sábado, 6 de agosto de 2011

LA INFORMALIDAD E IMPORTACIONES

Las magnitudes del empleo informal siguen teniendo un peso notable en la composición de la fuerza de trabajo. Para el año 1999, representaba cerca del 50%, y en los doce años transcurridos hasta el 2010 ha descendido a un 44%. Esto sin que haya aumentado el empleo formal. Lo que se ha visto es un incremento de la población inactiva en la misma proporción a la baja de la informalidad. La población inactiva representaba para el año 1999 un 30% y en estos momentos ha subido al 36%. Es decir aquella que no busca empleo. Se refiere también a quienes no tienen edad para el trabajo o ya la excedieron, más las amas de casa, discapacitados y fundamentalmente a la población que recibe beneficios directos de los programas sociales y con ello se desalentó para seguir buscando empleo. El incremento de los jubilados agrega otro grupo importante.


Si bien el concepto de sector informal es algo impreciso, y ha sido objeto de cuestionamientos. El hecho cierto es que refiere a un conjunto de personas que según señala la OIT constituye: “La fuerza laboral del sector informal se compone de los ocupados en empresas pequeños no modernas, los trabajadores independientes con exclusión de los profesionales universitarios, y los que trabajan en el servicio doméstico”. En base a estos criterios se levantan las encuestas de oferta de trabajo que realiza el INE en Venezuela y los entes equivalentes en los otros países.


En la mayoría de los países de la región latinoamericana se asocia y explica el incremento de la informalidad o el mantenimiento de su núcleo duro, por el hecho de llevar a cabo procesos de restructuración productiva, que apuntan al alcance de una mayor competitividad, reduciendo costos y haciendo ajustes en la organización del trabajo, buscando con ello incrementar los niveles de producción para aumentar el consumo interno así como incrementar las exportaciones y recaudar más divisas. Se pude decir que los países pagan con su alta proporción de informalidad, parte de los costos de la reestructuración productiva.


Enmarcado en lo indicado en el párrafo anterior, calificamos a Brasil. Cuenta con un 47% de informales, que alcanzan a una población de casi cincuenta millones de personas, pero al mismo tiempo se trata de un país que ha venido mejorando su capacidad productiva, al punto de estar ubicado como la séptima economía del mundo, con un PIB anual de 1.9 billones de dólares, y acumula un alto nivel de reservas para apuntalar su desarrollo autónomo.


Con lo anterior se quiere destacar que la informalidad nuestra no está asociada con procesos de reestructuración productiva, sino que viene ancestralmente de los llamados sectores tradicionales, que no lograron incorporarse a la modernidad que vino con la industrialización. Y paradójicamente iniciamos tempranamente un proceso de desindustrialización, agravado con las masivas importaciones de bienes que se venían haciendo localmente. Cuando vemos la larga fila de nuevos autobuses chinos subiendo por la autopista de Puerto Cabello, inmediatamente pensamos sombríamente en los trabajadores de las ensambladoras de autobuses y de los fabricantes de autopartes locales, y el encadenamiento productivo que ello representa. Y así tantos productos. Más que el mencionado desarrollo endógeno, nuestros ingresos petroleros han apuntalado el crecimiento de nuestros proveedores internacionales. Importamos en 1999, 12.6 mil millones de dólares y se ha incrementado hasta llegar a un máximo de 45.6 en el 2008. La recesión interna llevo el año pasado las importaciones a los 30.7 mil millones de dólares.


El único sector empleador que ha venido creciendo es el del empleo estatal, que ronda los 2.5 millones de personas, uno de cada cinco personas ocupadas está al servicio del estado. Pero la mayoría son empleos del sector terciario, con un aporte limitado a la competitividad de la economía venezolana. Aquellos que son del sector de producción de bienes y servicios transables que provienen de las estatizaciones, no son creaciones de empleo, sino cambios de patronos. De empleadores privados a patronos estatales. Con el agravante de que en todos los casos esos empleos bajan de calidad, ya que los trabajadores o pierden conquistas y reivindicaciones históricas, o se congelan y pierden la progresividad, que es característico de los empleos y condiciones de trabajo de una economía dinámica de acuerdos y consensos entre las partes productivas.

lunes, 1 de agosto de 2011

Conflictos del oficialismo obstaculizan mejoras laborales

Publicado en el Correo del Caroní en el día 1-8-11

Conflictos del oficialismo obstaculizan mejoras laborales
PDF Imprimir E-mail
Lunes, 01 de Agosto de 2011

Héctor Lucena, doctor en ciencias sociales y experto en relaciones laborales, criticó la injerencia del Estado en las organizaciones de trabajadores. Edgar Meléndez, dirigente del PCV en el estado Bolívar, afirmó que el gobierno se parcializa por ciertos grupos de trabajadores y criminalizar las protestas en su contra.

