sábado, 24 de septiembre de 2011

DIALOGO SOCIAL: CONSTRUCCIÓN Y DIFICULTADES


En el mundo del trabajo el dialogo es una necesidad insustituible. Los intereses antagónicos o colaborativos, como se quiera ver, exigen encuentros entre los factores de la producción. Hay una realidad que requiere del dialogo. Se trata de la convivencia productiva.

            Cuando se hace referencia a los factores de la producción, no es sólo referir a empresarios y trabajadores, claro que en primer lugar a ellos, pero también al Estado,  a las comunidades y los consumidores o usuarios. El tripartismo tradicional en estos tiempos requiere ampliarse. El Estado, y especialmente el Gobierno, requiere hacer un esfuerzo muy fino para lograr ganar la voluntad y adhesión de los sectores que juegan un importante papel en la producción  y el consumo. Con el consenso y la voluntad es como se logra avanzar en la reconstrucción de un tejido productivo altamente deteriorado. 

            Un primer espacio para la reconstrucción del dialogo es en el ámbito del trabajo asalariado formal. Hay otras formas de trabajo, numerosos y heterogéneas que exigen procesos aún más complejos, para tratarlo en otro momento. Pero priorizar los sectores formales tiene de importante que es ahí en donde están las mayores estructuras productivas, que como se evidencia, están en un continuado proceso de deterioro. Lo que suma  tanto el deterioro de las relaciones personales en el mundo del trabajo, más el deterioro de las propias instalaciones productivas, y de la infraestructura en general del país. Si se trata de mejorar la calidad de vida de la población, no es posible lograrlo sin un aparato productivo funcionando bien.

            La cultura del dialogo en el espacio productivo, así como en todos los espacios de la vida de una nación, es una meta importante. Su alcance no es natural. Ella no viene espontáneamente. Es una construcción social que demanda dar y recibir. Quienes dialogan,  oyen y responden. No se dialoga imponiendo, sino convenciendo. Hay que construir argumentos y razonamientos, coherentes y persuasivos, para llevarlos al dialogo como propuestas.

            Quienes actúan en la gestión de personas, sea en entidades privadas como públicas, experimentan una restringida capacidad de construir consensos. Las desconfianzas y la incredulidad predominan. No es extraño que las negociaciones colectivas hayan venido a menos, tanto en el número de convenios negociados, como en la población cubierta. Sin cultura de dialogo, no tiene vida la negociación colectiva.

            Pero el dialogo social es más que las negociaciones colectivas. En esto coincidimos con Alain Supiot cuando comprende al  diálogo social como el  abordar una gran variedad de dispositivos de confrontación de intereses de empleadores y asalariados: derechos de información, de la huelga, de la representación de la negociación…”. Además hay autores que  van más allá, planteando.. “ampliarlo más a toda forma de intercambio entre trabajadores en relación de dependencia  y empleadores aún cuando no exista una actividad sindical.  Por tanto, el diálogo social se vuelve una dimensión central para analizar los desafíos que tiene la sociedad salarial en los años venideros y un hito relevante en la perspectiva de  lograr alcanzar una sociedad más justa que es en última instancia, el marco valorativo que orienta nuestra reflexión..” (Quiñones, Mariela y Supervielle, Marcos).
            Con la proximidad de una campaña electoral amplia, tanto para el gobierno nacional, como los gobiernos regionales y locales, es muy probable que invocar el dialogo social se convierta en estos tiempos en un estribillo que haga cansón el termino. Pero queda la opción más efectiva de evaluar y analizar que tanto de dialogo hemos tenido o tenemos, así como plantearse que es lo que ha faltado, porque a primera vista resalta la tirantez y la pesadez de la atmósfera para su existencia. No es un asunto simple maniqueísta de los buenos y los malos.

            Que haya o no haya dialogo entre los actores principales de la conducción económica y productiva del país, tiene sus razones y responsables. Se sigue careciendo de un proyecto nacional inclusivo y dialogante, un “deber ser”, nada menor el asunto, empezando por plantearse: Quién determina ese “deber ser”? Cual es su contenido? Antes hubo exclusiones de unos, ahora persisten las de los mismos unos, y se agregan las de otros. Antes hubo un “dialogo”, ahora se tiene otro  tipo de “dialogo”, pero lo preocupantes es que no hay resultados, como ha de ser más producción, justicia, equidad, bienestar, convivencia y respeto al otro… sin dejar de destacar las dificultades que han de superar algunos actores claves en la construcción del dialogo social, como es el caso de la reorganización y reestructuración del movimiento de los trabajadores, sin ignorar que empresarios y gobierno, son los tradicionalmente más deficitarios en la cultura del dialogo.

