sábado, 8 de septiembre de 2018

AUMENTO SALARIO MINIMO DECRETO EJECUTIVO Y AUMENTO CONTRACTUAL



EY: nos hizo un planteamiento, en sus propias palabras.. 


" Si tengo el aumento al salario mínimo decretado por el jefe de estado a partir del primero (1) de Septiembre y a su vez un aumento de 40%  a partir de la misma fecha por convención colectiva ¿cual aplica primero?. "

Le respondimos lo siguiente..


Bien importante el asunto para la acción inmediata, y confío que habrá oportunidad para que el intercambio que planteas, se analice y aborde. Sin embargo, no puede uno que le importa como funcionan las Relaciones Laborales, dejar de mencionar lo siguiente.

La falta de consultas previas en importantes desiciones que tienen repercusión laboral general, han de ser tomadas por los actores Sindicatos, Empresarios y Estado, así reza en los convenios de la OIT ratificados por Venezuela sobre la Consulta Tripartita y el Diálogo Social, y por tanto es de obligación tenerlos presente para el funcionamiento de las Relaciones Laborales en el país. De no hacerlo, traen lugar a situaciones que bien pudieran haberse previsto dado los intereses de los afectados, tanto en esta consulta, como también, no olvidar, en lo propio de un estado de derecho que implica la participación de la discusión parlamentaria de estos asuntos del interés nacional, lo cual agrega otra instancia de análisis, precisiones y consideraciones. 

Tradicionalmente los aumentos de salarios mínimos como resultante de la negociación tripartita preveían estas situaciones. Entonces, cuando los aumentos contractuales ocurrían en un determinado lapso antes o después de este nuevo mínimo, pero que llevaban el mínimo por debajo del decreto, entonces se imponía este último por ser mayor.

En cuanto al asunto puntual planteado, si tomamos el aumento contractual del 40%, ya que es un compromiso que viene de cuando fue negociado el vigente CC, es decir de antes del reciente Decreto, él llevaría el salario a un 40% más alto de lo que están previamente. 

  Pero en lo que hay que estar claro es que nunca alcanzarían el aumento del Decreto  del Ejecutivo que incrementa el salario mínimo general en un 5900%, que seguro no será en esa proporción en el caso de una empresa que tiene CC, ya que el salario mínimo en esas empresas será mucho mayor  de los Bs 3.000 mens. Entonces, al aplicarse el aumento del X % que corresponde a este caso, va a subir entonces el salario mínimo a BsS 1.800,00 mens. o 60 diarios.

domingo, 2 de septiembre de 2018

CANASTA BASICA Y ALIMENTARIA, AGOSTO 2018


Su formación universitaria es en estudios de educación, pero se ha hecho conocido por su dedicación al seguimiento de la publicación mes a mes de la canasta básica y alimentaria. Acumula ya 40 años de dedicación al tema. Originalmente, en el Centro de Documentación y Análisis (Cenda). Luego se separa de este centro y funda su propio organismo para similares estudios y cuyo nombre es casi el mismo, Cendas, pero cambia de institución de adscripción ahora se vincula con la FVM, la conocida Federación Venezolana de Maestros, fundada a fines de los años treinta, y una de las las organizaciones sindicales de mayor antigüedad y reconocimiento en el país. Este Cendas-FVM, ya  alcanzó sus veinte años de vida. Hablamos de su director, Oscar Meza, quién con la publicación mensual del informe de los valores de la canasta alimentaria y de la básica, genera un alto rating al inicio de cada mes para conocer de su informe. Igualmente el antiguo Cenda, continúa publicando los datos de precios al consumidor.

 Durante un periodo los datos del Cenda y de Cendas-FVM eran contrastados por los seguidores de la información,  con los publicados por los organismos estatales a cargo de llevar las estadísticas nacionales, el INE y el BCV. Algunas recriminaciones y críticas de parte de autoridades oficiales intentaban descalificar los informes paralelos de estas entidades privadas, que respondían razonando los fundamentos de su metodología. Especialmente recriminador fue el director del INE, Elias Eljuri quién venía de la gestión universitaria al frente de la más antigua Facultad de Ciencias Económicas del país, la de UCV, por lo que inicialmente  ello le dió audiencia a sus cuestionamientos.

