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domingo, 17 de noviembre de 2013

SOCIOS ESTRATEGICOS PARA EL PAIS O PARA EL GOBIERNO

ICuanto han cambiado las Relaciones de Trabajo es la pregunta central para desarrollar en la presente contribución.  De todas las dimensiones que pueden seleccionarse para abordar la interrogante, escogemos una muy amplia. Se trata de seguir la línea de reflexión de la contribución de la semana pasada, que denominamos “Replanteamientos en la Globalización”.

 

            Uno de los replanteamientos considerados fue el de la adopción por parte del gobierno venezolano de la teoría de multipolaridad,  con ello la promoción de nuevas asociaciones estratégicas con socios diferentes a los tradicionales, tales son los casos de China, Rusia, Irán. Cuba. Con los tres primeros los negocios se realizan tanto con empresas estatales como nuevas empresas transnacionales surgidas en esos países. El afán de construir estas relaciones estuvo marcado por el predominante deseo del gobierno venezolano, que se juntó con el interés de estos países de expansión en nuestro continente. El caso de Cuba, encaja más bien en una vieja aspiración de su gobierno en lograr una vinculación estrecha con nuestra nación.  En el libro “El edecán de Rómulo Betancourt”, el Coronel Oscar Zamora Conde, Editorial Libros Marcados -2012-, ofrece detalles muy específicos de la visita de Fidel Castro en 1959 y su conversación con Rómulo Betancourt, Presidente Electo para ese momento. La vinculación del gobierno cubano con la guerrilla venezolana es historia posterior ampliamente documentada.

 

            El hecho concreto es que hoy tenemos múltiples negocios con los países mencionados. Existen gran cantidad de acuerdos y convenios de los cuales poco se conoce y discute. Incluso las características de estos países es la opacidad en sus actuaciones políticas y económicas. En todos ha habido tensiones con las empresas de la comunicación y la información, sean las de tipo tradicional como los medios de comunicación, así como las nuevas y avanzadas empresas de la comunicación tipo Google.

 

            Diferente es el tipo de relación con los socios por nuestra presencia en Mercosur, ya que de hecho se venían manteniendo crecientes relaciones comerciales y políticas antes de la incorporación a este bloque. Con todos, incluso con la economía más pequeña de los cuatro, caso de Paraguay, la balanza comercial es favorable a estos socios. Mas es lo que le importamos que lo que le vendemos. Lo cual favorece a nuestros socios.

 

            En los asuntos laborales los socios de Mercosur guardan algunas semejanzas con nuestros esquemas regulatorios y organizacionales. Caso opuesto es lo que ocurre con el grupo de países mencionados en el segundo párrafo. La situación llama la atención porque hemos colocado en manos de socios asuntos de la economía y vida política que no se conocen debidamente. Si antes teníamos la inquietud por la injerencia de los EEUU, hoy son otros poderes lo que intervienen en asuntos de la vida venezolana que generan también inquietud.

 

Antes se llamaba la “caja negra” para referirse a acuerdos que poco se sabía de ellos, claro que en algún momento se destapaba el asunto y generaba impactos. Un caso ilustrativo fue al momento de nacionalizarse la actividad petrolera en 1975. En un principio fue controversial la existencia del artículo 5º del proyecto de Ley de Nacionalización, que permite al Estado determinados tipos de asociaciones con capital internacional y privado, resulto uno de los más controvertidos en la discusión parlamentaria. Juan Pablo Pérez Alfonzo, el más conocido de los expertos petroleros venezolanos, calificó la nacionalización de “chucuta”. Pero donde hubo más beligerancia con factores críticos de la nacionalización por entenderla incompleta o pactada, fue la opacidad de ciertos procesos, que apenas un año más tarde salieron a flote, al denunciarse los llamados convenios de asistencia tecnológica. Que fueron considerados leoninos por los términos desequilibrados entre los intereses de la nación y de las antiguas empresas transnacionales.

 

Es de esperar que en algún momento se sabrá mas, como debe ser por supuesto, de los convenios y acuerdos que llevan a los nuevos socios a estar presente en las entrañas de actividades tan sensibles como defensa, comunicaciones, petróleo, empresas básicas, identificación, registros, puertos, entre otros, al tiempo que instituciones nacionales lucen en el limbo.

domingo, 10 de noviembre de 2013

REPLANTEAMIENTOS EN LA GLOBALIZACION



Sobre la Globalización se ha escrito y discutido en todo el orbe. Quizás sea el proceso que en los últimos veinte años ha generado la mayor cantidad de estudios e informes, así como conferencias y debates. Sin embargo es un tema enfocado de múltiples perspectivas. Pero una pregunta básica para su consideración es cuanta globalización existe hoy luego de varias décadas; también si la globalización de los años ochenta y primera mitad de los noventa, es la misma que estamos viendo en la última década.