sábado, 17 de septiembre de 2011

LA ADMINISTRACIÓN DEL TRABAJO DESBORDADA

La relación del Estado con el mundo del trabajo, es un asunto que da para tratarlo desde muy diversas dimensiones. Cada una tan interesante como la otra. Recientemente prologamos un libro dedicado al tema. Más adelante ofreceremos más detalles. Por ahora se trata de adelantar algunas consideraciones sobre el funcionamiento y el colapso de la Administración del Trabajo. Que como se sabe, refiere a la presencia directa del gobierno en los sitios productivos, de su acercamiento a los espacios en donde trabajadores y empleadores desarrollan la actividad que da a la sociedad los bienes y servicios que necesita para su funcionamiento, así como en donde se retribuya a capital y trabajo la compensación correspondiente y necesaria por los esfuerzos realizados.

             Una de las actividades centrales de la Administración del Trabajo, es la Inspección de los centros productivos. Estos servicios fueron reestructurados en la segunda mitad de los noventa -1997-, poco antes del actual período político, y hay que destacar que en los primeros años de su funcionamiento, la inspección del trabajo dio un vuelco, porque activó su presencia en los espacios productivos, con un personal calificado y motivado.

              Algunas instituciones académicas con experiencia en temas vinculados a la Administración del Trabajo, fueron llamados por el Ministerio del Trabajo a cooperar con esta transformación y modernización institucional. Así se hizo en las convocatorias a concursos para hacer una selección rigurosa y profesional del personal que trabajaría en estas actividades en 1997, 1998, 2000. Posteriormente se prescindió de esta relación, hasta que se dejaron de hacer las convocatorias a los concursos. Más bien se han incorporado Comisionados que se asemejan a los funcionarios que desaparecieron a partir del momento en que se reestructuraron los servicios de inspección del trabajo y emergieron los Supervisores del Trabajo, al menos en su incorporación inestable y desprofesionalizada.

               En las investigaciones recientes sobre la inspección del trabajo, el gran ausente en la indagación es el sector estatal. Queda en evidencia que la inspección no apunta su mirada inspectora y escrutadora hacia allá. Es decir donde labora alrededor del veinte por ciento (20%) de la población económicamente activa, la inspección no se hace presente.

         Desde nuestra perspectiva, la carencia más importante de la inspección del trabajo es prescindir del dialogo continuado y estable con las organizaciones representativas de los empleadores y de los trabajadores en todos los niveles.

            Viendo mes a mes los datos de la conflictividad, y observar en ellos el creciente incremento de los conflictos por reclamos de naturaleza laboral, ello lleva a considerar y plantearse que está pasando con la Administración del Trabajo. Su razón de ser es servir de apoyo y orientador a los actores laborales en la resolución de sus problemas y en la convivencia productiva. Pero observando que la mayor frecuencia de conflictos ocurren en las actividades que desarrolla en Estado, sean en la administración central, descentralizada o en las empresas estatales, y resulta que ahí no llega la Administración del Trabajo, y por supuesto tampoco los servicios de Inspección.

             Evidencia de la ausencia de la Administración del Trabajo, se acaba de observar en el prolongado cierre de carreteras nacionales este lunes 6 de septiembre, ya que durante nueve horas trabajadores de Pequiven cerraron el acceso de los Estados Carabobo a Falcón y de este estado con Yaracuy, todo por problemas laborales que supuestamente se habían resuelto en reuniones con autoridades del trabajo; que luego las empresas desconocieron. Ante la situación, nuevamente intervienen autoridades militares y asumen el papel de las instituciones civiles, en el manejo y tratamiento del conflicto. Hay que destacar que la apertura del paso en esta carretera nacional fue por acuerdos entre los trabajadores en conflicto con los usuarios que se encontraban desde las primeras horas de la mañana paralizados.

               Este tipo de protesta se repite en todo el país, especialmente por parte de trabajadores que prestan servicios a entes estatales, lo que evidencia que las autoridades a quienes compete el asunto han sido desbordadas. No hay Administración del Trabajo en estos espacios productivos.

domingo, 14 de agosto de 2011

LA INFORMALIDAD: REAL Y OCULTA

De nuestra contribución de la semana pasada tenemos el compromiso de una precisión conceptual sobre lo que se viene entendiendo por Informalidad. En esa ocasión reprodujimos el concepto adoptado por Venezuela, y proveniente del Programa de Empleo para América Latina y el Caribe –PREALC- de la OIT en 1976.