  Pero al final, hoy sobreviven los informes del Cenda y del Cendas-FVM, y son objeto de la atención de empresarios, trabajadores, los profesionales libres, de la academia, en tanto que desaparecieron los del INE y del BCV, con todo su obligación legal de brindarlos a la sociedad.

  ¿Como explicarlo? Pensamos que la misma realidad inflacionaria con su crudeza desmentía los informes oficiales, e incrementaba la incredulidad general en las informaciones gubernamentales. De ahí, que siendo un régimen que poco le importa desconocer sus propias obligaciones y no ha hecho caso a ningún otro ente estatal que haya intentado reclamárselo, como lo ha hecho la Asamblea Nacional, finalmente nos hemos quedado sin estas importantes estadísticas de obligación gubernamental. Sin embargo, este organismo parlamentario, no obstante sus penurias, por la limitación en la asignación de recursos que del presupuesto nacional han de asignárseles, tomó el sartén por el mango y desde el inicio del presente año ha venido presentado el índice inflacionario mes a mes.

  Hasta el 2015, el gobierno informaba a la sociedad de los datos de inflación, precios y canastas. En el 2016, sólo por informes que el gobierno presentó a un organismo multilateral fue la última vez que conocimos de su versión de la inflación, para entonces teníamos regularmente una inflación de tres y cuatro dígitos, y éramos cómodamente el país con la inflación más alta del mundo.

  Se ha afirmado de múltiples maneras, en todos los países y ocasiones históricas de alta inflación, que a quiénes más maltrata es a los trabajadores asalariados, que son dependientes laboralmente y tienen un ingreso fijo. Pero también maltrata a los empresarios que son obligados a vender a precios fijos, cuando sus insumos y factores de producción suben indiscriminadamente. La ortodoxa planificación centralizada recurre a controles, decretos, emergencias, inspecciones, sanciones, penalidades, encarcelamiento, pero el asunto se le escurre, y la inflación se une con la escasez y nos lleva al peor de los mundos para preservar la calidad de vida e incluso la misma sobrevivencia. Agreguemos que en las mismas trapisondas de la maraña burocrática, se desarrollan mecanismos que se aprovechan de hacer uso de los permisos, concesiones, alcabalas, censos, registros, carnets y todo un menú que nunca termina de dejar de crecer, todo desde el poder gubernamental le sirven para expoliar a los ciudadanos.

  En este mes de agosto hemos estado en shock, con el improvisado e insustentable paquete rojo, del cual tendremos un adelanto de sus consecuencias, cuando se nos informe de los valores de las canastas básicas y alimentaria, que siguen su ritmo ascendente pero que con toda seguridad agosto del 2018 será inolvidable para la historia de Venezuela. Atentos al informe de Cenda y Cendas-FVM, veremos como hasta el mismo aumento de 59 veces del salario mínimo o de 35 veces el ingreso mínimo, que cualquiera de ellos es un récord mundial de la improvisación, ya que se ignoran y/o subestiman las variables que mas pesan en la determinación de los precios que se incluyen en la canasta básica y la alimentaria.


sábado, 1 de septiembre de 2018

CATASTROFE Y PAQUETE ROJO



En los últimos años hemos sido testigos de la peor catástrofe de la Venezuela petrolera, ningún país exportador de este bien tan preciado registra similar experiencia, salvo el caso de principios de los noventa en Irak e Irán, quienes se vieron envueltos en guerras destructivas de sus instalaciones petroleras y de otros bienes productivos. Pero Venezuela en años de paz y de bonanza petrolera ¿Cómo es que presentamos tan pobres registros económicos? Hemos perdido capacidad productiva, tenemos cinco años consecutivos de decrecimiento por lo que la economía venezolana sea hoy la mitad de lo que fue en 2012. Al mismo tiempo hemos perdido fuerza de trabajo en plena edad activa, preparada y formada, han partido cerca de 4 millones de personas que optaron por irse por encontrar en casa cerradas las opciones para su crecimiento profesional, personal y familiar. Estamos perdiendo el bono demográfico. Finalmente, con una hiperinflación  empobreciendo aceleradamente a casi toda la población, precios que se duplican en lapsos de cada dos o tres semanas, y con estimaciones de llegar a diciembre de 2018 con una inflación superior al millón por ciento.