Ramsés Ulises Siverio
rsiverio@correodelcaroni.com
Foto Archivo

A3MARCHA

Trabajadores pro gobierno han sido críticos de la gestión oficial

Salón estrecho. Calor. Tonos de voz alto y ceños fruncidos. Los trabajadores de Corpoelec estaban indignados ante la situación de la empresa. Lo denunciaban públicamente. Sin problemas. Ante los medios de comunicación presentes en aquella sala, donde el descontento relucía más que el color rojo de los uniformes.

“Para cubrir estos servicios mínimos que garanticen la funcionalidad de la empresa en el estado Bolívar, se requieren dos millones 137 mil bolívares. Es decir, el 50 por ciento de lo que dejamos de recaudar producto de la ineficiencia, negligencia, y el boicot de Iraida Alfonzo en nivel nacional”, fustigaba Francisco Alarcón, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores Eléctricos del Estado Bolívar (Suteeb).

- ¿Quiénes están detrás del supuesto boicot?

- El área de recursos humanos y el área financiera. Lo técnico nos lo dejaron a nosotros, a los trabajadores; pero el área financiera, que es la que tiene que cumplir con los pasivos de los trabajadores y los proveedores, no está cumpliendo con sus funciones.

Mientras Alarcón seguía lanzando sus dardos, cargados con el amargo fruto de la crítica, justo detrás de él y los trabajadores que lo acompañaban, se asomaba una gigantografía del presidente Chávez. El mismo que, durante la juramentación del control obrero, profirió una frase que hoy retumba en la memoria de sus simpatizantes: “Yo me las juego con los trabajadores”.

“Yo creo en ustedes, yo me las juego con los trabajadores, me juego la vida con la clase obrera y le pido al Gobierno todo que nos juguemos la vida con la clase obrera”, dijo el mandatario al inaugurar un ciclo no menos polémico: el control obrero en las empresas de Guayana.

Esto es el discurso, pero la realidad muestra otro escenario. El último informe sobre manifestaciones públicas realizado por las ONG Espacio Público y Provea, revela que entre enero y junio de este año, se registraron 989 protestas por derechos laborales. Esta cifra representa un incremento de 107% en relación con el mismo período del año pasado, cuando el número de manifestaciones por esta causa fue de 478.

Entre todos los sectores manifestantes, el que más se movilizó fue el de los trabajadores, al protagonizar 747 acciones de protesta en todo el país; un 31,7% del total de manifestaciones durante los primeros seis meses del año.

Sin derechos laborales
Para el doctor en ciencias sociales y experto en relaciones laborales, Héctor Lucena, hablar de “gobierno obrerista” es una denominación amigable desde el punto de vista político, pero de poco sustento en la realidad. Desde su óptica, hay varios indicadores que permiten demostrar que el gobierno no es proclive a favorecer los derechos de los trabajadores.

“En primer lugar, hay poca autonomía e independencia de las organizaciones laborales. Hay mucha interferencia del Estado, que dificulta el ejercicio del rol de los trabajadores”.

Lucena explicó que muchas veces, las mismas organizaciones favorecen esta obstrucción a cambio de prebendas y beneficios, lo cual propicia la formación de grupos que coliden con los sindicatos en sus luchas e intereses. “Eso explica en gran medida los hechos de violencia entre los mismos trabajadores”.

El experto quiso dejar muy en claro que la confrontación política no es ajena al mundo laboral. De hecho, es normal que la lucha de los trabajadores esté asociada históricamente a un enfrentamiento con el patrón. Un enfrentamiento, antes más hostil, y hoy más circunscrito al ámbito del derecho.

Esto es lo normal para Lucena. No así las pugnas entre trabajadores, que -a su juicio terminan por debilitarlos como fuerza política.

- ¿Por qué muchos trabajadores, siendo del mismo oficialismo, se pelean entre sí?

- Es normal que no existan coincidencias, pero eso es algo que deben resolver los trabajadores en su seno. Lo importante no son las corrientes sino el acuerdo. Todas esas corrientes necesitan un congreso fundacional, pero sin la intervención patronal -resaltó con un tono casi petitorio.

Para Lucena, el gobierno ha hecho promesas que no ha cumplido, pero tampoco ha sido indolente al respecto. Al contrario, asegura que en 12 años de gestión ha implementado medidas que favorecen al sector, pero haciendo la salvedad de que éstas no son el resultado de un diálogo con los trabajadores.

