martes, 1 de noviembre de 2016

EL NO EJERCICIO ELECTORAL: CAMINO A LA INCERTIDUMBRE


   La constitución nacional, en cada sociedad, es el contrato social que aglutina y facilita la convivencia entre la diversidad de personas e instituciones que integran a la nación. Ahí está desarrollada la relación del Estado y la sociedad, así como la de los poderes públicos y los ciudadanos. 

  La que hoy nos rige desde el 1 de enero de 2000 ha tenido la bondad de haber sido divulgada profusamente, al menos en su imagen. Sus ediciones en diversos tamaños y especialmente las de formato de bolsillo, contribuyeron favorablemente para que la población la mirara. 

 El Presidente Hugo Chávez contribuyó a popularizarla con su permanente imagen y recurrencia,  blandiendo el pequeño libro azul ante las audiencias y las cámaras televisivas. La frase “dentro de la constitución todo, fuera de ella nada”, ha sido de uso común por gobierno y por oposición. 

  La amplia mayoría conseguida por el Polo Patriótico en las elecciones de la Asamblea Constituyente le permite diseñar una nueva Constitución en donde no tuvo necesidad de hacer concesión alguna a las fuerzas opositoras. El proceso fue acelerado y el Gobierno contó con la ventaja de una hábil fórmula matemática que en una Asamblea Constituyente de 132 miembros, tan sólo seis fueron electos fuera de la lista gubernamental, verdaderamente un dominio total. Aunque es necesario destacar que el carácter absolutamente uninominal del sistema electoral, determinó que con un 66% de votos el Gobierno obtuvo el 95% de los constituyentistas. Entre agosto y diciembre, en una marcha forzada, acelerada y zigzagueante, se discute y aprueba la nueva Constitución. La interferencia del Presidente fue abierta, en el sentido de hacerles cambiar contenidos en asuntos relevantes, luego de que los mismos asambleístas habían llegado a un determinado consenso. 

  En todo caso esta Constitución a diferencia de la derogada, la de 1961, nace bajo un clima poco consensual, ya que la propia convocatoria al referéndum que consultó a la nación, sobre este texto, tuvo una abstención del 55 por ciento. Quienes votaron, se repartieron en un 70% por el sí y el resto por el no (El Nacional 16-12-1999). Así que al final un tercio de la población afirmó la nueva Constitución.  A los dos años de su vigencia el Presidente y la oposición, señalan reservas en cuanto a su contenido. Era inminente que muy pronto empezarían sus reformas.  

  Sustituyó a una Constitución, la de 1961, que tenía la fuerza de haber sido la de más prolongada vigencia en la historia constitucional venezolana. Fue redactada por el primer parlamento de amplia pluralidad donde no había ninguna fuerza hegemónica, nacido luego del gobierno dictatorial de Pérez Jimenez, derrocado por protestas populares y militares, quién abandonó el poder y el país el 23 de enero de 1958, y diez meses más tarde se realizaron elecciones del Ejecutivo y del Legislativo, teniendo este la función de elaborar la nueva constitución, la que fue construida partir de la Constitución de 1947, de la que se tomaron sus postulados ampliándolos y actualizándolos, que fue para entonces realmente una Constitución revolucionaria, que vino a producir un corte abrupto con el gomecismo y su secuela. 

  El inicio del proceso democratizador venezolano de 1958 contó con unas elecciones presidenciales y legislativas en diciembre de ese mismo año, que atrajo una entusiasta participación electoral  de más del 92%, que sigue siendo el porcentaje más alto en la historia electoral del país. 

   Las décadas de los años sesenta, setenta y primera mitad de los ochenta, contribuyeron a consolidar el sistema político venezolano, evidencias son los porcentajes de abstención electoral, verdaderamente bajos: 

1963                            9.22%
1968 5.64%
1973 3.48%
1978 12.44%
1983 12.25%




  

  Comparando la participación electoral en el período 1958-2007, Héctor Briceño (Participación electoral y cultura política en Venezuela 1958-2007) nos muestra la muy alta participación electoral en las presidenciales en el período 1958-1989 por encima del 90%, en cambio en el período 2000-2008 de un 65%, notablemente menos en las regionales, siendo 59,3 y 53,1 respectivamente. 

  Estos antecedentes son referencias para analizar un elemento que se agrega a otras situaciones complejas en la etapa reciente que se vive en la sociedad venezolana, como es la aspiración de la población de ejercer sus derechos electorales. 

  Una de las fortalezas del periodo bolivariano fue el de promover la realización de elecciones, ya que a la alta participación electoral mostrada en el período 1958-1989, se había iniciado a principios de los años noventas una baja en la misma. Vino la revolución bolivariana y propuso los procesos refrendarios que activaron la frecuencia electoral. Aunque sus discursos y planteamientos eran más proclives a analizar los problemas políticos y sociales, pero menos a los económicos. Y resulta que en la medida que estos no se resolvían sino que por el contrario se agudizan, la revolución no ha podido resolver problemas elementales para el ciudadano, y ello evidentemente traería consecuencias electorales.

