martes, 7 de octubre de 2014

LOS JÓVENES Y LAS DIFICULTADES DE EMPLEO


   Sigue siendo un tema relevante abordar asuntos vinculados con los jóvenes, es por lo que volvemos a destacar su situación con relación al trabajo. No olvidar que sus indices de desempleo son el doble del indice general y el triple del de adultos. Pero también en otras dimensiones laborales muestran índices ampliamente desventajosos, aunque no dejamos de tener presente que el inicio de la vida laboral y en esos primeros años se manifiesten resultados no similares a los trabajadores adultos, ya que tiene sentido reconocer el valor de la experiencia y competencias que se adquieren en el ejercicio de la vida laboral. Pero el tema inquietante son las brechas que se ahondan entre las condiciones laborales de los adultos y las de los jóvenes, así como la desesperanza que les embarga por las dificultades de acceder a buenos empleos.

   Según Informe “Trabajo Decente y Juventud en América Latina. Políticas para la acción” Edit OIT, 2013, se señalan datos sobre la crisis del empleo juvenil en América Latina (15-24 años), que afecta a casi ocho millones de jóvenes que están desempleados y a otros 27 millones que están ocupados pero en condiciones de informalidad, generalmente con bajos ingresos, inestabilidad laboral, sin protección social ni derechos.

   La tasa regional de desempleo juvenil urbano y rural es de 13,9%, triplica a la de los adultos, por otra parte seis de cada 10 jóvenes que sí consiguen ingresar al mercado laboral lo hacen en condiciones de informalidad. De aquellos que lo hacen en la formalidad un 40% labora en pequeñas empresas que usualmente tienen problemas para ofrecer las mejores condiciones de trabajo, y frecuentemente por sus limitaciones incurren en violaciones de normas laborales.

  En cuanto a la protección social, el Informe aludido destaca que un 39% de los jóvenes cotizan para un régimen de pensiones, lo que representa un 13% menos que los trabajadores adultos. En todos los países se observa una fuerte correlación entre el nivel de ingreso de los hogares y la tasa de cobertura de la seguridad social, dado que los trabajadores de hogares del quintil más rico de la distribución del ingreso presentan tasas de contribución sistemáticamente superiores que las de los trabajadores pertenecientes al quintil más pobre. Cabe mencionar que a medida que se desciende en la escala de ingresos, el porcentaje de trabajadores por cuenta propia aumenta, lo que explica en parte el menor acceso a los sistemas de seguridad social.

  Estos datos regionales del informe de la OIT conviene asociarlos con la realidad venezolana en la misma temática. Lo primero a destacar que seguimos midiendo la informalidad con la encuesta de hogares utilizando el concepto establecido por PREALC-OIT 1976, que solo toma como informales a los cuentapropistas  no profesionales, los ayudantes familiares no remunerados, quienes trabajan en microempresas -no profesionales- y el trabajo doméstico. 

  Este concepto fue revisado y ampliado en el 2003, a partir de la XVII Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo, que acuerda Resolución sobre las Estadísticas del Empleo en el Sector Informal, la que a su vez toma en cuenta resolución de la XV -1993- conferencia de la misma entidad.   

   Las categorías originales siguen siendo válidas, pero han de ampliarse ya que las transformaciones en el mercado laboral en los ochenta, específicamente su deterioro daban lugar al fomento de empleos y situaciones de inserción laboral que si bien ocurrían en el sector formal, no cumplían con los supuestos del empleo formal propiamente entendido, que supone la cobertura y tutela de la legislación laboral y de seguridad social (Ver en blog nuestro artículo "La informalidad real y la oculta ").

  En la política oficial se actúa con un doble discurso, por un lado se emiten regulaciones y políticas dirigidas al fomento de la laboralizacion en el ámbito privado, por lo que en las empresas se hacen inspecciones en ese sentido, pero en paralelo se promueve la informalidad en el sector público y una de sus expresiones es la masificación de contratados, que laboran en condiciones desventajosas con respecto a quienes tienen nombramiento. Es por lo que recientes fusiones de ministerios han levantado zozobras entre los trabajadores, particularmente ya que hay mas de un millón doscientos mil contratados sin nombramientos (según dirigentes de la UNT), y cuya precariedad ha quedado en evidencia en pasadas fusiones como el caso de los despachos de Planificación y de Finanzas, que dejó en el 2010 a más de 1200 trabajadores por fuera, casi todos contratados. Recientemente se han fusionado varios despachos ministeriales y vuelven los contratados a temblar por la precariedad e informalidad de su situación.

  Algunos juicios u opiniones dan la impresión de considerar que la opción de trabajar en la informalidad, es una alternativa que depende de la decisión personal y que es voluntaria. Necesario profundizar los procesos que llevan a estar en una situación u otra. Desde la mayor parte de los estudios muy poco se concluye que sea predominante la voluntad personal, y que mas bien son las políticas macroeconómicas, las de mercado laboral, las oportunidades de empleo y otras características estructurales lo que determinan el problema. 

  En nuestro país, se viene anunciando desde el gobierno un proyecto de ley del primer empleo para los jóvenes, es interesante que su texto salga del ámbito oficial y se discuta también con empresarios, sindicatos y la academia, para cruzar opiniones entre diversas visiones del problema. Hasta ahora, algunas notas de prensa sobre su difusión luce más bien como intercambios propagandísticos y no analíticos. Vivimos una etapa de muy limitada creación de empleos, y sin duda ello afecta más a los jóvenes, por lo que todo esfuerzo ha de ser con amplitud.

lunes, 29 de septiembre de 2014

El control del trabajo en empresas privadas y publicas


En contribución reciente abordamos el control del trabajo destacando que la militarización venía haciéndose presente en el ejercicio del control del trabajo en las empresas estatales, siendo en el presente el caso Sidor el más visible, dado el hecho del desenlace que promovió la empresa para poner término a la prolongada discusión del contrato colectivo, estilo de control del trabajo que ha mostrado las más grotescas formas de su ejercicio por parte de quienes dirigen la empresa, con el acompañamiento de las autoridades vinculadas con el ámbito laboral, lo que deja en situación de orfandad a los trabajadores a quienes se les intentan violar derechos patrimoniales y conquistas históricas.

  Significamos que el control del trabajo había evolucionado paulatinamente en el sentido de poner en práctica conceptos, medios e instrumentos, que hacían innecesario el uso de la fuerza como medio de control; y no obstante se lograban los propósitos que permitían a la empresa lograr sus objetivos productivos y generar la ganancia. Estos logros acompañaban conceptos que contaban con el consentimiento de los trabajadores y sus organizaciones, sin que ello significará para éstas la pérdida o minimización de su compromiso primario, como es la representación de sus afiliados.

  Con la intervención de organismos y elementos armados, sean militares, policiales o civiles, como aliados de la gerencia publica para ejercer el control del trabajo, damos un retroceso de casi un siglo en las relaciones de trabajo en la sociedad venezolana. Volvemos al tiempo del gomecismo y del caciquismo, subordinando una civilidad insuficientemente organizada ante quienes portaban las armas y ejercían la violencia tanto en la vida ciudadana como en la vida laboral.

  En la empresa privada no ha dejado de ejercerse el control del trabajo, pero sin la necesidad de la adopción de las grotescas formas que se observan en algunas empresas de gestión estatal, así como también en aquellas asociadas con el patrono estado, que se asumen que cuentan con los apoyos estatales para un ejercicio arbitrario y rudo del control del trabajo.

  Así mismo en la empresa privada su mayor punto de apoyo para ejercer el control del trabajo ha sido el despido, tanto el determinarlo como decidirlo unilateralmente, pero la
continuada estabilidad e inamovilidad ha sacado de las manos de la gerencia, el más cotidiano y efectivo medio del ejercicio del control del trabajo. Es por lo que al gerente privado al no contar con este medio sancionador, por supuesto que se la han alebrestado sus otroras dóciles piezas del ajedrez productivo, porque se subordina la decisión del despido a una autoridad gubernamental quien finalmente emite la autorización para despedir, sino que además ésta no se comporta como un tercero neutral, sino como un ente comprometido con una política enmarcada en una animadversión contra la propiedad y gerencia privada, empoderando consciente e inconscientemente a los trabajadores, quienes al saber que su caso reposa y se decide en la sede de las autoridades de la administración del trabajo, llegan a confiar su estabilidad mas en el peso de este órgano gubernamental que en su propio desempeño productivo o en su vínculo con su propia organización gremial. Pero hay que reiterar que este proceso de empoderamiento no opera cuando el patrono es el gobierno y este toma la decisión de prescindir de trabajadores, sino todo lo contrario.