De hecho, criticó que algunas de estas medidas se utilicen para favorecer a ciertos grupos, política que calificó de “no conveniente para las relaciones laborales”.

“Está por ejemplo el caso de la Lopcymat, que se aplica de manera muy rigurosa para el sector privado, y muy levemente para las empresas del Estado. Esa es una forma de favorecer a ciertos grupos y no a todos los trabajadores por igual”, argumentó.

Otro de sus señalamientos al estamento público es la falta de instituciones en materia laboral, y de organismos que cumplan su función porque, desde su perspectiva, “el Ministerio del Trabajo perdió su papel de árbitro”.

- ¿Qué otros indicadores le hablan de la falta de políticas en materia laboral?

- La congelación de convenciones colectivas como hecho generalizado. Eso es robarle un derecho fundamental a los trabajadores; la falta de empleos dignos. Hay muchos empleos, pero nada de calidad: no hay protección de la empresa al trabajador, no hay seguridad social, y muchos sindicatos trabajan por intereses particulares; y el decrecimiento de la producción, debido a gestiones erráticas e incompetentes.

Diversidad roja
Esas diferencias de las que hablaba Lucena también las ven algunos simpatizantes del gobierno. Uno de ellos es Edgar Meléndez, secretario del movimiento obrero y sindical del Partido Comunista de Venezuela (PCV) en el estado Bolívar, quien pese a reconocer los avances del gobierno en materia de derechos laborales, no tiene problema en asumir la existencia de tales divergencias.

El primer punto de discusión es la idea sobre el momento político que vive el Estado venezolano. “Nosotros desde el PCV pensamos que Venezuela está pasando por un proceso de liberación nacional, no socialista. Todavía no se puede hablar de socialismo porque los medios de producción todavía no están en manos de los trabajadores”.

Las discrepancias entre grupos de gobierno también forman parte de esa realidad. Según Meléndez, hay facciones que buscan el beneficio para los trabajadores y otras, simplemente, saciar sus propios intereses. Para el dirigente, la situación ha trascendido hasta el mundo de las organizaciones obreristas.

“Las diferencias políticas son irreversibles. Para nadie es un secreto la separación de la FBT y la Unete, y que en la FBT hay muchas personas del viejo sindicalismo. Muchos oportunistas que lo que están buscando es su beneficio personal”, aseveró el dirigente comunista.

Argumentó su posición recordando que, en la anterior Asamblea Nacional (AN), los parlamentarios del PSUV se negaron a discutir la reforma de la Ley Orgánica del Trabajo, sabiendo que era una ley que beneficiaría a todos los trabajadores del país.

“Tuvimos que ponernos de acuerdo nosotros, en el I encuentro nacional del control obrero, y tomar la decisión de recoger firmas para activar el mecanismo del pueblo legislador para proponer esta reforma y la de Consejos de Trabajadores y Trabajadoras”, añadió.

- ¿Ustedes creen que el Gobierno nacional realmente es obrerista?

- Nosotros creemos que no, por todas esas experiencias que demuestran que este gobierno no está a favor de los trabajadores.

- ¿Como cuáles?

- La criminalización de la protesta, por ejemplo. Ahí está el caso de Rubén González, que lo pusieron preso por protestar. Jorge Figueroa, trabajador que recibió una calificación de despido por denunciar la corrupción de la junta de transición de Friosa. Lo mismo con el trabajador de Orinoco Iron Rubén Palomo, que denunció al rey de las cabillas Luis Velásquez, y la persecución y el hostigamiento a los trabajadores revolucionarios de la Mitsubishi Motors en Puerto La Cruz. Todos esos hechos nosotros los rechazamos.

Ahí están los hechos. Ahí están los escenarios. Por un lado: promesas, arengas y consignas para formar “la patria obrera”. Por el otro: persecuciones, represiones, falta de inversiones en las empresas, incumplimiento de beneficios laborales y ausencia de contratos colectivos.

Mientras tanto, la figura de Hugo Chávez sigue presente en numerosos volantes y afiches. Y en algunos de ellos, todavía legible, se leen tipografías rojas que recuerdan su mensaje: “Yo me las juego con los trabajadores”.

Por la ley y el trabajo

Edgar Meléndez recordó que fue el grupo de la Unete (Unión Nacional de Trabajadores) el que llevó las firmas hasta la Asamblea Nacional y la Vicepresidencia de la República. Esto con la finalidad de solicitar una reforma a la Ley Orgánica del Trabajo y la Ley de Consejos de Trabajadores.

