sábado, 24 de julio de 2010

LO LABORAL PRODUCTIVO Y DISTRIBUTIVO

En la pasada columna se destacó que una característica central de las Relaciones Laborales es su construcción histórica. No es una relación en la que todo se explica por factores o determinantes universales. Nuestra idea es que hemos construido un modelo de relaciones laborales determinado.
En la construcción histórica de las relaciones entre empresas y trabajadores en nuestro país, ejerció notable influencia el modelo que se implantó en la industria pionera de la modernización de estas relaciones, como fue la petrolera. Fue un tipo de relación que prestó atención relevante a las condiciones de vida y de la reproducción de la fuerza de trabajo, más que a las negociaciones y acuerdos sobre las condiciones cotidianas y directas de la producción.
Este modelo se replico más tarde en las empresas mineras del hierro. Se trata de enclaves productivos instalados en zonas de limitado desarrollo urbano, y que llevó a las relaciones de trabajo a dar atención preferente a un patrón reivindicativo centrado en las condiciones de lo social reproductivo.
También hay que señalar que los modelos reivindicativos no son puros, siempre se encontraran combinaciones entre un modelo que se concentra en los beneficios sociales y económicos para el mejoramiento del bienestar y de calidad de vida de los trabajadores, y por otro lado, modelos que privilegian la producción y la organización del trabajo, con sus diversas implicaciones, lo cual es bien importante, ya que ahí es donde se produce la riqueza.
Por el lado del capital, las empresas favorecieron este patrón reivindicativo, pero a cambio de monopolizar la gestión, por eso se desarrolló el concepto de “prerrogativas gerenciales”, que condujo a un desarrollo de las relaciones de trabajo, más centrada en la distribución que en la producción. Lo primero era el eje de la negociación bilateral (empresa-sindicato), y lo segundo un terreno unilateral de la gerencia.
Luego, al modernizarse otras áreas del aparato productivo, por el desarrollo industrial vía sustitución de importaciones, por el arranque de las empresas básicas, por el desarrollo de la administración pública nacional y regional, resulta que el patrón reivindicativo de las petroleras y mineras del hierro, se traslado a estas actividades, que se desarrollaban en los espacios urbanos, en donde sí existían los servicios e instalaciones que no tuvieron en sus inicios los enclaves petrolero y minero.
Esto determinó que se siguió dejando en la gerencia el problema productivo, y que por otro lado se presionaba a la empresa para que diera respuesta a los temas de reproducción de la fuerza de trabajo, como los relativos a salud (HCM, clínica, farmacia), educación (becas, escuelas), atención a la familia (guarderías), recreación (deportes, turismo, celebraciones festivas).
Todo lo anterior determinó, que desde el movimiento de los trabajadores no se presionaba al Estado en la atención y mantenimiento de esos servicios, que son de su competencia y responsabilidad directa, ya que por la vía de las Relaciones Laborales se obtenían los beneficios. Pero todo esto, con una consecuencia nada menor, como fue el ir dejando a un lado a aquellos segmentos –gradualmente mayoritarios-, que no accedían a las relaciones colectivas de trabajo en grandes centros productivos y en la administración pública. Esto también se tradujo en problemas de segmentación en el conjunto de los trabajadores, y dificultades en la construcción de un vigoroso movimiento de los trabajadores con propuestas sociopolíticas nacionales.
Con lo anterior se sugieren múltiples consecuencias en las relaciones Capital, Trabajo y Estado. Por ahora, rápidamente, se tiene el que el Estado no es objeto de presiones que guarden la debida correspondencia con los déficits de atención social que resultan de su mal funcionamiento. Por ello, sigue practicando la tentación corporatista autoritaria. Por otro lado, la gestión en manos de la Gerencia, ha profundizado una organización del trabajo, que desaprovecha las capacidades y conocimientos que provienen de los trabajadores, para que ellos contribuyan con todo su potencial al desarrollo productivo. Y finalmente al movimiento de los trabajadores no le es fácil pasar de un accionar predominantemente reivindicativo a uno productivo. Todo luce, que es necesario un replanteo profundo de los tres actores, es decir del funcionamiento global productivo y distributivo.

