lunes, 9 de septiembre de 2019

BALANCE PRODUCTIVO Y LABORAL


BALANCE PRODUCTIVO Y LABORAL es el propósito de investigación en desarrollo, y para la cual hemos colocado encuesta en la web.

El Colegio de Relaciones Industriales y Recursos Humanos del Estado Carabobo nos ha invitado al acto del día de los profesionales de este campo, que será el próximo 17 de septiembre del 2.019, y los resultados de este instrumento serán tomados en cuenta en la presentación de esa ocasión.  

Esta encuesta anónima,  nos permite aproximarnos al desenvolvimiento productivo y su repercusión en lo laboral de organizaciones productivas. 

Estas respuestas, sólo nos ayudan a tratar de comprender mejor la situación que vivimos como profesionales de los estudios del trabajo y lo que esto tiene que ver con la sociedad en general. Partimos y estamos conscientes que el funcionamiento de las relaciones de trabajo es esencial para un mejor desempeño productivo y una mejor calidad de vida de quienes producen.

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfGTwVetJq7hknhYSgFDbLKCIHOBi8qK8uy3mqjuy37pdUu7w/viewform



viernes, 26 de julio de 2019

LA ESCOGENCIA DE UN PRESIDENTE



 Dos décadas de traspiés económicos, agudizados al extremo en los últimos seis años, se reconocen que están conectados y determinados por la gestión de los años previos, nos obligan e incentivan a la búsqueda de explicaciones que satisfagan entender por qué llegamos al presente nivel de catástrofe. 

  Importante reconocer que admitíamos que no estábamos en un verdadero mundo feliz al inicio del período de la llamada revolución. Altos grados de insatisfacción llevaron a escoger libremente esa alternativa electoral, en un primer momento -1998- y luego reiterado durante varios años, que coincidieron con un aumento sostenido de los ingresos de los precios de las exportaciones petroleras, que si bien éstas no aumentaban pero si sus precios. 

  El régimen promovió políticas redistributivas del ingreso, que levantaron en los sectores más pobres la satisfacción de tener mas y no justamente por el mayor esfuerzo laboral. Se agregan los desaguaderos del manejo de mucho dinero sin control, el derroche y el ostentoso nuevoriquísmo por doquier, y que ello no levantó las alarmas en las instancias del llamado poder moral,  y por supuesto menos la aplicación de los correctivos ejemplarizantes y pedagógicos. Total, se generalizó el aprovechamiento de los recursos públicos, la impunidad a la vista de todos. 

  El régimen rápidamente se alejó de su propia carta magna, redactada a su libre albedrío y gusto en 1999, y de la mejor “constitución del mundo” pasó a requerir reformas para mantenerse en el poder, pero derrotada en un primer intento, de inmediato se fue a un segundo referendum, haciéndose de la deseada reelección indefinida su foco y objetivo, resultando un mal ejemplo para la vida democrática con la cual se valió para su ascenso al poder.  

  Llegamos a la muerte del líder de la revolución, y éste anticipadamente actuó como si fuera un rey sin una corte con la cual conversar los asuntos importantes, ni tampoco como cabeza de un partido con un conjunto de líderes y una estructura con quién consultar y hasta deliberar asunto de tanta dimensión, como la escogencia de su sucesor, todo sin mayores exigencias ni requisitos suficientes, aunque no por la pertenencia a la familia  real, pero sí por el color político. Modernamente, las familias reales en las monarquías existentes preparan rigurosamente a sus vástagos, los enseñan en los mejores centros académicos, y los refuerzan con profesores escogidos para brindar tutoría personalizada de alta calidad. Por otro lado, mas exigencias se ponen en práctica en cualquier empresa para el ingreso de un nuevo trabajador, incluyendo aquellas del sector público que intentaron preservar el ingreso de nuevos trabajadores tanto de base como de nivel profesional, libre de sectarismo y nepotismo. 