Pero este viernes, cuando el presidente de la AN, Fernando Soto Rojas, visitó Guayana, otro grupo le entregó una nueva solicitud. Todos ellos, casualmente, eran de la Fuerza Bolivariana de Trabajadores (FBT).

¿Cuál propuesta discutirá el poder legislativo? ¿La primera? ¿La segunda? ¿Ambas? Las cartas están echadas.




sábado, 30 de julio de 2011

INSATISFACCIÓN DE LOS TRABAJADORES EN EL SECTOR PAPELERO

De nuevo abordamos la insatisfacción de los trabajadores complementando el artículo de la semana pasada. Se trata de investigación emprendida con Hermes Carmona, dirigida a indagar en el tema de la insatisfacción de los trabajadores papeleros venezolanos, examinando la situación de la fuerza de trabajo existente en las empresas productoras de papel y cartón, en las regiones consideradas de alta propensión industrial en Venezuela, como lo son los Estados Aragua y Carabobo. En estas empresas laboran aproximadamente ocho mil trabajadores, distribuidos en seis empresas. Además se destaca el eslabonamiento aguas abajo que este sector tiene con otros como las artes gráficas, el sector de empaque y embalaje, productos de aseo, higiene personal y el sector educativo.

Es oportuno destacar que el Instituto Nacional de Estadísticas, tiene un notable atraso con la elaboración de las encuestas industriales cuantitativas, su más reciente publicación es del año 2004, y sólo ofrece datos globales del sector manufacturero. Es una limitante no sólo para la investigación en los medios académicos, sino más grave aún, para la propia planificación y elaboración de políticas públicas. Es esta información la que nos dice sobre la demanda de trabajo y de insumos en general.

.

Retomando el tema de la insatisfacción, y el análisis que los trabajadores se comprometan con su trabajo, lo principal es diagnosticar la situación, conocer las diferentes percepciones de los problemas, y luego poder generar soluciones de acuerdo a la realidad de cada organización. Para ello es necesaria la comprensión global del fenómeno y la construcción de un modelo evaluador, utilizando adecuadamente los métodos cualitativos y cuantitativos de investigación social, los cuales reflejan un resultado integral, con una visión más apropiada de la totalidad del problema

Se enfocó el fenómeno de la insatisfacción laboral en tanto se ha demostrado por investigadores, su íntima relación con la calidad de vida en el trabajo. La insatisfacción viene siendo la respuesta a una mala gestión de los recursos humanos y a una economía en crisis (desequilibrios estructurales, baja productividad, baja capacidad social, pobreza, corrupción y asistencialismo). En este segmento se formuló el problema de investigación, fundamentándose en el aporte que se pretende dar a este aspecto de las ciencias sociales, al establecer una teoría de insatisfacción laboral, que enriquezca a la teoría bifactorial que comprime las causas solamente a factores higiénicos y motivadores; hay otros factores que resurgen en estas latitudes, como el poder, la identidad de la tarea, y la ideología, que permiten explicar algunas conductas laborales.

Por estas razones, se decidió abordar el tema de la insatisfacción laboral de los trabajadores papeleros, con el propósito de explicar los cambios recientes en las relaciones de trabajo en el sector industrial y diseñar un modelo para medir esta insatisfacción laboral a través de las variables que afectan la organización del trabajo en las empresas papeleras venezolanas.

El aporte fundamental de esta investigación estuvo centrado en la comprensión de todos estos cambios sociales, y en un segundo plano, en la elaboración de un modelo para monitorear la situación de los trabajadores del sector papelero ubicado en Aragua y Carabobo.

El poder de los trabajadores, proveniente de los nuevos esquemas de gestión empresarial, pudo haber sido un satisfactor importante para el trabajador papelero venezolano,aún cuando en algunos casos, bajen los rendimientos en la producción. En el sector papelero, al igual que en el resto de las relaciones de trabajo del país, se ha incentivado la creación de nuevos sindicatos, para oponerlos a los que ya existían, dando lugar en el fondo al debilitamiento del movimiento de los trabajadores.

¿Cómo se relacionan las competencias y la insatisfacción laboral? El análisis muestra una correlación baja entre insatisfacción y competencias, pero es significativa la correlación entre competencias y estrés e identidad de la tarea, las competencias pueden entonces ayudar a reducir el estrés y en consecuencia a reducir la insatisfacción, la otra lectura que se le puede dar a estos resultados es que las competencias en general de estos trabajadores es baja. El comentario cualitativo que normalmente hicieron los Gerentes era el siguiente “el trabajador malo de hace 15 años, es el bueno de ahora”.