  A la crisis por la escasez de alimentos, de medicinas y de otros bienes para el funcionamiento y satisfacción de las necesidades normales de los hogares y de los centros productivos, también la falta de seguridad ciudadana, se agregan en los últimos años las dificultades para el ejercicio de los derechos  políticos, por lo que se han multiplicado las persecuciones, los exilados, los presos políticos, y los obstáculos para el ejercicio de los derechos electorales, emitiéndose decisiones del TSJ y del CNE que alteran los conceptos y principios constitucionales, todo con el propósito de obstaculizar e impedir las consultas electorales.     
  
La dificultad de entender y practicar honestamente que “dentro de la constitución todo, fuera de ella nada”,  nos coloca en este momento en una mayor incertidumbre que la ya conocida.

@hl_lucena


  

martes, 25 de octubre de 2016

EL CONTRATO, LAS NEGOCIACIONES Y LOS CONVENIOS


  

El Premio Nobel de Economía fue adjudicado a dos economistas  el británico Oliver Hart y el finlandés Bengt Holmström,  en cuyas carreras se destacan sus estudios de la teoría del contrato. 

  Aquí contrato refiere a muy diversos tipos, es decir se incluyen por ejemplo los relativos a concesiones de servicios públicos a empresas privadas, contratos entre empresas, contratos de remuneraciones y condiciones de trabajo para ejecutivos. 

  En el mundo del trabajo el contrato es el punto de partida entre el empleador y el trabajador. Esa relación puede ser formalizada con documentos, sellos y registros, pero desde el momento en que una persona le presta un servicio personal a otra bajo su dependencia, y recibe una remuneración, se configura un contrato de trabajo. 

  Pero esta es una relación asimétrica entre una y otra parte, teóricamente es un contrato entre iguales pero uno busca y paga el tiempo de trabajo del otro, en cambio este busca un empleo para sobrevivir. 

La asimetría entre las partes se reduce por vía de las negociaciones colectivas. El conjunto de los trabajadores o unas determinadas categorías se organizan y llevan a cabo las negociaciones con el empleador. Luego de negociar han de alcanzar un acuerdo que sería el convenio o el contrato colectivo. 

También se reconoce que la asimetría entre el empleador y el trabajador encuentra otro recurso para reducirla con la intervención del Estado. Más polémica esta vía que lo que los propios trabajadores puedan ejecutar con sus propias acciones, porque históricamente hay muy buenas experiencias que muestran que esa intervención a facilitado y modernizado las relaciones entre empleadores y trabajadores, pero también otras que muestran que a la subordinación original de los trabajadores ante el poder económico del empleador, se suma la subordinación política de las organizaciones de los trabajadores a determinados regímenes que la utilizan especialmente para preservarse en el poder.

La intervención del Estado en lo que refiere al funcionamiento de las organizaciones de los trabajadores, ha sido un hecho de vieja data. Tanto en los regímenes civiles de los cuarenta años que van de 1958 hasta 1998, como en el régimen militar-cívico sin alternancia de este siglo XXI, esa intervención ha sido notable. Para efecto de las negociaciones colectivas sus consecuencias han sido entre uno y otro período notablemente diferentes. 

  En el inicio de la etapa civil de los cuarenta años que se iniciaron en 1958 las negociaciones colectivas partieron de un estado limitado por la propia naturaleza del aparato productivo nacional caracterizado por lo tradicional, con pocas empresas del tamaño suficiente para servir de escenario a reales relaciones colectivas de trabajo. Es por lo que en 1960 se celebraron 680 convenios colectivos, que fue un número importante visto que en la década de los cincuenta eran muy pocos los que se celebraban. En los siguientes años de este inicio de los años 60 gradualmente fue creciendo el número de convenios colectivos hasta llegar a superar la barrera de los mil convenios colectivos firmados en 1965. De ahí en adelanta se consolidó este proceso en las relaciones laborales. 

Las relaciones de trabajo en el país asumieron el fomento de las negociaciones colectivas por parte de las instituciones claves en su funcionamiento, las centrales sindicales y sus organismos afiliados, los gremios empresariales y las empresas, y la política laboral gubernamental y estatal en general.

  En el presente vemos que en convenios colectivos hemos regresado en estos últimos años al número de convenios que se negociaban hace más de cincuenta años. En los años 1961 y 1962, los convenios negociados fueron 684 y 642, un poco más que los 628 convenios firmados el pasado 2015.   
  