  Con la descripción anterior, somos uno de los centros de la atención mundial. El caso más llamativo de como un país con tantas bondades dadas por la naturaleza, y que tuvo una evolución llamativa a lo largo de casi todo el siglo XX, del aprovechamiento de la riqueza petrolera para la modernización de sus estructuras sociales, políticas y económicas, convirtiéndose en una referencia a nivel regional, y que en estos últimos años haya caído por un tobogán del deterioro y de destrucción. 

  Por supuesto que esta evolución replantea las valoraciones con las cuales se ha juzgado nuestro devenir contemporáneo, ya que luego de etapas de crecimiento político, educativo y mejoramiento material, y pasar en tan corto tiempo, en perspectiva histórica, a descender a un estado de deterioro como el presente, obliga a reflexionar la consistencias que teníamos como sociedad y su desarrollo, e indagar qué factores ocultos y adversos subyacían bajo esa fachada de desarrollo y estabilidad. Todo ello es una deuda que tenemos que responder para nosotros mismos, los descendientes de hoy y los que vendrán mañana. 

  Quienes detentan el poder, hoy nos presentan un paquete de ajustes, reconociendo de súbito algunos fenómenos que negaban reiteradamente, como la paridad de Dólar Today, por largo tiempo señalada como gran culpable de nuestros males; también admitir el que se haya venido imprimiendo dinero inorgánico para cumplir compromisos; y por tanto, el que se administran las finanzas publicas abusando del déficit fiscal, que ha venido a formar parte regular del funcionamiento de las cuentas gubernamentales. 

  Por el lado salarial, se observa que con el anuncio de un nuevo mínimo mensual de BsF180 millones, que hoy con el nuevo cono monetario -elimina 5 ceros- equivalen a BsS 1.800, un incremento de 59 veces que traducido a la nueva paridad adoptada por el gobierno, equivale a $ 30 mensuales o $ 1 diario, monto reconocido internacionalmente como expresión de pobreza extrema. Es por ello que hoy nuestros registros de desigualdad y pobreza están mas bajos que en Haití, siendo por tanto los peores del continente americano. Apenas hace seis años, la propaganda oficial hacia gala orgullosa de estar entre los países con menor porcentaje de pobreza en América Latina. Cabe recordar que en la propaganda de la política salarial del régimen, estuvo mencionando que nuestro salarios eran los más altos del continente, ya que hacía la conversión con el extremo opuesto a Dolar Today, como era la exclusiva tarifa preferencial en la asignación de divisas, que por varios años era de 1 $ igual  BsF 10 resultando por tanto un salario mínimo por !encima de los $800! 

  Se comparte que la situación económica del país reclama un programa de ajustes, se está ante una manifiesta emergencia nacional. El país está parado. Lo que funciona ocurre por inercia. A quienes gobiernan, el país se les fue de las manos. No mostraron la capacidad de sostener el aparato productivo. Intentan proponer unas salidas, pero repitiendo los mismos principios, como es el totalitarismo, el cierre gradual y paulatino de los espacios y métodos democráticos, negar a quienes tienen visiones diferentes.  No se ven alternativas si se pretende resolver los problemas económicos de las actuales magnitudes con los mismos esquemas, métodos y personeros que nos llevaron a la presente catástrofe. 

  El paquete rojo luce como un plan para ahuyentar a más venezolanos a irse, o a seguir perdiendo las esperanzas. Sin embargo se vienen manifestando análisis y reflexiones que apuntan rápidamente a ir desmontando lo contradictorio de este paquete rojo, entre lo que dice resolver y las medidas que se anuncian, ademas de lo nada participativo de los procesos de consulta y diálogo, que la magnitud del problema exige. 

lunes, 6 de agosto de 2018

SOBREVIVENCIA ALIMENTA RENOVADAS PROTESTAS Y RECLAMOS LABORALES



Esta en pleno desarrollo una nueva ola de reclamos y protestas, en esta ocasión de predominio laboral, especialmente contra el patrono gobierno nacional. Es importante destacarlo, ya que tenemos en cuenta que la mayor parte de quienes integran las nóminas de las empresas y entes estatales han sido afines al gobierno, han ingresado bajo los criterios sectarios de las gerencias bolivarianas, pero gradualmente el descontento los ha venido separando, a pesar de haber estado sometidos a las exigencias partidistas del seguimiento acrítico de lo que el gobierno y su partido demandan, con resultados catastróficos para la población y el país.