¿Cómo han respondido los trabajadores a estas nuevas situaciones? ¿Qué tipo de ajustes han hecho en sus hábitos y en sus relaciones? La investigación sugiere que la motivación interna de los sujetos tiene un efecto directo sobre su situación laboral. Las personas insatisfechas durarán menos tiempo empleados en puestos denigrantes, o desempleados porque desarrollarán competencias para optar por nuevos empleos o se convertirán en emprendedores. En este caso, la pérdida del empleo anterior se convierte en un acicate para la independencia económica, aunque casi siempre en condiciones precarias e informales. A menos empleos industriales formales, más pobreza en la producción y en la calidad de vida de las personas.

sábado, 23 de julio de 2011

GESTIÓN DE EMPRESAS Y SATISFACCIÓN DE LOS TRABAJADORES

En los últimos años compartiendo con Hermes Carmona, profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Carabobo, hemos trabajado en investigación cuyo objetivo principal fue explicar la insatisfacción laboral, debida a los cambios en el trabajo en las empresas papeleras venezolanas. Se planteó que los cambios laborales afectaron los niveles de insatisfacción percibida en los trabajadores papeleros.

La importancia de los trabajadores ha sido revalorizada en la política laboral actual, se le ha apoyado mediante modificaciones al marco regulatorio, nuevos ordenamientos legales y la emisión de decretos que intentan garantizar la estabilidad del trabajador y mejorar sus condiciones laborales, pero el problema de fondo (la insatisfacción) subsiste. Son pocas las empresas que se dan cuenta que muchas veces su única ventaja en el mundo competitivo empresarial es su personal, cuando los factores que causan insatisfacción laboral han sido reducidos o eliminados por completo.

Un trabajador comprometido y motivado, conserva un talante positivo frente a sus labores, compañeros y organización, tiene mejor desempeño, se siente parte integrante de la misma, con lo cual logra alcanzar sus objetivos a través de la consecución de los logros de la organización ya que da ese extra que es lo que distingue a las organizaciones exitosas de las demás. Toda organización debe identificar las oportunidades de mejora e influir positivamente en su personal.

¿Cuáles fueron los factores que mejor determinan la insatisfacción laboral de los trabajadores papeleros venezolanos? De acuerdo a los resultados; el salario, compañeros de trabajo, percepción del tiempo de trabajo y gusto por el trabajo son las preguntas más poderosas para medir insatisfacción. En segundo lugar el estrés laboral, cuando las demandas de la tarea, superan a las habilidades y competencias. En tercer lugar la identidad de la tarea, el sentido de la misma y la posibilidad de ver el proceso de principio a fin, la desagregación del trabajo hace que el trabajador no tenga claro el sentido final de lo que hace. En cuarto lugar, la falta de autonomía, la imposibilidad de usar su propio juicio, el no ser tomados en cuenta. En quinto lugar la no satisfacción de sus necesidades, muy relacionada con la manera como los sindicatos y la empresa negocian los contratos, prácticamente a espaldas de los trabajadores. En sexto lugar los problemas ergonómicos (esfuerzo, calor, ruido, posturas) no resueltos.

¿Qué factores afectan la insatisfacción laboral? Esta investigación sugirió inicialmente que los niveles de insatisfacción laboral en el sector industrial papelero venezolano están siendo afectados por otros factores que se agregan a las necesidades tradicionalmente estudiadas en los cursos de dirección y administración de empresas. El estrés en los trabajadores aparece con la mayor correlación con la insatisfacción. Las relaciones laborales, en especial los sistemas de contratación y la conflictividad sindical aparecen como grandes perturbadores del trabajo.

¿Cómo afecta el sistema de gestión la insatisfacción laboral? En Venezuela se observaron al menos tres tipos de culturas o sistemas de gestión. En la empresa Invepal se realizó un experimento inicialmente basado en cogestión y cooperativismo, y que finalmente se ha convertido en otra empresa estatal ineficiente y pocos resultados que mostrar, pero con mucho resentimiento y explotación, sin convención colectiva y un lugar peligroso como sitio de trabajo.

Los molinos de capital nacional tienen esquemas autárquicos de gestión, estas empresas intentan sobrevivir, pero con poca inversión, y existen empresas trasnacionales que responden a las directrices externas, que han crecido en medio de la incertidumbre. Los mejores salarios son pagados por las trasnacionales. Los esquemas cogestionarios produjeron muchas insatisfacciones laborales.