Pero este concepto fue revisado y ampliado en el 2003, a partir de la XVII Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo, que acuerda Resolución sobre las Estadísticas del Empleo en el Sector Informal, la que a su vez toma en cuenta resolución de la XV -1993- conferencia de la misma entidad.

Se reconoció que las estadísticas sobre el empleo en el sector informal son particularmente necesarias para mejorar los sistemas estadísticos de los países en que las actividades del sector informal constituyen una parte importante del volumen total de empleo y contribuyen de manera significativa a la generación de ingresos. El caso venezolano encaja perfectamente en este supuesto.

El concepto de Informalidad aplicado a partir de Prealc -1976-, seguía siendo valido, ya que las categorías incluidas persistían en el mercado laboral, y nada sugería su tendencia a extinguirse. Recordemos que aludimos al trabajo doméstico, a los ayudantes familiares, a los trabajadores por cuenta propia y de empresas con menos de cinco trabajadores, en estos dos últimos casos referidos a no profesionales. Es decir se trataba de confirmar ese concepto, pero ampliarlo ya que las transformaciones en el mercado laboral en los ochenta, específicamente su deterioro daban lugar al fomento de empleos y situaciones de inserción laboral que si bien ocurrían en el sector formal, no cumplían con los supuestos del empleo formal propiamente entendido, que supone la cobertura y tutela de la legislación laboral y de seguridad social.

Ante esta adecuación y ampliación del concepto, la informalidad se amplia ya que agrega personas que aún trabajando para el sector formal, no están cubiertos por la legislación y la seguridad social. Esto lo podemos ver tanto en el sector privado como el público, así como en empresas de más de cinco trabajadores, que era el límite del concepto tradicional.

Es importante destacar que con el viejo concepto en el sector público no había lugar para situaciones de informalidad. Pero está ampliamente extendida la situación de personas que trabajan para el sector público sin nombramiento, sin contrato formal de trabajo, sin protección regulatoria y de seguridad social alguna. ¿Dónde ubicarlos?, por el tipo de empleador sería en el sector formal, sin embargo por la situación de orfandad de estos trabajadores, realmente no son nada formales. Es aquí donde la concepción de informalidad le es aplicable. Igual toca definir con figuras como becarios, pasantes, hasta trabajo gratis, voluntario se dice eufemísticamente. Se trata de empleadores formales con trabajadores informales.

Tanto en el sector privado como en el público ocurre el problema del mercado dual. Por un lado los trabajadores primarios, aquellos que disfrutan de tutela, seguridad social, planificación de carrera para el desarrollo del capital humano, luego los trabajadores secundarios, que si bien son tutelados por la legislación laboral y la seguridad social, tienen los beneficios contractuales que se conquistan vía las relaciones laborales. Aquí cabe la salvedad, que sólo ocurre en donde existen sindicatos y los reconocimientos correspondientes. Finalmente existen los tercerizados, que refiere a aquellos que no son tutelados ni cubiertos por la seguridad social del empleador contratante. Eventualmente son asimilados por el empleador receptor de la obra o servicios, generalmente luego procesos tensos de reclamos y litigios.

Si se indagara y reconociera la informalidad a partir de las situaciones expuestas en dos párrafos anteriores, tomando en cuenta la actualización del concepto, entonces el 43% que muestra el INE de informalidad, subiría sustancialmente. Esperando con ello el emprendimiento de políticas públicas basadas en situaciones genuinas de la realidad laboral del país.

sábado, 6 de agosto de 2011

LA INFORMALIDAD E IMPORTACIONES

Las magnitudes del empleo informal siguen teniendo un peso notable en la composición de la fuerza de trabajo. Para el año 1999, representaba cerca del 50%, y en los doce años transcurridos hasta el 2010 ha descendido a un 44%. Esto sin que haya aumentado el empleo formal. Lo que se ha visto es un incremento de la población inactiva en la misma proporción a la baja de la informalidad. La población inactiva representaba para el año 1999 un 30% y en estos momentos ha subido al 36%. Es decir aquella que no busca empleo. Se refiere también a quienes no tienen edad para el trabajo o ya la excedieron, más las amas de casa, discapacitados y fundamentalmente a la población que recibe beneficios directos de los programas sociales y con ello se desalentó para seguir buscando empleo. El incremento de los jubilados agrega otro grupo importante.