Nota: Este texto puede ser leído en columna "El Mundo del Trabajo" los días domingo en Correo del Caroní http://www.correodelcaroni.com, sin embargo, un error nuestro, no permitió que apareciera en la edición impresa del del 25-7-10, aunque si se incluirá en la versión on line.

sábado, 17 de julio de 2010

Relaciones Laborales: evolución e involución

Las Relaciones Laborales o de Trabajo tienen dos características centrales que son universales. Una, es su carácter de construcción histórica; la otra, refiere a la relación de fuerzas que capital y trabajo ponen en juego para modelarlas.Veamos una y otra.

Con lo de la construcción histórica, se señala que en cada sociedad y modelos productivos predominantes, se construyen los rasgos que van modelando el tipo de relaciones o convivencia entre el capital y el trabajo. Esto se ve más claramente, por ejemplo al observar que hay más semejanzas entre las relaciones laborales de Toyota y General Motors, como empresas operando en Venezuela, que las semejanzas de las relaciones laborales predominando en los países Japón, EEUU y Venezuela, los tres involucrados. El ejemplo del sector automotriz es deliberado, porque es un sector que ha hecho intentos por globalizar sus sistemas productivos. Pero no obstante ello, la manera como se relacionan las empresas y los trabajadores organizados, depende mayormente del contexto local. Las empresas procedentes de los países desarrollados transfieren prácticas operativas y administrativas, pero son más cautelosas en cuanto a transferir los modos como se relacionan en sus países de origen con las organizaciones representativas de los trabajadores.

La otra característica central al funcionamiento de las Relaciones Laborales o de Trabajo, es que se trata de una relación de fuerza entre capital y trabajo. Para empezar, es claro que no hay relaciones laborales hasta tanto uno y otro no se reconozcan en tanto actores con capacidad para construir reglas que faciliten la convivencia. Este proceso de reconocimiento no es gratuito, ya que empieza por una relación en donde el capital no admite una convivencia distinta a la unilateralidad de sus decisiones en el ámbito productivo. Tanto la construcción histórica como la relación de fuerzas, van a ir llevando la unilateralidad a la bilateralidad en estas relaciones, en el sentido de que compete a ambos la convivencia y sus reglas.

Hasta aquí todo parece fácil de entender. El problema se complejiza al tener presente al Estado. ¿En donde se ubica su papel? Con el Estado hay dos cualidades que han de estar en el análisis, una es su condición clásica de regulador de la relación capital y trabajo. El otro papel, es el del Estado patrono o productor en muchos casos. La distinción viene a propósito del hecho que las funciones clásicas estatales, constituyen un ámbito de las Relaciones de Trabajo con características propias que también implican para su evolución el reconocimiento de que el Estado patrono, provea o admita a quienes le sirven en su condición actores colectivos. El campo de la Carrera Administrativa o del Estatuto de la Función Pública, no es ajeno a la relación de fuerzas entre el Estado patrono y los trabajadores organizados en este ámbito.

Cuando el Estado es patrono no por las funciones de administrar las áreas clásicas estatales, sino que deviene en Estado patrono por ser productor de bienes y servicios. Entonces se tiene al Estado además de Regulador, ahora Productor. Es un doble papel que se presta al solapamiento de uno y del otro. Teóricamente este asunto se resuelva cuando el Estado Productor se somete a las mismas reglas de funcionamiento a las cuales está sometido el Privado Productor. Para los trabajadores el asunto de que la propiedad la tengan los privados o la tenga el Estado, o sea mixta, no altera en su esencia la relación de poder en la cual está inmerso, al menos para que en el ámbito productivo haya justicia, equidad y progresividad en las condiciones de trabajo . Se entiende que el Estado propietario de una fábrica de tubos, de cemento, o un supermercado, ha de fabricar esos productos o brindar esos servicios con el mayor esmero productivo, para responderles a los accionistas que en este caso es toda la sociedad, y los trabajadores han de hacer otro tanto, para lo cual aspiran que no se solapen las funciones del Estado Regulador con la de Productor.

sábado, 10 de julio de 2010

Protestas sociales y laborales

Toda protesta social es laboral, pero las primeras abarcan algo más que lo laboral. Por ejemplo pueden referirse a los servicios públicos, a la falta de vivienda, a la inseguridad reinante, entre tantas carencias.