 Estos resultados los hemos comentado en otras contribuciones, pero para tratar de razonarlos desde una perspectiva general, que atienda a mirar el modelo de desarrollo que sirve de marco a esta regresiva evolución laboral, se precisa una síntesis de las opciones de dicho modelo y el papel que en el juegan las organizaciones de los trabajadores, y tenemos por un lado un modelo de desarrollo: 

A- Que coloca el eje de la acumulación económica en la reindustrialización y la expansión del sector productivo apoyada en la redistribución progresiva del ingreso. Esta alternativa fortalece a su vez al movimiento de los trabajadores y con ello a las relaciones laborales.

  Por otro lado un modelo de desarrollo:

B- Basado en transferencias directas a los sectores populares, cuya mas generalizada expresión es por la vía de las misiones; lo que a su vez ha servido para el control social y así como se ha prestado para  fomento de la corrupción; dejando de lado la recuperación y fortalecimiento del sector productivo. Esta alternativa es independiente y ajena del quehacer y aportes del movimiento de los trabajadores. 

  Nuestra realidad económica y política en estos procesos de negociaciones colectivas, así como su materialización en los contratos y convenios colectivos, que protejan y mejoren las condiciones de remuneraciones y de trabajo en general no ha recibido la atención del régimen promotor de esquemas de desarrollo como el mencionado en B. Están planteadas tareas inmensas para llenar el vacío y retroceso que el actual modo de conducir las relaciones laborales ha dejado en estos años recientes.   


@hl_lucena

martes, 18 de octubre de 2016

DESMONTAJE DE LAS RELACIONES LABORALES


Uno de los viceministros del área laboral sigilosamente desliza que “no descarta otro aumento salarial” (portal de Ultimas Noticias del 2-10-16), apenas a un mes de entrada en vigencia de reciente incremento del salario mínimo y del bono de alimentación.

  Se desconoce cuanto se ha cumplido el aumento que entró en vigencia este primero del pasado mes de septiembre y cuál ha sido su impactos para los trabajadores, su familia, para las empresas y para el sistema productivo del país. Se trata de tareas por cumplir que tienen los órganos estatales, son tareas ordinarias de ejecución permanente de aquellos entes que han de construir las bases para la toma de decisiones así como los que son receptores de informes, denuncias, realizan inspecciones y disponen de un funcionariado para así llevar el hilo de decisiones importantes como son las salariales. 

  Se reiteran que sobre salarios se toman decisiones sin conexión con otras variables que concurren a los asuntos centrales para los cuales los salarios sirven, como es su capacidad adquisitiva y el papel que juegan en el estímulo del sistema productivo. 

 Hacer anuncios sobre aumentos de salarios con tanta ligereza fomenta el descreimiento de productores y consumidores, no en el hecho de que no se decreten, claro que pueden ocurrir visto la existente centralización de decisiones en el Ejecutivo en grado extremos y por tanto la desarticulación de las relaciones laborales y el deterioro del tejido productivo, y disponiéndose de dudosas bases legales dadas las continuadas prórrogas de decretos de emergencia económica al margen de los requisitos constitucionales; todo ello somete al país y sus ciudadanos a la incertidumbre y la desconfianza en el rumbo de sus vidas y de las empresas. 

  Sobre la desarticulación de las relaciones laborales, es elocuente reconocerlo al analizar la memoria más reciente del Ministerio del Poder Popular para el Proceso Social del Trabajo -MPPPST-, la del 2015, siendo fundamentales las organizaciones de los trabajadores para que se materialicen y funcionen las relaciones laborales, en todo este texto de 370 paginas, se menciona la palabra sindicato sólo una vez, igual ocurre con la de autonomía y la de pliegos conflictivos. Otras instancias de los trabajadores como sindicalismo, federaciones, convenios colectivos, huelgas ni siquiera se mencionan, para la memoria que reporta todo un año de actividad laboral estas categorías no existen. Negociaciones colectivas se mencionan tres veces; libertad sindical 5 veces; participación de los trabajadores y las mismas relaciones laborales, 7 y 8 veces respectivamente. Aunque estas últimas se mencionan más por las denominaciones de unidades administrativas en el propio organigrama. En general, todas estas categorías ya experimentaban el desdén del régimen y su modelo laboral desde hace muchos años, ya que igual análisis realizamos en la memoria ministerial del 2007 con resultados similares.   

  Pero en cambio, en la misma memoria ministerial del 2015, véanse los términos más mencionados: clase obrera y/o trabajadora 55 veces; patria 54; inspección 53; control 50, socialismo 29 y Chávez 10. En estas categorías si se evidencia un marcado crecimiento de su recurrencia al compararlas con la memoria ministerial del 2007. Las mismas ya mencionadas y con igual orden: 11, 3,17, 40, 6 y 0. Esto sugiere que el régimen viene prestando mayor atención al diseño y fortalecimiento de un institucionalidad subordinada y controlada en el mundo laboral. La clase obrera/trabajadora que se menciona es para su control y subordinación, y no para su fortalecimiento que le permita construir organizaciones propias dotadas de herramientas para su desenvolvimiento y profundización en el quehacer de la sociedad venezolana. 