  Pero el escogido, en menos de un año dilapidó una clara mayoría electoral, y con ello perdiendo la legitimidad para iniciar el gobierno, ya que ostensiblemente se recurrió a oscuras maniobras electorales, que en algún momento serán conocidas y aclaradas. Los esfuerzos de recopilación y recursos presentados ante las instancias no produjeron ningún efecto, ya que se trataba de poderes públicos que habían dejado de tener la neutralidad para cumplir sus papeles constitucionales. A partir de este momento, las mayores torpezas gubernamentales nos llevaron a los peores resultados que pueda observarse en país alguno, cuya destrucción ocurre sin que medien guerras o cataclismos naturales. 

  Pero las realidades no siempre son vistas de la manera como las entendemos y describimos,  que pueden leerse en otros materiales mas extensos y localizables en la web, por lo demás sin compromiso con quienes gobiernan. Estos apelaron a la tesis de la llamada “guerra económica”, ya demostrado su poco valor explicativo, aunque aún los altos jerarcas la siguen repitiendo, con eco en muy pocos fieles seguidores, imponiéndose más bien la convicción de ver el manejo errático gubernamental  de camarillas con ausencia de las competencias, de la ética, de escrúpulos y de la seriedad que exige dirigir un gobierno. Los dogmas ideológicos sirvieron para cavar el foso en donde nos encontramos. 

  Y todo el desastre de la gestión de la revolución se ha hecho en nombre del pueblo, del socialismo, de la participación, nada más lejos de la realidad. Necesario auscultar en la esencia del gobierno y en sus actos, y se verá que  más bien se trata de camarillas militaristas que asaltaron el poder para su usufructo y ventajismo, que si bien barnizado con populismo y asistencialismo, gradualmente fue revelándose lo engañoso del discurso y lo repudiable de sus ejecutorias. 

hector.lucena@gmail.com    

lunes, 1 de julio de 2019

EL TRABAJO DEL FUTURO EN UN PAÍS EN EMERGENCIA



El trabajo del futuro es motivo de múltiples debates en ámbitos académicos, gubernamentales y de actores del mundo laboral. No es para menos dado los impactos de los profundos avances  tecnológicos en primer lugar,  los cambios demográficos en segundo lugar y el continuo crecimiento de los trabajos de cuidado de personas.

  También corren ya viejos debates con énfasis sobre el futuro del trabajo, cara más vinculada sobre la cantidad de empleos posibles de ser creados para la oferta de personas.

 La OIT en su centenario 1919-2019, ha atendido preferentamente este fenómeno, de ahí que su Comisión mundial sobre el trabajo del futuro ha publicado el informe “Trabajar para un futuro más prometedor” que viene generando impactos. A su vez, en el nivel regional el Banco Interamericano de Desarrollo publicó “El futuro del trabajo en América Latina y el Caribe ¿Una gran oportunidad para la región?”. 

 Pero no en todos los países este debate tiene lugar, aunque si en la gran mayoría. En nuestro caso venezolano, el debate no adquiere importancia ni relevancia porque hay otras urgencias. La crisis política y sus consecuencias económicas coloca al país en el centro de problemas que han dado lugar a que el trabajo ha perdido reconocimiento y valoración, al extremo que se le remunera con cantidades que cubren apenas el 3 o 5% del valor de la canasta alimentaria. 

  La política social intenta llenar este profundo déficit con la venta de alimentos a precios subsidiados, que llega a un 50% de la población. Se trata del programa CLAP (Consejos Locales de Abastecimiento y Producción), sin monitoreo ni rendición de cuentas ante ninguna instancia, y administrado con visibles sesgos partidistas.

  Los salarios están en niveles de pobreza extrema, es decir menos de dos dólares diarios. Las transacciones en nivel de detallistas en un 40% se realizan en $US (Ecoanalitica),  a tal punto que es común que en el sector privado formal, cada vez más se paga una parte de la remuneración en esa moneda. 

  En la segunda ciudad del país, Maracaibo, el gremio de los comerciantes afirma que un 18 % de afiliados, la totalidad de sus operaciones las realizan en $;  el 82% realizan sus operaciones en más de un 50%. En cuanto al pago de su personal un 79% lo realiza en $, y un 17% paga a la totalidad de su personal en esa moneda. A los proveedores en un 77% se le paga en divisas. Dolarización de facto extendida (Cámara de Comercio de Maracaibo, Junio 2019).  

