sábado, 24 de septiembre de 2011
DIALOGO SOCIAL: CONSTRUCCIÓN Y DIFICULTADES
sábado, 17 de septiembre de 2011
LA ADMINISTRACIÓN DEL TRABAJO DESBORDADA
Una de las actividades centrales de la Administración del Trabajo, es la Inspección de los centros productivos. Estos servicios fueron reestructurados en la segunda mitad de los noventa -1997-, poco antes del actual período político, y hay que destacar que en los primeros años de su funcionamiento, la inspección del trabajo dio un vuelco, porque activó su presencia en los espacios productivos, con un personal calificado y motivado.
Algunas instituciones académicas con experiencia en temas vinculados a la Administración del Trabajo, fueron llamados por el Ministerio del Trabajo a cooperar con esta transformación y modernización institucional. Así se hizo en las convocatorias a concursos para hacer una selección rigurosa y profesional del personal que trabajaría en estas actividades en 1997, 1998, 2000. Posteriormente se prescindió de esta relación, hasta que se dejaron de hacer las convocatorias a los concursos. Más bien se han incorporado Comisionados que se asemejan a los funcionarios que desaparecieron a partir del momento en que se reestructuraron los servicios de inspección del trabajo y emergieron los Supervisores del Trabajo, al menos en su incorporación inestable y desprofesionalizada.
En las investigaciones recientes sobre la inspección del trabajo, el gran ausente en la indagación es el sector estatal. Queda en evidencia que la inspección no apunta su mirada inspectora y escrutadora hacia allá. Es decir donde labora alrededor del veinte por ciento (20%) de la población económicamente activa, la inspección no se hace presente.
Desde nuestra perspectiva, la carencia más importante de la inspección del trabajo es prescindir del dialogo continuado y estable con las organizaciones representativas de los empleadores y de los trabajadores en todos los niveles.
Viendo mes a mes los datos de la conflictividad, y observar en ellos el creciente incremento de los conflictos por reclamos de naturaleza laboral, ello lleva a considerar y plantearse que está pasando con la Administración del Trabajo. Su razón de ser es servir de apoyo y orientador a los actores laborales en la resolución de sus problemas y en la convivencia productiva. Pero observando que la mayor frecuencia de conflictos ocurren en las actividades que desarrolla en Estado, sean en la administración central, descentralizada o en las empresas estatales, y resulta que ahí no llega la Administración del Trabajo, y por supuesto tampoco los servicios de Inspección.
Evidencia de la ausencia de la Administración del Trabajo, se acaba de observar en el prolongado cierre de carreteras nacionales este lunes 6 de septiembre, ya que durante nueve horas trabajadores de Pequiven cerraron el acceso de los Estados Carabobo a Falcón y de este estado con Yaracuy, todo por problemas laborales que supuestamente se habían resuelto en reuniones con autoridades del trabajo; que luego las empresas desconocieron. Ante la situación, nuevamente intervienen autoridades militares y asumen el papel de las instituciones civiles, en el manejo y tratamiento del conflicto. Hay que destacar que la apertura del paso en esta carretera nacional fue por acuerdos entre los trabajadores en conflicto con los usuarios que se encontraban desde las primeras horas de la mañana paralizados.
Este tipo de protesta se repite en todo el país, especialmente por parte de trabajadores que prestan servicios a entes estatales, lo que evidencia que las autoridades a quienes compete el asunto han sido desbordadas. No hay Administración del Trabajo en estos espacios productivos.
domingo, 14 de agosto de 2011
LA INFORMALIDAD: REAL Y OCULTA
De nuestra contribución de la semana pasada tenemos el compromiso de una precisión conceptual sobre lo que se viene entendiendo por Informalidad. En esa ocasión reprodujimos el concepto adoptado por Venezuela, y proveniente del Programa de Empleo para América Latina y el Caribe –PREALC- de la OIT en 1976.
Pero este concepto fue revisado y ampliado en el 2003, a partir de la XVII Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo, que acuerda Resolución sobre las Estadísticas del Empleo en el Sector Informal, la que a su vez toma en cuenta resolución de la XV -1993- conferencia de la misma entidad.