Este artículo adelanta estas conclusiones preliminares, luego se aportarán otros resultados. Se tiene la convicción de la necesidad de estudiar las experiencias de gestión que acompañan los procesos de estatización y expropiación masiva de entidades productivas. Se trata, en la mayoría de los casos, de esfuerzos productivos que venían funcionando, y desde el punto de vista productivo, lo que se trata es que la nueva forma de organización y gestión supere a la anterior.

domingo, 17 de julio de 2011

EMPLEOS: DEL ANUNCIO A LA REALIDAD

Un reciente anuncio gubernamental de impulsar el empleo pone el tema sobre la mesa. Entendemos la creación de empleos como una actividad ordinaria fundamental de las políticas públicas. Sabido es que en tiempos de recesión se pierden empleos. El cierre de empresas y establecimientos productivos, así como la pérdida de dinamismo en la creación de nuevas firmas y la ampliación de las existentes, se traduce en la no creación de empleos, y más grave aún en la eliminación de aquellos existentes.

Lo anterior lleva a replantear elementos fundamentales de los mercados laborales. De eso se trata esta contribución. El análisis de los mercados laborales debe ocupar un lugar privilegiado en las políticas laborales, ya que es en este mercado en donde se ubica la fuerza de trabajo y en donde se produce la interacción con el capital. La naturaleza de las Relaciones de Trabajo estará determinada por factores históricos, culturales, políticos, nivel de desarrollo material y los mercados laborales. Su tratamiento implica consideraciones demográficas, el empleo, las remuneraciones, la productividad, las calificaciones, nuevas tecnologías y la formación de la fuerza de trabajo. Para la fuerza de trabajo, se trata del medio de sobrevivencia y de reproducción. Para los empleadores, se trata del elemento esencial para mover el aparato productivo que provee bienes y servicios al mercado, y le retribuye una rentabilidad.

El tema del empleo se asocia detenidamente con la composición de la población y los cambios demográficos y de mercado laboral, que se vienen observando. Hay que destacar que seguimos manteniendo un crecimiento demográfico alto -2 %-, por encima del promedio latinoamericano y por tanto comprometedor para las políticas de empleo. Lo que hace del tema, no tanto un asunto económico y social, sino cada vez más político.

Pero lo más importante es tener presente la cada vez mayor participación de una fuerza laboral, que se le hace casi imposible en su proyecto de vida, contar con un empleo de largo plazo en una organización determinada y en una ocupación específica. Que su entrada y salida al mercado laboral ocurrirá varias veces en su vida, que cambiará de ocupación, que entrará y saldrá del empleo asalariado al independiente y viceversa, que tendrá ocasionalmente ciclos de pluriempleo, compuesto por uno asalariado y otro independiente, o también varias actividades independientes, y también ciclos de desempleo; que estudiará una carrera determinada, y, desempeñará ocupaciones bien diferentes. En fin la incertidumbre dominará su existencia en el mundo del trabajo. Si las empresas afirman que viven en situaciones de incertidumbre en estos tiempos de globalización y mercados abiertos, difícilmente se pueda pensar lo contrario con quienes son los débiles de la relación laboral, cuya incertidumbre afecta al individuo, a la familia y a la sociedad en general.

En la última década el Estado se ha convertido en el gran empleador, superando ya los dos y medio millones de servidores, casi el 21% de la población ocupada. Uno de cada cinco empleados en Venezuela depende directamente del empleo estatal, aparte de la existencia de cooperativas, contratistas y proveedores que viven de ser prestadores exclusivos o casi exclusivos de servicios como personas jurídicas a entes estatales, lo que agrega a otros dependientes económicos de las actividades estatales. Esta dimensión extraordinaria del empleo público no ha venido acompañada de la generación de mayor riqueza y bienestar. Analizarlo es un capítulo pendiente. Por ser el empleo un derecho fundamental de los ciudadanos, es necesaria la apertura de un debate sobre el tema.

Otro debate prioritario en la materia, es la calidad de los empleos. En el sector público el tema de la discriminación, la congelación y la pérdida de beneficios históricos, son asuntos muy visibilizados, con el agravante de la inacción de la administración del trabajo. Todo ello se traduce en un continuado deterioro de los empleos estatales. En el sector privado, no obstante de un continuado proceso de creación de regulaciones protectoras, la falta de garantías y confianza para las actividades empresariales privadas, se combinan para que los empleos que se crean sean cada vez más en actividades informales.