  Lo anterior determina que la gerencia privada se ve obligada a hacer mayores esfuerzos para administrar el control del trabajo. La sutileza se hace imperiosa. Nos relataba un gerente del área laboral de una transnacional automotriz, que anteriormente si encontraba a un "trabajador durmiendo cómodamente en su jornada laboral en una amplia camioneta, lo reportaba inmediatamente para que le hicieran su liquidación". En estos tiempos, administra la situación de manera muy diferente, no tomando ninguna medida sancionadora, a cambio de sentarse a su lado mientras transcurría su sueño y al despertarse solicitarle su apoyo para determinadas tareas que muestran retraso.

  A la gerencia privada le quedan no obstante algunos medios y recursos de control del trabajo como los cambios de puesto o de condición de trabajo para atender solicitudes del trabajador; las promociones y los ascensos, los aumentos salariales discrecionales; bonificaciones; concesión de permisos.

  Persiste una condición que en alguna medida preserva el poder de la empresa, como es la existencia de un mercado laboral que casi no crea empleos formales, ya que al final del día los trabajadores reconocen que este tipo de empleo, por su mayor estabilidad, protección y beneficios, y que apenas se crean empleos formales en una proporción de dos de cada diez, son ampliamente mejores que los informales y los precarios, ampliamente multiplicados en el contexto de una situación económica de empobrecimiento general de los asalariados.

domingo, 21 de septiembre de 2014

El control en el trabajo: coercitivo, sutil y con fusiles



  El control patronal sobre el trabajo es un factor clave para alcanzar los fines de la empresa, es decir producir y ganar. Desde la esclavitud el control ha sido un tema importante para lograr este objetivo. Para esa forma de trabajo, la aplicación del látigo era el medio de control, además de alimentar y dar techo, que era la retribución recibida por el esclavo, y según criterios del patrono suministraba estos bienes. Como se ve, la coerción en manos del patrono es ejercida con total rudeza y crueldad (La película ganadora del Oscar 2013 “12 años de esclavitud”, lo muestra con toda claridad).

  Al superarse la esclavitud como sistema productivo, los esclavos pasaron a ser hombres y mujeres libres, y su relación con el trabajo pasó a ser a base del salario. Nacieron los asalariados y la sociedad salarial. El patrono ya no aplicaba el látigo. 

  Modernamente el control no deja de ser ejercido pero ahora con otros métodos. El control de la actividad productiva, va acompañado de una dosis de consentimiento de los trabajadores. Son mecanismos mediante los cuales la empresa busca poner la inteligencia y la voluntad de los trabajadores al servicio de la misma, y a la vez integrarlo y hacerlo sentir parte de ella.

  No todo es coerción. A más coerción menos identidad, más rechazo y tensión laboral. Lo que se traduce en dificultades para la producción y la ganancia. Los métodos de control han pasado fundamentalmente por la supervisión, originalmente muy estricta, aunque gradualmente con el tiempo y la evolución de las organizaciones sociales, de las políticas públicas y de la legislación laboral, se ha tornado más laxa. 

  Pero la laxitud de la supervisión no implica menos controles sobre los trabajadores, sólo que cambiaron los instrumentos y los métodos. El desarrollo de la tecnología y los procesos de trabajo ha contribuido a que los controles sean menos directos. Se fijan metas, se registran y luego se analizan los resultados. Las metas son de cantidad, de calidad, de tiempos, de satisfacción del cliente, de compromiso, de lealtad, en fin el patrono dispone de resultados para mantener el control en sus manos, según se alcancen o no estas metas. Los criterios y las prioridades siguen estando en sus manos. 

  En nuestro tiempo presente, sin duda el patrono privado privilegia con la actividad productiva a la ganancia y estabilidad de su negocio. Sea transnacional o nacional, grande o pequeño, industrial o de comercio, estos objetivos son prioritarios. 

  Sin embargo en nuestro medio el gran patrono, el Estado venezolano, tiende a atender a otras lógicas distintas a la producción y la ganancia. Se trata de colocar el compromiso y la lealtad con el proceso político como prioridad. Por ello no se detiene en que los resultados y objetivos de cantidad o de calidad de los producido sea un bien o un servicio, no se alcancen, así tampoco los tiempos de ejecución, la satisfacción del cliente. Pero lo que si es esencial es que la lealtad y el compromiso de los trabajadores con el proceso político en ejecución no guarde dudas. Se entiende que esta condición es funcional al mantenimiento del régimen y su estabilidad, eso si sacrificando resultados productivos. De ahí la postración generalizada de muchas entidades productivas. 


  A propósito de la situación laboral de Sidor y los intentos de arrancar su producción, un titular reciente de las declaraciones de un miembro de la directiva sindical de esta empresa indica “Con fusil y con la Guardia en la pata de los hornos, haciendo terrorismo de Estado, arrancan la planta”. Vemos que el control perdió la sutileza de estos tiempos de modernas formas de organización del trabajo, y regresa a ser ejercido con métodos rudos y coercitivos. Sin duda es una forma resultante de la militarización y distinta a los principios del dialogo y la convivencia productiva.

lunes, 15 de septiembre de 2014

RECESIÓN ECONOMICA, VIDA FAMILIAR Y EMPLEO


Técnicamente con al menos tres trimestres sin crecimiento un país está en recesión; es la situación económica de nuestro país. Los productores y consumidores bien lo saben y viven. Cada uno con las dificultades para poder producir y para consumir. 

Todo encuentro familiar, de amigos o conocidos, gira en torno a plantear si conseguiste tal o cual producto y donde. Incluso poco se pregunta por la marca y el precio, para algunos bienes es como mucho pedir en estos tiempos. No obstante, también hay quienes consiguen los vericuetos para encontrar productos y bienes que para la gran mayoría escasean, lo que para los demás levanta desde el interés hasta la envidia y encono.


Pero aún cuando la recesión sea sentida y vivida por los productores y consumidores, es decir los trabajadores y las familias, no se ha convertido ni ha dado lugar aún a una respuesta que corresponda a la gravedad de un estado de recesión económica. Las respuestas son en principio individuales, familiares, o de grupos de amigos, con sus correspondientes limitaciones. Las respuestas colectivas, comunitarias y de organizaciones sociales son aún insuficientes, al menos para ejercer una mayor influencia en la corrección y ajustes de las políticas económicas. Los gobernantes siguen desafiando la paciencia de la población, ni siquiera cambian el discurso. Obviamente todo esto evidencia un déficit en la eficacia de los movimientos sociales.

Con la recesión uno de los bienes más volátiles son las oportunidades de empleo, que se hace más difícil conseguirlos. Se mantienen los de bajo nivel y calidad. Por ejemplo se menciona la escasez de trabajadoras residenciales y domésticas, así como de vigilantes. Empleos de bajos salarios. Predominan los empleos de salario mínimo, no obstante que esta cantidad no cubre la cesta normativa, ni siquiera la cesta básica.

Se acentúa la tendencia a la mayor creación de empleos en el sector informal, así como de empleos precarizados tanto en la misma informalidad como en la formalidad. En Venezuela los pocos empleos que se crean son mayormente informales. La situación económica ha dado lugar a que personas con pequeños negocios pasan de la formalidad a la informalidad, con el objeto de abaratar su funcionamiento, ya que las cargas y exigencias de regulaciones de diferente índole complejizan la gestión.

Esta demostrado que en la mayor parte de la informalidad, las personas obtienen menores ingresos y ejecutan su trabajo en condiciones de mayor precariedad, y para la economía nacional y la sociedad en su conjunto hay un menor aporte a la creación de riqueza. Igualmente en ella se inscriben actividades que están en la frontera entre lo legal e ilegal, lo que coloca en situación de riesgo a quienes las ejercen, y por tanto eventualmente las autoridades ya sea abierta o subrepticiamente le impone sanciones o práctica chantajes.

Dentro de los diversos componentes de la informalidad, el que ocupa un mayor número de personas es el cuentapropismo, ya sea para el comercio, servicios o elaboración de bienes de modesta complejidad. De cada cien empleos que se crearon entre 1997 y el 2011, treinta y dos son cuentapropistas. Ha sido y sigue siendo el empleo predominante en el mercado laboral venezolano. Es por lo que en la comercialización se agregan eslabones de intermediación para facilitar a los compradores las dificultades que se acrecientan para conseguir los bienes para consumo familiar, con un saldo neto de encarecimiento. Sin embargo en las empresas hay una mayor permisividad para uso del tiempo laboral en la persecución y caza de productos básicos. Una razón adicional para mas ausentismo del que ya se ha derivado, de las nuevas concepciones incluidas en el nuevo Decreto-Ley sobre el trabajo -DLOTTT-.