Se reconoció que las estadísticas sobre el empleo en el sector informal son particularmente necesarias para mejorar los sistemas estadísticos de los países en que las actividades del sector informal constituyen una parte importante del volumen total de empleo y contribuyen de manera significativa a la generación de ingresos. El caso venezolano encaja perfectamente en este supuesto.
El concepto de Informalidad aplicado a partir de Prealc -1976-, seguía siendo valido, ya que las categorías incluidas persistían en el mercado laboral, y nada sugería su tendencia a extinguirse. Recordemos que aludimos al trabajo doméstico, a los ayudantes familiares, a los trabajadores por cuenta propia y de empresas con menos de cinco trabajadores, en estos dos últimos casos referidos a no profesionales. Es decir se trataba de confirmar ese concepto, pero ampliarlo ya que las transformaciones en el mercado laboral en los ochenta, específicamente su deterioro daban lugar al fomento de empleos y situaciones de inserción laboral que si bien ocurrían en el sector formal, no cumplían con los supuestos del empleo formal propiamente entendido, que supone la cobertura y tutela de la legislación laboral y de seguridad social.
Ante esta adecuación y ampliación del concepto, la informalidad se amplia ya que agrega personas que aún trabajando para el sector formal, no están cubiertos por la legislación y la seguridad social. Esto lo podemos ver tanto en el sector privado como el público, así como en empresas de más de cinco trabajadores, que era el límite del concepto tradicional.
Es importante destacar que con el viejo concepto en el sector público no había lugar para situaciones de informalidad. Pero está ampliamente extendida la situación de personas que trabajan para el sector público sin nombramiento, sin contrato formal de trabajo, sin protección regulatoria y de seguridad social alguna. ¿Dónde ubicarlos?, por el tipo de empleador sería en el sector formal, sin embargo por la situación de orfandad de estos trabajadores, realmente no son nada formales. Es aquí donde la concepción de informalidad le es aplicable. Igual toca definir con figuras como becarios, pasantes, hasta trabajo gratis, voluntario se dice eufemísticamente. Se trata de empleadores formales con trabajadores informales.
Tanto en el sector privado como en el público ocurre el problema del mercado dual. Por un lado los trabajadores primarios, aquellos que disfrutan de tutela, seguridad social, planificación de carrera para el desarrollo del capital humano, luego los trabajadores secundarios, que si bien son tutelados por la legislación laboral y la seguridad social, tienen los beneficios contractuales que se conquistan vía las relaciones laborales. Aquí cabe la salvedad, que sólo ocurre en donde existen sindicatos y los reconocimientos correspondientes. Finalmente existen los tercerizados, que refiere a aquellos que no son tutelados ni cubiertos por la seguridad social del empleador contratante. Eventualmente son asimilados por el empleador receptor de la obra o servicios, generalmente luego procesos tensos de reclamos y litigios.
Si se indagara y reconociera la informalidad a partir de las situaciones expuestas en dos párrafos anteriores, tomando en cuenta la actualización del concepto, entonces el 43% que muestra el INE de informalidad, subiría sustancialmente. Esperando con ello el emprendimiento de políticas públicas basadas en situaciones genuinas de la realidad laboral del país.
sábado, 6 de agosto de 2011
LA INFORMALIDAD E IMPORTACIONES
Las magnitudes del empleo informal siguen teniendo un peso notable en la composición de la fuerza de trabajo. Para el año 1999, representaba cerca del 50%, y en los doce años transcurridos hasta el 2010 ha descendido a un 44%. Esto sin que haya aumentado el empleo formal. Lo que se ha visto es un incremento de la población inactiva en la misma proporción a la baja de la informalidad. La población inactiva representaba para el año 1999 un 30% y en estos momentos ha subido al 36%. Es decir aquella que no busca empleo. Se refiere también a quienes no tienen edad para el trabajo o ya la excedieron, más las amas de casa, discapacitados y fundamentalmente a la población que recibe beneficios directos de los programas sociales y con ello se desalentó para seguir buscando empleo. El incremento de los jubilados agrega otro grupo importante.