  El centro de la presente ola de reclamos y protestas es el tema de ingresos para subsistir. Los trabajadores de otrora empresas de muy buenos convenios colectivos y beneficios económicos, como los petroleros, eléctricos, telefónicos, siderúrgicos y otras empresas de la zona de Guayana, hoy están entre los peor pagados de los asalariados del país, con convenios colectivos vencidos y evasivas patronales para su renovación, con el agravante que no hay a quién recurrir dado el desempeño parcializado de la administración del trabajo y la  justicia laboral. Igualmente estos trabajadores han sido testigos de una gerencia errática en la toma de decisiones, que ha contribuido a la destrucción de la capacidad productiva, así también que ven el ingreso a las nóminas de personal para no hacer nada productivo, o el nombramiento de gerentes que no conocen el sector, total improvisación por doquier de unas instalaciones que se han venido a menos.

  Igualmente protestan trabajadores de la salud y la educación, lo cual siempre ha sido más recurrente. En esta ola de protestas laborales destaca la de las enfermeras a nivel nacional, que ya pasan de cinco semanas continuas de protestas que incluyen marchas, concentraciones, pancartas, y aún el patrono gobierno sin responder a sus peticiones, que no son sólo las salariales sino aquellas del interés de la población en general, como es la dotación de insumos y equipos de los centros de salud. El patrono ignora la protesta de los trabajadores de la salud, sólo envía amenazas veladas de ser reemplazados por esquiroles. En ese sentido, anuncia con amplitud la llegada de más contingentes de personal de salud de la República de Cuba, que según se reporta pagados de gobierno a gobierno en dólares estadounidenses; y por otro, lado fomenta y exhorta a una formación acelerada e improvisada de contingentes de personas para sustituir a personal altamente profesional. 

  Durante el gobierno de Maduro han ocurrido dos importantes olas de protestas, pero es esta la de julio-agosto 2018 la que ha tenido mayor carácter laboral; y donde las consignas por salarios han tenido mayor visibilidad. En las protestas de 2014 y las de 2017 predominaban las consignas políticas, generalmente con limitada conexión con lo salarial. 

  El predominio del tema salarial explica que en estos reclamos y protestas no se las identifican como solos de oposición, como si las de 2014 y 2017, ya que el tema salarial amalgama a los trabajadores en general. Por supuesto que son protestas que exteriorizan oposición a la política económica del gobierno, por entenderse que de ellas derivan las consecuencias que han volatilizado los salarios y los ingresos laborales, creando un empobrecimiento alarmante que sobrepasa el 85% de la población (Encovi, 2018).  

  Hasta ahora se puede afirmar que las presentes protestas, si bien no atendidas por el gobierno en procesos de diálogo y de negociaciones, tampoco han sido reprimidas con la violación extrema y la rudeza de las ocurridas en el 2014 y 2017. Si bien, se registran algunos intentos de agresión utilizando a los paramilitares llamados colectivos, por ejemplo en la protesta del sector salud, pero sin poder lograr sus pretendidos objetivos, como era la disolución de las protestas. Por el contrario, se ratifica la firmeza de los huelguistas en preservar y mantener sus acciones, denunciando con mayores evidencias los métodos dictatoriales empleados desde el gobierno. 

  En el ámbito privado, muy a pesar de la caída abrupta de la producción con uso de un limitado porcentaje de la capacidad instalada, los trabajadores observan que la producción que se logra sacar al mercado, es objeto de continuas elevaciones de precios que no se traducen en un razonable traslado a los salarios del personal que saca esa producción. Hay empresas que suben los precios cada semana, pero no tocan los salarios. Resultando que el precio de la fuerza de trabajo lo establecen en relación al salario y al ingreso mínimo, es decir hoy 5.2 millones de Bolívares fuertes, cifra ridícula para los precios que predominan en el país, con una canasta básica que supera los 650 millones para el mes de junio 2018 (FVM-Cendas). Los sectores laborales privados sobreviven con ingresos que requieren ser revisados al menos mensualmente, y aún así siguen perdiendo beneficios porque la hiperinflación es devastadora para quien es asalariado. Se entiende que la lucha salarial es luchar contra las políticas que el gobierno ha implantado.