Con la protesta social, la organización no gubernamental Provea lleva registros que nos informan de sus magnitudes y características, que da oportunidad para un inicial acercamiento a lo cualitativo. Otras ong´s atienden ámbitos de la vida social que también llevan registros de protestas sociales. Pero con respecto a las protestas laborales, lamentablemente se carece de un registro oficial confiable. El despacho del Trabajo (MPPTSS), pasó un año y medio largo, con su página web en construcción. Había expectativa, que tan largo período sin ofrecer data que nos informe del mundo de lo laboral, concluiría con brindar a los usuarios de esta información de una página que estuviera a la altura del país.

Reabierta la página, en cuanto a estadísticas laborales se ofrece una limitada información que puede encontrarse en la página del Instituto Nacional de Estadística. Cabe preguntarse por qué no se procesa la rica información que ofrecen las empresas por las misma exigencias legales y que son entregadas a la Administración del Trabajo. Además toda la información que se recoge en la inspección del trabajo, y en las sedes de las Inspectorías del Trabajo.

En cuanto al tema que se indica en el título de este artículo, la protesta laboral, es de recordar que hasta los años ochenta la memoria del Despacho en cuestión, indicaba las huelgas legales, los paros intempestivos, los establecimientos y los trabajadores involucrados, las horas pérdidas, se incluía un consolidado nacional y además por entidad federal, y todo sin los fabulosos recursos tecnológicos que hoy se tienen. Con el tiempo la información fue menguando y se llegó a la situación de los últimos años, que sobre estos asuntos no se informa casi nada.

Los registros de la protesta laboral son de interés para apreciar la conformidad o la insatisfacción con las políticas laborales estatales y con el comportamiento de los empleadores, además de los asuntos intersindicales e intrasindicales, agudizados en los últimos años por el fomento de paralelismo como política pública, exteriorizada en la fijación de metas de creación y legalización de nuevos sindicatos.

Es cierto que hoy se está ante un diverso espectro de actores laborales, así como también de modelos productivos, que demandan definir categorías y unidades de análisis, para el acercamiento a este ámbito de la protesta laboral.

En el país hay protestas laborales en magnitudes que se registran limitadamente en entidades no gubernamentales, en los medios de comunicación, pero está pendiente el registro del ente oficial que dispone de los instrumentos y capacidades, para decirle al país sobre este particular. Pero no se deja de pensar, que si omitir y no referirse al tema es una opción de política pública, para con ello evitar reconocer los malestares e inconformidades que vienen del mundo del trabajo.

domingo, 4 de julio de 2010

MODELOS DE ORGANIZACIÓN PRODUCTIVA EN LA CONSTRUCCION DEL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI.

La organización de la producción es una materia de vital interés en una sociedad. De ella deriva que se disponga de bienes y servicios, suficientes y adecuados para el bienestar. El Capital ha sido el adelantado en prestar detenida atención en cómo organizar la producción, en tanto el Trabajo ha carecido de propuestas. El Estado ha privilegiado la gobernabilidad y la atención a las demandas de los distintos sectores, incluidas por supuesto las necesarios para la producción.