  Los salarios más elevados en los niveles profesionales del sector público no pasan de 30 $US mensuales, cuando se calcula que para una familia de 4 personas se requieren sólo en alimentos 350 $US mensuales (Ecoanalitica).

 Los últimos seis años consecutivos de decrecimiento ha achicado la economía a menos de la mitad de lo que representaba en el 2012. No hay inversiones productivas ni privadas ni públicas. Viene ocurriendo un continuo drenaje de capital venezolano hacia lugares más seguros, sin entrar en los montos inimaginables de la corrupción de personeros del régimen y sus testaferros igualmente enviados al exterior. Capital succionado vía depredación de nuestros recursos y del trabajo de las personas que sostienen lo que queda del sistema productivo.

Esto ha determinado una emigración que ya alcanza los 4.5 millones de personas, y continúa aumentando. Esto representa hoy a nivel mundial, la mayor emigración de un país. Destacando que en Venezuela hay una crisis política, pero no hay una situación de guerra ni de desastres naturales, por supuesto que el estado de desastre ha de mencionarse y reconocerse, y ¿de dónde proviene?.

Obviamente con los registros que muestra la economía y el estado de la población, provienen de un modelo político-económico que lleva años destruyendo el tejido productivo y con ello el trabajo humano. 

  Los profesionales de los más altos niveles académicos formados con el apoyo de programa de becas promovidos por el Estado y otras organizaciones nacionales, quienes asistieron a  importantes universidades extranjera; así como también, en las universidades venezolanas de mayor trayectoria brindaron a sus profesores,  oportunidades de hacer estudios y pasantías en centros académicos del primer mundo y de algunos países de nuestro mismo nivel de desarrollo. Son de estos segmentos los que experimentan la mayor pérdida de ese capital humano, recurriendo a la emigración. Lo que plantea enormes desafíos para la recuperación del tejido productivo, la infraestructura de servicios esenciales y los centros de formación. 

lunes, 29 de abril de 2019

SALARIOS EMPOBRECIDOS PARA MANTENER A UN GOBIERNO OCIOSO Y DISPENDIOSO



Ya es tradición que cada 1 de Mayo el gobierno chavista decide un incremento de los salarios mínimos. La principal política de remuneración al trabajo desde que se inició el régimen han sido los decretos de aumento del salario mínimo. Y en épocas electorales hasta la elección del 2012, se decretaban incrementos ventajosos para que rindieran efectos en los resultados de las elecciones. Con Maduro desaparecieron las elecciones presidenciales competitivas. De todos modos estos aumentos a precios constantes, se evidencia que no han generado ganancias significativas en las remuneraciones.

  Hasta hace poco un alto porcentaje de la fuerza de trabajo ganaba solo el salario mínimo, más el bono de alimentación. Al mismo tiempo, con solo aumentar regularmente este salario, él tenía un cierto impacto en los salarios inmediatos más altos, ya que se movían las escalas en los niveles más cercanos al mínimo, y de esa manera los salarios se fueron achatando, los diferenciales se reducían entre un a categoría y otra. Hasta que vino el zarpazo final con el  paquete de medidas Programa de Recuperación Económica, Crecimiento y Prosperidad, llamado en la media como el paquete rojo, tenemos la repercusión en los precios y salarios. Aquí nos vino el Memorando - Circular No.2792, documento interno dirigido por Ministro del Poder Popular del Proceso Social del Trabajo, que pretende la eliminación de las normales diferencia salariales establecidos gradualmente en los convenios colectivos, por los mismos procesos de negociaciones entre trabajadores y empresas.

  Pero en los últimos dos o tres años, ha explotado una nueva situación, y es que los empleadores para poder conseguir personas interesadas en trabajar, han de pagarle muy por encima del salario mínimo. De lo contrario no se llenan las vacantes, muy a pesar de los miles de cierres de fuentes de trabajo y el consiguiente aumento del desempleo. Es la demostración más cristalina de la precarización del empleo, que se rechaza con niveles que no permiten cubrir la salida de la casa al trabajo, con transportación y alimentación. Los ingresos no alcanzar para alimentarse ni cubrir las necesidades básicas. Datos fidedignos, como son las encuestas del Cenda, en este pasado marzo demuestran que el salario mínimo alcanzaba solo para menos de un 3% de la canasta alimentaria, no alimenta siquiera a una familia de cuatro personas en un día. Igual señalan que la canasta alimentaria ya pasó de los 702.240 de bolívares soberanos.