Si bien el concepto de sector informal es algo impreciso, y ha sido objeto de cuestionamientos. El hecho cierto es que refiere a un conjunto de personas que según señala la OIT constituye: “La fuerza laboral del sector informal se compone de los ocupados en empresas pequeños no modernas, los trabajadores independientes con exclusión de los profesionales universitarios, y los que trabajan en el servicio doméstico”. En base a estos criterios se levantan las encuestas de oferta de trabajo que realiza el INE en Venezuela y los entes equivalentes en los otros países.


En la mayoría de los países de la región latinoamericana se asocia y explica el incremento de la informalidad o el mantenimiento de su núcleo duro, por el hecho de llevar a cabo procesos de restructuración productiva, que apuntan al alcance de una mayor competitividad, reduciendo costos y haciendo ajustes en la organización del trabajo, buscando con ello incrementar los niveles de producción para aumentar el consumo interno así como incrementar las exportaciones y recaudar más divisas. Se pude decir que los países pagan con su alta proporción de informalidad, parte de los costos de la reestructuración productiva.


Enmarcado en lo indicado en el párrafo anterior, calificamos a Brasil. Cuenta con un 47% de informales, que alcanzan a una población de casi cincuenta millones de personas, pero al mismo tiempo se trata de un país que ha venido mejorando su capacidad productiva, al punto de estar ubicado como la séptima economía del mundo, con un PIB anual de 1.9 billones de dólares, y acumula un alto nivel de reservas para apuntalar su desarrollo autónomo.


Con lo anterior se quiere destacar que la informalidad nuestra no está asociada con procesos de reestructuración productiva, sino que viene ancestralmente de los llamados sectores tradicionales, que no lograron incorporarse a la modernidad que vino con la industrialización. Y paradójicamente iniciamos tempranamente un proceso de desindustrialización, agravado con las masivas importaciones de bienes que se venían haciendo localmente. Cuando vemos la larga fila de nuevos autobuses chinos subiendo por la autopista de Puerto Cabello, inmediatamente pensamos sombríamente en los trabajadores de las ensambladoras de autobuses y de los fabricantes de autopartes locales, y el encadenamiento productivo que ello representa. Y así tantos productos. Más que el mencionado desarrollo endógeno, nuestros ingresos petroleros han apuntalado el crecimiento de nuestros proveedores internacionales. Importamos en 1999, 12.6 mil millones de dólares y se ha incrementado hasta llegar a un máximo de 45.6 en el 2008. La recesión interna llevo el año pasado las importaciones a los 30.7 mil millones de dólares.


El único sector empleador que ha venido creciendo es el del empleo estatal, que ronda los 2.5 millones de personas, uno de cada cinco personas ocupadas está al servicio del estado. Pero la mayoría son empleos del sector terciario, con un aporte limitado a la competitividad de la economía venezolana. Aquellos que son del sector de producción de bienes y servicios transables que provienen de las estatizaciones, no son creaciones de empleo, sino cambios de patronos. De empleadores privados a patronos estatales. Con el agravante de que en todos los casos esos empleos bajan de calidad, ya que los trabajadores o pierden conquistas y reivindicaciones históricas, o se congelan y pierden la progresividad, que es característico de los empleos y condiciones de trabajo de una economía dinámica de acuerdos y consensos entre las partes productivas.

lunes, 1 de agosto de 2011

Conflictos del oficialismo obstaculizan mejoras laborales

Publicado en el Correo del Caroní en el día 1-8-11

Conflictos del oficialismo obstaculizan mejoras laborales
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Lunes, 01 de Agosto de 2011

Héctor Lucena, doctor en ciencias sociales y experto en relaciones laborales, criticó la injerencia del Estado en las organizaciones de trabajadores. Edgar Meléndez, dirigente del PCV en el estado Bolívar, afirmó que el gobierno se parcializa por ciertos grupos de trabajadores y criminalizar las protestas en su contra.

Ramsés Ulises Siverio
rsiverio@correodelcaroni.com
Foto Archivo

A3MARCHA

Trabajadores pro gobierno han sido críticos de la gestión oficial

Salón estrecho. Calor. Tonos de voz alto y ceños fruncidos. Los trabajadores de Corpoelec estaban indignados ante la situación de la empresa. Lo denunciaban públicamente. Sin problemas. Ante los medios de comunicación presentes en aquella sala, donde el descontento relucía más que el color rojo de los uniformes.

