lunes, 23 de marzo de 2015

VIOLENCIA EN EL TRABAJO Y RIESGOS PSICOSOCIALES

Sobre la violencia laboral hemos elaborado contribuciones e investigaciones a propósito de la violencia que conduce al extremo de plantearse eliminar físicamente al contrario. El país vive una violencia radical que se manifiesta en todos los ámbitos. Los casos más extremos se observan en el sector de la construcción. Los continuados registros del Observatorio Venezolano de la Violencia Social, de personas eliminadas en relación a actividades sindicales, lo que indica como este problema ha sido persistente y poco se ha hecho para aminorarlo. 

  Sin embargo poco registros se conocen en cuanto a la violencia que al otro lo maltrata en su dignidad, personalidad y moral, llamaremos riesgos psicosociales. En este sentido vemos con interés que en la carrera de Relaciones Laborales de la Universidad Nacional del Nordeste, Argentina, se hacen estudios para orientar, prevenir y divulgar, y por ello tomamos en consideración su documento de trabajo “Herramientas para comprender y prevenir la violencia laboral”  
     
  Entendida la violencia como una forma de abuso de poder que tiene por finalidad excluir o someter al otro. Lo más visible es cuando se manifiesta como agresión física, pero también se presenta como acoso sexual o acoso moral en el trabajo; lo que puede presentarse tanto en sentido vertical (ascendente o descendente) como entre pares; así como ejercerse por acción u omisión. Sin duda afecta la salud y el bienestar de las personas que trabajan.

  En la tipología de la violencia en el trabajo, se observan la: física, sexual, verbal, en el proceso de trabajo, en la organización del trabajo, en la gestión de la carrera laboral, en la violación de los derechos laborales. Además hay otras dimensiones que incluyen la violencia simbólica y la institucional. 

  De la violencia sexual, se considera a toda conducta o comentario reiterado con connotación sexual basado en el poder, no consentido por quien la recibe. Puede considerarse sin o con contacto físico. Lo primero se manifiesta al hacer proposiciones, alusiones o comentarios con connotaciones sexuales; y lo segundo con roces, contactos físicos intencionales o “casuales”.

  La violencia verbal se manifiesta del siguiente modo: promover o participar de rumores malintencionados; negarse a colaborar alegando cuestiones de distinta índole; insultar, gritar, hacer acusaciones infundadas; descalificar a las personas frente a terceros; inmiscuirse en la vida privada: realizar preguntas indiscretas, escuchar conversaciones privadas, leer mensajes personales; criticar la vida privada en otros ámbitos; realizar comentarios que atentan contra la dignidad de las personas: burlarse por distintos motivos, realizar bromas pesadas, hacer "chistes" racistas, poner sobrenombres.

  Además de la verbalización oral y escrita, el acto comunicacional incluye también una dimensión proxémica (espacio) y kinésica (cuerpo) a través de los cuales los sujetos nos comunicamos y relacionamos.

  Otras formas de violencia en la comunicación: reaccionar con gestos ofensivos; dar la espalda, negarse a saludar, negarse a estrechar la mano, encogerse de hombros, suspirar, elevar la vista al cielo, no responder; gestos mezquinos (esconder objetos necesarios, deformar u ocultar la información necesaria para llevar a cabo el trabajo, sabotaje del trabajo de otro, desprestigiar a la persona víctima con relación a su trabajo); aislar a la persona, impedir el contacto con los compañeros.

  Violencia laboral en el proceso de trabajo: criticar injusta o exageradamente el trabajo realizado; controlar excesivamente el trabajo; controles médicos excesivos;  cambiar las reglas en forma inconsulta o no comunicada. 

  En la organización del trabajo, se incluye: retiro de tareas o de responsabilidades; sobrecarga de trabajo; falta de trabajo; multiplicación de tareas diferentes; tareas inadaptadas al nivel de competencia o al estado de salud de la víctima; tareas inútiles, absurdas o degradantes 

  En la gestión de la carrera laboral: chantaje con el empleo, un ascenso, un cambio de puesto; imposición de un cambio de puesto; retiro o cambio en la atribución de los elementos de trabajo (escritorio, computadora, teléfono, etc.); discriminación con respecto a las vacaciones, los horarios, la carga laboral, los pedidos de formación; instigaciones verbales a dejar el empleo. 

  En la afectación de los derechos laborales: en nuestro medio es masiva la violación de reglas legales o contractuales, si el caso ocurre en empresas privadas, presentar el reclamo ante las autoridades del trabajo en muchos casos resuelve el problema, la situación se complica si se trata de un trabajador al servicio del estado, ya que las autoridades administrativas y judiciales se abstienen de darle la razón al trabajador, ello se traduce en retardos, obstáculos o impedimentos de acceso al ejercicio de derechos. Existen otras instituciones no necesariamente públicas que también pueden comportarse y ejercer violencia institucional, tales como partidos, sindicatos, organizaciones empresariales y de la sociedad civil.
  