  Ante esa realidad, igual hay que reconocer que no hay producción ni dinero en las instituciones públicas y privadas para pagar tal salario mínimo que cubra la canasta alimentaria, se vive un estado de colapso. La destrucción del tejido productivo, de la infraestructura, de los servicios básicos, no permite disponer de una producción suficiente para las necesidades del país. Tratando de llenar ese hueco, a la población le están ingresando en remesas, servicios prestados y bienes traídos del exterior el equivalente a mas de 4 mil millones de dólares, eso es más de la mitad de las reservas del país. El dinero nacional, los bolívares soberanos, cada día valen menos, pierden significación en los análisis y comparaciones.

  Toca preguntarse y ¿cómo se mantiene un Estado como el que tenemos? tan cargado de nóminas improductivas, programas sociales demagógicos, de frondosos organismos y cuerpos armados, de inteligencia y de control de la población que a cada rato exhiben más sofisticados equipos e instrumentos de represión, activismo en políticas y relaciones internacionales, campañas y propaganda, en fin predominantemente actividades de mantenimiento de quienes gobiernan y no del crecimiento de la producción, del bienestar, salud y de la estabilidad de la sociedad en su conjunto.

  ¿Cuánto cuesta todo eso? Lo cierto es que ya no hay exportaciones petroleras que puedan cubrir tamaños gastos, por eso la fiebre del oro, del coltán, y de otras riquezas del suelo nacional. Todo enmarcado en oscuras operaciones de explotación de los bienes de todos los que aquí vivimos y de las generaciones futuras.

  Pero realmente donde está una de las principales fuentes de sustento de todo el gobierno chavista es en la reducción de los ingresos de los trabajadores venezolanos, quienes hoy tienen salarios de 7, 10, 15 dólares mensuales, es decir 35.000, 50.000 o 75.000 Bs S mensuales, con lo cual como ya se mencionó no se puede vivir, se pasa hambre, penuria y se reduce la calidad de vida. Buena parte de esos exiguos ingresos de los trabajadores retornan al gobierno, a través del IVA -16% de la mayor parte de los productos y servicios-. Dado que el Estado se ha hecho más dependiente de los ingresos tributarios de los ciudadanos y de empresas.

  Venezuela es uno de los pocos países que no tienen política de retorno del IVA, y por el contrario su recaudación representa el 55.8% del PIB; el fiscalismo es tan exacerbado que el país de América Latina que más se le acerca en este sentido -Chile- está 15 puntos por debajo, lo que permite afirmar que es  el consumidor venezolano quién a pesar de sus bajos salarios y pobreza,  ha venido convirtiéndose en el principal sustento de los gastos del gobierno, vista la desaparición o la  merma de ingresos de las empresas  en poder del Gobierno, incluyendo los grandes otrora aportantes, como Pdvsa, Sidor, Ferrominera, Cantv, eléctricas, y por el lado privado un aparato productivo pagando impuestos sobre ganancias.   

hector.lucena@gmail.com

lunes, 8 de abril de 2019

EL DAÑO AL SISTEMA PRODUCTIVO Y SU REPARACION.



Entre los seguidores del curso del acontecer económico venezolano, hay consenso en reconocer que este gobierno no tiene la capacidad de reparar el daño que ha realizado. La acumulación de errores y desaciertos, han configurado un nivel de deterioro que este país es hoy otro diferente al que 20 o 30 años atrás conocimos. 

  ¿De cuales seguidores hablamos? de varios tipos, tanto los que están inmersos en los asuntos económicos, sea por razones académicas, entre los cuales están lo que algo teorizan y los que hacen descripciones de diversos aspectos del funcionamiento del campo. Pero también hay seguidores prácticos, como los que están conduciendo organizaciones productivas, de asesorías, de gremios, los divulgadores. En fin, un espectro amplio.