“Para cubrir estos servicios mínimos que garanticen la funcionalidad de la empresa en el estado Bolívar, se requieren dos millones 137 mil bolívares. Es decir, el 50 por ciento de lo que dejamos de recaudar producto de la ineficiencia, negligencia, y el boicot de Iraida Alfonzo en nivel nacional”, fustigaba Francisco Alarcón, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores Eléctricos del Estado Bolívar (Suteeb).

- ¿Quiénes están detrás del supuesto boicot?

- El área de recursos humanos y el área financiera. Lo técnico nos lo dejaron a nosotros, a los trabajadores; pero el área financiera, que es la que tiene que cumplir con los pasivos de los trabajadores y los proveedores, no está cumpliendo con sus funciones.

Mientras Alarcón seguía lanzando sus dardos, cargados con el amargo fruto de la crítica, justo detrás de él y los trabajadores que lo acompañaban, se asomaba una gigantografía del presidente Chávez. El mismo que, durante la juramentación del control obrero, profirió una frase que hoy retumba en la memoria de sus simpatizantes: “Yo me las juego con los trabajadores”.

“Yo creo en ustedes, yo me las juego con los trabajadores, me juego la vida con la clase obrera y le pido al Gobierno todo que nos juguemos la vida con la clase obrera”, dijo el mandatario al inaugurar un ciclo no menos polémico: el control obrero en las empresas de Guayana.

Esto es el discurso, pero la realidad muestra otro escenario. El último informe sobre manifestaciones públicas realizado por las ONG Espacio Público y Provea, revela que entre enero y junio de este año, se registraron 989 protestas por derechos laborales. Esta cifra representa un incremento de 107% en relación con el mismo período del año pasado, cuando el número de manifestaciones por esta causa fue de 478.

Entre todos los sectores manifestantes, el que más se movilizó fue el de los trabajadores, al protagonizar 747 acciones de protesta en todo el país; un 31,7% del total de manifestaciones durante los primeros seis meses del año.

Sin derechos laborales
Para el doctor en ciencias sociales y experto en relaciones laborales, Héctor Lucena, hablar de “gobierno obrerista” es una denominación amigable desde el punto de vista político, pero de poco sustento en la realidad. Desde su óptica, hay varios indicadores que permiten demostrar que el gobierno no es proclive a favorecer los derechos de los trabajadores.

“En primer lugar, hay poca autonomía e independencia de las organizaciones laborales. Hay mucha interferencia del Estado, que dificulta el ejercicio del rol de los trabajadores”.

Lucena explicó que muchas veces, las mismas organizaciones favorecen esta obstrucción a cambio de prebendas y beneficios, lo cual propicia la formación de grupos que coliden con los sindicatos en sus luchas e intereses. “Eso explica en gran medida los hechos de violencia entre los mismos trabajadores”.

El experto quiso dejar muy en claro que la confrontación política no es ajena al mundo laboral. De hecho, es normal que la lucha de los trabajadores esté asociada históricamente a un enfrentamiento con el patrón. Un enfrentamiento, antes más hostil, y hoy más circunscrito al ámbito del derecho.

Esto es lo normal para Lucena. No así las pugnas entre trabajadores, que -a su juicio terminan por debilitarlos como fuerza política.

- ¿Por qué muchos trabajadores, siendo del mismo oficialismo, se pelean entre sí?

- Es normal que no existan coincidencias, pero eso es algo que deben resolver los trabajadores en su seno. Lo importante no son las corrientes sino el acuerdo. Todas esas corrientes necesitan un congreso fundacional, pero sin la intervención patronal -resaltó con un tono casi petitorio.

Para Lucena, el gobierno ha hecho promesas que no ha cumplido, pero tampoco ha sido indolente al respecto. Al contrario, asegura que en 12 años de gestión ha implementado medidas que favorecen al sector, pero haciendo la salvedad de que éstas no son el resultado de un diálogo con los trabajadores.

De hecho, criticó que algunas de estas medidas se utilicen para favorecer a ciertos grupos, política que calificó de “no conveniente para las relaciones laborales”.

“Está por ejemplo el caso de la Lopcymat, que se aplica de manera muy rigurosa para el sector privado, y muy levemente para las empresas del Estado. Esa es una forma de favorecer a ciertos grupos y no a todos los trabajadores por igual”, argumentó.

Otro de sus señalamientos al estamento público es la falta de instituciones en materia laboral, y de organismos que cumplan su función porque, desde su perspectiva, “el Ministerio del Trabajo perdió su papel de árbitro”.