Todo esto es un consumo de energías humanas y de tiempo, que deja de ser productivo para pasar a ser parte de las estrategias de sobrevivencia de la población. Las colas en los establecimientos de productos básicos, mas los esfuerzos de las personas en encontrar suministros es central a las preocupaciones de las familias. Contrasta todo esto, con lo característico de varias décadas atrás, se decía que las únicas colas que hacia el venezolano era para sellar el cuadro de caballos los días domingo en la mañana, y para entrar a los stadiums a ver los juegos de béisbol profesional de los equipos favoritos.

domingo, 7 de septiembre de 2014

MOVIMIENTOS SOCIALES: CONTROL Y PROTESTA



Con frecuencia se observan declaraciones condenatorias de la debilidad de la oposición partidista venezolana al gobierno bolivariano, sin embargo se deja de lado que la oposición no es sólo la que se ejerce vía partidos políticos, por lo que interesa reflexionar en torno a varios asuntos e interrogantes.

  Empecemos por ponernos de acuerdo ¿que es la oposición?, y luego por considerar si es válida la tesis de la debilidad de la oposición. Al responder que es la oposición, esto lleva a verla en distintas perspectivas. Por un lado lo más convencional, como es verla sólo en términos de partidos políticos y sus dirigentes. Creo es lo que predomina, además los medios de comunicación han contribuido a verla en esos términos, por la mayor accesibilidad brindada en función de liderazgo y pertenencia a partidos políticos. Recién es cuando se brinda mayor accesibilidad a voceros de los movimientos sociales. 

  Pero la oposición al régimen va más allá de partidos políticos, sin necesidad de sugerir esta reflexión una invitación a la anti política. Es lo que exige mirar a otras organizaciones de la sociedad. Aquí es central tomar en cuenta la categoría movimientos sociales, que como es conocido refiere a grupos y acciones no formales que se expresan en la vida socio-política y económica, apuntando a presionar o sostener determinados cambios. Con el devenir del tiempo estos movimientos también adoptan mecanismos formales, sea por el interés estatal o de los propios movimientos. 

  Con lo expuesto importa entonces detenerse en analizar el peso y la fuerza de los movimientos sociales. Admitimos que existe una gama diversa de movimientos sociales en distintas esferas de la vida del país, ya sea en el mundo del trabajo -movimiento de los trabajadores y el movimiento cooperativo-, en el mundo de los estudiantes, así como en el de los campesinos, de las comunidades y vecinos, de las mujeres, de los derechos humanos, de ecologistas, de grupos étnicos, el movimiento LGBT, entre otros.

  En nuestro país la mayoría de estos movimientos son de fecha reciente, salvó los tres primeros los restantes cuentan con pocas décadas o años de existencia. También es destacable mencionar que si bien estos movimientos han surgido de las propias comunidades, dos actores siempre han intentado cooptarlos, sea por una parte el estado y/o los partidos políticos. Este interés es una constante en la historia moderna del país, digamos que con la restauración democrática de 1958 hasta el día de hoy no ha habido cambios al respecto.  

  Llegado al presente se advierte que los movimientos sociales mantienen su presencia y acciones en la vida del país, pero sin que ello hubiese sido determinante en las grandes decisiones de la vida nacional, cuando desviaciones y deformaciones se han hecho dominantes.

  Mirando en perspectiva de 1957 para acá, las acciones de trabajadores y estudiantes se movilizaron para contribuir al derrocamiento del régimen autoritario de entonces, pero lo determinante fue la acción de los militares. Así ocurrió a lo largo de la convulsa primera mitad de la década del sesenta, los gobiernos constitucionales con el apoyo militar redujeron y controlaron las diversas protestas, y juntó a ellos buena parte de los movimientos de protesta de calle e insurreccional fueron cooptados. Ello permitió un gradual y sostenido control partidista y estatal de las manifestaciones y acciones de los movimientos sociales.

  Pero años más tarde el agotamiento de la evolución política y económica, trajo de nuevo protestas abiertas como lo ocurrido en febrero de 1989, que no está del todo claro que ello haya sido una acción organizada por movimiento social alguno, claro que algunos a posteriori reclamaron su conducción u orientación, pero por supuesto sin convencimiento alguno. 

  Más auténtico fue lo realizado por el movimiento sindical -CTV-, que admitiendo haber sido desbordada por los acontecimientos de protesta, convoco a posteriori -mayo de 1989-, un paro nacional contra las políticas económicas del gobierno, pero que perdió su ímpetu y energía al plantearse desde el aparato partidista gubernamental -Buró Sindical de Acción Democrática- que el paro era contra la especulación y con ello diluyó el impacto de la convocatoria y la acción de protesta anti gubernamental En todo caso  fue una protesta cruentamente reprimida por el ejército. 

  Este escaso desarrollo de los movimientos sociales, tiene que ver con el hecho que el protagonismo contestatario surgiera del propio seno del órgano represor, como fueron los levantamientos militares de 1992, si bien no lograron sus propósitos, el devenir siguiente dejo más visible las debilidades del sistema político vigente, y una de ellas fue que no habían movimientos sociales autónomos y representativos para asumir los vacíos que la crisis política mostraba, planteando demandas y llevarlas a su destino. El camino quedo despejado para que una opción para entonces ajena a los movimientos sociales, asumiera el liderazgo y la victoria electoral que desplazó a los actores que ejercieron la tutoría de los controlados movimientos sociales del momento. 

  Con el advenimiento de la revolución bolivariana se plantea un renacer y expectativa de los movimientos sociales. Los que nuevamente vuelven a ser objeto de los intentos de la cooptación estatal y partidista, y he aquí el estado donde nos encontramos, la disyuntiva entre intervención y autonomía.

  En lo que tiene que ver con el movimiento de los trabajadores, los intentos estatales de reducir su autonomía son constantes. Sin embargo la protesta laboral no deja de ocurrir. Así se puede ver en los registros del Observatorio de la Conflictividad Social, destacando que del año 2008 al 2013, se hicieron 16.297 protestas. De éstas, el 37% tuvo una causa laboral. Cuando se agreguen las que se acumularan en este 2014, es de asegurar que no bajará este porcentaje. Además la mayor contribución de las protestas laborales será contra el Estado, especialmente en su condición de patrono.  

  Finalizando, los movimientos sociales se han lanzado a sus reclamos y acciones. Son mayormente manifestaciones de oposición a acciones, decisiones y políticas del estado. Si vemos la oposición solo en términos de partidos políticos no se aprecia lo que realmente ocurre en el país, es necesario verla además en términos que incluyan a los movimientos sociales. 

domingo, 31 de agosto de 2014

DEL DESARROLLISMO E INCIPIENTE DESARROLLO INSTITUCIONAL A LA REVOLUCION BOLIVARIANA ¿QUE VENDRÁ DESPUÉS?

Para el estudio de las relaciones de trabajo entender el marco económico y político es condición necesaria, es por lo que importa dar una mirada en larga perspectiva a la evolución del país, por lo demás Venezuela ha llamado la atención por parte de estudiosos de otros campos de las ciencias sociales, por singularidades y relevancia que sintetizamos en  los siguientes procesos y etapas:

1- Es de notable relevancia en la historia económica, el sostenido crecimiento económico sustentado en la riqueza petrolera que experimentó el país en un largo período con baja inflación y estabilidad cambiaria entre los años veinte y setenta.  Ochoa, O. da cuenta con datos y análisis en “La institución fiscal y el rentismo en el desempeño económico de Venezuela” 2008.

2- En el marco del crecimiento anterior, la ciencia política ha destacado la transición del autoritarismo a la democracia -de 1958 en adelante-, que si bien pactada por las elites le dio al país oportunidad de preservar el crecimiento de la etapa anterior y emprender una importante evolución social, política e institucional. Esta transición fue objeto de atención por cientistas sociales y políticos de España y algunos países del Cono Sur, cuando les tocó emprender transiciones del autoritarismo a la democracia. 

3- A las dos etapas anteriores le sigue la pérdida de la estabilidad macroeconómica y la caída del crecimiento económico desde fines de los años setenta hasta el presente. En todo ello la continua dependencia de las exportaciones petroleras desde los años veinte a pesar de diversos intentos para ampliar la base productiva y exportadora del país.

4- Finalmente por la emergencia de la revolución bolivariana, que ante los signos de agotamiento de la etapa anterior ocurrieron manifestaciones cuestionadoras del sistema -viernes negro, caracazo y golpes de estado-, por lo que se abrió una oportunidad que la aprovecharon fuerzas emergentes despertando expectativas y esperanzas especialmente entre los pobres, trabajadores y sectores medios, pero que en quince años se han esfumado, y vuelven a renacer frustraciones y turbulencias, parecidas y aun no se sabe si hasta peores a las que vimos a fines de los ochenta y noventa. Por supuesto que existe en las ciencias sociales el compromiso de evaluar cuanto de bueno y de malo nos deja esta etapa; tarea más por hacer que realizada.

  Dentro de estas distintas etapas hay que destacar que el país se ha debatido entre autoritarismo, desarrollismo y experimentos democráticos que han intentado construir instituciones sin estabilizarlas del todo. Como se sabe el desarrollismo planteaba una fuerte presencia del Estado para dirigir el desarrollo, en contraposición a las señales del mercado.