En el período de mayor estabilidad productiva y política del país, como es el iniciado en 1958 hasta la década de noventa, se distinguen dos etapas, una que concertó un marco para la actividad productiva, y que le dio impulsó al modelo de sustitución de importaciones, con protagonismo del capital extranjero y el nacional asociado, y que por supuesto permitió un crecimiento del empresariado local. Por otro lado, continuó el desarrollo de las empresas básicas con recursos y gestión estatal y sus vínculos con el sector privado. Cabe tener presente que para el desarrollo industrial, el estado aportó una buena porción de recursos, con créditos y exoneraciones. Esta etapa se ve nítidamente reflejada en el período que va desde los sesenta hasta los ochenta. Fue una etapa que mostró señales de crecimiento y mejoramiento social durante los primeros veinte años.

La otra etapa que muestra un patrón diferente en la organización productiva predominante, ya es visible en la década del ochenta, que abre lugar a orientaciones neoliberales en el modelo económico y por supuesto con obvias repercusiones en la organización productiva, alterando el funcionamiento de las relaciones laborales que se desarrollaron con dinamismo en la etapa anterior.

Tanto en el primer período como en el segundo, en el país y en el exterior, hay un buen material de análisis que evidencian las características y limitaciones de cada modelo. De ahí su justificada revisión. Persisten por supuesto posiciones encontradas en cuanto al balance del desarrollo productivo de estas etapas, hay condenatorias y también nostalgias. Se continúan sus análisis.

Ensayo tras ensayo

Con el nuevo siglo, entramos en una nueva etapa en la organización productiva, respondiendo a un modelo de desarrollo que ha pasado por distintas denominaciones y caracterizaciones. Una de las primeras fue la búsqueda y coincidencia con la llamada “tercera vía”, acompañada de la democracia ahora protagónica en vez de representativa. Inmediatamente se desestimó la tercera vía y se pasó al desarrollo endógeno, hasta llegar al socialismo del siglo XXI, o también del socialismo a secas.

En este camino reciente, de más de una década, se han ensayado varias proposiciones en la organización productiva. Entre ellas se cuenta el estimulo a las pymes, aunque no tan novedoso porque en el discurso y accionar de las etapas previas siempre estuvo en agenda, aunque sin pretensión de estimular para enfrentarlas con las empresas grandes.

El cooperativismo también recibió la venia de las políticas públicas multiplicándo las unidades cooperativas. Se inventaron las EPS, con conceptos diversos. La crisis económica y política hizo aparecer un sector de empresas recuperadas, y tomadas. Se multiplicaron las estatizaciones, las re estatizaciones, las nacionalizaciones y expropiaciones, alterando y promoviendo nuevos valores y categorías con repercusiones en la organización productiva.

Evaluar y profundizar que resultados se han logrado en todas estas experiencias es una tarea necesaria. Mientras, cada ensayo que es costoso y complejo, pudiera ir llevando a la sociedad venezolana, no al socialismo del siglo XXI sino a un capitalismo más salvaje del que conocemos, como costos de la destrucción de un tejido productivo y la no sustitución eficiente por otro, amén de los compromisos y relaciones económicas que se destruyen y son sustituidas por otras inciertas y con insuficientes transparencias.

Nota:Ver este texto en edición de hoy: http://www.correodelcaroni.com/content/view/156567/149

domingo, 27 de junio de 2010

Inicio de "El Mundo del Trabajo"

http://www.correodelcaroni.com/content/view/156034/149

Inicio de EL MUNDO DEL TRABAJO
domingo, 27 de junio de 2010
Presentación de los Editores de Correo del Caroní:

* Con esta edición conmemorativa Correo del Caroní da la bienvenida al profesor Héctor Lucena, una voz autorizada en los temas laborales. En distintas ocasiones sus opiniones han esclarecido casos y es conocida en el país su atención al acontecer de los trabajadores de Guayana, tema recurrente en sus investigaciones.

* A partir de esta publicación Lucena, doctor en Ciencias Sociales de la Universidad de Glasgow y actual coordinador del Doctorado en Ciencias Sociales mención Estudios del Trabajo de la Universidad de Carabobo, se incorpora al staff de columnistas fijos del medio y sus artículos serán ubicados en la sesión de Laboral.