  La violencia laboral posee otra dimensión que no es fácilmente perceptible y que refiere a prácticas y entornos que muchas veces se institucionalizan como naturales y corrientes en las relaciones de trabajo, que refiere a la violencia simbólica se manifiesta a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, iconos o signos que transmiten y reproducen dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de personas o de grupos.

 También en una dimensión contraria a la tradicional, como es la de la imposición en nuestro contexto de la estabilidad absoluta, ya con década y media, da lugar a situaciones tensas de violencia entre subordinados de una jerarquía menor con respecto  otros también subordinados pero de una jerarquía mayor.  

  No menos importante significa indagar la violencia en los medios laborales en escenarios de no generación de empleos formales, como ocurre en el país, cada vez produciendo menos bienes y desmejorándose los servicios, cerrando fuentes de trabajo, levantándose un ambiente tenso en la convivencia de los espacios productivos. 


  Este tema de la violencia en el trabajo, es una línea de indagación que seguro develaría un trasfondo oscuro y perverso en el mundo del trabajo, que no captamos o nos acostumbramos a ella. 

lunes, 16 de marzo de 2015

RELACIONES DE TRABAJO COMO DISCIPLINA, PROFESION Y EJERCICIO


   La intervención de los profesionales formados en las universidades en el campo de las relaciones de trabajo, es motivo de reflexión en intercambio llevado a cabo en el seno de red de este campo. 

  Lo primero que se plantea para facilitar el intercambio es partir de un mínimo de consenso en cuanto a cual interpretación se le da al objeto de este campo. Teniendo presente que el ámbito en el cual ocurren los fenómenos de nuestro interés es el del trabajo, es decir aquel ámbito que sirve para la producción de bienes y servicios, y, que en todo trabajo dependiente concurren por un lado la entidad empleadora y quien le presta servicios.  Acotamos que sobre el trabajo independiente caben reflexiones un poco diferentes, porque hay una relación de quienes así laboran con entidades reguladoras, es decir autoridades que determinan ámbitos para el ejercicio de actividades laborales.

  Una distinción importante en el desempeño de profesionales en el campo de las relaciones de trabajo, es la que existe entre la disciplina, la profesión y los cargos. De lo primero se refiere a un campo del conocimiento que emerge de la vida productiva pero que se extiende a lo social y a lo político. Toda relación que haga uso del trabajo dependiente, genera entonces la coexistencia de dos partes en la cotidianidad de ese espacio productivo, y en el que conjuntamente se proponen crear riqueza. En el análisis y estudio de esa relación está el foco de la disciplina. La relación de capital y trabajador en tanto dos partes diferenciadas que coexisten  nace con el capitalismo. El regímenes de producción pre capitalistas, quienes hacían el trabajo eran parte de el capital, ya fueran esclavos, servidumbre o campesinos enajenados. 

  En la realidad de nuestros días, este foco no es particular de que la propiedad ha de ser necesariamente privada. También el fenómeno esta presente si la producción de servicios o bienes proviene de entidades cuya propiedad sea del Estado. 

  La profesión viene dada por dos caminos, por la realización de la carrera en centros de educación superior y en el otro camino por la adquisición de conocimientos en el propio ejercicio. Los empleadores conservan la libertad de colocar en cargos de este campo no solo a profesionales titulados en relaciones de trabajo, sino también de otras áreas, e incluso a personas que pudieran no tener ninguna titulación universitaria, sino que evidencian que han adquirido conocimientos y gozan de experiencia, incluso relaciones de identidad y lealtad entre empleador y la persona pesan en contrataciones y posiciones.  

  Por supuesto que esto último  genera malestar en quienes se han titulado, pero como ocurre que se dispone de poca fuerza gremial, no han sido exitosos los esfuerzos por contrarrestarlo. A pesar de la existencia de una ley del ejercicio de las relaciones industriales, ella solo otorga la obligatoriedad de contar con profesionales del campo en algunos procesos puntuales, los que hasta pueden ser contratados para ejecutar esos procesos  como profesionales externos.

  Los centros de educación superior que construyen y administran los programas de formación en este campo, son comunidades dirigidas e influidas como todo campo del conocimiento, donde cabe  el predominio de un determinado enfoque de la disciplina o la convergencia de diferentes perspectivas. 
  