  Es importante caracterizar que no hemos sido un país en donde el neoliberalismo se haya implantado establemente, si se han observado elementos neoliberales en políticas públicas, pero no vemos que ello dé elementos para caracterizar como tal alguna etapa sostenida en el desarrollo político y económico de la Venezuela moderna. Tal sólo el breve intento en el gobierno de Carlos Andrés Perez II, iniciado en 1989 que no pudo culminar por protestas e inestabilidad.  

  En materia laboral las medidas tomadas en los noventa con la aprobación de la Ley Orgánica del Trabajo -1990- y su posterior reforma en 1997, no llegan a niveles de profundización neoliberal como se pudo ver en otros países de América Latina, de hecho expertos de la OIT - Ermida, O. entre o otros- no calificaron estas reformas como típicas de la desregulación. Si se colaron algunas muy puntuales disposiciones desreguladoras en el Reglamento de la LOT en 1999, por ejemplo con respecto a las empresas de trabajo temporal.

  Con igual comentario, de no profunda desregulación, nos inclinamos en lo relativo a cambios en la seguridad social, que más bien lo que ha pasado es que se han dejado de tomar medidas y se desliza este campo por la vía de la inercia, sustentado en el hecho de estar constituidos por mecanismos de muy escasa vigilancia y control, y ampliamente sostenidos por la renta petrolera. 

  La revolución bolivariana emerge con un discurso y un conjunto de acciones para combatir un neoliberalismo radical que no existió en la conducción de gobiernos, aunque fuerzas pro neoliberales siempre están medrando. Igualmente apela a una lucha contra el fascismo, pero el caso es que este es mucho más visible  en las propias fuerzas gubernamentales. Más bien lo que combatía con su discurso y acciones era a un modesto desarrollo institucional no consolidado de democracia. 

  Pero hoy como se dice popularmente hemos perdido el chivo y el mecate, se cortó un desarrollo institucional que pudo profundizarse, recordemos que hasta fue posible la destitución de un Presidente que había sido electo con amplia popularidad apenas cuatro años antes. A cambio se han propuesto un conjunto de instituciones que no logran resolver problemas, en no pocos casos los profundizan, no obstante toda la ventaja de la abundancia de divisas e ingresos que se ha tenido en estos años, además de haber gobernado casi sin oposición, con predominio de leyes habilitantes y todos los poderes bajo la hegemonía presidencial.  

  El escenario que se ha venido formando con esta errática experiencia de conducción que vive el país, es que efectivamente la derecha tan mencionada por los líderes oficialistas, realmente se convierta por primera vez en la historia moderna de Venezuela en una alternativa política. Creo que el país ha sido gobernado en el lapso 1958-1998 por alternativas más bien de centro, como fueron y son la socialdemocracia y el socialcristianismo criollo.

 Por otro lado esta etapa contribuye a la deconstrucción de alternativas realmente de izquierda, por que así se postula y es ampliamente entendida la revolución bolivariana, una vez que en el sentimiento de la mayorÍa de la población, en función de lo que hicieron en los gobiernos, no percibe que habría mucha diferencia entre unos y otros. Además, cuando se reprime a la protesta popular, estudiantil y obrera organizada en sus sindicatos, así como su criminalización, se le está haciendo la cama a la derecha, pero la de verdad, sin ignorar tampoco aquella sin escrúpulos que forma parte del propio gobierno. 

lunes, 25 de agosto de 2014

TENDENCIAS AUTORITARIAS Y CONFLICTOS LABORALES LATENTES

El pasado 23 de Julio el Presidente de la Asamblea Nacional encabezó delegación estatal que se traslado a Ciudad Guayana para fijar posición sobre el conflicto laboral de Sidor en ese momento en curso y tratar de buscar una solución. Pero sus planteamientos obraron en dirección opuesta. Sus descalificaciones y amenazas más bien soliviantaron los ánimos, que se tradujeron en reacciones de malestar obrero, declaraciones y masivas movilizaciones unitarias con y alrededor de los sidoristas. 

  Daba la impresión que sin querer las palabras del Presidente de la AN lograron lo que pacientemente no ha sido posible por quienes hacen esfuerzos por avanzar en la reunificación del movimiento sindical. Pero  ello no es tan fácil, por lo que nos detendremos en escudriñar la complejidad de esta reunificación en el contexto de regímenes que obstaculizan la propia existencia del movimiento sindical. 

  El sindicalismo encuentra su mayor oposición en dos sistemas político-económicos que no le ofrecen o le limitan espacios para su desarrollo. Ellos son el neoliberalismo y el autoritarismo. El primero prefiere que el sistema económico se desenvuelva sin la interferencia de los sindicatos. Los considera perturbaciones y por tanto es mejor eliminarlos. Sin embargo dada la tradición existente y los logros alcanzados por esta institución, no puede eliminarlos, y finalmente el neoliberalismo establece límites y frenos para su mayor desarrollo.

  En cuanto al autoritarismo, previamente conviene distinguir que por un lado tiene una nítida expresión militar pura sin origen electoral sino la victoria armada sobre el régimen anterior, que en este momento en América Latina sólo se observa en el caso de Cuba, sin espacio para la pluralidad sino al pensamiento único. Pero también se observa otra expresión que mejor llamamos tendencia autoritaria de naturaleza cívico-militar de origen electoral, como es el caso venezolano que al haber evolucionado por la vía electoral, convive en el marco de una sociedad que permite la coexistencia con tendencias críticas al régimen. 

  En el primer caso el sindicalismo es permitido pero como un instrumento del Estado. En nuestro caso coexisten tendencias que se comportan de esa manera como aquellas otras que manifiestan un comportamiento propio de sociedades plurales. Las primeras entienden que su apoyo al régimen es el camino correcto al mejoramiento de la clase trabajadora y junto a ello ceden su autonomía, llegando a sacrificar principios fundamentales así como conquistas históricas del movimiento de los trabajadores.

En este contexto se plantea que la organización y el desempeño del sindicalismo han de someterse a políticas estatales incluso aquellas que son contrarias al desarrollo sindical. La evolución electoral del régimen ha venido promoviendo y construyendo desde un primer momento una institucionalidad que gradualmente reduce los espacios y facultades de las organizaciones sindicales. Es por lo que tanto el neoliberalismo como el autoritarismo, en sus diversas expresiones, coinciden en el fondo en oponerse al desarrollo sindical. Por supuesto no se oponen de la misma manera. Los regímenes de orientación civico-militar de origen electoral, se consiguen al llegar al poder un desarrollo sindical anterior, por lo que ha de convivir con él, y es gradualmente en la construcción de nuevas institucionalidades como se propone ir restringiendo los espacios de acción del sindicalismo. En principio lo hace con la oposición abierta de los liderazgos sindicales que en el período político previo eran los conductores del movimiento de los trabajadores. Gradualmente el régimen los coopta, o en caso que éstos perseveren en posturas opositoras los enfrenta con represión y criminalización.

Por otro lado aquellos dirigentes contrarios al régimen anterior que en un principio adhieren entusiastamente al nuevo poder político y su institucionalidad, muchos de ellos gradualmente experimentan frustraciones y disensiones, pasando a formar una tercera posición. Obviamente todo esto abona a procesos de fragmentación ideológica y política, que en sí mismo representa una debilidad y es en el fondo una aspiración de la tendencia autoritaria.

Enfrentar la fragmentación y reconstruir una estructura sindical nacional y regional articulada es una tarea prioritaria del movimiento sindical autónomo. La muy alta conflictividad laboral que ha venido acrecentándose no ha logrado conquistas suficientes por la carencia de articulación entre sí. Por ejemplo las violaciones patronales y muy especialmente del patronato estatal, de las condiciones de trabajo, de la estabilidad laboral, de los convenios colectivos, de los sesgos de las autoridades laborales, y el deterioro de la calidad de la vida, son suficientes problemas para unas acciones más contundentes de movimiento de los trabajadores, sin embargo son contados los esfuerzos de estas acciones que se conectan entre centros de trabajo del mismo sector o de la misma región, porque los esfuerzos de la protesta son localizados y en muchos casos aislados. 

Más grave que lo anterior es la afonía del movimiento de los trabajadores en temas macroeconómicos, que tanto determinan la situación en los centros de trabajo, empezando por el propio empleo. El régimen si apela a los trabajadores para que le apoyen, y a cambio otorga reivindicaciones de corto alcance, pero les obstruye su fortalecimiento y protagonismo en el diseño de políticas macroeconómicas.