Con esta primera entrega damos inicio a la publicación del espacio El mundo del trabajo. Es una grata invitación de Correo del Caroní que se valora por varias razones. Una primera, se trata de un medio impreso que en sus páginas los temas de este mundo ocupan un espacio significativo.

Una segunda razón, ligada estrechamente con la primera, tiene que ver con lo que representa la zona de Ciudad Guayana y sus entornos. Desde fines de la década de los años cuarenta se inició la explotación del hierro, y en la siguiente década adquirió estatura de explotación en gran escala y de ahí la denominación de la “zona del hierro”. El hierro al igual que el petróleo son materiales que la naturaleza brinda para el desarrollo. Con el correr del tiempo, la zona se convirtió en un nuevo polo de desarrollo. Quizás la región en donde se pudo ver más nítidamente la “siembra del petróleo”, enfoque orientador de la distribución de la riqueza petrolera, que nació en los años cuarenta y vino a adquirir cuerpo en infraestructura pública y grandes empresas ya en los años sesenta.

Derivado de lo anterior surge lo inevitable, la región se convierte en un espacio de intensa actividad laboral moderna. Las empresas que se instalan en la región constituyen centros de trabajo que convocaron en su mejor momento cientos de miles de trabajadores, con honda repercusión en otras actividades de la zona y del resto del país. En algún momento hemos introducido una presentación comparando la zona de Guayana con el ABC industrial de Sao Paulo, Brasil, obviamente guardando las proporciones. Esta es una ciudad de catorce millones de habitantes. Pero la convergencia de los trabajadores industriales en los distritos San Andrés, San Bernardo y San Cayetano -de ahí el ABC-, albergó una población trabajadora que adquirió la disciplina del trabajo industrial y devino en organizaciones de trabajadores que dieron lugar a importantes transformaciones en ese gran país, como fue la creación de la principal central sindical y de ella un proyecto político de alcance nacional, que ha logrado ser seguido y compartido por otros sectores de la sociedad.

La zona del hierro
La zona del hierro ha constituido un laboratorio para factorías, Estado y sindicatos. En ella se han innovado las relaciones entre los actores sociales; especialmente para el trabajo en medianas y grandes empresas; que es donde hay mayores posibilidades para unas relaciones que se aproximen a la bilateralidad empresas y trabajadores. En las pequeñas, la asimetría de poder tanto en las relaciones con las grandes, como las que ocurren al interior en lo laboral, no ofrecen mayores opciones para la innovación en las relaciones empresas-trabajadores.

Pero “El mundo del trabajo” no termina con la actividad laboral en las medianas y grandes empresas, ya que lo que ocurre en éstas a la larga tiene repercusión en las pequeñas, y en general en los funcionamientos globales de las relaciones empleadores y trabajadores. También es importante tener presente, que al referirse a empleador, se trata del privado o del público. En el fondo de lo que se trata, es de las relaciones de poder que acompañan al manejo de la producción de bienes y servicios, elemento esencial para el funcionamiento de una sociedad, lo que le da bienestar y calidad de vida.

Finalmente, “El mundo del trabajo” es universal y diverso. El trabajo no es sólo lo que nos da el sustento y el elemento clave para generar los bienes y servicios de consumo social, es una actividad de múltiples dimensiones, que pasan por lo ético, lo psicológico, individual y social, lo antropológico, sociológico, lo institucional, lo religioso, en fin cuando una persona tiene un trabajo, tiene algo más que el sustento cotidiano, y por otro lado, cuando no lo tiene, está mucho más que desempleado, ya que experimenta desafiliación y exclusión, su vulnerabilidad es extrema.