  Dejamos para el final reflexionar sobre los cargos. Estos van desde el que aborda los asuntos más elementales hasta aquellos de contenido más complejo, así también en cuanto a jerarquía desde un nivel de base, de ingreso a la vida laboral en la profesión, hasta las más altas jerarquías de las organizaciones. En todas las disciplinas los cargos o las posiciones son establecidas por las empresas; la evolución que permite que de la unilateralidad  del empleador se pase a procesos inclusivos tal como seria la bilateralidad, empleador y trabajadores, lo determinan evoluciones en las políticas públicas y en el desarrollo gremial. 

  La representación de la empresas da lugar a que existan cargos que tienen tal carácter. La máxima representación es la que indiquen sus estatutos o su registro, pero luego viene la delegación de esta representación como actos de la gerencia. Por supuesto que en todas las áreas profesionales que intervienen en la actividad de un ente productivo hay una posición de  dirección  y por tanto representa al ente empleador en este determinado campo, su capacidad de tomar decisiones que comprometen a la empresa y es un interlocutor ante las organizaciones que representan a los trabajadores y a las autoridades públicas. Entonces hay cargos de dirección, y por otro lado la existencia de la gran mayoría, que son cargos técnicos sin poder de dirección ni representación. 

 La carrera de los profesionales puede ser vista por el ascenso en las jerarquías de las organizaciones, pero es muy importante apreciar que hay otros caminos para el crecimiento en este ámbito, como es en la profundización y dominio de los saberes de la disciplina, como innovador y creador de conceptos, técnicas o métodos que representan una contribución a la disciplina, al entendimiento de sus fenómenos, transformaciones y tendencias, y también a un mejor ejercicio profesional traducido en aportes a una mejor calidad de vida de sectores laborales al tiempo que sustentable económica y socialmente, para la entidad productiva y la nación, en relaciones de equidad y democracia. 


lunes, 9 de marzo de 2015

JUVENTUD, TRABAJO Y CAPACITACION


En el marco del Proyecto: “La Juventud Venezolana Protagonista de la Democracia”, de la Universidad Católica “Andrés Bello”, han venido celebrando  eventos de presentación de los resultados de la Encuesta Nacional de Juventud en alianza con otras Universidades  e instituciones interesadas en los jóvenes. La encuesta recogió datos de los aspectos más relevantes de los jóvenes, esfuerzo de indagación que comprendió más de cuatro mil hogares en todo el país y que no se realizaba desde 1993. Para ubicar uno de los aspectos importantes que justifican indagar en este colectivo, el proyecto destaca “Hoy Venezuela cuenta con casi 8 millones de hombres y mujeres jóvenes (15 a 29 años), quienes representan una cuarta parte de la población total y demandan bienes y servicios acordes a las necesidades propias de esa fase del ciclo de vida, y cuya atención muchas veces está fuera del foco de las políticas públicas.”

  La presentación de los resultados de la encuesta va más allá de brindar al público una síntesis con sus láminas de gráficas y datos, ya que esto  se constituye en un preámbulo para una actividad participativa,  que reúne a los jovenes en mesas de trabajo para discutir estos resultados a la luz de sus vivencias y expectativas. En ese orden nos tocó compartir con un grupo de jóvenes la mesa de Trabajo y Capacitación.

  Con soltura un grupo de catorce jóvenes expresaron sus inquietudes, sus aspiraciones y hasta soluciones. Como es natural el grupo era mayoritariamente femenino, porque siendo el evento en una institución universitaria, aun cuando convocó y respondieron a la cita a jovenes de otras áreas como grupos de ecologistas, religiosos, culturales, deportivos, políticos, entre los más visibles, cierto que predominaban los jóvenes de la casa universitaria aliada en la organización del evento, y en la educación superior la población femenina es abiertamente mayoritaria, como fue este caso en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Carabobo. 

  En la mesa de Trabajo y Capacitación, de entrada se expresaron inquietudes y preocupaciones, empezando por preguntarse si conseguirán empleo, y si el mismo será de calidad, como el que conocieron sus abuelos y sus padres al empezar su vida laboral en estas mismas edades. Algunos pocos con abuelos extranjeros, de quienes  admiran los proyectos que concretaron estos antepasados que vinieron de otros países y hasta de otros continentes con casi nada en el bolsillo, y al poco tiempo echaron raíces porque encontraron condiciones para  construir una vida productiva y estable.

  Se mencionó la existencia de legislaciones y en general protecciones para el trabajador, pero que gran parte es letra muerta. Que siendo el Estado la mayor fuente de empleo,   para ingresar en cargos predominan las conexiones partidistas, además en el privado importan las palancas.

  Les inquieta que aquellos que consiguen empleos, en la mayoría de los casos los niveles de ingresos son insuficientes para vivir, ya que generalmente quienes están en la búsqueda de su primer empleo la oferta predominante  es con el salario mínimo, y no es posible vivir con tan poca cantidad. Les inquieta que aquellos teniendo empleos, los ingresos de esas personas aún contando con alguna experiencia también tienen bajos ingresos, y que por tanto ellos que aún no la han logrado no les van a ofrecer mayores cantidades, y para rematar igualmente que les piden experiencia y  en muchos casos son descartados en la primera ronda, al no tenerlas. 