En este marco de políticas fragmentadoras se ha tolerado en niveles extremos, que espirales de violencia hayan escalado las magnitudes que conocemos sin que el régimen se haya sensibilizado para implementar políticas y acciones que lo enfrenten. Ciertos sectores del mundo sindical han caído en manos del hampa, lo que no es un hecho natural y espontáneo. Es el resultado de una intervención errática de las políticas públicas en los asuntos internos del mundo sindical. Haber promovido indiscriminadamente desde el poder oficial organizaciones sindicales artificiales, tanto en la base como en las cúpulas, no es un hecho inocente. Ello tiene sus riesgos y consecuencias, que los paga en primer lugar el propio movimiento con sus víctimas, su imagen y desprestigio, así como el caos que deriva del uso de una violencia en principio ajena. Caos que igual se extiende al funcionamiento de los centros de trabajo, con perjuicio de toda la sociedad. Luego de haber llegado a este lugar, el régimen mira para otro lado y se ha cruzado de brazos, y lo explica con argumentos banales, como lo expuso un representante ministerial en OIT, que el problema era porque se construían muchas viviendas y los contratos colectivos eran buenos.

Indudablemente que en el movimiento sindical hay insuficiencias y errores, pero se trata de un problema que quienes activan en el movimiento han de resolver.  Entendamos que no es un asunto a ser resuelto por agentes externos, aunque sí es un asunto a ser discutido entre el movimiento y los sectores con los cuales se relaciona, sin menoscabo de su autonomía. Ya bastante interferencia externa en el marco del desarrollo político de las últimas décadas ha ocurrido con resultados nefastos. La aparente resolución del paro de Sidor, con la polémica firma del convenio colectivo sólo confirma la difícil relación entre el Estado y el Sindicalismo, dejando el conflicto latente.  

domingo, 17 de agosto de 2014

NEGOCIACIONES COLECTIVAS Y CONVIVENCIA PRODUCTIVA EN SIDOR-SUTISS: ENTRE AUTONOMÍA E INTERVENCIONISMO



 La negociación de un convenio colectivo es una oportunidad para que trabajadores y patronos hagan una revisión de las condiciones de la convivencia productiva que los vincula. Obviamente para los trabajadores la prioridad de este mecanismo es la revisión de las condiciones de trabajo, que empiezan por los ingresos monetarios cotidianos, igual aquellos que se perciben a lo largo del año y de la carrera laboral, también las condiciones bajo las cuales se prestan los servicios, así como aquellos asociados al bienestar de la condición de trabajador, incluidos por tradición en los convenios colectivos. 


  Pero para la empresa, la negociación es igualmente una oportunidad para exponer y discutir con sus argumentos en la condición de administrador y dueño o su representante, las condiciones de funcionamiento, operatividad y factibilidad productiva. 


  Con la concertación del acuerdo las partes logran un lapso, generalmente de dos años, para disponer de un marco de la convivencia productiva. Por supuesto que dos años para algunos aspectos puede ser un lapso muy largo, y es previsible que puedan haber cambios en las condiciones que estuvieron presentes al momento de elaborar las peticiones reivindicativas y del acto de negociar, es por lo que se requiere que se fijan mecanismos de administración y seguimiento no sólo de lo firmado por las partes, sino del contexto en el cual se desenvuelven las actividades productivas. Esto determina que el cierre de la negociación requiere ser un acto realmente consensuado. No puede ser el resultado de trapisondas y madrugonazos, e intervenciones oscuras, ya que la negociación colectiva pierde su razón esencial de marco de la convivencia productiva.


  En las relaciones laborales venezolanas hay experiencias en procesos de negociaciones colectivas, sin embargo no dejan de presentarse situaciones que afectan estos procesos, especialmente provenientes del contexto, y aquí cabe incluir aquellas autoridades públicas que se extralimitan en su papel institucional, de la influencia de factores políticos, económicos y también comunitarios, que entran en colisión con el funcionamiento laboral autónomo. Esto es factible de ocurrir porque las relaciones laborales en nuestro caso tienen la característica que está centrada en la empresa, sin vasos comunicantes con el nivel sectorial y el macro socio-económico, que construya marcos amplios para los procesos negociales en las empresas. 


  Un sistema de relaciones laborales que no conecte estos tres niveles, pierde la necesaria capacidad para concretar acuerdos con mayores posibilidades de cumplimiento, de contribución al desarrollo productivo y lo más importante para los trabajadores,  se convierte lo convenido en reiterados casos de incumplimiento, en una fuente de desgaste personal e institucional que afectan expectativas y lesiona el instrumento fundamental para la evolución del movimiento como son sus organizaciones históricas. 


  Todo esto también lesiona a las empresas, pero con la diferencia que su capacidad de reconstituirse es más expedita, dada su naturaleza de organización vertical y teóricamente con unidad de mando, en contraste con las organizaciones de los trabajadores que por principio responden a amplios colectivos, que son plurales, que construyen y mantienen instancias de representación que han de ser fluidas, abiertas y democráticas, que privilegien a los afiliados en primer lugar, antes que demandas y exigencias del entorno, las que como afirmamos han debido ser parte de las ya mencionadas instancias sectoriales y macro socio-económicas.  

  Instancias  que por supuesto han de estar constituidas con participación de las partes o actores sociales, y es  aquí donde el modo como se vienen desenvolviendo las relaciones laborales deja ver una notoria y elemental brecha. Estos mecanismos que deploramos no tenerlos, y que desde el poder se pretende sean ocupados por las puras acciones del  Ejecutivo Nacional, además que tampoco tiene contrapesos por la acción de otros poderes públicos, y agreguemos la tendencia militarizante en la conducción de lo civil. Todo esto configura que a las relaciones laborales se le dificulta ser el vehículo para el mejoramiento productivo y de quienes contribuyen a su fortalecimiento, en primer lugar los trabajadores, así también las empresas. 


  Con la accidentada negociación del convenio colectivo de Sidor-Sutiss, la empresa ha sido más observada por todo el país, y ello ha permitido apreciar que quienes la han dirigido sea desde la instancia que ha dispuesto quienes han de ocupar los niveles directivos y gerenciales, así como el propio ejercicio de estos, han respondido a directrices de funcionamiento que hoy muestra un indiscutible caos. Sobre todo, predomina la opacidad y la falta de transparencia. Son obstáculos de difícil superación. 

  Todo esto ha conducido que hoy, emergen temores de intervención y de traspaso de la empresa, creando incertidumbre. Por lo que el hecho de una firma de un convenio en un madrugonazo en condiciones irritas, ignorando a directivos y a instancias legítimas e históricas de esta organización sindical, más bien enardece el ambiente, y trae a la memoria momentos críticos como la intervención de Sutiss en 1982. Igualmente aquel capítulo ocurrió  en el marco de una accidentada negociación de convenio colectivo, intervención que a la larga sirvió para que siete años más tarde quienes habían sido intervenidos y sancionados asumieran por decisión democrática de los trabajadores la conducción sindical, pero fueron siete años de castigo al comportamiento sindical autónomo, por parte de cúpulas burocráticas oficialistas, que impidieron la convivencia productiva, y con ello el bienestar de los trabajadores y de una empresa de todos los venezolanos. 


  No es fácil que la pura política laboral o la de relaciones laborales pueda concretar lo que expusimos al inicio de este artículo, que la negociación colectiva es una oportunidad para que trabajadores y patronos hagan una revisión de las condiciones de la convivencia productiva que los vincula, conspira que hay en el entorno responsabilidades mal asumidas y compromisos incumplidos.

miércoles, 13 de agosto de 2014

PENSIONADOS, INCERTIDUMBRES Y OPORTUNIDADES



   Desde hace varios años investigaciones en el tema demográfico han llamado la atención de nuestra entrada a una interesante etapa, denominada  la del “Bono Demográfico”. Deriva esta etapa de la evolución de un conjunto de indicadores relacionados con la natalidad y la mortalidad, que dan como consecuencia que durante un lapso de 30-40 años predominará la población en edad laboral, dejando atrás una etapa en donde predominaban los jóvenes en edad menor a la productiva, lo que en otras palabras representa que tenemos una verdadera ventaja de oportunidades.

   Esta etapa ofrece oportunidades únicas para el desarrollo ya que predomina en la composición de la población, quienes ya han recibido una importante inversión en cuidados como infantes y en educación, y por tanto dotados de las condiciones indispensables para la producción. Estar en esta etapa representa tener dos personas dependientes por cada tres activos en el mercado laboral. Nosotros estamos en el mejor momento para potenciar una etapa que tendrá repercusiones en la construcción y ejecución de políticas en varias áreas del desarrollo.
 
  Este período se presenta en la historia de la sociedades en una sola ocasión. Luego, más adelante dará paso a un estadio de predominio de la población de mayor cantidad de años, la cual demanda mayores exigencias en salud y cuidados, y obviamente ofrecerá gradualmente menor presencia en actividades laborales, que es lo que se observa desde hace varios años en los países europeos; los que se han visto obligados a modificar criterios para el acceso a la jubilación, elevando la edad o exigiendo mayor tiempo de vida laboral y de cotizaciones. Por cierto que en ocasiones leemos opiniones peyorativas sobre los ajustes que experimentan los sistemas de seguridad social en estos países, cuando desde nuestro contexto, aún en las ventajosas condiciones que ofrece la composición etaria de nuestra población, tenemos muy serios problemas por resolver. 