Como las visiones sobre el trabajo y sus relaciones son diversas, bienvenida la oportunidad de hacer esta nota, e intercambiar con los interesados, para ello dejamos estos lugares de encuentro.

domingo, 20 de junio de 2010

PARTICIPACION EN LOS BENEFICIOS, -“LIQUIDAS”- Y SUTISS-SIDOR

En los medios impresos se ha venido observando el sostenido reclamo de los trabajadores de Sidor, organizados en Sutiss, del complemento de las utilidades dejadas de pagar a los trabajadores en el lapso 2003-2007. Es un reclamo que se sustenta en primer lugar, en el artículo 174 de la Ley Orgánica del Trabajo –LOT- (“Las empresas deberán distribuir entre todos sus trabajadores por lo menos el quince por ciento -15%- de los beneficios líquidos que hubieren obtenido al fin de su ejercicio anual.. )
De este reclamo interesa resaltar algunos elementos, que aparte de lo legal, tienen su relevancia en el ámbito de las Relaciones de Trabajo. Se tiene por un lado la Participación en los Beneficios. Es una dimensión ya establecida en las Relaciones de Trabajo venezolanas desde la década del cuarenta, en los años de trienio adeco. Esta participación en los beneficios (10% de los beneficios líquidos) tuvo la desventaja, que no otorgaba a los trabajadores elementos que les permitieran, asegurarse que los registros contables y de beneficios fuesen de su conocimiento y análisis. Fue mucho más tarde que una regulación ejecutiva -Decreto 125-, dio lugar al establecimiento de un mecanismo para que los trabajadores tuvieran acceso a esta información. Otra contribución importante, al menos en las Empresas propiedad del Estado, fue el establecimiento de los Directores Laborales, aunque establecida en 1966, sin ningún impacto hasta que se determinó su elección directa en la LOT, 1990-. El tener presencia en los órganos de toma de decisiones podía conocer lo necesario para el asunto que nos ocupa.
Agréguese que las organizaciones sindicales predominantes se caracterizaban por dos debilidades crónicas para encarar el tema del análisis económico y de resultados, por un lado las de estar organizadas por empresa y en segundo lugar el establecer una artificial división entre empleados y obreros. Para no alargar el análisis, rápidamente habría que decir, que una empresa es un eslabón de un conjunto de organizaciones productivas, y que su análisis y acción sindical, requieren trascender el establecimiento en donde se realiza la producción transformadora; y en cuanto la exclusión de los trabajadores empleados, son éstos quienes normalmente trabajan con la información y los datos que permiten entender más detenidamente el tema que nos ocupa.
Por otro lado en el ámbito de las relaciones empresas-sindicatos en aquellos sectores que lograban establecer bilateralmente las condiciones de trabajo –negociaciones colectivas-, prefirieron irse por un atajo que dejó de lado el tema de las utilidades líquidas, y se opto por asegurarse un número determinado de días de utilidades para los trabajadores, independientemente de las líquidas. Así se tiene que empezando en los quince días, en los convenios colectivos fueron subiendo contrato a contrato, hasta que en la Ley Orgánica del Trabajo se les puso un techo, según tamaño de la empresa de 60 o de 120 días. Es entendible que asegurarse un número determinado de días era irse por lo seguro, pero porque no se combinó una y otra cosa, es decir un número determinado de días, y si ellos no llegan a significar el 10% antes de la LOT y el 15% a partir de ella, de las utilidades líquidas, entonces completarlos.
Finalmente en este reclamo conviene resaltar que Sutiss es una organización sindical, que cuenta en su patrimonio el haber emprendido luchas por conquistas laborales que son paradigmáticas en las Relaciones de Trabajo venezolanas. Una de ellas fue justamente el haber conquistado en sus convenios colectivos llevar la participación en los beneficios del 10% al 15%, y fue posteriormente que el Parlamento adoptó este porcentaje en la elaboración de la LOT. Desde el mismo proyecto Caldera – que empezó a divulgarse en 1985- lo mencionaba. Ello obviamente era el reconocimiento de un hecho concreto, como efectivamente lo representaba que Sutiss-Sidor ya lo habían acordado, por conquista contractual. Se dio el caso característico de la más natural evolución de las Relaciones de Trabajo, que las conquistas empiezan por los sectores laborales y productivos más organizados, y es a posteriori que ellos pueden extenderse al resto de las relaciones laborales del país, a través de la regulaciones generales, como es el caso de la LOT. Todo ello da lugar a la construcción de un patrimonio de los trabajadores en el conjunto de una sociedad, es por ello que la reclamación de Sutiss no es un hecho aislado.