  De la vida formativa en los centros de educación, se manifestó que aspiran que se integre más la formación con los centros de trabajo. Esto dio oportunidad para mencionar dos experiencias de formación ejemplares en la integración que los jovenes manifestaron, se trata del Programa Nacional de Aprendizaje del Ince, institución creada en 1960 y que por varias décadas era ejemplo de síntesis entre la formación de aula y la vivencia productiva, y su programa de aprendizaje fue desde el inicio una carta de presentación de este ente. Luego con el nuevo instituto, ahora Inces, con la s de socialista al final, emergieron otros ensayos que le han quitado peso a una experiencia modelo en la capacitación e inserción laboral en nuestro país, sino también más allá, ya que no sólo este concepto de aprendizaje se ha puesto en práctica en nuestro caso, sino que es una concepción universal, probada y valorada.   

  La otra experiencia formativa virtuosa en la integración entre la institución formadora y los centros de trabajo, es la de los médicos. Si bien la formación empieza en aula, irá a medida de su avance trasladándose al centro de atención de salud, hasta que la segunda parte de su carrera la transcurrirá casi totalmente en estos centros. Esta formación ha venido experimentando modificaciones porque desde el gobierno se viene fomentando otro enfoque formativo -médico integral comunitario-, que ya en los pocos años de puesta en vigencia se ha probado que no ofrecen las competencias de la formación tradicional, ofrece otras. Agregaría que la formación integral comunitaria tiene su espacio que atender, pero no sustituye lo que ha sido la formación integrada conocida y practicada.

  Les inquieta que la situación económica que da lugar al cierre de fuentes de trabajo, especialmente de empresas manufactureras, estas al final sean sustituidas por importaciones. Reconocen que las empresas que se cierran aparte de oportunidades de trabajo que se pierden, también se pierden espacios de aprendizaje. Claro siempre que las oportunidades de pasantías estén organizadas y supervisadas con mayor responsabilidad por las dos entidades, tanto la formativa como la productiva. Algunas comentaron que en su pasantía no le enseñaron mayor cosa, otro que su supervisor en el centro productivo le decía que al él no le pagaban por enseñar, que aprendiera por su cuenta. 

  Terminando, los proyectos de irse del país dio lugar a un debate. Aquellos que lo piensan como su proyecto personal, y otros que se sienten comprometidos con su país. Admiten que los que se van es capital que perdemos, porque ya están formados. 

Interesante experiencia, pero estos jovenes de nuestra mesa son los que están en mejor situación, tomemos en cuenta que una cuarta parte de los jovenes no trabaja ni estudia, doblemente excluidos, y que la mitad abandona la educación sin concluir el bachillerato.


@hl_lucena

lunes, 2 de marzo de 2015

EL DEBATE COMO RIESGO Y DELITO


    La revolución bolivariana no se encontró al momento de su ascenso al poder con unas políticas marcadas por el neoliberalismo, en los niveles como predominaban en algunos países de América Latina, ya que en general estas políticas estaban extendidas a lo largo de los ochenta y noventa. Por supuesto que hubo intentos claramente neoliberales en el segundo gobierno de Carlos A Pérez, pero el sacudón de febrero de 1989 y los levantamientos militares de 1992, le obligaron a rectificar y más allá de ello pusieron plomo en el ala del gobierno, el que finalmente no pudo terminar su quinquenio. De ahí en adelante lo que hubo fue una transición a un nuevo régimen, primero con Ramón J Velazquez (mayo 1993-enero 1994) y luego con el quinquenio de Rafael Caldera II. Estos regímenes preservaron  un capitalismo de Estado que tuvo su impulso determinante con la nacionalización del sector petrolero en 1976, y se preservó el carácter de Estado distribuidor de recursos y orientación neodesarrollista.

 Pero la revolución promovió cambios de la institucionalidad y ruptura de procesos y mecanismos que se asocian al anterior régimen, y la creación de otras nuevas. Estas nuevas institucionalidades fueron apareciendo con limitada vinculación con  la academia nacional. Para la revolución bolivariana la academia organizada en las instituciones universitarias y de investigación no le ha sido de confianza. De hecho el gobierno ha preferido apelar a intelectuales de otros países en papeles influyentes para la construcción de  la teoría de sus planteamientos, antes que a los centros nacionales. Algunos de estos intelectuales pasaron y dejaron huella, otros son deliberadamente borrados.  De ellos mencionaremos algunos Ceresole, Giddens, Harnecker, Lebowitz, Dieterich, Boron, Ramonet, Monedero, Borrego.