Si bien el concepto de sector informal es algo impreciso, y ha sido objeto de cuestionamientos. El hecho cierto es que refiere a un conjunto de personas que según señala la OIT constituye: “La fuerza laboral del sector informal se compone de los ocupados en empresas pequeños no modernas, los trabajadores independientes con exclusión de los profesionales universitarios, y los que trabajan en el servicio doméstico”. En base a estos criterios se levantan las encuestas de oferta de trabajo que realiza el INE en Venezuela y los entes equivalentes en los otros países.
En la mayoría de los países de la región latinoamericana se asocia y explica el incremento de la informalidad o el mantenimiento de su núcleo duro, por el hecho de llevar a cabo procesos de restructuración productiva, que apuntan al alcance de una mayor competitividad, reduciendo costos y haciendo ajustes en la organización del trabajo, buscando con ello incrementar los niveles de producción para aumentar el consumo interno así como incrementar las exportaciones y recaudar más divisas. Se pude decir que los países pagan con su alta proporción de informalidad, parte de los costos de la reestructuración productiva.
Enmarcado en lo indicado en el párrafo anterior, calificamos a Brasil. Cuenta con un 47% de informales, que alcanzan a una población de casi cincuenta millones de personas, pero al mismo tiempo se trata de un país que ha venido mejorando su capacidad productiva, al punto de estar ubicado como la séptima economía del mundo, con un PIB anual de 1.9 billones de dólares, y acumula un alto nivel de reservas para apuntalar su desarrollo autónomo.
Con lo anterior se quiere destacar que la informalidad nuestra no está asociada con procesos de reestructuración productiva, sino que viene ancestralmente de los llamados sectores tradicionales, que no lograron incorporarse a la modernidad que vino con la industrialización. Y paradójicamente iniciamos tempranamente un proceso de desindustrialización, agravado con las masivas importaciones de bienes que se venían haciendo localmente. Cuando vemos la larga fila de nuevos autobuses chinos subiendo por la autopista de Puerto Cabello, inmediatamente pensamos sombríamente en los trabajadores de las ensambladoras de autobuses y de los fabricantes de autopartes locales, y el encadenamiento productivo que ello representa. Y así tantos productos. Más que el mencionado desarrollo endógeno, nuestros ingresos petroleros han apuntalado el crecimiento de nuestros proveedores internacionales. Importamos en 1999, 12.6 mil millones de dólares y se ha incrementado hasta llegar a un máximo de 45.6 en el 2008. La recesión interna llevo el año pasado las importaciones a los 30.7 mil millones de dólares.
El único sector empleador que ha venido creciendo es el del empleo estatal, que ronda los 2.5 millones de personas, uno de cada cinco personas ocupadas está al servicio del estado. Pero la mayoría son empleos del sector terciario, con un aporte limitado a la competitividad de la economía venezolana. Aquellos que son del sector de producción de bienes y servicios transables que provienen de las estatizaciones, no son creaciones de empleo, sino cambios de patronos. De empleadores privados a patronos estatales. Con el agravante de que en todos los casos esos empleos bajan de calidad, ya que los trabajadores o pierden conquistas y reivindicaciones históricas, o se congelan y pierden la progresividad, que es característico de los empleos y condiciones de trabajo de una economía dinámica de acuerdos y consensos entre las partes productivas.
lunes, 1 de agosto de 2011
Conflictos del oficialismo obstaculizan mejoras laborales
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sábado, 30 de julio de 2011
INSATISFACCIÓN DE LOS TRABAJADORES EN EL SECTOR PAPELERO
De nuevo abordamos la insatisfacción de los trabajadores complementando el artículo de la semana pasada. Se trata de investigación emprendida con Hermes Carmona, dirigida a indagar en el tema de la insatisfacción de los trabajadores papeleros venezolanos, examinando la situación de la fuerza de trabajo existente en las empresas productoras de papel y cartón, en las regiones consideradas de alta propensión industrial en Venezuela, como lo son los Estados Aragua y Carabobo. En estas empresas laboran aproximadamente ocho mil trabajadores, distribuidos en seis empresas. Además se destaca el eslabonamiento aguas abajo que este sector tiene con otros como las artes gráficas, el sector de empaque y embalaje, productos de aseo, higiene personal y el sector educativo.