  Y ¿qué de la gente que está en el gobierno? De paso, es bastante ya que el aparato burocrático gubernamental ha crecido frondosamente. Y todas las organizaciones que se encontró al inicio de funcionamiento descentralizado, les quitó tal carácter, así que por supuesto todo lo creado, expropiado, intervenido, confiscado, de cualquier manera ha pasado a su control. Las posibilidades de expresión no son sin precio, tienen su costo, que van desde el acoso, el señalamiento, el congelamiento de ascensos, las jubilaciones anticipadas, la discriminación, el despido, y hasta la represión. 

  Pero dentro del aparato burocrático, quiénes ahí laboran logran ver de cerca las actuaciones irregulares, injustas y discriminatorias en la forma como se manejan los recursos públicos. Digno de apreciar, el que algunos sectores de trabajadores al servicio del Estado, han logrado preservar su capacidad de crítica y de movilización para dar a conocer los desmanes que ven cotidianamente, tal es el caso de quienes trabajan en salud y educación, como los más extendidos en todo el país. 

  Los trabajadores al servicio del Estado, aprecian que quienes han destruido y lo siguen haciendo no es para crear organizaciones y sistemas de funcionamiento mejores, más modernos, más eficientes; como la llamada “destrucción creativa”, del pensamiento de J Schumpeter, que sustenta los cambios de paradigmas productivos.

  Quienes trabajan para el monopolio de la electricidad, y que a pesar de todo aún persisten cumpliendo sus labores, reconociendo la exacerbada huida de trabajadores de esta empresa, por no compartir con la manera como se ha manejado, saben que los apagones se explican por razones muy diferentes a las inventadas por el gobierno, y que cuando esos trabajadores lo han expresado han corrido hasta con el precio de su vida, su libertad y su empleo. 

 Entonces, estamos en un nivel del proceso de deterioro, que los que gobiernan, que sí tuvieron la capacidad de destruir, no tienen la capacidad ni la voluntad de reparar. Que su visión ideológica los llevó a actuar de un modo que destruyeron lo que teníamos, pero que a cambio no construyeron, y por eso estamos en esta catástrofe. 

  Los que se han separado del régimen de Maduro, y se auto identifican como chavistas, se les hace difícil reconocer que los errores que nos han llevado a donde estamos, no empezaron con Maduro. Lo que sin duda ha ocurrido es que éste los aceleró, a partir  del 2014, la baja de precios petroleros y lo mas importante la disminución de la producción por el mal manejo de la industria, y por otro lado, parte de ella hipotecada con cubanos, rusos y chinos. Total, menos recursos para atender las necesidades nacionales, aparte del festín sin rendición de cuentas de la clase militar-civil que gobierna. Esto igual puede decirse si hablamos de energía eléctrica, suministro de agua, producción de alimentos, de manufacturas o de servicios, todo ha sido regresivo. Por eso el PIB, que llegó a alcanzar cerca de 350 mil millones de US$, hoy apenas llega a la mitad, con tendencia a la baja.  

 Se oye también a personas de buena fe, decir que en el régimen hay tanto nivel de maldad, por lo que deliberadamente se destruye infraestructura, se destruye el tejido productivo, los bienes de la república, los recursos naturales, en fin se hace todo tan mal, para que la gente se desanime, se vayan del país, y cunda el desengaño, y que al final lleguen a la conclusión que quienes dirigen se quedarán indefinidamente, no sea posible expulsarlos. Sobre esto, hay que reconocer que la desinformación no deja de ejercer influencias, igual el control de todo el aparato divulgativo. No se clarifica viendo TV; igual leyendo prensa nacional, ya no hay, y la que existe viven de avisos oficiales y por tanto más que divulgar, hacen propaganda; oír emisoras, las pocas que incluyen algunos programas críticos, viven más preocupadas por mantenerse, y se ven obligadas a auto-censura. El gobierno atosiga de propaganda al país, cadenas casi a diario, control de cientos de emisoras, decenas de canales de TV; condicionamiento para entrega de bienes de la minimizada política asistencial.   