El asumir el socialismo del Siglo XXI conlleva la asuncion de un marco teórico marxista. Sin embargo la auto definición del régimen fue reiterativa en el sentido de afirmar que no se trataba de un socialismo como el conocido en el siglo XX, por ello destacar que era un  socialismo del siglo XXI. Pero visto el acercamiento y acuerdos sobre temas de alta sensibilidad como relaciones internacionales, seguridad y defensa, inmigración, puertos, entre otros, con el gobierno de Cuba, ha dado lugar a que la influencia de Cuba sobre Venezuela y no al revés por ser este último el país mas grande y rico, conduce de hecho a un socialismo más parecido al viejo del siglo XX que a una alternativa diferente, por supuesto entendiendo que las propias condiciones económicas, sociales y políticas venezolanas son decisivas en determinar los resultados del tipo de régimen.   

En la relación entre Estado y Movimiento Sindical había predominado la teoría del  neocorporativismo, especialmente hasta el fin de los gobiernos de la IV república, procedente este tipo de relación desde los convulsos años sesenta hasta los noventa. La inestabilidad del primer régimen electo de R Betancourt (1959-1963) post un gobierno militar que dejaba oficiales en posiciones de comando de tropa, ya que su derrocamiento fue el resultado de una breve acción militar-civil fundamentalmente en la capital de la república,  al tiempo que se extendía la influencia de la revolución cubana en todo el continente,  creando un contexto sumamente frágil para cualquier gobierno, de ahí que se establecieron nexos de relación corporativa entre Estado y Sindicatos como necesidad de estabilizar la naciente democracia.   

Con la llegada de la   revolución bolivariana su relación con el mundo sindical es en una primera etapa de desconocer la importancia que había adquirido a lo largo de cuatro décadas de neocorporativismo, combatir al sindicalismo que encontró, luego intentar controlarlo, y al no poder lograrlo, promover medidas para erosionar sus cimientos, estimulando otras opciones de representación así como implantar mayores controles. No responde esta práctica sino a un estilo autoritario y militarista, ajeno a la auto definición de democracia participativa y protagónica de la primera etapa de la revolución, la que va de 1999 hasta el 2006,  así como la segunda que se auto define como de un socialismo XXI,  supuestamente distinto al viejo conocido del siglo XX.

A pesar de los tiempos revolucionarios que hemos vivido, el mundo del trabajo ha resentido la carencia de debates, como por ejemplo el ocurrido en el ámbito laboral poco antes del inicio de la revolución, en torno a la modificación del régimen de prestaciones sociales en 1997, debate observado antes, durante y después  de la discusión de reforma. Pero resulta que quince años mas tarde al ponerse en vigencia una nueva legislación laboral el régimen implantado 1997, tan cuestionado durante muchos años, se confirmó permaneciendo vigente  con la restitución del régimen que en aquel momento fue modificado, de tal modo que hoy están vigentes las dos opciones  y es el trabajador quién escogerá la que le ofrezca mayores ventajas. No deja esto de ser paradójico.  

Importante destacar sobre la importancia del debate, la Asamblea Constituyente -1999-, espacio privilegiado para el debate de proposiciones de un nuevo marco institucional para el funcionamiento global de la sociedad; sin embargo el avasallante liderazgo y carisma del recién electo Presidente Hugo Chávez obró en contra de permitir un debate profundo, los asambleístas   de la revolución carecían de votos propios, era un sistema llamado el quino de lotería, el gratificador de los resultados, trajo una desbalanceada  representación de asambleístas ajena a los resultados de votación. Agréguese que el desprestigio de las fuerzas políticas tradicionales las descalificaba para generar alternativas atractivas de modelos e instituciones. 

Finalizando, el contexto de polarización política dominante en los últimos años ha limitado el desarrollo de debates y confrontaciones teóricas. Los prejuicios niegan o restringen las  posibilidades que en un mismo escenario se confronten posiciones opuestas. La critica así como la reflexión  es evaluada no por su contenido y construcción, sino por quien la emite,  y por otro lado los medios de divulgación se hacen cada vez menos plurales. Evidencia se observa que publicar un documento de propuestas políticas y económicas de lugar a reacciones que lleven a la detención de autoridades electas o a ciudadanos es una señal regresiva en una sociedad democrática. 


@hl_lucena

lunes, 23 de febrero de 2015

"La verdad es la primera víctima de la guerra”


  A medida que la economía  se desenvuelve con mayor incertidumbre a las empresas y los ciudadanos, y éstos tanto en su condición de trabajadores o de consumidores, les urge poder contar con informaciones orientadoras. Es una necesidad objetiva para conducirse en la cotidianidad. Pero, si el escenario de la producción y distribución de bienes y servicios es planteado como el de una guerra económica, entonces como dijo Esquilo "La verdad es la primera víctima de la guerra". De eso se trata la preocupación central de este artículo. 