- ¿Qué otros indicadores le hablan de la falta de políticas en materia laboral?

- La congelación de convenciones colectivas como hecho generalizado. Eso es robarle un derecho fundamental a los trabajadores; la falta de empleos dignos. Hay muchos empleos, pero nada de calidad: no hay protección de la empresa al trabajador, no hay seguridad social, y muchos sindicatos trabajan por intereses particulares; y el decrecimiento de la producción, debido a gestiones erráticas e incompetentes.

Diversidad roja
Esas diferencias de las que hablaba Lucena también las ven algunos simpatizantes del gobierno. Uno de ellos es Edgar Meléndez, secretario del movimiento obrero y sindical del Partido Comunista de Venezuela (PCV) en el estado Bolívar, quien pese a reconocer los avances del gobierno en materia de derechos laborales, no tiene problema en asumir la existencia de tales divergencias.

El primer punto de discusión es la idea sobre el momento político que vive el Estado venezolano. “Nosotros desde el PCV pensamos que Venezuela está pasando por un proceso de liberación nacional, no socialista. Todavía no se puede hablar de socialismo porque los medios de producción todavía no están en manos de los trabajadores”.

Las discrepancias entre grupos de gobierno también forman parte de esa realidad. Según Meléndez, hay facciones que buscan el beneficio para los trabajadores y otras, simplemente, saciar sus propios intereses. Para el dirigente, la situación ha trascendido hasta el mundo de las organizaciones obreristas.

“Las diferencias políticas son irreversibles. Para nadie es un secreto la separación de la FBT y la Unete, y que en la FBT hay muchas personas del viejo sindicalismo. Muchos oportunistas que lo que están buscando es su beneficio personal”, aseveró el dirigente comunista.

Argumentó su posición recordando que, en la anterior Asamblea Nacional (AN), los parlamentarios del PSUV se negaron a discutir la reforma de la Ley Orgánica del Trabajo, sabiendo que era una ley que beneficiaría a todos los trabajadores del país.

“Tuvimos que ponernos de acuerdo nosotros, en el I encuentro nacional del control obrero, y tomar la decisión de recoger firmas para activar el mecanismo del pueblo legislador para proponer esta reforma y la de Consejos de Trabajadores y Trabajadoras”, añadió.

- ¿Ustedes creen que el Gobierno nacional realmente es obrerista?

- Nosotros creemos que no, por todas esas experiencias que demuestran que este gobierno no está a favor de los trabajadores.

- ¿Como cuáles?

- La criminalización de la protesta, por ejemplo. Ahí está el caso de Rubén González, que lo pusieron preso por protestar. Jorge Figueroa, trabajador que recibió una calificación de despido por denunciar la corrupción de la junta de transición de Friosa. Lo mismo con el trabajador de Orinoco Iron Rubén Palomo, que denunció al rey de las cabillas Luis Velásquez, y la persecución y el hostigamiento a los trabajadores revolucionarios de la Mitsubishi Motors en Puerto La Cruz. Todos esos hechos nosotros los rechazamos.

Ahí están los hechos. Ahí están los escenarios. Por un lado: promesas, arengas y consignas para formar “la patria obrera”. Por el otro: persecuciones, represiones, falta de inversiones en las empresas, incumplimiento de beneficios laborales y ausencia de contratos colectivos.

Mientras tanto, la figura de Hugo Chávez sigue presente en numerosos volantes y afiches. Y en algunos de ellos, todavía legible, se leen tipografías rojas que recuerdan su mensaje: “Yo me las juego con los trabajadores”.

Por la ley y el trabajo

Edgar Meléndez recordó que fue el grupo de la Unete (Unión Nacional de Trabajadores) el que llevó las firmas hasta la Asamblea Nacional y la Vicepresidencia de la República. Esto con la finalidad de solicitar una reforma a la Ley Orgánica del Trabajo y la Ley de Consejos de Trabajadores.

Pero este viernes, cuando el presidente de la AN, Fernando Soto Rojas, visitó Guayana, otro grupo le entregó una nueva solicitud. Todos ellos, casualmente, eran de la Fuerza Bolivariana de Trabajadores (FBT).