  A diferencia de las protestas anteriores (2014 y 2017), que incluso aquellas que provenían del ámbito laboral, como las que discutían los frentes sindicales y de gremios, existentes en el 2017 y creados en oposición a la inconstitucional convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente, y que en consecuencia se manifestaron en llamados a acciones de protesta laboral, que en muchos sectores se tradujeron en paros nacionales de 24 y de 48 horas (Julio 2017), que finalmente fueron ahogadas al señalarles desde los órganos gubernamentales de inteligencia policial y militar, de actividades vinculadas con acciones insurreccionales como el asalto al Fuerte Paramacay -Valencia-, en los inicios de agosto del pasado año. Esta deliberada vinculación dió lugar a una escalada de represión contra dirigentes gremiales y sindicales, algunos apresados por varios meses y liberados  con régimen de presentación, a pesar que no se llegó a demostrar vinculación alguna con el asalto a la instalación militar. Lo que si evidentemente generó en ese momento fue un repliegue sindical y gremial, pero que recién despierta de nuevo con más y nuevos sectores laborales incorporados a la protesta por su justos reclamos.


Palabras clave: protestas y reclamos laborales, gobierno, salarios, hiperinflación, política económica 


domingo, 22 de julio de 2018

DEMOCRACIA Y AUTORITARISMO EN LAS RELACIONES LABORALES



Nos tocó abrir reciente evento organizado por la Universidad de Carabobo, denominado “Las Relaciones Laborales Democráticas”. Hubo que empezar por destacar que RRLL (relaciones laborales) se conciben en primer lugar, por los reconocimientos entre los actores que participan de los procesos productivos, empresas y la representación de los trabajadores, vale decir sindicatos. Del Estado se espera que promueva y garantice tanto ese reconocimiento como el propósito del mismo, que es el intercambio regular entre los factores de producción para su desarrollo, y consecuentemente el acceso y participación en los resultados distributivos de la creación conjunta de riqueza. 

  Con ello  se plantea que las RRLL son consustanciales a los regímenes democráticos, es en ese marco que se desarrollan a plenitud en cuanto a sus contribuciones en los acuerdos para la producción, a la distribución de los beneficios, e incluso va mas lejos, como es promover medidas que favorezcan los procesos de reproducción de la fuerza de trabajo en el tiempo no productivo. Todo esto por la vía de las negociaciones y los acuerdos. Un marco efectivamente democrático apunta a corregir desviaciones derivados de los mayores poderes de un actor con respecto a otro. De lo contrario se van imponiendo una serie de restricciones derivadas de la desigualdad de poderes, pero principalmente del poder del capital o del Estado, lo que trae consigo restricciones y deformaciones de los propósitos de las RRLL. 

  Se reconoce y está entendido que tanto empresas como la representación de los trabajadores tienen intereses coincidentes y divergentes. En lo primero se destaca, el mantener la fuente de empleo y el desarrollo de los procesos productivos; y en lo segundo, el reparto de la riqueza producida entre ambos y la participación de cada factor; esto lleva al punto de tensión de las partes, por un lado el empresario en bajar los costos de producción, y del actor sindical en obtener salarios crecientes, todo ello obliga a negociar, concertar y administrar acuerdos. 

  En regímenes que se conducen por la imposición autoritaria de un modelo ideológico, para empezar el diálogo y la concertación mueren. A las RRLL se les restringe la capacidad que sus actores directos de la producción puedan desenvolverse en los propósitos que se han definido. Entonces ¿como hacer para que funcionen?  No existen, y si ya hay antecedentes de una etapa anterior, como es nuestro caso, esas RRLL van a ir perdiendo su capacidad de cumplir con sus objetivos. Es por lo que en regímenes como el soviético en su versión rusa y de los países satélites que constituían el bloque de Europa del Este, al igual que en Cuba, no funcionaron en los primeros ni han funcionado en esta última, sino la aplicación de un plan de desarrollo determinado por la planificación centralizada, la cual ha de ser ejecutada con el concurso de empresas y sindicatos. 

  Recordemos que la esencia de las escuelas que han estudiado a las RRLL surgen al final del siglo XIX, y se desarrollan en el XX. Para los tiempos de la redacción de El Capital -Marx- se daban solo manifestaciones de la resistencia obrera industrial, fue más tarde que la conflictividad y el antagonismo abrieron cauces para procesos de reconocimientos y acuerdos, como otra vía diferente a la dictadura del proletariado. Históricamente, las escuelas fundantes de las RRLL  provienen de los países capitalistas originarios desde fines del siglo XIX, luego de largos procesos de resistencia obrera que gradualmente fueron ganando su reconocimiento, no sin conflictos cruentos, tanto por parte de empresarios como de autoridades estatales.