domingo, 6 de junio de 2010

Trabajadores de Polar y su Conciencia

Un frente común de propietarios, gerentes y trabajadores se viene observando en la difícil situación que experimentan las empresas del Grupo Polar. Ser objeto de amenazas de expropiación genera suficientes razones para la aprehensión del colectivo laboral, que constituyen en los tres segmentos mencionados, el grupo mayoritario. Así también el que tiene una mayor capacidad de dar lugar a una solidaridad amplia, que va más allá de los trabajadores y sus familiares, de este grupo empresarial.
Cabe preguntarse por que en tiempos de socialismo, un colectivo laboral tan importante, se trata de más de treinta mil trabajadores, como no lo tiene ninguna empresa o grupo privado nacional o internacional operando en el país, hace causa común con los propietarios y los gerentes. Aquí se nos presenta una alianza, que luego de tantos años de mensajes contra el capitalismo, nos muestra lo contrario. Capital y Trabajo juntos ante las amenazas Estatales, en nombre del Socialismo. Hay que advertir que no se trata de que capital y trabajo, no hayan armado e implementado estrategias defensivas y agresivas acciones en contra de las políticas estatales, pero las ya conocidas han sido más bien producto de cúpulas gremiales. De ahí la negación gubernamental de cualquier posible dialogo con ciertos gremios empresariales y sindicales. En el caso que nos ocupa de los trabajadores de Polar, no se observa que las cúpulas sindicales tengan alguna influencia en sus reacciones defensivas. También hay que destacar que las organizaciones sindicales de segundo y tercer grado, como las federaciones y las confederaciones, pasan por un grave momento de desarticulación, y poco pueden hacer en situaciones como las comentadas.
Volviendo a la pregunta del inicio del párrafo anterior, proponemos como respuesta, que la alianza de propietarios, gerentes y trabajadores, la construye el propio gobierno con las dificultades que muestra en el manejo de las ya bastantes empresas estatales. Hay una muy visible incompetencia en el manejo de los asuntos productivos. Y no se trata de un juicio peyorativo contra los trabajadores que prestan servicios en las empresas y organismos estatales, se trata de reivindicar las tres categorías con las que empezamos el artículo: propietarios, gerentes y trabajadores. En el ámbito público el equivalente a la figura del propietario, no se trata de la figura abstracta del soberano, sino de personas que en el más alto nivel dirigen y toman las decisiones que se les ha encomendado, de gobernar y buscar la prosperidad y el desarrollo para todos. A ello se agrega el segmento gerencial, que teóricamente serían los cuadros dotados de la formación y experiencia para el manejo de las entidades productivas. Hasta aquí se tiene a los que están empoderados para manejo de los negocios públicos estatales. Si los resultados son buenos o malos, mucho tiene que ver con ellos, y no tanto con el tercer segmento, el de los trabajadores, el del nivel operativo, amplios y mayoritarios colectivos que son los que reciben órdenes y para quienes el diseño de políticas y la toma de decisiones le son ajenos.
Terminando, con mejores desempeños productivos en las empresas estatales, seguro que la alianza propietarios, gerentes y trabajadores sería más difícil de forjar. En el presente caso, es una alianza que para los trabajadores es de sobrevivencia. Aquí la conciencia de los trabajadores la forja en lo positivo la propia experiencia adquirida laborando en el grupo Polar, y en lo negativo el reflejo que producen las malas experiencias productivas en la conducción de las empresas estatales. Que esto signifique que los trabajadores de Polar no tengan conciencia de tales, de sus propios intereses, de sus diferencias con los propietarios y los gerentes es un asunto discutible, pero sería luego de la sobrevivencia en sus empleos y la defensa de sus conquistas laborales.