  Vistas las menciones casi inexistentes por un lado, el de las categorías propias de las relaciones laborales, y la saturación por el otro, se deduce que más que un despacho que fomenta la institucionalidad de las relaciones laborales, lo que viene es contribuyendo a su desaparición a cambio de priorizar esquemas centralizados que no confían y por tanto ignoran la capacidad y autonomía de los actores sociales y laborales propios de todo funcionamiento de las relaciones laborales.

  A pesar del esquema burocrático y de los propósitos de como desde el poder gubernamental se visualiza este campo de la realidad, las organizaciones hacen denodados esfuerzos por ser y estar en los escenarios que le son propios; cierto que logran más visibilidad en los centros de trabajo, públicos y privados, pero mucho menos en los procesos de decisiones en las políticas sectoriales y macroeconómicas. 

  Aquí cabe volver con el modelo de relaciones laborales que nació e imperó en el país a lo largo de su historia laboral, el cual privilegió las organizaciones y el accionar por empresa o centro productivo. Obviamente no es una virtud, y hoy se revelan más sus limitaciones. 


  Recordamos una frase de un colega al analizar este fenómeno que solía decir que entre los dirigentes predomina “se prefiere ser cabeza de ratón antes que cola de león”. Los retrocesos experimentados en el período chavista por las relaciones laborales y sus actores, tanto del trabajo como del capital, pero más afectados los primeros, llevan a replantearse las organizaciones con identidad, autonomía e institucionalidad son más efectivas para la protección de sus afiliados, así como las relaciones con los otros interlocutores, especialmente aquellos gobiernos que ven a las organizaciones laborales sólo como sujetos de subordinación y por tanto de control.

martes, 11 de octubre de 2016

VENEZUELA Y LA REGIÓN: excepcionalismo al reves


  Las reiteradas invocaciones al proceso político venezolano en las campañas electorales en Hispanoamérica y en particular al modelo de conducción gubernamental y sus consecuencias económicas y políticas, ha vuelto a ocurrir con énfasis en el reciente referéndum en Colombia, lo que nos lleva a analizar que es lo particular de lo venezolano que no deja de ser parte en los procesos electorales regionales. 

  Desde el mundo del trabajo importa reconocer que también en buena parte de Hispanoamérica en otros tiempos se veía con interés al modelo venezolano. Era reconocido que se conseguían buenos empleos, había espacio para la creación y fomento de empresas, la moneda era la más fuerte de la región, y fundamentalmente se ejercían libertades al tiempo que en la región se perdían derechos y se extendía el autoritarismo. Al respecto, un distinguido investigador estadounidense, Steve Ellner con una amplia carrera académica entre nosotros en la Universidad de Oriente, en sus investigaciones de la época destacaba que el movimiento sindical venezolano después de 1958 aportó su contribución al mantenimiento y fortalecimiento del sistema democrático, en una etapa de amenazas e intentos de desestabilización, como lo fueron los golpes militares de derecha en San Cristóbal -1959- y Barcelona -1967-, por otro lado los levantamientos militares conjuntamente con partidos de izquierda en Puerto Cabello y Carúpano, y la insurrección guerrillera en la década del sesenta hasta la pacificación de inicios del primer gobierno de Rafael Caldera en 1968. 

  Pero superada esta etapa y junto a la inexistencia de conflictos armados, de relativa estabilidad y de no intervencionismo de las fuerzas armadas, se dio lugar a lo que algunos analistas, entre ellos Ellner, calificaran al desenvolvimiento político y laboral con la tesis del excepcionalismo; con ello se quería significar un comportamiento diferenciado del movimiento laboral y de la política venezolana diferente al resto del continente. 

  Es por ello que al tiempo que la mayoría de los países de la región sufrían retrocesos de sus sistemas de libertades, en Venezuela se consolidaba su estabilidad política y económica, convertida en centro de atracción de inmigrantes de América Latina, el Caribe y de Europa. 

  Pero en los años ochenta se hicieron visibles signos de pérdida de la estabilidad, y en Venezuela ya la tesis del excepcionalismo se constató que dejó de ser un predictor confiable, como lo reconoció el mismo Ellner; puede verse en su artículo “Tendencias recientes en el movimiento laboral venezolano: autonomía vs control político” en Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales, 2003, vol. 9, No. 3, UCV. 

  En ningún país de la región existen hoy propuestas importantes que quieran emular el modelo político, social y económico que predomina en Venezuela. De haberlo, lo mantienen bien guardado porque ahuyenta a posibles seguidores. 