  En Venezuela, este proceso de la formación de las RRLL surge a mediados del siglo XX,  y gradualmente fue acumulándose un patrimonio institucional que para fines del siglo mostraban unas relaciones con instituciones propias de un país en vías de desarrollo, que si bien en funcionamiento, no dejaban de reflejar el deficit que el mismo sistema democrático del país evidenciaba. Se expande con el impulso de las negociaciones colectivas en donde se evidencian las divergencias y las coincidencias. En tanto el régimen era plural y democrático se desarrollaron normalmente las negociaciones, por ello antes del período chavista, cada año se negociaban y firmaban más de un mil convenios colectivos, se llegó hasta dos mil en un año determinado. En el período chavista esto se ha venido a menos, a tal punto que han habido años con apenas un ciento de convenios negociados, a lo que se agregan las dificultades para su cumplimiento.
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 A todo lo anterior habría que añadir que el mundo de la empresa y el de la vida ciudadana permiten distintos ámbitos de democracia, ya que esta es mayor para el individuo como ciudadano que como trabajador, porque en el interior de la empresa hay restricciones al desenvolvimiento democrático, por las restricciones que  se derivan de la normativa de la producción. Se requiere de un contexto externo en la sociedad que haga prevalecer los derechos democráticos como fundamentos de las RRLL, por tanto, es mucho más viable su desarrollo, si la sociedad ejercita la democracia como valor político.

Palabras clave: democracia, autoritarismo, relaciones laborales, producción, distribución de beneficios

hectorlucena@blogspot.com 
hl_lucena


martes, 3 de julio de 2018

INVOLUCION INDUSTRIAL



 Venezuela experimenta un acelerado proceso de involución económica. Vamos a analizarlo en lo relativo al sector industrial, que no es la única actividad productiva que experimente involución, sólo que le damos continuidad a un artículo anterior “Valencia ¿ciudad industrial?”

  La industria está considerada como una de las palancas más efectivas para el desarrollo económico, por los efectos que transmite a otros sectores previos y posteriores al proceso de transformación que es propio a la industria. Referimos al primario y otras actividades del mismo secundario por ser proveedores de materias primas e insumos, y al terciario por la necesidad de llevar y liquidar lo producido en los mercados correspondientes.

  La industria contemporánea en Venezuela tiene una historia de ochenta años, si se considera que ella se inicia con la modernización experimentada de 1936 en adelante. Se trata de tiempos que en Venezuela se acepta como la verdadera entrada del país en el siglo XX. Algo tardío, pero que se pudo avanzar con cierta celeridad para recuperar el tiempo de rezago. Al momento que se inició la revolución bolivariana el país tenía seis décadas de construcción industrial.

  El inicio de la difusión de las ideas de la industrialización emergen con el cierre del ciclo gomecista. La muy limitada actividad industrial existente era marginal, nacida y desarrollada sin el apoyo estatal. Sólo con los primeros gobiernos post gomecista es que el Estado asume un papel protagónico en promover la modernización productiva del país. Un Estado que estaba recibiendo los beneficios de la explotación petrolera y disponía de medios materiales para iniciar la industrialización.

  Quienes asumieron la promoción industrial desde las políticas estatales sabían que quienes dominaban la economía criolla eran los productores del campo y los comerciantes, a su lado los industriales eran marginales. Se trataba de convencer a las elites económicas, que habían hecho su fortunas y acumulado poder por la tenencia y explotación de la tierra, así como por el comercio, pero que eran quienes más tenían capacidad de ahorro e inversión. Al mismo tiempo quienes habían gobernado hasta entonces no estaban imbuidos del pensamiento y la acción industrialista.

  La explotación y la tenencia de la riqueza del petróleo derivando recursos crecientes a las arcas públicas, y también a privados que se enriquecieron súbitamente con la danza de las concesiones petroleras, a ambos se les puso en las manos recursos que bien podían ser destinados a la actividad industrial, cierto que la mayor parte de los privados modernizados derivaron sus recursos más al comercio que a la industria. También es importante recordar que  la economía cafetalera que predominaba hasta mediados de los años veinte, drenaba sus excedentes para el comercio y la propiedad inmobiliaria, la industria no se benefició de la misma.