  Ya sabemos que quién propone la tesis de la guerra económica es el Gobierno, y con ello justifica las acciones que involucran haciendo causa común a todos los otros poderes públicos, y por ello la existencia de leyes, regulaciones y acciones que limitan el desenvolvimiento de los agentes económicos, sea para producir y distribuir, como para la gestión en general. Se espera del Estado que sus actuaciones sean transparentes y diáfanas. 

  Pero si el Estado asume que está en guerra entonces sacrifica información, por eso los ciudadanos se sienten perjudicados, aún más si no existe el convencimiento que realmente haya una guerra, sino que existe un mal funcionamiento del sistema económico y político, incluso afirmándose que el modelo no funciona, y se considera  que un mínimo de reconocimiento, dialogo y entendimiento, hace caer la teoría de la guerra. 

  Instituciones internacionales con las cuales el gobierno nacional tiene relaciones de confianza, como Unasur, incluso hacen planteamiento como este: “.. la próxima visita de los Cancilleres puede ser muy útil en el propósito de contribuir a una despolarización del ambiente político que se vive en la hoy compleja realidad de Venezuela y ayudar a concitar un acuerdo nacional sobre el manejo de temas como el ajuste social de la economía que parece ser inevitable… las salidas que se examinen y acuerden para apoyar al pueblo de Venezuela tienen que ser democráticas, pacíficas y ajustadas a la Constitución y las leyes.”  ( http://www.unasursg.org/node/154).

  Retomando la situación de empresas y trabajadores, como productores y consumidores que son las dos partes, vemos que ambos requieren de informaciones para la toma de decisiones. Las empresas según sus niveles y capacidades pueden hacerse de parte de las informaciones necesarias, con los trabajadores la situación es más precaria, y por tanto están mas necesitados de apoyos, ya sea estatales o de entidades con las capacidades de procesar informaciones sobre los aspectos fundamentales que requieren para la toma de decisiones en las relaciones laborales. 

  Una de las informaciones esenciales para la cotidianidad de las relaciones de trabajo es el tema ingresos y costos. La sobrevivencia y el desempeño de empresas y de los trabajadores están ligadas a la relación entre esas dos categorías, para las empresas en la ecuación costo-beneficio, pero para los trabajadores no muy es diferente, aunque no se use la misma terminología, sino que más bien diríamos que la ecuación es esfuerzo y capacidad laboral por un lado y por el otro calidad de vida. 

  Lo anterior exige que hayan empleos, pero no sólo trabajo. Porque hay mucho trabajo pero no empleos. Entendemos que trabajo es hacer actividad para fines de sobrevivir independientemente de la contribución a que en la sociedad haya más producción y mejores servicios. Por ejemplo la masificación de muchos nuevos trabajos, como el bachaqueo y  cuidar automóviles en la vía pública, son un trabajo para quienes lo ejecutan pero no un empleo, incluso no aportan nada a la economía, sino que sólo sirven para encarecer la vida de las personas que se ven obligados a utilizar sus servicios, y sin duda para que quienes lo practican es una estrategia de trabajo para  simplemente sobrevivir. No dudamos que en algunos niveles por encima de quienes ejecutan estas actividades de sobrevivencia, sí efectivamente representan ventajas e ingresos importantes. Pero ya sabemos que en tiempos de controles, escasez y poca producción, las deformaciones se multiplican. 

  Pero por otro lado tenemos la situación contradictoria de gente que tiene empleo, pero poco trabajo ¿Cómo? por problemas de desorganización, desorden y partidización en las entidades, por indisciplina, por pérdida de mística, por haber sido puesto a ejercer funciones para las cuales no se dispone de las competencias.. en fin el espectro es diverso.

  Quien ejerce una actividad que presta independientemente y se traduce en un servicio económico o social, llenando una necesidad reconocida por sus aportes, hace entonces un trabajo que ha de tener la posibilidad de ser cubierto con los elementos que configuran tener un empleo, es decir protección y seguridad social.  


  Finalizando, con la tesis de la guerra económica la incertidumbre se ahonda, sacrificándose  la verdad y las informaciones necesarias para encarar real y efectivamente la crisis.

miércoles, 18 de febrero de 2015

FORMACIÓN PARA EL EJERCICIO DE LA REPRESENTACIÓN



  Desenvolverse en las relaciones de trabajo demanda formación. Es un campo de la vida de una sociedad que juega un papel importante en el desenvolvimiento productivo y económico general. Se trata de la relación y convivencia de capital y trabajo. Por lo que además tiene implicaciones más allá de lo productivo y se extiende a la estabilidad, al progreso y a la justicia de esas relaciones en tanto sus contenidos y madurez contribuyen o no al desarrollo político y social.