  Los debates asociados con las elecciones refrendarias colombianas, especialmente en cuanto a sus resultados, plantean de nuevo la tesis del excepcionalismo pero en esta ocasión al revés. La región se caracteriza por el fortalecimiento de la democracia y la estabilidad económica, en tanto en Venezuela ocurre lo contrario. Predomina guardar distancia con el actual modelo venezolano, criticarlo y resaltar sus dificultades para gestionar un país con amplios recursos energéticos y mineros, que no le permiten a su población resolver con su producción y recursos propios la alimentación y el acceso a productos y bienes esenciales. 

  Los trabajadores dependientes y en general los sectores cuyo ingreso depende de su trabajo, sienten y ven con impotencia el desmejoramiento de sus condiciones de vida, al tiempo de la repetición de un discurso que invoca mecánicamente al socialismo y a la revolución, pero que nada de ello detiene la desmejora de los empleos y el poder adquisitivo de los ingresos. 

De haber sido el país que atrajo a grandes contingentes de migrantes, hoy es lo contrario, es un país que pierde valioso capital humano, tanto de nativos como de inmigrantes o sus descendientes que ahora apuntan a otro territorio. Por su parte, el capital que es más volátil y temeroso que el trabajo, reduce sus actividades y sólo deja aquellas que le permitan preservar la presencia en el mercado, abrigando esperanzas de un futuro con otra orientación política y económica.

  La controversia de que cada proceso político que haya de dirimirse en los países de la región se establezcan paralelos o al menos referencias con el actual régimen venezolano, también tiene sus fundamentos en el hecho de su pretendida exportación y aspiraciones de liderazgo regional, aunque hoy casi inexistente.

 Sobre la invocación del modelo de gobierno bolivariano ya es un lugar común mencionarlo en las campañas electorales de Hispanoamérica. En principio, desde los círculos más conservadores estigmatizan a dirigentes o propuestas de izquierda de aspirar repetir prácticas del chavismo. 

  Lo hemos visto en México (campaña candidatura de López Obrador), Perú (Ollanta Humala), Argentina (Scioli), e iguales situaciones se observaron en Paraguay, en algunos países del Caribe y de Centroamérica, y hasta en la política española, a pesar de un estrecho acercamiento en los inicios del Partido Podemos. Pero en la medida que se ha estabilizado como una tercera fuerza política en España y compitiendo con la segunda, ahora elude cualquier parecido con el modelo promovido por el gobierno venezolano.  


 En la región quedan las preguntas ¿Por qué Venezuela está hoy en la caótica situación política, social y económica? ¿Por qué la resistencia del régimen a reconocer y abrirse al diálogo con la representación mayoritaria en el parlamento? y finalmente, habiendo sido un régimen orgulloso de las frecuentes elecciones, la consulta popular, ¿Por qué ahora ni elecciones quiere hacer?

martes, 4 de octubre de 2016

RELACION ENTRE EMPLEO,ECONOMIA Y POLITICA


  Para quienes viven de su trabajo, es decir, la amplia mayoría de la población, las opciones que ofrece el mercado laboral son las de ingresar en una empresa privada, o en el empleo público,  o hacerse de su propio empleo por vía de un emprendimiento, o en una muy pequeña proporción formar parte de la economía social, en donde destacan  las cooperativas. Este conglomerado de personas son las que constituyen los trabajadores y su movimiento.

  El empleo mayoritario se ubica en el sector privado, aunque en los años de la revolución bolivariana el empleo público creció vertiginosamente, pero aún así el empleo privado sigue siendo el más numeroso. En cuanto al empleo por cuenta propia, en donde se ubica el emprendimiento, aquí hay que distinguir aquellos que logran un nivel de actividad económica que le da a los emprendedores ingresos suficientes para el sustento familiar, y en algunos casos, hasta para acumular, y por otro lado, los que no lo logran y se mantienen en el amplio espectro de la informalidad y la precariedad. 

  De todos modos, en el empleo para entes públicos y empleadores privados también existen los empleos precarios, ya sea por la inseguridad en el sentido de no tener continuidad, por el bajo nivel de ingresos, o porque los empleadores no le satisfacen las tutelas establecidas en la legislación laboral y de la seguridad social. 

  En la historia de la legislación social venezolana ha habido una sostenida sensibilidad por la protección del empleo, desde los inicios de penalizar económicamente al empleador que injustificadamente le quita el empleo a un trabajador - la creación del pago doble- hasta la estabilidad absoluta de los últimos tiempos. Sin embargo, algunas limitaciones no han permitido que haya habido la debida correspondencia entre la letra escrita y la realidad. 