  Pero en los equipos de intelectuales y profesionales que accedieron a las funciones públicas, en un marco de predominio de las ideas keynesianas que ponía en el Estado un papel protagónico para el desarrollo económico, hicieron el esfuerzo de promover conceptualmente la importancia para que se tomaran medidas de política económica que le asignaran mayor relevancia a la industrialización como palanca del desarrollo.

  Lo que ya había empezado a ocurrir en Inglaterra en los finales del siglo XVIII, nosotros lo empezamos en el segundo tercio del siglo XX, siglo y medio más tarde, es decir nuestra revolución industrial.

  Además aquí bajo la influencia del petróleo, de su siembra como recién se empezó a hablar por ese tiempo, con el famoso artículo de Arturo Uslar Pietri, quien a la sazón era del tren ejecutivo tanto del gobierno de 1936-1941, como del siguiente 1941-1945. La idea de la siembra del petróleo se superponía con la del enclave petrolero, que era la dominante en el modelo de explotación del petróleo de entonces. Una manera de producir que sólo dejaba al país poseedor de la riqueza natural, los bajos salarios pagados, los bajos impuestos de entonces, y casi ninguna otra relación económica, como serían compras de productos y servicios, porque no teníamos mucho que ofrecerles. No había industria. Las mismas compañías que con los niveles de producción que mostraban desde la segunda década del siglo XX, no se habían atrevido a construir en nuestro territorio las plantas equivalentes para procesos de refinación, sino que más bien lo construyeron en otros espacios, como el caso de Curazao, donde comenzó a construirse refinería gigante en 1916 por la Royal Dutch Shell para procesar el petróleo venezolano en territorio neerlandés, que fue terminada en 1918.

  Por su parte la Lago Oil and Transport Company, propiedad de la Standard Oil of New Jersey (actual Exxon), fue inaugurada en 1929. En ese momento, las refinerías de petróleo de dicha empresa y sus instalaciones de almacenamiento eran las más grandes del mundo. Siguiendo sus pasos, la Refinería de Petróleo Eagle Oil abrió poco después. Típico comportamiento del modelo de enclave, que trasladaba a otros espacios bajo su control, en este caso colonias de los países de donde provenía el capital, tal es el caso de la Royal Dutch Shell, pero de la mayor  confianza de los inversionista de los EEUU, y no se invertía en el territorio en donde estaban los yacimientos. Finalmente los gobiernos venezolanos de 1945 en adelante comprometieron a las compañías de los EEUU y anglo holandesas a invertir en refinerías de la magnitud de la explotación que se venía haciendo en el país, un gran paso en pro de la industrialización del principal recurso económico del país. 

  Pero también para que hubiera industria, antes teníamos que transitar además del convencimiento de las elites que esa era la vía necesaria para modernización por encima de la tenencia de tierras y inmuebles, y que ello conlleva la construcción no solo de industrias propiamente sino la infraestructura material e institucional que acompaña toda industrialización. Esto nos ha llevado desde mediados de los años treinta a contar con una infraestructura industrial que vemos en estos años en deterioro acelerado, se trata de un esfuerzo de varias generaciones que se ha venido destruyendo, de no sólo de los inversionistas sino también de la población trabajadoras que ha laborado en el sector sea directa e indirectamente, así como en las empresas de apoyo y servicio industrial, lo cual hace a una proporción importante de quienes somos y vivimos en el país, ante esto ha de reaccionarse.

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jueves, 14 de junio de 2018

Valencia ¿la ciudad industrial?

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 Valencia, y el Estado Carabobo en general, fue el que más inversiones recibió en todo el país a lo largo de los años sesenta, setenta y ochenta, para ser destinadas a la instalación de empresas manufactureras, en el modelo de la denominada Industrialización por Sustitución de Importaciones -ISI-, modelo que permitió la instalación y desarrollo de unas miles de empresas industriales, pero que en los últimos veinte años han experimentado limitaciones en su evolución. Cierto que algunas ramas particulares con anterioridad, habían también exteriorizado limitaciones en aquellos procesos que dieron lugar a aperturas comerciales, dado las políticas aplicadas por el gobierno nacional.  A su vez se trata de empresas que experimentan baja de producción, situación generalizada en la economía venezolana, pero más agudizada en el sector industrial. 