Es oportuno destacar que el Instituto Nacional de Estadísticas, tiene un notable atraso con la elaboración de las encuestas industriales cuantitativas, su más reciente publicación es del año 2004, y sólo ofrece datos globales del sector manufacturero. Es una limitante no sólo para la investigación en los medios académicos, sino más grave aún, para la propia planificación y elaboración de políticas públicas. Es esta información la que nos dice sobre la demanda de trabajo y de insumos en general.
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Retomando el tema de la insatisfacción, y el análisis que los trabajadores se comprometan con su trabajo, lo principal es diagnosticar la situación, conocer las diferentes percepciones de los problemas, y luego poder generar soluciones de acuerdo a la realidad de cada organización. Para ello es necesaria la comprensión global del fenómeno y la construcción de un modelo evaluador, utilizando adecuadamente los métodos cualitativos y cuantitativos de investigación social, los cuales reflejan un resultado integral, con una visión más apropiada de la totalidad del problema
Se enfocó el fenómeno de la insatisfacción laboral en tanto se ha demostrado por investigadores, su íntima relación con la calidad de vida en el trabajo. La insatisfacción viene siendo la respuesta a una mala gestión de los recursos humanos y a una economía en crisis (desequilibrios estructurales, baja productividad, baja capacidad social, pobreza, corrupción y asistencialismo). En este segmento se formuló el problema de investigación, fundamentándose en el aporte que se pretende dar a este aspecto de las ciencias sociales, al establecer una teoría de insatisfacción laboral, que enriquezca a la teoría bifactorial que comprime las causas solamente a factores higiénicos y motivadores; hay otros factores que resurgen en estas latitudes, como el poder, la identidad de la tarea, y la ideología, que permiten explicar algunas conductas laborales.
Por estas razones, se decidió abordar el tema de la insatisfacción laboral de los trabajadores papeleros, con el propósito de explicar los cambios recientes en las relaciones de trabajo en el sector industrial y diseñar un modelo para medir esta insatisfacción laboral a través de las variables que afectan la organización del trabajo en las empresas papeleras venezolanas.
El aporte fundamental de esta investigación estuvo centrado en la comprensión de todos estos cambios sociales, y en un segundo plano, en la elaboración de un modelo para monitorear la situación de los trabajadores del sector papelero ubicado en Aragua y Carabobo.
El poder de los trabajadores, proveniente de los nuevos esquemas de gestión empresarial, pudo haber sido un satisfactor importante para el trabajador papelero venezolano,aún cuando en algunos casos, bajen los rendimientos en la producción. En el sector papelero, al igual que en el resto de las relaciones de trabajo del país, se ha incentivado la creación de nuevos sindicatos, para oponerlos a los que ya existían, dando lugar en el fondo al debilitamiento del movimiento de los trabajadores.
¿Cómo se relacionan las competencias y la insatisfacción laboral? El análisis muestra una correlación baja entre insatisfacción y competencias, pero es significativa la correlación entre competencias y estrés e identidad de la tarea, las competencias pueden entonces ayudar a reducir el estrés y en consecuencia a reducir la insatisfacción, la otra lectura que se le puede dar a estos resultados es que las competencias en general de estos trabajadores es baja. El comentario cualitativo que normalmente hicieron los Gerentes era el siguiente “el trabajador malo de hace 15 años, es el bueno de ahora”.
¿Cómo han respondido los trabajadores a estas nuevas situaciones? ¿Qué tipo de ajustes han hecho en sus hábitos y en sus relaciones? La investigación sugiere que la motivación interna de los sujetos tiene un efecto directo sobre su situación laboral. Las personas insatisfechas durarán menos tiempo empleados en puestos denigrantes, o desempleados porque desarrollarán competencias para optar por nuevos empleos o se convertirán en emprendedores. En este caso, la pérdida del empleo anterior se convierte en un acicate para la independencia económica, aunque casi siempre en condiciones precarias e informales. A menos empleos industriales formales, más pobreza en la producción y en la calidad de vida de las personas.
sábado, 23 de julio de 2011
GESTIÓN DE EMPRESAS Y SATISFACCIÓN DE LOS TRABAJADORES
En los últimos años compartiendo con Hermes Carmona, profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Carabobo, hemos trabajado en investigación cuyo objetivo principal fue explicar la insatisfacción laboral, debida a los cambios en el trabajo en las empresas papeleras venezolanas. Se planteó que los cambios laborales afectaron los niveles de insatisfacción percibida en los trabajadores papeleros.