  La población de jubilados -IVSS- se ha incrementado rápidamente desde 1998 para acá. Pasamos de cuatrocientos mil en ese año a dos millones seiscientos mil entre jubilados y pensionados en el 2013, resulta un salto notable al ver la relación con el total de población de cada momento, en el primer caso se trata de un jubilado por cada cincuenta y nueve personas y en el segundo cada once personas. No obstante este salto cuántico en el número de pensionados, se aminora un tanto al observar que todos los jubilados son tratados por el IVSS con el pago de una pensión al nivel del salario mínimo, independiente de cuanto era el salario de referencia sobre el cual cotizaba el trabajador en su vida activa. 

  Pero en este presente año 2014 se ha resentido este crecimiento, ya que en lo que va del año no se han agregado nuevos jubilados el total nacional, no obstante que cada mes nuevas personas cumplen los requisitos mínimos de edad y de cotizaciones, esto sin entrar a considerar programas de asistencia social que llevan la pensión a personas que no cotizaron en su vida laboral al ente receptor, y que igualmente nutren la contabilidad de beneficiarios. 

  En el orden financiero el pago de las pensiones por jubilación descansa en la tesorería nacional, es decir renta petrolero y los impuestos. Los ingresos que percibe el IVSS de los cotizantes personas naturales y jurídicas,  buena parte se los consumen sus propios gastos, es por lo que a lo largo del año a base de créditos adicionales, incluso hasta de bonos y préstamos, es como el Estado cumple con el pago a los jubilados, lo que a todas luces representa una seria inestabilidad en el cumplimiento con esta importante población nacional. Con motivo de la devaluación de inicios del pasado año, el entonces ministro de Planificación Jorge Giordani, llegó a expresar que "¿De dónde se van a sacar los reales para mantener los 2 millones y medio de pensionados? Eso es justo, nadie discute la justicia, pero eso cuesta” (El Universal 20-07-2013). Demás esta repetir que el IVSS es un ente calificado desde hace muchos años de inauditable.

  A la población de jubilados mencionados en los párrafos anteriores, agreguemos los jubilados y pensionados por otras vías estatales, que son bastantes, y los privados que no  lo son tanto. No contamos con datos fidedignos para asomar cifras. Esperemos que entidades públicas y privadas concernidas nos los provean. Sirva para recordar el atraso que el parlamento tiene con la construcción de las leyes pendientes de la seguridad social, que incluye la de pensiones y jubilaciones, un atraso de doce años. Si en este largo lapso se han acopiado estudios, consultas y elaboraciones, no estaría del todo mal, pero sólo vemos inercias.  

  En este contexto los recursos de los fondos de jubilación establecidos en el país, como efectivamente existen en el marco de algunas instituciones, para fines complementarios y como contribuyentes al apoyo de sus afiliados cotizantes, no dejan de ser percibidos como una alternativa en el contexto de la inestabilidad manifiesta en el sostenimiento de la población de jubilados. Uno de estos casos son los fondos de jubilados en las universidades nacionales. La Contraloría General de la República se ha pronunciado en plantear su supresión, y la entrega de sus recursos financieros a la Tesorería de Seguridad Social y los bienes muebles cederlos a la universidad correspondiente (http://www.cgr.gob.ve/site_informes_special.php?Cod=028).  

  Destacamos que a la ya complicada relación entre el estado y las universidades nacionales, especialmente las que gozan de algún grado de autonomía, se agrega este factor que desde ya forma parte de la agenda de inquietudes tanto del personal como de sus entes colectivos y jurídicos. 

  Finalmente, el periodo de disfrute del bono demográfico es una oportunidad para análisis y grandes decisiones que incluyan las pensiones y jubilaciones, para lograr que estas estén fundadas en las capacidades y posibilidades que estemos dispuestos a construir. Lo que tenemos y llamamos seguridad social, es fundamentalmente una mezcla de rentismo, populismo, improvisación y capacidad de presión, pero también estamos seguros que inercias y pugnas selectivas no resolverán un problema de tanta magnitud. 

lunes, 4 de agosto de 2014

LAS RELACIONES LABORALES DESNUDAN UN MAYOR RENTISMO

Este 31 de Julio se cumplieron cien años de explotación del pozo petrolero Zumaque I. El primer pozo en suelo venezolano con verdadero valor comercial y que desde entonces se ha mantenido activo. Tenemos un siglo beneficiándonos de la generosidad de este subsuelo inicialmente el zuliano, luego en varios estados orientales y ahora en la faja petrolífera del Orinoco. Hemos sido un neto país petrolero y los seguiremos siendo. 

  De las diversas consecuencias que se han derivado de la condición de país exportador petrolero, una es que nos hemos conformado con sólo ser eso. Cien años y seguimos exportando predominantemente crudos. No nos llegamos a  convertir en un país con una sólida industria de servicios petroleros, de petroquímica, o industria química. 

  Incluso la actividad refinadora la emprendimos muchos años después de ser un productor importante a nivel mundial, fue cuando las compañías asumieron la construcción de refinerías en nuestro suelo, para entonces ya ellas mismas habían construido gigantes instalaciones en las vecinas colonias holandesas, por lo que exigencias gubernamentales nuestras jugaron un papel importante para que se construyera una significativa y proporcional capacidad de refinación en nuestro suelo.

  Por supuesto que asignar la calificación de cultura rentista al funcionamiento de nuestro país no es gratuito, ya que los ingresos por exportación de petróleo superaron tempranamente -1926- los rubros tradicionales de exportación de nuestra atrasada y modesta economía pre petrolera. Los intentos posteriores de industrialización  y modernización productiva estuvieron marcados por la actividad petrolera, en el sentido que dependían de las divisas de origen petrolero no sólo para la instalación y fomentos de programas productivos, sino en muchos casos para su sobrevivencia.

  La calificaron de rentistas no es sólo aplicable al empresariado nacional, sino también a otros segmentos que apuntaban su mirada y presiones al ingreso rentista para satisfacer demandas reivindicativas o cuotas de participación en la distribución de esta riqueza, aquí cabe señalar a los élites políticas y de diversos segmentos sociales. El esfuerzo organizativo de diversos sectores de la sociedad estaba dirigido a lograr acceder al ingreso petrolero. Así que históricamente hay tanto comportamiento rentista en las élites económicas como en las élites políticas y sociales.

  Utilizar la riqueza petrolera para construir otras actividades productivas así como infraestructura ha sido una estrategia con resultados visibles desde los años cincuenta para acá. Se generaron empleos, aprendizaje laboral, instalaciones productivas, conexiones ínter sectoriales, pero todo más orientado a satisfacer el mercado interno, al principio con alto niveles de protección y gradualmente se fueron levantando protecciones hasta que a fines del siglo XX ya éramos una economía con razonable apertura, al tiempo que con un papel modesto de los sectores no tradicionales en la provisión de divisas por concepto de exportaciones, queriendo decir los no petroleros. 

  De los más importantes actividades en la captura de divisas eran aquellos constituidos por empresas estatales, mixtas y privadas creadas en Guayana y en el eje Carabobo-Aragua-Miranda. En su punto de mayor equilibrio las divisas procedían del petróleo y de los sectores no tradicionales en una proporción de 70% y 30%. De haberse mantenido esta tendencia apuntábamos a una economía que podía ser menos rentista, además de la creciente contribución de los impuestos a la conformación del presupuesto nacional, que hace cerca de un par de décadas alcanzo equivalencia con las contribuciones petroleras.

  La última décadas y media hemos retrocedido en la evolución hacia una sociedad productiva diversificada. Hoy las exportaciones de petróleo, cada vez más de crudos con mínimo valor agregado, aportan un 96% y las exportaciones no tradicionales apenas un 4% de las divisas que el país percibe.

  Las principales fuentes de exportaciones distintas al petróleo procedían de las empresas ubicadas en Guayana, fundamentalmente la del hierro,acero y aluminio. Grandes inversiones en esas instalaciones productivas así como en energía e infraestructura empezaron a contribuir con el país, además de los productos para el desarrollo aguas abajo, la captura de divisas por exportación. Parecía que el rentismo se podía superar. 