¿Cuál propuesta discutirá el poder legislativo? ¿La primera? ¿La segunda? ¿Ambas? Las cartas están echadas.




sábado, 30 de julio de 2011

INSATISFACCIÓN DE LOS TRABAJADORES EN EL SECTOR PAPELERO

De nuevo abordamos la insatisfacción de los trabajadores complementando el artículo de la semana pasada. Se trata de investigación emprendida con Hermes Carmona, dirigida a indagar en el tema de la insatisfacción de los trabajadores papeleros venezolanos, examinando la situación de la fuerza de trabajo existente en las empresas productoras de papel y cartón, en las regiones consideradas de alta propensión industrial en Venezuela, como lo son los Estados Aragua y Carabobo. En estas empresas laboran aproximadamente ocho mil trabajadores, distribuidos en seis empresas. Además se destaca el eslabonamiento aguas abajo que este sector tiene con otros como las artes gráficas, el sector de empaque y embalaje, productos de aseo, higiene personal y el sector educativo.

Es oportuno destacar que el Instituto Nacional de Estadísticas, tiene un notable atraso con la elaboración de las encuestas industriales cuantitativas, su más reciente publicación es del año 2004, y sólo ofrece datos globales del sector manufacturero. Es una limitante no sólo para la investigación en los medios académicos, sino más grave aún, para la propia planificación y elaboración de políticas públicas. Es esta información la que nos dice sobre la demanda de trabajo y de insumos en general.

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Retomando el tema de la insatisfacción, y el análisis que los trabajadores se comprometan con su trabajo, lo principal es diagnosticar la situación, conocer las diferentes percepciones de los problemas, y luego poder generar soluciones de acuerdo a la realidad de cada organización. Para ello es necesaria la comprensión global del fenómeno y la construcción de un modelo evaluador, utilizando adecuadamente los métodos cualitativos y cuantitativos de investigación social, los cuales reflejan un resultado integral, con una visión más apropiada de la totalidad del problema

Se enfocó el fenómeno de la insatisfacción laboral en tanto se ha demostrado por investigadores, su íntima relación con la calidad de vida en el trabajo. La insatisfacción viene siendo la respuesta a una mala gestión de los recursos humanos y a una economía en crisis (desequilibrios estructurales, baja productividad, baja capacidad social, pobreza, corrupción y asistencialismo). En este segmento se formuló el problema de investigación, fundamentándose en el aporte que se pretende dar a este aspecto de las ciencias sociales, al establecer una teoría de insatisfacción laboral, que enriquezca a la teoría bifactorial que comprime las causas solamente a factores higiénicos y motivadores; hay otros factores que resurgen en estas latitudes, como el poder, la identidad de la tarea, y la ideología, que permiten explicar algunas conductas laborales.

Por estas razones, se decidió abordar el tema de la insatisfacción laboral de los trabajadores papeleros, con el propósito de explicar los cambios recientes en las relaciones de trabajo en el sector industrial y diseñar un modelo para medir esta insatisfacción laboral a través de las variables que afectan la organización del trabajo en las empresas papeleras venezolanas.

El aporte fundamental de esta investigación estuvo centrado en la comprensión de todos estos cambios sociales, y en un segundo plano, en la elaboración de un modelo para monitorear la situación de los trabajadores del sector papelero ubicado en Aragua y Carabobo.

El poder de los trabajadores, proveniente de los nuevos esquemas de gestión empresarial, pudo haber sido un satisfactor importante para el trabajador papelero venezolano,aún cuando en algunos casos, bajen los rendimientos en la producción. En el sector papelero, al igual que en el resto de las relaciones de trabajo del país, se ha incentivado la creación de nuevos sindicatos, para oponerlos a los que ya existían, dando lugar en el fondo al debilitamiento del movimiento de los trabajadores.

¿Cómo se relacionan las competencias y la insatisfacción laboral? El análisis muestra una correlación baja entre insatisfacción y competencias, pero es significativa la correlación entre competencias y estrés e identidad de la tarea, las competencias pueden entonces ayudar a reducir el estrés y en consecuencia a reducir la insatisfacción, la otra lectura que se le puede dar a estos resultados es que las competencias en general de estos trabajadores es baja. El comentario cualitativo que normalmente hicieron los Gerentes era el siguiente “el trabajador malo de hace 15 años, es el bueno de ahora”.

