, entre otros". Ello integraba diversas visiones ideológicas de las acciones laborales, diversos vinculaciones con el mundo del trabajo y sus tradicionales formas organizativas y de acción, pero lo importante todos unidos en el interés de responder conjuntamente "ante la actual crisis y la ofensiva anti laboral", reconociendo que "la unidad no es solo una opción táctica, sino una necesidad existencial para la supervivencia de la organización sindical y el rescate de los derechos de la clase trabajadora venezolana." Corresponde hacer un reconocimiento al esfuerzo que dio lugar a este documento de diagnóstico, principios, actividades y programa para el plazo inmediato, de una amplia e importante representación del movimiento laboral venezolana congregada en este evento. 

Destacable lo indicado al final del documento, de proponerle la articulación y acercamiento con otro sector - La Coalición Sindical Nacional-  promotor de notable activismo de calle, entre ellos la marcha anunciada con destino al Palacio de Miraflores (9 Abril)y reprimida como ya había ocurrido con otra anteriormente,  y anunciando otras acciones, reiterando que "Las demandas laborales llevada a cabo este 9 de Abril son comunes y la responsabilidad histórica nos obliga a marchar juntos ahora y el 1ro de mayo. La unidad de acción es el único camino para conquistar los derechos que nos han sido arrebatados".  Se llama la atención que no sería conveniente el no entendimiento entre ambos esfuerzos, es de esperar acercamientos y vínculos, teniendo en cuenta que los fines y objetivos lucen coincidentes.

El interinato promueve en los hechos un proceso paralelo y coincidente con el prolongado y lento desarrollo del Foro de Dialogo Social, derivado del exhaustivo análisis contenido en el Informe de la Comisión de Encuesta de la OIT. Cierto que algunos sectores sindicales, al no ser parte de esta instancia la objetaron,  y ha de señalarse que el gobierno no fue responsable con su desenvolvimiento. Lo esquivaba y subestimaba. Así como en otras instancias de diálogo, el gobierno jugaba al cansancio y la fatiga de los verdaderamente interesados. 

Toca que estas condiciones post 3 de enero, den lugar a un replanteo amplio de las aspiraciones de que se materialicen en una institucionalización efectiva, lo que implica más auténtica que lo manifestados en los meses que  han transcurrido en la etapa del presente interinato.

domingo, 5 de abril de 2026

Y SIGUE LO DE LA CONSTITUYENTE LABORAL

  Enterándonos que el interinato continua mencionando una tal constituyente laboral, asignando como comisionado al ex-ministro del trabajo Vicente Piñate. Como es conocido este proceso carece de fundamento en la legislación laboral venezolana.  Con anterioridad, a lo largo del pasado año, en tiempos de N Maduro, hizo el anuncio de una tal  constituyente sindical, antecedente del anuncio reciente del interinato.  

Algunas consideraciones.

  No es momento para que un interinato sea quien altere formalmente las reglas laborales.  Cierto que han habido alteraciones regresivas a lo largo del régimen madurista, saltándose lo indicado en la Constitución, lo que ha estado planteado es que ella se cumpla, tal como los  mismos bolivarianos la redactaron, ajustando solo aquellos conceptos que coliden con Convenios OIT ratificados por la República.

  Realizada una reconstrucción de la institucionalidad, léase elecciones de un nuevo Ejecutivo y Legislativo, si estará la sociedad venezolana en condiciones de abrir el espacio para construir y  debatir reformas constitucionales, con sus correspondientes canales de participación institucional.

  Acerca del llamado Poder Moral, el país está expectante en la selección y el respeto a la Constitución. Aquí incluido un Poder Electoral, integrado por independientes con solvencia moral y profesional.

  Las elecciones han de ser de poderes públicos, así que lo sindical ha de seguir lo pautado en Convenio 87 OIT, reiterándose que no es un asunto del Estado ni de los empleadores. Fue una crasa violación de parte de los constituyentistas del 1999 colocar en manos del Consejo Nacional Electoral la administración de las elecciones sindicales. Al menos algunos pocos sindicatos hicieron valer su autonomía en este ámbito, tales se ha visto en algunas universidades, magisterio, algunos entes estatales, entre otros.

  Cierto que llevar a cabo elecciones sindicales es un esfuerzo logístico importante, más aún en instituciones empobrecidas, por las bajas remuneraciones de los afiliados, y la suspensión de los convenios colectivos. Tocará asignar facilidades logísticas para llevarlas a cabo, y que esos procesos autónomos coadyuven a avanzar en la unificación y fortalecimiento del movimiento.