  La crisis en las relaciones laborales en estas empresas, por la continuada conflictividad y el estancamiento de las negociaciones de los convenios esta evidenciando que el modelo como vienen siendo dirigidas las mismas las hace inviables. Por ello es que se asoman soluciones que recurren al subsidio petrolero, o mejor decir a la hipoteca de futuras ventas de petróleo, para así satisfacer demandas justas exigidas por los trabajadores, quienes al no haber jugado un papel protagónico en la participación en la conducción de políticas macroeconómicas económicas, ni sectoriales, ni tampoco nivel de empresa, apuntan a destacar que ellos no han dirigido estos empresas y por eso formulan sus reclamos con creciente impetuosidad. Pero esta solución hace al modelo económico más rentista, ahora ademas en empresas que hasta no hace muchos años aportaban recursos al país. 

domingo, 27 de julio de 2014

RESPONSABILIDADES DE LA ASAMBLEA NACIONAL EN LA CRISIS DE SIDOR


El conflicto entre Sidor y sus trabajadores se exacerbo esta semana, por un lado los trabajadores llevaron sus acciones a la calle incidiendo en el funcionamiento de la ciudad y el desenvolvimiento de los ciudadanos. Como reacción el Gobierno envía una misión ínter ministerial y a la cabeza el Presidente de la Asamblea Nacional, quién no podría reconocerse que actuaba en función del Parlamento, ya que en este cuerpo el problema a pesar de su importancia no había sido parte de su agenda. Lo controversial de la intervención del Presidente de la Asamblea Nacional fue que se caracterizó por insultos y descalificaciones a los directivos sindicales y a los sidoristas en general.  

   Cierto que la protesta se fue a la calle, generando dificultades a la comunidad. Pero las autoridades públicas se abstuvieron de intervenir, a pesar que otras protestas y otros sectores con menor alteración del funcionamiento de la ciudad, sí habían sido controladas. Se pensaría que al colocar en la zona a una comisión de tan alto nivel, un sindicato que es dirigido por corrientes oficialistas acataría las ordenes gubernamentales o del partido oficial. Al menos las tres principales fuerzas  en el sindicato hacen más del 90% del comité ejecutivo. De todos modos la protesta en la calle se contuvo, mediado por una invitación ministerial a negociar para fecha cercana, lunes 28-7-14. 

  Varios desaires recientes por parte de la empresa, había igualmente exacerbado la conflictividad. Era suficiente con un un contrato con cuatro años vencidos, y promesas diversas incumplidas que mantienen la incertidumbre. Agreguese que la empresa ha cambiado de Presidente y directivos casi todos los años, generando retrocesos y contratiempos en las relaciones laborales. 

  Que la comisión estatal la encabezara el propio Presidente de la Asamblea Nacional, que en fue miembro de la propia Junta Directiva de Sidor (2009-2010), y que por otra parte reconociendo que hay una deuda de este cuerpo parlamentario en darle espacio a tantos problemas de envergadura que ha mantenido una empresa,  que por muchos años fue la segunda fuente de generación de divisas para la economía venezolana,  es al menos una oportunidad para que todos los actores involucrados miraran con atención su participación. Pero esta oportunidad hasta ahora parece no aprovechada. 

  La Asamblea Nacional ha tenido la oportunidad a atender varios escándalos ocurridos en esta empresa, y en general de las empresas de la CVG, que viven un alto nivel de conflictividad laboral desde hace años, y que se desenvuelven en condiciones de subsidio y precariedad productiva y laboral en general. Solo ver los informes en las Memoria y Cuenta del Ministerio del Poder Popular de Industria que entrega a esta asamblea y ver ahí los resultados año tras año, daban toda la justificación para asumir un debate, análisis e investigación desde tan importante poder público. 

  Además otros escándalos como descubrimiento de mafias de la cabilla y de los productos que Sidor manufactura, desviaciones de productos, mercado negro de precios, comisiones irregulares, todos casos de daño a la empresa, a sus trabajadores y a la nación, han pasado de largo al interés y preocupación de poderes públicos, incluyendo la Asamblea Nacional. 

  En los últimos tiempos una exacerbada violencia en los medios laborales, que empezó en la industria de la construcción, con la práctica de violencia armada contra dirigentes y trabajadores, sea en los espacios productivos o comunitarios, también se ha extendido a personas de las empresas estatales, como el caso de Sidor, y llama la atención que todo esto no ha conmovido al parlamento, a asumir una mínima preocupación por tratar tales anormalidades.

  El mismo proceso de negociación del convenio colectivo, que en en semanas pasadas fue llevado al propio Palacio del Poder Ejecutivo, Miraflores, luego de una de las sesiones, un miembro de la delegación sindical -el gordo Bayon-  que fungía de mediador, procesado con régimen de presentación y prohibición de salida del Estado Bolívar y también procedente de los medios sindicales de la construcción,  fue asesinado y no ha pasado nada.

  Son complejos y contradictorios los factores que complican la negociación del convenio colectivo. A todo ello hay que agregar que la empresa acusa problemas agudos de atraso tecnológico, de fallas de infraestructura, de logística, de imposición de precios por debajo de los costos, de recarga de tareas sociales que limitan el quehacer productivo, alto número de trabajadores en tareas no productivas, pero engrosando la nómina de personal, militarización continuada de actividades que demandan especialización y profesionalismo específicos, asignación de altos cargos al margen de trayectoria, competencias y méritos en el mundo laboral; y  finalmente surge una nueva incertidumbre relacionada con la propiedad y sostenibilidad de la empresa. 

  Una organización productivas en situación critica como es el presente caso,  que no parece auto sustentarse en lo inmediato aún con todo el esfuerzo de buena parte de la población trabajadora, por sometimiento e imposiciones gestoras erráticas y no participativas que estrangulan sus posibilidades, lo que lleva a requerir de subsidios para funcionar, plantea un exigente panorama a todos los que ahí trabajan y tienen vínculos con estas empresas.  Para ellos reflexionar, reconocer realidades y liberarse de esquemas fracasados de conducción son opciones ineludibles de sobrevivencia.   




lunes, 21 de julio de 2014

NEGOCIACIONES Y CONFLICTIVIDAD POST ESTATIZACION

En el 2008, el estancamiento de las negociaciones de un convenio colectivo dio lugar a  la estatización de Sidor, mejor decir a la re estatización; recordemos que esta empresa había sido estatal desde su nacimiento hasta 1997, cuando fue adquirida por un consorcio de capitales argentino, mexicano, brasileño y venezolano, para entonces los mayores productores del ramo siderúrgico en América Latina. En el consorcio lideraba la empresa Techint-Ternium, uno de los grandes en la siderurgia mundial.


  Hoy se repita una nuevo estancamiento en las negociaciones de la renovación del primer contrato colectivo en esta breve pero turbulenta etapa re estatizada. En el 2008, con los propietarios privados el estancamiento negocial había alcanzado los 15 meses, en el presente el contrato vencido ya lleva tres años. Se trata del contrato que fue firmado inmediatamente al asumir el Gobierno venezolano la dirección de esta empresa. Ya de por sí esto llama la atención, que transcurrido seis años desde entonces se haya tornado tan compleja la negociación de un convenio colectivo, lo que para las relaciones laborales es un mecanismo regular y tradicional en la relación y convivencia entre capital y trabajo. 


  Si en algo las relaciones laborales venezolanas, de las décadas previas, adquirieron un desenvolvimiento regular era en los procesos de negociación. Se puede afirmar que en esta empresa, como en general en las empresas estatales y privadas en el país, la negociación de los convenios colectivos tenía mucho de ritualismo, se seguían pasos que cada parte entendía y le era familiar, ambos se aproximaban bastante a predeterminar las acciones del otro actor. El ritual empezaba con un ante proyecto ambicioso, unas negociaciones que iniciaban con las cláusulas de menor complejidad, gradualmente se iban acercando a las de mayor envergadura, sea por la administración o por los costos. En tanto los sindicatos, aquellos que se desenvolvían democráticamente,  preparaban a sus afiliados a mantenerse alerta, con asambleas y comunicaciones sobre el proceso. Si el ritmo de negociaciones se enlentecía o dificultaba más allá del ritual, las partes apelaban a la intervención de instancias políticas y/o gubernamentales. Por el lado sindical, la movilización y propaganda eran sus armas más a la mano, y alguna que otra vez se llegaba a la huelga.

  

  Hoy el escenario en el cual se negocia es diferente. Han habido cambios en las regulaciones que le han sustraído facultades y autonomía a los actores de las relaciones de trabajo. A cambio se han fortalecido las del actor estatal. El resultado es que los sindicatos se han fragmentado y han perdido autonomía y ya no solo son objeto de la influencia patronal sino también de la estatal. Que de paso también ocurría en el pasado, sólo que esta dependencia encontraba a un sindicalismo con mayores recursos para defenderse, negociar y presionar en todas las esferas de poder, desde el centro de trabajo hasta en el nivel presidencial y parlamentario, y que estaba menos fragmentado.   