  Pero tanto Valencia como otros centros manufactureros del país, experimentan la misma situación de estancamiento y parálisis de muchas empresas. No se trata que hayan surgido otros polos de desarrollo que hayan sustituido a Valencia y sus alrededores, es más bien que la industria manufacturera ha sido minimizada por las importaciones y por los efectos de las continuas políticas económicas de sesgos desindustrializantes. 

  Hay países que la orientación de su desarrollo dió lugar a la sustitución de los polos originarios por otros nuevos. Los anglosajones llaman a los nuevos polos los greenfields, son aquellas inversiones que se realizan en nuevos lugares con menor tradición industrial, generalmente más de tradición agrícola y pecuaria, pero que atraen a nuevos y viejos inversionistas, que pretenden sustituir a aquellas empresas que se instalaron en el inicio de la industrialización en los lugares tradicionales, que son los llamados brownfields; ubicadas en sitios urbanos que ya habían empezado a tener dificultades y restricciones en la relación con las comunidades que se fueron instalando  en sus alrededores, ya sea por el uso del medio ambiente, densamente urbanizados, y por la emergencia de nuevas normas establecidas por gobiernos nacionales y locales en cuanto a estos aspectos. 

 En Venezuela no ha pasado esto, primero porque antes de las inversiones industriales que se ubicaron en el Estado Carabobo, no había nada parecido en la infraestructura de la historia productiva del país. Es decir para los años sesenta y setenta, las inversiones manufactureras instaladas en Carabobo no era lo identificado como los greenfields de los estados del sur de los EEUU o los del norte de Inglaterra. Unas pocas industrias si salieron de la capital, de aquellas pioneras de la manufactura en Venezuela, instaladas en los años cuarenta, como el caso de la General Motors, y que se vinieron al centro del país, aprovechando las facilidades y atractivos que las autoridades locales ofrecían. 

  Es importante recordar que las autoridades y las fuerzas vivas de Valencia competían especialmente con las de Barquisimeto, que hacía otros esfuerzos por captar los recursos y la venia de las autoridades nacionales de entonces para convertirse también en ciudad industrial. Se recordaba en un foro reciente que organizó la Universidad de Carabobo sobre la ciudad y el trabajo, que haberle dado el nombre de Henry Ford a una de las avenidas más importantes de la zona industrial, significaba un reconocimiento y agradecimiento a esta importante  corporación transnacional del automóvil, porque en fecha temprana de este proceso de instalación de industrias, escogió uno de los espacios claves de esa zona industrial, que aún era en ese momento un plano sobre un espacio que se empezaba a desarrollar. 

  En Valencia y otras poblaciones cercanas, se diseñaron espacios para que se instalaran las empresas industriales, incluso con marcada diferenciación con lo que caracteriza a los espacios urbanos. Fueron espacios diseñados exclusivamente para el trabajo industrial, incluso son áridos y hostiles para las personas, no se diseñaron espacios para ellas. Todo está en función de las industrias, por ello las buenas vías de comunicación, con agua y energía abundante y barata, aeropuerto para vuelos nacionales e internacionales en la propia zona industrial, exoneraciones de cargas tributarias locales,  además con cercanía a un puerto importante -Puerto Cabello-,apenas a 40 kms., la ciudad con bien dotados centros de formación de recursos humanos en los niveles de operarios, técnicos y profesionales, y ya para el inicio de la industrialización Valencia era una ciudad que tenía una importante población, pero con estos factores a favor se constituyó en una metrópoli que atrajo grandes cantidades de inmigrantes e incluso se desplazaron hacia ella de otros estados del país. 

  En la zona industrial de Valencia y sus alrededores lo que predomina hoy son instalaciones, galpones, espacios abiertos, pero con muy poca vida industrial, ya que su maquinaria está mayormente paralizada. No es un hallazgo afirmarlo. Los que habitamos en la ciudad y sus alrededores, vemos el poco movimiento de personas, de vehículos de pasajeros y de carga, en los alrededores de estas instalaciones. Algunos espacios productivos ya habían sido remodelados para adecuarlos para alquilarlos como depósitos a importaciones. Otros absolutamente cerrados. 

No hay duda que lo visto en la ciudad y  en el país, es un reflejo de la perdida de la brújula en cuanto a industria, por no reconocer la importancia y significado de lo que ella representa  como palanca del desarrollo. 

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