Terminamos recordando la Declaración relativa a los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo aprobada por los países miembros de la OIT en 1998, por supuesto nuestro país incluido. Comprende la libertad de asociación; la libertad sindical y el reconocimiento efectivo del derecho de negociación colectiva; la eliminación de todas las formas de trabajo forzoso u obligatorio; la abolición efectiva del trabajo infantil; y la eliminación de la discriminación en materia de empleo y ocupación. En este marco se construye el empleo de calidad, que es aquel definido como de productividad aceptable, que permite por lo tanto una remuneración digna, con cierta estabilidad en el trabajo, acceso a protección social y a mejoras de formación, sustentable con ello a lo largo del tiempo, teniendo presente, la necesidad de que los mismos sean dentro de principios de inclusión y no discriminación.


sábado, 9 de julio de 2011

BICENTENARIO Y SISTEMA PRODUCTIVO

Venezuela Bicentenaria ha celebrado en el último año dos fechas constitutivas de su nacionalidad, el 19 de Abril y el 5 de Julio. Recogen dos procesos promovidos por elites civiles que luego dieron lugar a una cruenta guerra que terminó diez años más tarde en el Campo de Carabobo. Sin embargo las elites militares continuaron sus campañas bélicas independentistas en los países andinos, hasta bien entrada la tercera década del siglo XIX.


Lo anterior nos conduce a destacar que el siglo XIX estuvo muy marcado por lo militar. Por un lado, una larga guerra independentista. Notablemente más larga y costosa que la de países que rápidamente lograron un mayor desarrollo socioeconómico que Venezuela, tales son los casos de Argentina, Uruguay, Brasil, Chile. Luego un siglo XIX que testificó una gran cantidad de conflictos armados en el interior del país. Agregándose el consenso que predomina entre los historiadores en considerar que en Venezuela el siglo XX empezó en 1936, con el fin de la dictadura de J V Gómez, por el dique que representaba este régimen para el desarrollo cívico.


Todo ello dando lugar a inestabilidad y dificultades para la construcción de una nación. Entre 1830 y 1936, Venezuela tuvo diez y ocho Constituciones Nacionales. En los últimos setenta y cinco años (1936 a la fecha), el país ha sido regido por seis Constituciones; siendo la de 1961, que estuvo vigente durante treinta y ocho años hasta 1999, el más largo y estable período en la historia constitucional de la República. Se deduce que este hecho contribuyó en cierta medida a brindar mayores oportunidades para el desarrollo institucional del país.


La estabilidad institucional es condición necesaria para el desarrollo de los procesos productivos, por tanto en las primeras décadas del siglo XX, el país ofrecía una estructura productiva atrasada. La economía venezolana se caracterizaba por ser exportadora agropecuaria. Los rubros más importantes de exportación y factores

dominantes en la balanza de pagos eran café, cacao y ganado vacuno. Tales actividades daban ocupación y modestos ingresos a un porcentaje sustancial de la población activa venezolana.


La actividad agropecuaria se caracterizaba por ser técnicamente atrasada, uso de instrumentos y métodos de trabajo rudimentarios, baja productividad, con una estructura de tenencia y explotación de la tierra bajo formas latifundistas, lo que determinaba unas relaciones de trabajo precapitalistas. Para los volúmenes de producción el campo estaba sobrepoblado, con una productividad mínima.


Cuando hablamos de la existencia de regímenes precapitalistas en el campo, referimos específicamente al régimen del peonaje y del campesinado.


Aunque los peones eran trabajadores libres, esta relación laboral que incluye a la familia, que incorpora una reducida superficie de tierra, el pago en especie de la remuneración o en todo caso en vales o fichas que sólo tenían poder adquisitivo en la hacienda, todos estos elementos establecen una relación de dependencia del peón con respecto a las tierras de su amo y anula su libertad; a esto debemos sumarle el progresivo endeudamiento del trabajador.


Obviamente no estamos en presencia de relaciones de producción capitalista. Se trata de una heterogénea figura que admite parcialmente el salario, pero simultáneamente se observan elementos típicos de la servidumbre y algunos vestigios del esclavismo.


Coexistiendo con el régimen del peonaje, existen los campesinos arrendatarios. Sus relaciones de explotación con los propietarios de la tierra se hacen sobre la base de la renta-trabajo, renta-especie y renta-dinero. Se trata de tres diferentes manifestaciones del régimen del latifundismo.


En el primer caso la explotación se fundamenta en la obtención por parte del latifundista de trabajo gratis, a cambio de la concesión de un reducido lote de tierra para el campesino con su familia, para que lo trabajen y subsistan. El segundo caso se trata de compartir el producto resultante del trabajo del campesino, sistema también denominado medianería, y el tercer caso la renta-dinero, se trata de pagar un determinado canon de arrendamiento al propietario de la tierra. Este régimen constituye el menos atrasado de los descritos y tiene su mayor auge al iniciarse el ausentismo latifundista.