  La re estatización trajo en el ámbito laboral más conflictividad, se ha incrementado el nivel de incumplimientos contractuales y legales. Adicional a esto hemos destacado la fragmentación de las representaciones de los trabajadores, en el caso del Sidor re estatizado, en el 2009 surge el sindicato de nómina de conducción, así llamado el segmento de trabajadores con funciones supervisoras desde el período que la empresa estuvo en manos de transnacional Techint-Ternium. En la estructura de Sutiss se prevé atender y representar a estos sectores, pero luego de la re estatización, la empresa influyó para que se constituyera esta nueva organización.  Este mismo año se crea se crea el Frente Siderúrgico Bolivariano de Prevención, Salud y Seguridad Laboral, que si bien formalmente no es un ente sindical, actúa como tal tanto por los temas abordados como por las práctica que ejecuta.  En el 2010 actúan doce organizaciones de trabajadores contratados, además recién se registro la organización  sindical Estiba Socialista, con apoyo de 580 trabajadores que laboran en muelles, que se agregan a dos sindicatos que ya existían en esta lugar. En el seno de las instalaciones de Sidor, actúan organizaciones sindicales del ramo de la construcción ejerciendo métodos poco convencionales en las relaciones de trabajo. También se observan organizaciones de trabajadores cooperativizados, ex asalariados que no dejan de comportarse como tales en sus acciones y reclamos. 


  Un señuelo a favor de las re estatizaciones fue el discurso anti tercerización. Las nóminas aligeradas de las empresas antes de pasar al Estado, fueron incrementadas al poco tiempo, y no necesariamente con incorporación de tercerizados, muchos de estos más bien fueron conducidos y obligados a cooperativizarse, y en esa categoría adquirían un status diferente a la de los asalariados. El peor de los problemas es que a las plantillas se incorporaron activistas por llamarlos de alguna manera, que están en la nómina, pero no en las actividades productivas ni administrativas. El Director Laboral de Sidor, Rafael Tizamo: “Según sus cuentas en esa empresa hay 2.500 trabajadores que cobran sin trabajar. Son fichas de los dirigentes sindicales de la empresa y quienes participan con más fuerza en las protestas que allí se producen, lo cual viene siendo su único trabajo.”  Según la versión de Tizamo, cada uno de ellos “devenga 25 mil bolívares mensuales, por lo que la siderúrgica roja rojita, que cada vez produce menos acero, se gasta 62,5 millones al mes”. Agréguele el impacto que esto tiene en la moral de los trabajadores que si trabajan y cumplen.


sábado, 5 de julio de 2014

PROGRAMAS DE GOBIERNOS DE IZQUIERDA Y ESTRUCTURA ECONOMICA




  América Latina ha experimentado en lo que va del siglo XXI el ascenso al poder de fuerzas políticas de centro izquierda y de izquierda, así se ha observado en la mayoría de los países más grandes de la región. Destacable que no es una tendencia observable en los países del primer mundo.

  El presente artículo tiene como referentes a los gobiernos de Brasil, Argentina y Venezuela, quienes propusieron programas que buscaban diferenciarse de las propuestas neoliberales previas. Esto levantó altas expectativas dada la situación de conflictividad y frustración que acompañaron las gestiones gubernamentales previas, especialmente los casos de Argentina y Venezuela. 

  Hay que aclarar que estas experiencias no tienen entre sí el grado de cohesión que en otros momentos alcanzaron las políticas económicas en los países de la región. Por ejemplo la política de sustitución de importaciones, el desarrollismo y la influencia de la Cepal, en las décadas posteriores a la segunda guerra mundial, le dio a muchos países de la región semejanzas en sus modelos de desarrollo económico, ya que adoptaron un patrón así como conceptos que contaron con una amplia difusión entre formuladores de políticas, académicos y organismos multilaterales. Años más tarde se impusieron dictaduras militares que coincidieron en sus propuestas económicas, neoliberales y desarrollistas. Aunque este ciclo histórico en lo político no afectó a los países del área caribeña, si pudo observarse en esta sub región la adopción igualmente de las política neoliberales, como se ve en el último cuarto de siglo. 

  Transcurridos varios años y períodos gubernamentales en lo que va del siglo XXI,  de ensayos de propuestas económicas alternas al neoliberalismo, es oportuno hacer una evaluación de lo acontecido. Varias preguntas son útiles al propósito: La primera, es plantearse si estas experiencias realmente representan un modelo alternativo al neoliberalismo, si son sustentables y si tienen perspectivas de largo plazo ¿cuales han sido sus principales fallas para que luego de más de una década no hayan podido estabilizar la economía de sus países? ¿será que requieren de plazos más largos? ¿estaría la sociedad dispuesta a permitirlo y seguir ensayando propuestas?  Son preguntas que su abordaje demanda un esfuerzo apreciable de investigación. 

  Hay que destacar que aquellos países que experimentaron el autoritarismo militar -Argentina y Brasil-, se formó un activo movimiento social que se movilizó para también promover y apoyar opciones alternas al neoliberalismo, con los cuales los gobiernos de centro izquierda e izquierda eran en cierta medida expresión de estos movimientos, se trata en Argentina del peronismo y el sindicalismo,  y nuevas expresiones de movilización popular como los piqueteros, por otro lado en Brasil, el Partido de los Trabajadores, formado por la iniciativa de los grandes sindicatos del ABC paulista, la zona industrial más grande de América Latina, así como el movimiento de los sin tierra -MST- que además de ser una expresión de movilización de pobladores del campo tenía expresión urbana de sectores no ubicados en las actividades productivas modernas. Lo que se destaca es que la opción alterna al neoliberalismo contaba con movimiento y organización popular previa al ascenso al poder de sus expresiones gobernantes, la agenda alternativa al neoliberalismo tenía gente en la calle con reclamos y organización propia. En estos países el movimiento popular venía de haber sido reprimido por gobiernos militares, por lo que reivindicaba todo el tiempo su naturaleza civil y social.  

  El caso venezolano, en donde en los mismos períodos no hubo autoritarismo militar sino gobiernos civiles, y un lapso de cuarenta años de constitucionalismo, sin embargo también se adoptaron políticas económicas neoliberales con resultados conflictivos a nivel popular. 

  Entonces los tres casos ameritan considerar la importancia de estudiar y analizar las propuestas económicas emergentes, así como su evaluación y viabilidad, tomando en cuenta las interrogantes expuestas. 

  El ciclo de estas experiencias gubernamentales coincidió con el incremento de los precios de las materias primas. Sabemos que en este orden la región ha sido históricamente un proveedor importante en la división internacional del trabajo. En este ciclo el gran comprador de las materias primas ha sido China por su espectacular crecimiento, y en menor medida India y otros países asiáticos. China ha modificado sustancialmente su papel en la división internacional del trabajo y gradualmente ha pasado a ser un receptor de grandes inversiones de sectores transformadores de todos los niveles tecnológicos, incluyendo por supuesto su asociación para el desarrollo de actividades de alta tecnología. Al mismo tiempo se ha convertido en el proveedor mundial de productos manufacturados, desplazando a proveedores de la región latinoamericana. 

  En tanto China ha venido demandando más materias primas, la región se ha beneficiado tanto en volúmenes como en precios de exportación, sin embargo las señales de un crecimiento más moderado de esta nueva potencia plantea preocupaciones a las perspectivas en la región. 

  Lo anterior remite al hecho que la región no ha experimentado transformaciones estructurales importantes de su sistema económico, para apoyar su estabilidad económica en la provisión de productos y servicios con más valor agregado, basado en innovaciones y especialización. Se continua subordinado al desarrollo tecnológico del primer mundo. 

  De los tres casos mencionados de gobiernos de centro izquierda e izquierda, el que presenta la situación más problemática es Venezuela, ya que en esta experiencia política económica ha desmantelado su ya modesta estructura productiva primaria y secundaria, sin la construcción de un modelo productivo alternativo. Por otro lado en el período político precedente no se llego a construir un movimiento social vigoroso para contrarrestar una orientación gradualmente autoritaria y mesiánica, que luego de quince años gobernando el país se ha retrocedido en institucionalidad. 

  La economía se ha hecho más dependiente de las exportaciones petroleras de crudos, y su lotes de zonas de explotación están funcionando bajo esquemas de empresas mixtas con socios de distintas procedencias que hacen a este sector una autentica torre de babel. En este enfoque el gran proyecto es seguir extrayendo y vendiendo crudos de la gran reserva contenida en la faja petrolífera del Orinoco. La que ha sido dividida en veintinueve lotes, dando participación a más de veinte países, incluso algunos lotes refieren a bloques de países como los integrados en Alba y en Petrocaribe, y unos pocos países repiten sus banderas en la participación en las empresas mixtas, Rusia, China y Cuba. Hasta cabe preguntarse si el sector petrolero no es ahora menos nacional que hace quince años.   

@hl_lucena


martes, 24 de junio de 2014

Jornada, Trabajo por Turnos y la Contratación Colectiva en el Sector Papelero Venezolano



Compartiendo con el Dr. Hermes Carmona, de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Carabobo, elaboramos este artículo publicado en la Revista Trabajo, 
Revista Trabajo, Año 8, No. 11, tercera época, enero-junio 2014, pp 169-188. Edit por el Centro de Análisis del Trabajo, Uam, OIT en México. 

Se puede acceder al artículo, pulsando en la sección de REVISTAS ACADEMICAS (Revista Trabajo), en la parte lateral del blog.