  Finalmente, ¿Cómo entonces recuperamos el país? condición primaria erradicar el actual régimen. Y junto a ello, reconocer la magnitud del daño, construir medidas de emergencia para detener el deterioro, ya que con lo ya destruido hay persistencia de una inercia destructiva, pero también se cuenta con el entusiasmo de las más amplias mayorías de recuperar el país, que es el espacio de vida, de familia, de futuro, de construcción para todos, de erradicación de vicios y prácticas ya claramente vistas como dañinas. Todo esto requiere un alto nivel de madurez política, que hasta este momento no se había mencionado en este breve artículo, pero el mal que ha azotado a este sociedad vino por ese flanco de la inmadurez política.

lunes, 18 de marzo de 2019

VENEZUELA A OSCURAS ¿SABOTAJE O MALA GESTIÓN ?



  Todo un país a oscuras, es un hecho que no conocíamos desde tiempos cuando en el país no había llegado la electricidad. Llamativo que Maracaibo que fue  la primera ciudad venezolana en disponer  del alumbrado público eléctrico en 1888, con motivo del centenario del natalicio de Rafael Urdaneta; y también la segunda en América Latina, después de Buenos Aires. 

  Todo esto contrasta que hoy 140 años más tarde,  es la ciudad más castigada por el pésimo servicio eléctrico, y que en esta reciente contingencia sufrió los mayores daños, entre ellos el saqueo de más de 700 establecimientos comerciales.   

 ¿Cuál fue el origen de este mega apagón? Según diversos reportes de instituciones y de especialistas, se señala que el verano en las sabanas del Estado Bolívar, como en todo el país, aprovechó la maleza seca circundante de la estación Malena -Estado Bolívar-, y produjo un incendio que provocó un excesivo recalentamiento del tendido de las líneas de 765 kV que provienen del Guri,  con consecuencias  que afectaron la generación y la transmisión de electricidad a 23 estados, el país completo. 

  Al mismo tiempo quedó en evidencia que el sistema de generación termoeléctrica está casi paralizada y no pudo intervenir para reponer parte de la falla de la transmisión y generación hidroeléctrica.  

  La versión oficial nos tiene acostumbrados a señalar que estas interrupciones son la resultante de sabotajes, pero a la larga no se ofrecen evidencias convincentes y suministradas por las investigaciones dirigidas por equipos con independencia de criterios, no partidizados  ni parcializados con lo que el gobierno quiere que se diga. Se viene alertando que no ahondar en las causas de los múltiples accidentes en el servicio de electricidad, expone a país a contingencias de mayor gravedad y de más dificultades para su resolución, con el perjuicio para toda una nación. 

  Los expertos venezolanos que crearon el sistema eléctrico nacional, y lo administraron hasta fines del pasado siglo, coinciden en afirmar que el sistema fue diseñado con las prevenciones para administrar las contingencias regulares de un sistema eléctrico nacional, pero sin consecuencias mayores para los usuarios, hasta tal grado que lo típico de las contingencias es que ellas se presentan y se resuelven sin que los usuarios se den cuenta, dado los protocolos y mecanismos propios de la planificación, gestión y operación general del sistema. 

  Pero todo esto es bajo el supuesto de la existencia y gestión técnica de las empresas operadoras, y que si bien un servicio tan esencial como el de electricidad, conlleva la necesidad de funcionar en un marco de decisiones más allá de las operativas, digamos las políticas y las regulatorias, ya que se han de asumir conceptos fundamentales para el desarrollo social y económico de toda la sociedad, es por lo que hay un alto nivel de definiciones políticas y de desarrollo, que han de ser parte de instancias diferentes a las propias de tipo operacional como es la gestión de las empresas operadoras, en este caso el monopolio existente, como es Corpoelec. 

  Lo anterior es lo que tiene relación con las definiciones de modelos de desarrollo, favorecimientos y prioridades de regiones, sectores productivos, aperturas y financiamientos, tipos de usuarios, segmentos poblacionales. Aquí son importantes los legisladores, los políticos, los actores de la vida productiva y social, los planificadores, los financistas, los científicos, los académicos. Pero en la propia generación, transmisión, distribución y mercadeo de electricidad, son los operadores, entendidas las empresas con sus gerentes, profesionales, técnicos y trabajadores en general, quienes constituyen el cuerpo permanente para conducir las operaciones. Estos a su vez con la relación y el intercambio de un entorno de proveedores de servicios y tecnologías, tanto nacionales como globales.