  Las empresas son empleadoras de quienes son formados en los centros de educación superior tanto privados como públicos. Elemental tener presente que quienes van a los centros de formación  van con la expectativa de que al concluir, quieren y necesitan conseguir empleo e ingresos para vivir. Esas posibilidades las ofrecen los empleadores, predominantemente los privados aunque en los últimos años el empleo público ha crecido notablemente, pero sigue siendo mucho menor. En algunos campos del conocimiento la inserción laboral es predominantemente en entes estatales, como en educación por ejemplo.

  Visto lo anterior, tenemos que las organizaciones sindicales como aquellas que crean los trabajadores para su propia representación ante los empleadores y ante el Estado, no funcionan como entes empleadores de profesionales, lo que da lugar a una situación de desventaja ante sus interlocutores. En tanto estos últimos destinan porciones importantes de sus ingresos y presupuesto para asegurarse la disponibilidad de equipos de profesionales de las diversas disciplinas que atienden las relaciones de trabajo y sus cada vez más complejos problemas, pero para ejercerlos en su propia representación es decir de la dirección o gerencia,  pero por el otro lado las organizaciones de los trabajadores dependen de los esfuerzos y la voluntad de quienes en su seno muestran interés por la representación. A las desigualdades de poder se agregan estos hechos que ahondan las diferencias. 

  Siendo las relaciones de trabajo actividades estratégicas para los intereses y poderes del patrono y del Estado, es por lo que éstos con mayores recursos y medios se inmiscuyen en los asuntos de las organizaciones de los trabajadores, interviniendo más allá de las relaciones de interlocutores de la vida laboral y productiva, lo que hace a estas organizaciones objeto de un constante acoso que erosiona su autonomía y deforma sus principios y postulados.

  Haciendo un balance de las últimas décadas se observa que  la formación existente en el país en estudios del trabajo y dentro de ello por supuesto lo que tienen relación directa con las relaciones de trabajo, vemos que en las universidades venezolanas al tema se le ha prestado poca atención. Pero como ya lo explicamos, se trata de egresados que van a incorporarse a las filas de las posiciones disponibles en los entes empleadores, de paso cada vez menos por la situación de deterioro productivo sostenido por ya largos años. 

  Se reconoce que en el país se han consolidado algunas instituciones de educación superior que se ocupan de estudiar los temas vinculados al trabajo, y particularmente las relaciones de trabajo. En los últimos años la educación universitaria privada ha privilegiado este campo, pero con énfasis en el enfoque de recursos humanos al servicio de la gerencia. Igual ocurre con la oferta de postgrados. 

  A pesar de la larga historia del movimiento de los trabajadores,  hoy presenta una situación de desventaja con respecto a la formación de sus dirigentes y cuadros en general. Es lamentable reconocer que en el propio ámbito sindical e institucional el balance en materia de instituciones y recursos para la formación es más bien regresivo. Sirva esta reflexión para llamar de nuevo la atención sobre el hecho de que en los últimos años, el sindicalismo venezolano ha venido perdiendo espacios e instituciones que realmente le hacen falta. 

  Una de ellas es la Universidad de los Trabajadores de América Latina (Utal), fundada por la Central Latinoamericana de Trabajadores de América Latina -CLAT- en la privilegiada ubicación de San Antonio de los Altos, en la periferia de Caracas, que sirvió de sede a  una continuada programación de eventos de capacitación, documentación e investigación de temas de interés directo del movimiento de los trabajadores latinoamericanos. De sus servicios se destacaba el centro de información y documentación, hasta su cierre uno de los más completos centros de documentación laboral existente en el país. Su cierre se relaciona con la fusión de dos centrales sindicales de ámbito continental, la Organización Interamericana de Trabajadores (ORIT) y la (CLAT), que dio nacimiento a la Central Sindical de las Américas. Esto implicó también perder otro organismo en nuestro territorio ya que la CLAT funcionaba en Venezuela y fue quién impulso a la UTAL. La otra central sindical continental, la ORIT también estuvo algunos funcionando en Caracas, luego de su mudanza desde México.

Más recientemente la pérdida del Instituto de Altos Estudios Sindicales (Inaesin) en Caracas, creado por la CTV en los primeros años de la década del ochenta y cuya crisis tuvo consecuencias directas sobre dicho instituto y en 2012 cerró sus puertas.  Este caso está asociado a divisiones internas del propio movimiento sindical, aunque al momento de su cierre ya había perdido buena parte de su papel formativo. 