    Por nuestra parte hay que destacar que Venezuela es un país muy expuesto a los impactos de la globalización por tener una economía altamente importadora de bienes de consumo y de capital, imprescindibles para su funcionamiento, al tiempo que su capacidad exportadora descansa en un solo sector, el petrolero; producto estratégico en el funcionamiento de todas las sociedades.

    Las importaciones incluyen desde bienes fundamentales en la dieta alimentaria ya sea sin casi valor agregado, hasta productos de alta sofisticación tecnológica. En tanto las exportaciones de petróleo contribuyen con su aporte al 96 % de las divisas que ingresan a la economía nacional. Las llamadas exportaciones no tradicionales que referían a todos los productos y servicios, exceptuando petróleo e hierro, han venido reduciéndose y hoy a representan tan sólo el 4%. 

    En las estrategias aparentemente novedosas para responder a la globalización, se menciona el proceso de promover y estrechar relaciones con nuevos centros de poder, todo con el propósito de crear condiciones para un mundo multipolar. En los años que corren del 2000 para acá esa ha sido política explicita de las relaciones internacionales promovidas por el gobierno. En ese orden son socios claves en las relaciones económicas promovidas en el período mencionado los siguientes países: Rusia, China, Iran, Cuba, Argentina, Brasil, Bielorrusia, Uruguay, Ecuador.  Sin embargo entre los países tradicionales en las relaciones comerciales se mantienen en posición aún importante: los EEUU, Colombia, México, Chile.  Las relaciones con los nuevos socios no podemos excluirlas de la globalización ya que se trata también de importaciones y exportaciones, es decir comercio internacional. Quizás ahora más centradas en la conducción del gobierno. Si ayer se decía que algunos negocios de empresas estatales con otros países, sea con empresas o estados era una caja negra, hoy igual cabe decir ya que los convenios que sustentan negociaciones gubernamentales con los nuevos socios que no son del conocimiento de la sociedad. 

   Con la globalización en sus inicios se señalo que ella trajo consigo un impacto desfavorable en el aparato productor local, ya que las aperturas al capital transnacional produjo efectos devastadores en la producción local.  por ello se observa que industria se ha venido achicando, y su contribución al PIB hoy alcanza un 14%, cuando llegó a representar un 20% en sus mejores momentos. Se han venido cerrando establecimientos, ya sea porque se han reconvertido en importadores, en caso de transnacionales se han mudado a otros países. Con ello muchas Pymes que fungían de suplidoras de estas empresas, también han tenido que cerrar.

     Los procesos de estatización ha dado lugar a que sectores completos hayan pasado a la administración estatal, y por lo general han disminuido su producción. Entre ellos los vemos en servicios petroleros, producción de hierro y acero, aluminio, diversas ramas alimentarias, cemento, bancos, seguros, hoteles, papel, electricidad. En estos sectores se busca incorporar como socios a los países destacados en las nuevas relaciones internacionales, sea con empresas estatales o de capital privado de estos países. 

   En la globalización un elemento importante es la movilidad de la fuerza de trabajo. Para los países centrales ello se ha expresado en la circulación a nivel global de sus ejecutivos y técnicos, quienes dirigen los procesos que demandan mayor identidad con las casa matrices de las transnacionales. En tanto para los países del tercer mundo, ha sido característico la salida de fuerza de trabajo poco calificada que sale a buscar inserción temporal o definitiva en los países de mejor situación económica. En el caso venezolano, ocurre este proceso con dos características únicas y particulares. El país es receptor de ejecutivos y técnicos, así como fuerza de trabajo de modesta calificación de los nuevos países socios, remunerados a un costo mayor que la propia fuerza de trabajo local, aunque con esquemas regulatorios distintos a los vigentes en el ámbito nacional. Por otro lado Venezuela expulsa fuerza de trabajo calificada a los países centrales y a otros vecinos, generalmente los viejos socios comerciales. Fuerza de trabajo que no cuenta con apoyos ni vínculos con las entidades nacionales venezolanas, ya que no responden a ningún convenio y más bien son percibidos como jóvenes profesionales insatisfechos con el actual estado de la situación económica y de seguridad de su propio país, lo que conlleva una desvinculación casi total con las instituciones de su propio país.

   Lo anterior muestra que la globalización en este sistema productivo y político, se orienta por lógicas un tanto diferentes a las corrientes que marcaron la globalización en sus primeras dos décadas.  Que sea mejor o peor para el país es una tarea por analizar y aclarar.