  El problema de origen es que el manejo del servicio de la electricidad viene funcionando, integrando lo político, regulatorio y operacional en una misma entidad, todo confundido en los mismos criterios politizados y partidizados, con una ausencia de transparencia y de rendición de cuentas, a órganos públicos y privados que sean independientes del gobierno. 

  Aquí resulta que el Ministerio del Poder Popular para la Energía Electrica y el Presidente del monopolio de todas las actividades operativas del servicio eléctrico, Corpoelec, son dirigidos por la misma persona. Es lo mismo que ha venido ocurriendo con el sector petrolero, con iguales funestos resultados para la república que ha visto perder producción, eficiencia y aportes de beneficios para la redistribución. Un gobierno que no reconoce la división de poderes, que ha subordinado el conocimiento y la ciencia, a criterios de control de instituciones y de personas, como condición para llevar adelante su modelo centralizado y excluyente, trae a la larga estas consecuencias.  

  En el presente accidente que afectó a los 23 estados de la república, y en algunos casos con la suspensión del suministro eléctrico de hasta más de 100 horas continuas. Con perdidas humanas y materiales aún no cuantificadas. En torno a ello el gobierno esgrime unas explicaciones en la misma línea de contingencias anteriores, es decir el saboteo. 

  Otras explicaciones, procedentes del campo técnico, profesional y laboral, no coinciden razonadamente con el gobierno, y apuntan a que la contingencia es derivada de una gestión que ha desatendido los criterios y las altas exigencias técnicas para un manejo eficiente del sector, sumado a ello la enorme perdida de personal con experiencia y conocimiento que se ha marchado de la empresa, e incluso mayormente del país, por lo que se carece también de recursos suficientes para atender la complejidad operativa del sector. 

  Afortunadamente, especialmente para el futuro deseable, se han manifestado argumentaciones desde el exterior a las propias instituciones gubernamentales, razonamientos que avizoran que a pesar de los enormes daños hay evidencias para considerar que el país cuenta con elementos para asumir las emergencias derivadas de la errática gestión del sector. 

  No es descartable que a pesar de las renuncias masivas de personal del sector eléctrico, haya aún en la plantilla talentos con valores, conocimientos y perspectivas, similares a las que fundamentan lo que hemos expuesto, pero que si la gestión autoritaria que predomina en el sector logra advertir posturas que discrepen de sus dogmas, corren riesgos y peligros no solo de despidos arbitrarios e ilegales, sino riesgos de la propia integridad a la libertad y a la persona.

hector.lucena@gmail.com

@hl_lucena




sábado, 23 de febrero de 2019

PERDIMOS CINCUENTA AÑOS DE EVOLUCION SALARIAL. PRIORIDAD PARA LA TRANSICION



  Para ubicar en perspectiva lo que para la sociedad venezolana representa la hiperinflación, veamos la situación salarial en tiempos que las personas de mayor edad reconocen y recuerdan, y sobre lo cual hay la literatura de nuestra evolución económica-social-laboral. Es de importancia tenerlo presente, porque el país ha de ir de nuevo a vivir con una inflación de un dígito, como la amplia mayoría del mundo, donde los salarios si satisfacen no solo la sobrevivencia, como pudiera admitirse o esperarse de un salario mínimo de ingreso a la vida productiva, sino un buen nivel de vida y bienestar como compensación por la dedicación continuada, acumulando experiencias y conocimientos en la vida laboral.

  La mas famosa huelga por aspiraciones salariales que se registra en la historia laboral de Venezuela, es la de los trabajadores petroleros en diciembre de 1936, que concluyó con la emisión de un decreto presidencial que elevó el salario en un bolívar. Los salarios de los obreros petroleros oscilaban entre los 5 y 8 bolívares diarios. No existían las negociaciones colectivas, y había que ejercer presiones muy arriesgadas para lograr un aumento como este.