La importancia de los trabajadores ha sido revalorizada en la política laboral actual, se le ha apoyado mediante modificaciones al marco regulatorio, nuevos ordenamientos legales y la emisión de decretos que intentan garantizar la estabilidad del trabajador y mejorar sus condiciones laborales, pero el problema de fondo (la insatisfacción) subsiste. Son pocas las empresas que se dan cuenta que muchas veces su única ventaja en el mundo competitivo empresarial es su personal, cuando los factores que causan insatisfacción laboral han sido reducidos o eliminados por completo.
Un trabajador comprometido y motivado, conserva un talante positivo frente a sus labores, compañeros y organización, tiene mejor desempeño, se siente parte integrante de la misma, con lo cual logra alcanzar sus objetivos a través de la consecución de los logros de la organización ya que da ese extra que es lo que distingue a las organizaciones exitosas de las demás. Toda organización debe identificar las oportunidades de mejora e influir positivamente en su personal.
¿Cuáles fueron los factores que mejor determinan la insatisfacción laboral de los trabajadores papeleros venezolanos? De acuerdo a los resultados; el salario, compañeros de trabajo, percepción del tiempo de trabajo y gusto por el trabajo son las preguntas más poderosas para medir insatisfacción. En segundo lugar el estrés laboral, cuando las demandas de la tarea, superan a las habilidades y competencias. En tercer lugar la identidad de la tarea, el sentido de la misma y la posibilidad de ver el proceso de principio a fin, la desagregación del trabajo hace que el trabajador no tenga claro el sentido final de lo que hace. En cuarto lugar, la falta de autonomía, la imposibilidad de usar su propio juicio, el no ser tomados en cuenta. En quinto lugar la no satisfacción de sus necesidades, muy relacionada con la manera como los sindicatos y la empresa negocian los contratos, prácticamente a espaldas de los trabajadores. En sexto lugar los problemas ergonómicos (esfuerzo, calor, ruido, posturas) no resueltos.
¿Qué factores afectan la insatisfacción laboral? Esta investigación sugirió inicialmente que los niveles de insatisfacción laboral en el sector industrial papelero venezolano están siendo afectados por otros factores que se agregan a las necesidades tradicionalmente estudiadas en los cursos de dirección y administración de empresas. El estrés en los trabajadores aparece con la mayor correlación con la insatisfacción. Las relaciones laborales, en especial los sistemas de contratación y la conflictividad sindical aparecen como grandes perturbadores del trabajo.
¿Cómo afecta el sistema de gestión la insatisfacción laboral? En Venezuela se observaron al menos tres tipos de culturas o sistemas de gestión. En la empresa Invepal se realizó un experimento inicialmente basado en cogestión y cooperativismo, y que finalmente se ha convertido en otra empresa estatal ineficiente y pocos resultados que mostrar, pero con mucho resentimiento y explotación, sin convención colectiva y un lugar peligroso como sitio de trabajo.
Los molinos de capital nacional tienen esquemas autárquicos de gestión, estas empresas intentan sobrevivir, pero con poca inversión, y existen empresas trasnacionales que responden a las directrices externas, que han crecido en medio de la incertidumbre. Los mejores salarios son pagados por las trasnacionales. Los esquemas cogestionarios produjeron muchas insatisfacciones laborales.
Este artículo adelanta estas conclusiones preliminares, luego se aportarán otros resultados. Se tiene la convicción de la necesidad de estudiar las experiencias de gestión que acompañan los procesos de estatización y expropiación masiva de entidades productivas. Se trata, en la mayoría de los casos, de esfuerzos productivos que venían funcionando, y desde el punto de vista productivo, lo que se trata es que la nueva forma de organización y gestión supere a la anterior.