Empleo y economía

  A pesar del justo derecho al trabajo y su debida protección, no hay que olvidar a la economía. Lo primero no es sustentable sin esta última. Hay que vincular empleo y economía. Quienes gobiernan son ilusos si no tienen presente esta relación, en el fondo son irresponsables. Crear y proteger empleos, no es sólo un hecho político y social, también es un hecho económico. Es por lo que la mayor protección del empleo, tanto en su creación y permanencia como en su calidad la brinda un contexto en donde exista una economía estable y productiva. Cuando el gobernante no acierta en esta construcción esta labrando el camino para la no creación de empleos, para no ofrecer su continuidad y para desmejorar su calidad, independientemente de cuantas regulaciones elabore.

  Quienes han perdido sus esperanzas en conseguir un buen empleo o mantener su emprendimiento, muchos de ellos optaron por irse del país. Es una consecuencia fundamentalmente de como funciona el mercado laboral. Se sabe que problemas de inseguridad y políticos agregan razones, pero lo principal es lo señalado inicialmente.

  Hoy la canasta alimentaria que publican mensualmente el Cendas-FVM alcanza para agosto la cantidad de 383.925,20 bolívares mensuales para una familia de cinco miembros: cerca de veinte salarios mínimos (Ultimas Noticias, 26-9-16). Recordemos que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) dejó de publicar este dato esencial para el trabajador y para la economía en general. Esta realidad precariza casi absolutamente todo el empleo público y privado, y buena parte de quienes tienen auto-empleo. Ante esta realidad cabe plantearse que papel juegan las regulaciones como la estabilidad absoluta. Es lo que subrayamos al destacar la brecha entre el papel y la realidad. 

  Este hecho que muestra al gobernante sin la capacidad para gestionar y liderar que la economía funcione debidamente, lleva al trabajador a desarrollar diversas estrategias personales, familiares, comunitarias, políticas y como clase trabajadora a buscar alternativas para su sobrevivencia. 

  Entre esas alternativas se tienen que cada miembro de la familia se ve en la necesidad de buscar ingresos, ya no solo alcanzan los del proveedor principal, sino que se agregan los de otros miembros familiares, en algunos casos sacrificando la atención de los niños y al hogar. También, el que tiene un empleo reduce su atención a las obligaciones que el mismo le impone para procurar los bienes esenciales para su subsistencia. La escasez impone destinar tiempo del descanso personal, de la convivencia familiar y de la ejecución del empleo, todo en la búsqueda de los bienes. También se multiplican las redes de distribución paralelas a los establecimientos formales del comercio que fijan precios varias veces por encima de lo regulado. Tanto la atención al empleo o a la actividad que da el ingreso, como el uso del tiempo, se constituyen en situaciones anómalas e irregulares que ahondan el deterioro de actividades productivas y generan zozobras en las personas y en general en las familias y comunidades. 

Empleo y política  

  Las personas gradualmente se han venido organizando vía comunidades para sobrellevar las penurias que imponen las consecuencias de las políticas económicas desacertadas. En un principio el llamado poder comunal lo estableció el régimen como un aparato dirigido desde el propio gobierno, pero ya una buena parte de los consejos comunales creados desde arriba, viven penurias que se dan cuenta que en la medida que sean instrumentos dóciles del poder los problemas no se resuelven, sino que, por el contrario, se ahondan. 


  Es en este contexto, que tiene que ver con el empleo, el ingreso, la subsistencia, el que dio lugar a la masiva emigración de venezolanos formados y dotados de plenas capacidades productivas, que hace que los que aquí perseveran cotidianamente, luchando entre su empleo público o privado, o por cuenta propia, haciendo los esfuerzos sobre humanos que sólo buscan estirar su ingreso y sobrevivir, y combinarlo con acciones ya en el orden ciudadano y político de promover que el gobernante que no acierte en la conducción, se ejerza el derecho de sustituirlo por otra alternativa que pueda hacerlo con más acierto para la amplia población trabajadora.

martes, 27 de septiembre de 2016

LA RECONSTRUCCIÓN DEL TEJIDO PRODUCTIVO


  En el país hay un compromiso con el sistema productivo, su actual estado obliga a replantearse propuestas para superar las dificultades que desde el punto de vista de su funcionamiento presentan la mayoría de las empresas. Cierto que es más notorio en las estatales, sean de las tradicionales o de las incorporadas en los últimos diecisiete años, pero también en las empresas privadas el complejo contexto no le es ajeno; es por lo que la situación obliga a analizar empezando por indagar qué fue lo que ocurrió para que estemos en esta catástrofe productiva y organizacional, para inmediatamente construir propuestas de alternativas y salidas productivas.