¿Cómo han respondido los trabajadores a estas nuevas situaciones? ¿Qué tipo de ajustes han hecho en sus hábitos y en sus relaciones? La investigación sugiere que la motivación interna de los sujetos tiene un efecto directo sobre su situación laboral. Las personas insatisfechas durarán menos tiempo empleados en puestos denigrantes, o desempleados porque desarrollarán competencias para optar por nuevos empleos o se convertirán en emprendedores. En este caso, la pérdida del empleo anterior se convierte en un acicate para la independencia económica, aunque casi siempre en condiciones precarias e informales. A menos empleos industriales formales, más pobreza en la producción y en la calidad de vida de las personas.

sábado, 23 de julio de 2011

GESTIÓN DE EMPRESAS Y SATISFACCIÓN DE LOS TRABAJADORES

En los últimos años compartiendo con Hermes Carmona, profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Carabobo, hemos trabajado en investigación cuyo objetivo principal fue explicar la insatisfacción laboral, debida a los cambios en el trabajo en las empresas papeleras venezolanas. Se planteó que los cambios laborales afectaron los niveles de insatisfacción percibida en los trabajadores papeleros.

La importancia de los trabajadores ha sido revalorizada en la política laboral actual, se le ha apoyado mediante modificaciones al marco regulatorio, nuevos ordenamientos legales y la emisión de decretos que intentan garantizar la estabilidad del trabajador y mejorar sus condiciones laborales, pero el problema de fondo (la insatisfacción) subsiste. Son pocas las empresas que se dan cuenta que muchas veces su única ventaja en el mundo competitivo empresarial es su personal, cuando los factores que causan insatisfacción laboral han sido reducidos o eliminados por completo.

Un trabajador comprometido y motivado, conserva un talante positivo frente a sus labores, compañeros y organización, tiene mejor desempeño, se siente parte integrante de la misma, con lo cual logra alcanzar sus objetivos a través de la consecución de los logros de la organización ya que da ese extra que es lo que distingue a las organizaciones exitosas de las demás. Toda organización debe identificar las oportunidades de mejora e influir positivamente en su personal.

¿Cuáles fueron los factores que mejor determinan la insatisfacción laboral de los trabajadores papeleros venezolanos? De acuerdo a los resultados; el salario, compañeros de trabajo, percepción del tiempo de trabajo y gusto por el trabajo son las preguntas más poderosas para medir insatisfacción. En segundo lugar el estrés laboral, cuando las demandas de la tarea, superan a las habilidades y competencias. En tercer lugar la identidad de la tarea, el sentido de la misma y la posibilidad de ver el proceso de principio a fin, la desagregación del trabajo hace que el trabajador no tenga claro el sentido final de lo que hace. En cuarto lugar, la falta de autonomía, la imposibilidad de usar su propio juicio, el no ser tomados en cuenta. En quinto lugar la no satisfacción de sus necesidades, muy relacionada con la manera como los sindicatos y la empresa negocian los contratos, prácticamente a espaldas de los trabajadores. En sexto lugar los problemas ergonómicos (esfuerzo, calor, ruido, posturas) no resueltos.

¿Qué factores afectan la insatisfacción laboral? Esta investigación sugirió inicialmente que los niveles de insatisfacción laboral en el sector industrial papelero venezolano están siendo afectados por otros factores que se agregan a las necesidades tradicionalmente estudiadas en los cursos de dirección y administración de empresas. El estrés en los trabajadores aparece con la mayor correlación con la insatisfacción. Las relaciones laborales, en especial los sistemas de contratación y la conflictividad sindical aparecen como grandes perturbadores del trabajo.

¿Cómo afecta el sistema de gestión la insatisfacción laboral? En Venezuela se observaron al menos tres tipos de culturas o sistemas de gestión. En la empresa Invepal se realizó un experimento inicialmente basado en cogestión y cooperativismo, y que finalmente se ha convertido en otra empresa estatal ineficiente y pocos resultados que mostrar, pero con mucho resentimiento y explotación, sin convención colectiva y un lugar peligroso como sitio de trabajo.

Los molinos de capital nacional tienen esquemas autárquicos de gestión, estas empresas intentan sobrevivir, pero con poca inversión, y existen empresas trasnacionales que responden a las directrices externas, que han crecido en medio de la incertidumbre. Los mejores salarios son pagados por las trasnacionales. Los esquemas cogestionarios produjeron muchas insatisfacciones laborales.

Este artículo adelanta estas conclusiones preliminares, luego se aportarán otros resultados. Se tiene la convicción de la necesidad de estudiar las experiencias de gestión que acompañan los procesos de estatización y expropiación masiva de entidades productivas. Se trata, en la mayoría de los casos, de esfuerzos productivos que venían funcionando, y desde el punto de vista productivo, lo que se trata es que la nueva forma de organización y gestión supere a la anterior.