Venezuela tiene ochenta años de explotación y exportación de petróleo, que le han brindado la oportunidad de desarrollarse. También se han modernizado y han nacido otras actividades productivas. Ciertamente el país de los años veinte y treinta del siglo pasado es otro al que hoy tenemos. Aunque la dominación de la monarquía española ya no existe, en este Bicentenario persisten dependencias muy importantes que no se han logrado vencer y superar. Además de celebrar, se impone reflexionar sobre las carencias y precariedades que como sociedad persisten.

domingo, 3 de julio de 2011

LA RIQUEZA DE LA TIERRA Y LA DEL TRABAJO

La riqueza otorgada por la naturaleza -lo que la economía clásica identifica como el factor tierra-, junto a capital y trabajo constituyen los factores básicos de producción con los cuales se logran los bienes y servicios necesarios para el consumo social.

La nación venezolana devino en el siglo XX en un país predominantemente minero, el petróleo en primer lugar, y luego el hierro y otros minerales, todo gracias a la generosidad de la naturaleza, aunado a la importancia que estos productos han tenido en la vida moderna.

A estas alturas del desarrollo de la humanidad se puede advertir que ningún país en la faz de la tierra, logra alcanzar un bienestar importante por la pura tenencia y explotación de estos recursos primarios. Ni siquiera aquellos que lo hacen plenamente con sus propias empresas y recursos tecnológicos. Así que las llamadas ventajas comparativas, por sí sola no representan la clave del bienestar y estabilidad económica. A estos productos primarios toca desarrollar actividades de transformación que le aumenten el valor de uso y de cambio, y ese es el reto que tenemos por delante.

Le brindamos primacía al factor Trabajo como clave del desarrollo; entendiéndolo en una dimensión amplia, que va desde el trabajo operativo, el trabajo obrero, hasta el trabajo gerencial y directivo. Todo acompañado del sistema de ciencia y tecnología, en donde tienen lugar fundamental las instituciones capacitadoras y académicas formadoras de las calificaciones a todo nivel, y las instituciones que profundizan en la adecuación, transferencia y la búsqueda de conocimientos y saberes.

Por supuesto, dado que somos un país minero por la generosidad de la naturaleza, toca a partir de ahí, construir la plataforma que ha de servir de pilar para el desarrollo sostenible e independiente, en el entendido de la normalidad de los intercambios propios de las relaciones entre los países, por los mecanismos de integración y complementación.

Si petróleo, hierro y aluminio han de servir al desarrollo, habría que manejar las actividades productivas en estos campos de una manera ejemplar y modélica. Si de esos sectores han de salir los recursos que le extraemos a la naturaleza, propiedad de la nación, para convertirlos en productos comercializables en el resto de la economía del país y en el mundo, no se concibe que actualmente estas empresas estén altamente endeudadas y con problemas de funcionamiento, que incluso comprometen con financistas extranjeros gubernamentales y privados, su presente y futuro. Todo comprometiendo la soberanía nacional.

Por ello el funcionamiento de las empresas primarias y de los sectores básicos, reciben la atención preferente y vigilante de la sociedad. Y lo que más se vigila es el funcionamiento de factor Trabajo, pero entendido desde sus niveles directivos hasta la más sencilla actividad laboral.

En la historia de las sociedades que alcanzan los más altos niveles de bienestar y estabilidad, su elemento clave ha sido el factor Trabajo. No basta la riqueza tierra o naturaleza. Hay que convertirla a base del trabajo y del capital en productos, que mientras más trabajo y conocimiento tengan, más valor adquiere y brinda más bienestar a la sociedad que lo genera.

Ese ha sido el desafío del siglo XX, y persiste en este inicio del siglo XXI, para la sociedad venezolana y para toda América Latina. Aquí cabe invocar que el factor Trabajo conlleva construir los esquemas y acuerdos, que hagan de él un elemento decisivo y constructivo en la búsqueda del la producción y el bienestar.

En los acuerdos y esquemas que orientan el desarrollo del factor Trabajo, juega papel determinante el factor ética y valores. La cultura del trabajo se viene a menos si no se construye y mantiene una ética en el ejercicio laboral desde el nivel más alto.

Los tropiezos y escándalos ocurridos frecuentemente en las empresas estatales que atienden los sectores mencionados, de no ser atacados ejemplarmente corroen la cultura del Trabajo, y seguiremos dependiendo de la más pobre de las riquezas, como es basar la sostenibilidad económica en la explotación minera.