  Es importante distinguir que antes de que una porción de las empresas pasaron a ser influenciadas unas y hasta intervenidas otras con los nuevos conceptos que emergen en el llamado período de la revolución bolivariana, no todas las empresas andaban bien. Evidente que en el país se requería una reestructuración productiva, pero la generalidad de las empresas cumplían con sus compromisos laborales, con sus proveedores, con el Estado, y el país no vivió los extremos de escasez, inflación y corrupción que hoy se conocen. Está planteado encarar el desafío explicativo sobre qué fue lo que pasó para que nuestro país pasara en tan breve tiempo de un sistema que atendía necesidades de su propio aparato productivo, y lo más importante, las necesidades de sus ciudadanos,  a la actual situación. Se  agrega que dentro de este lapso se incluye el período en el cual el país recibió la mayor riqueza en divisas de toda su historia.

  En el presente se contabilizan en lo social todo tipo de indicadores de escasez de alimentos y productos esenciales, de desnutrición, con su consecuente secuela de conflictos, violencia, y extrema pobreza. Es una tarea a ser encarada en la reconstrucción del aparato productivo nacional. 

  En cuanto a la reconstrucción productiva no es extraño oír a interesados destacar la preocupación por la actitud poco comprometida que se pueda haber estimulado hacia el trabajo, en el sentido de destacar que la revolución bolivariana  no ha mostrado mayor preocupación por fortalecer valores que se derivan del trabajo. 

  Uno de ellos es el acentuado sectarismo que ha creado situaciones de apartheid político que se han llevado a extremos al interior de las organizaciones productivas. Listas de miembros del partido, listas de opositores, que de paso se tiende incluso a concebirlos como enemigos, listas de recomendaciones, el nepotismo que es más acentuado cuando proviene de los niveles más altos de la pirámide de gobierno, y finalmente la extendida militarización que en esta fase del madurismo, amplió sus tentáculos. Y todo esto por otro lado ha sacrificado a millones de venezolanos en sus carreras, sus méritos, profesionalización, esfuerzo, y la antigüedad en las organizaciones, dejando insatisfacción no sólo en los afectados directos, sino a familiares y en especial a los jovenes que ven una perspectiva sombría a sus futuras carreras laborales. 

  Los nuevos paradigmas productivos que tarde llegaron a nuestro país, como consecuencia del retraso en industrializarse y modernizarse como país productor de bienes y servicios distintos a los hidrocarburos y los minerales, que fueron quienes sustentaron la economía por largas décadas. Los intentos de la década del sesenta en adelante por construir una nueva economía basada en la industria que a su vez sustituyera importaciones, y que años más tarde por los acuerdos de integración era necesario abrirse a los mercados regionales, para ir especializando aquellos sectores con ventajas comparativas en una primera fase. 

  En pocas actividades económicas se avanzó en crear organizaciones modernas que acogieran nuevos paradigmas productivos, conceptos de justo a tiempo, de formación permanente, de grupos de trabajo, de esquemas participativos, de énfasis en la calidad y la competitividad, de eliminar los desperdicios y evitar los re trabajo, las devoluciones y los atrasos, someterse a las auditorías de productos, de procesos y de todo aquello que conforma el quehacer productivo,  y someterse a las comparaciones con competidores para ir superando metas, en la inversión en innovación y en mejoramiento de procesos. Todo esto demandaba una gerencia disciplinada, con liderazgo, estudiosa, con credibilidad en los valores del trabajo, la disciplina, la ética, el respeto a cada miembro de los equipos de trabajo. Así también en los cuadros del equipo que tenía responsabilidades en la conducción del negocio, que reconoce a cada miembro del personal como un ser con plenas capacidades de análisis y operatividad, de aportar mejoras a los procesos, y de ser partícipe de la gestión.

  Sí reconocemos que no se avanzó suficiente en estos esquemas organizacionales para lograr mejores productos, ambientes de trabajo y altas calificaciones de los trabajadores, pero sí se estaban dando pasos algo tímidos en algunos sectores y empresas. Incluso con insuficiente orientación desde el Estado y las políticas públicas, y también con insuficiente integración con el sistema académico de las universidades nacionales, en cuanto a la formación de los recursos humanos y a la investigación, ya que todo esto tiene un importante potencial de aportes.    

  Hay que reconocer que estos esquemas en aquellos centros productivos en donde alcanzaron un cierto grado de avance, el contexto de funcionamiento económico y político de estos últimos años ha dado lugar al surgimiento y existencia de obstáculos para su permanencia y desarrollo. 

  Toca reconstruir el maltrecho tejido productivo, replantearse cuales han de ser los esquemas mas idóneos para atender un país que lleva años sin invertir, sin actualizarse tecnológicamente, que hoy cualquier otro país de menor dimensión en su economía nos supera, para que se relance a recuperar los niveles de consumo y producción perdidos, y que al mismo tiempo construya una visión de país que supere las heridas y traumas que se han multiplicado en estos últimos años, que son un lastre para ver con optimismo una mejor sociedad para todos.