  La situación que hoy se tiene en materia de formación de dirigentes y cuadros para  el movimiento de los trabajadores, evidencia la carencia de instituciones y en particular escuelas de investigación y formación en este campo, todo ello ahonda las desigualdades. A las organizaciones de los trabajadores se le plantean dos opciones para avanzar en el tema de la formación, uno hacerse así mismo de su propia formación, y junto a ello hacer alianzas con centros formativos. 

lunes, 9 de febrero de 2015

RENOVACION Y DIFICULTADES A VENCER


  Las dificultades de los sindicatos para celebrar sus elecciones así como para llevar a cabo sus actividades naturales como organizaciones representativas de los trabajadores, impone hacer un análisis sobre los riesgos que ello significa para el movimiento y sus afiliados; quienes tienen la expectativa de llevar a cabo sus elecciones sea un proceso natural, fluido, así como la necesidad de funcionar con el mínimo de interferencias, como bien reza el convenio 87 de la OIT aprobado en 1948 y ratificado por nuestro país en 1982.  

  El contexto a considerar en este análisis es observar los mismos fenómenos de renovación y elección de dirigentes en las últimas décadas. En sus orígenes la elección era a manos alzadas, sin registros formales, las relaciones entre dirigentes y trabajadores era cara a cara y en condiciones de plena o cuasi clandestinidad por la persecución estatal y patronal. Además, tengamos en cuenta que no habían mayores estructuras ni en el seno del sindicato, ni en general en el Estado para la realización de elecciones. 

  Sin embargo la propia práctica política y democrática, así como el ensayo y el error permitió ir creando mecanismos propios que fueron construyendo una representación que nacía de sus afiliados, que era la esencia del asunto. Pero en la medida que el Estado y las fuerzas que lo controlaban sintieron que la autonomía en la determinación y renovación de sus dirigentes era un asunto de su incumbencia, se planteó la controversia entre autonomía e intervencionismo, y ese es el dilema que interfiere y atrofia los procesos electorales  sindicales. Por otro lado, ideológicamente el marxismo-leninismo considera que el sindicato es un apéndice del partido, consideración que otras corrientes también asumen y practican, es decir que quienes acompañan la creación y organización de los sindicatos de una vez lo ubican como un apéndice partidista. 

 Importante tener presente que los sindicatos son anteriores al ministerio del ámbito laboral, así como a la entidad que se creo para organizar las elecciones de los poderes públicos, hoy el Consejo Nacional Electoral, la que como se sabe tiene atribuciones en la los procesos electorales sindicales, siendo éstas organizaciones ajenas a los poderes públicos. 

  Recordemos que la intervención de un órgano como el CNE en elecciones sindicales no tiene mayores antecedentes en la historia laboral venezolana. Lo que si cabe mencionar ha sido la disolución de sindicatos en 1944, 1949, 1950 y 1963. En todos los casos mediaron razones políticas. Es temerario asociar la intervención del CNE con procesos de disolución, pero lo que es un hecho concreto es que la llamada mora electoral, que tiene relación con que el  CNE no haya dado el visto bueno a la  convocatoria a elecciones o reconocido los resultados en la gaceta electoral correspondiente, es de hecho una intervención del sindicato, porque lo inmoviliza en sus acciones naturales de defensa de los afiliados ¿A quién beneficia esto? El poder que tiene el CNE en elecciones sindicales resta equilibrio en la vida de las organizaciones de los trabajadores. 

  Toda institución requiere autonomía para decidir sobre sus liderazgos. Su ejercicio es vital para la defensa de los intereses de los afiliados. Es un ejercicio democrático para confirmar o para renovar, es un principio que al obstruirlo se lesionan intereses de los colectivos afiliados. La reforma constitucional de 2009 permite la continuidad para el ejercicio de autoridades electas en los poderes públicos, pero el Estado obstruye este mismo derecho para organizaciones privadas, como es el caso de las organizaciones sindicales. En el fondo que existan límites a la continuidad en el ejercicio de cargos de representación es saludable, para contrarrestar las ventajas de las que suelen aprovecharse quienes gobiernan y convocan a elecciones, incluso administrándolas. 


  Hoy decenas de organizaciones sindicales no pueden organizar sus elecciones por obstrucción de controles estatales, cercenando su ejercicio democrático. De lo que derivan desventajas, ya que merma la representación de los afiliados, lo que da lugar a una pretensión gubernamental de asumir su defensa, lo que plantea una bipolaridad; por un lado si el escenario de la acción laboral es ante un patrono privado, entonces el órgano gubernamental ejerce una defensa diligente, pero en el fondo ello minimiza el papel y razón de ser del sindicato. Y en el otro extremo, el escenario donde la acción sindical es ante un patrono estatal, aquí lo dominante es que los derechos de los trabajadores se diluyen ante unos poderes que no distinguen entre lo que es gobierno y lo que es estado, dando campo al ventajismo y la discriminación.