  Una década más tarde -1945-, otras presiones del movimiento obrero determina un aumento de dos bolívares diarios, para entonces los salarios petroleros rondaban los 10 bolívares diarios. Todo esto sin que aún existieran las convenciones colectivas, estos logros eran el resultado de presiones del movimiento. Estos dos casos corresponden al sector en donde se otorgaban los mejores salarios, además es importante destacar que el país no conocía la inflación, y el bolívar equivalía a casi un tercio del dólar (1$ = 3.15).

  Ochenta años más tarde, contamos una situación realmente alarmante. Ya no tenemos el 3.15 de aquél entonces, sino los tres mil y tanto por cada dólar -Dicom-,  para simplificar y no complicarnos con los ajustes por tantos ceros eliminados, dejemos así esta arbitraria comparación, lo que se quiere destacar es que hemos regresado 80 y 70 años en materia salarial.

  Pero en los primeros años de la década del setenta, ya contábamos con una bien establecida prácticas de negociaciones colectivas, con el salario como el elemento central, pero acompañado de otras cláusulas económicas importantes, vacaciones, utilidades, pago de las horas extras y otras bonificaciones. El país seguía disfrutando de una envidiada estabilidad de precios, no conocíamos la inflación, pero justo en el transcurso de esa década por primera vez tuvimos años con una inflación de dos dígitos bajos. 

  Las negociaciones salariales estaban en manos de los propios actores laborales, es decir las empresas y los sindicatos. Siempre en el ámbito del establecimiento y no en el plano sectorial ni nacional. Los aumentos oscilaban entre los dos y tres bolívares diarios. El dólar había pasado del 3.15 al 4.30, y seguía siendo el bolívar la moneda mas dura de toda América Latina. Para los extranjeros éramos un país caro, pero atractivo ya que se disfrutaba de un alto nivel de vida, de buenos servicios, los empleos permitían ahorrar y hacer inversiones en bienes durables, de amplias oportunidades para conseguir empleo, crecer en las organizaciones, y para los inversionistas era un país atractivo para establecer empresas.   

  Las negociaciones salariales se realizaban en valores nominales, una vez cada tres años. Fue la irrupción de la inflación de dos dígitos bajos, posterior al primer boom petrolero de la década del setenta que dio lugar a las primeras negociaciones en valores relativos, en porcentajes, así como a los aumentos escalonados, tanto de incremento para el primer año, algo menos para el segundo y tercer año de vigencia. Los aumentos salariales aún seguían mejorando los salarios reales del trabajador. Las relaciones laborales directas le seguían sirviendo a las partes, sin necesidad de decretos y de la intervención estatal en este sentido. Ella sí era importante facilitando las actividades productivas, promoviendo y mejorando la infraestructura económica y social, y muy particular la formación profesional, la seguridad social, entendiendo que estas se financiaban con aportes tripartitos. 

  Al quedar de manera permanente una inflación de dos dígitos, y luego ir elevándose de manera continua, la situación salarial fue transformándose. Por un lado, una mayor intervención salarial con los decretos de salario mínimo, por otro la reducción de la duración de los convenios colectivos y los aumentos más frecuentes, ya expresado en valores relativos. Esto es lo que hemos visto desde fines de los años setenta en adelante. Aún no regresamos a la inflación de un dígito, lo dominante en el siglo XX hasta mediados de los setenta. Pero, la transición en materia económica ha de permitirnos regresar a esa inflación, como ha venido siendo en Colombia, Ecuador, Perú, Chile, y en casi toda América Latina; como lo están viviendo tantos de nuestros jovenes que han migrado a esos países, y constatan lo que sus padres y abuelos conocen de la Venezuela de entonces. 

  Igualmente la transición en materia laboral, ha de priorizar recuperar el valor del trabajo. El régimen bolivariano ha sido constante en su afán de destrucción de los valores inherentes al trabajo, lo ha sustituido por los bonos que se asignan con fines de control social, por su tendencia a crear empleos no productivos ni generadores del crecimiento de los individuos, sino de rendir culto a símbolos para el control ideológico y preservar un régimen dictatorial e inclinado a sacrificar la soberanía del país por responder a intereses externos.