@hl_lucena



lunes, 19 de septiembre de 2016

OBSTACULOS A LA ORGANIZACION DEL TRABAJO


Sobre los procesos de trabajo así como la organización que demanda que en las empresas se desarrollen normalmente las actividades, las que dan lugar a lograr la elaboración de los productos y servicios para las cuales fueron creadas, hemos destacado que no han sido temas noticiosos, es decir que no han dado lugar a la atracción de la opinión pública. Que más bien los temas del mundo del trabajo más referidos en los medios son aquellos que ocurren en el contexto que lo circunda y no tanto en el centro de las actividades productivas, es decir en el foco de los procesos y de la organización del trabajo.

  Entendiendo los procesos de trabajo como aquellas actividades que ocurren directamente entre un trabajador y lo que se le demanda desde la empresa para contribuir a elaborar un bien o servicio. Y en cuanto a la organización del trabajo se refiere al conjunto de aspectos técnicos y sociales que intervienen en la producción, así como a la división del trabajo entre las personas y entre estas y los equipos que se requieren, enmarcado todo en el medio ambiente de políticas públicas, de reglas, normas y tradiciones de ese campo productivo. Es una construcción social, histórica, modificable y cambiante.  

Y ¿Cuáles son las actividades o los hechos del mundo del trabajo que mas frecuentemente levantan la atención mediática? No son temas menores, ya que refieren a asuntos esenciales en la vida de las personas, las empresas y las sociedades. Veamos: 

  1.   La insuficiencia de los salarios para vivir dignamente. Cuando estos están por debajo de la inflación se deteriora la vida de las personas, con toda razón es un hecho que ha de llamar la atención. Por eso todos los días se conversa de precios, costo de vida, escasez, y las dificultades que ello acarrea para la vida familiar y social. 
  2.   Tener o no tener un empleo, o que tipos de empleo son los que se crean en una sociedad. Del otro lado la pérdida de empleos es un hecho alarmante, ya que las personas lo requieren. No tener trabajo es un hecho grave en la sociedad moderna y la vida urbana. Por eso los despidos son equivalentes a pérdidas de vida y tiempo productivo. Es deseable poder conocer mes a mes cuantos empleos se crean y cuantos se pierden, verlos por sectores, por estados, así como que tipos de empleos, habida cuenta que los hay estables e inestables, dignos e indignos, tutelados e informales . 
  3.   Que haya continuidad en la vida productiva no es noticia, pero sí lo es cuando ella se quebranta aunque no todo tipo de quebrantamiento, sino aquellos que vienen acompañados de acciones sindicales en la diatriba y la confrontación de las relaciones laborales entre sindicatos y patronos. Agreguemos que las paralizaciones con motivos de controversias laborales alcanzan proyección cuando refieren a productos y servicios que afectan a numerosas porciones de la población y de las empresas. 

  En nuestra sociedad dado su modelo productivo que identificamos en pasada contribución como MEEE (Militarista, Estatista, Entreguista y Empobrecedor), ha producido un hecho notorio como es haber dado lugar a que los procesos y la organización del trabajo se hayan convertido en asuntos relevantes y del interés de la sociedad toda, y de esa manera llamar la atención de la cotidianidad de estas dimensiones del mundo laboral. 

  Una importante muestra de lo afirmado en los anteriores numerales se deduce de lo informado recientemente por el principal grupo empresarial privado en la producción de alimentos ( “Polar puede elevar su producción en un 67%, El Mundo, Economía y Negocios del 13-9-16).

  Se destaca que al haberse convertidos algunas corporaciones y entes determinados por el Estado en los únicos que manejan la importación de alimentos, así como de las materias primas para su fabricación local, se producen situaciones que afectan los procesos y la organización del trabajo en al amplio y diverso tejido productivo. Esto se ha traducido en ritmos enlentecidos, irregulares o en parálisis de los procesos de trabajo, en quebrantamientos de los flujos entre las distintas fases al interior de una empresa y en las relaciones entre varias de ellas que conforman la cadena correspondiente. Se agrega que han tenido que pagar materias primas por encima de lo que le costaría a esta corporación si los importara directamente. 

  En un principio lo anterior da lugar a un uso irregular del tiempo de trabajo de las personas, de los equipos y de la infraestructura productiva toda. La nación pierde al no producir la riqueza para la cuales están diseñados esos diversos elementos. 

 Que el grupo Polar informe que deja de producir mensualmente 35 millones de kilos de alimentos, lo que es un hecho centrado en la manera como se desenvuelven los procesos y la organización del trabajo en esas plantas, que en su larga tradición era ejemplo de no parálisis, de eficiencia, de un efectivo ambiente laboral para la continuidad, la innovación y la entrega de productos a los consumidores. Como todos perdemos con estos hechos, es por lo que las políticas públicas han logrado un hecho notorio, que la sociedad toda aprecie lo fundamental que es una organización del trabajo efectiva para su mejor funcionamiento.  

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