martes, 23 de junio de 2015

DE LA DESINDUSTRIALIZACION A LA REINDUSTRIALIZACION


Persiste la escasez de las más diversas gamas de productos en las cadenas comerciales, hay desasosiego y desesperanza para los consumidores tanto familias como negocios de distintas áreas. La escasez nos lleva a recordar la grave situación de los sectores productores de bienes para la sociedad, aquellos que llevan sus productos a los anaqueles como son los sectores primario y especialmente el secundario; nuestra producción agrícola y pecuaria, la minería y la producción de bienes agroindustriales e industriales han venido retrocediendo.

  En algunos momentos críticos y de urgencia por satisfacer las necesidades de la población, las autoridades optaron por promover y realizar masivas importaciones, como se entendió en los años de crisis del 2002-3. Pero el problema destacable en el presente artículo es el hecho de la continuada importación masiva, más allá de los momentos de crisis y urgencias, reconociéndose que no es posible manufacturar o producir en el país todo lo que necesitamos. Pero el hecho regresivo es que estamos importando lo que antes hacíamos aquí, e incluso algunos de ellos los exportábamos. Por lo demás las masiva importaciones ocultaban para el consumidor y toda la sociedad venezolana la grave crisis que se venía incubando.

  El pasado año y el que va corriendo con menores ingresos de divisas ha dado lugar a una abierta crisis de abastecimiento, que ha venido siendo explicada por el gobierno con argumentos que cada día alcanzan menos credibilidad, como son el de la "guerra económica" o el de las conspiraciones de empresarios. Las recientes sesiones de rendición de informes sobre el cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Pidesc -ONU), dejó en evidencia que estos argumentos no tienen consistencia (http://hectorlucena.blogspot.com/2015/06/examen-internacional-de- las-politicas.html)

  La escasez de productos del sector manufacturero es algo más complejo que el mismo fenómeno con los productos del sector primario, ya que en muchos casos no se ven en los anaqueles o en las cadenas de distribución porque a los fabricantes les falta un determinado componente del proceso de producción, sea una materia prima, o también elementos del empaque, o un permiso específico del rubro, o un servicio de apoyo para la producción y/o distribución. Los productos del sector agrícola igual requieren insumos como maquinarias, semillas, abonos y otros productos biotecnológicos, se puede afirmar que la producción en general es parte de sistemas y encadenamientos, con distintos niveles de complejidad e interdependencia.

 La tendenciosa mentalidad importadora dominante en la política pública, lleva a plantear la sustitución de productos nacionales, que específicamente tienen dificultades de producción por un ausencia de determinado componente central o accesorio, a decidir importar productos terminados que quitan mercados al fabricante nacional que es quien da empleos directos y además agréguense los indirectos, que también paga impuestos nacionales y municipales, que hace compras en el país, que está integrado social y culturalmente con la sociedad nacional, lo que se deja ver en los productos que elabora y como los hace llegar al merado. El tejido productivo que se ha venido sustituyendo con estas políticas desindustrializadoras llevó largas década para su construcción. El sector manufacturero tiene plantas y talleres en un alto número de estados del país, aunque la mayor parte se concentra en los estados más populosos, los cuales resienten estas políticas.

 Lo más regresivo que se ha anunciado es la importación ya no solo de productos terminados sino de plantas industriales completas, como el reciente caso de baterías, tratándose de un bien que tienen plantas de fabricación en el país con personal venezolano conocedor de los procesos,  y que viven dificultades por la política económica que afecta a empresarios, trabajadores y consumidores.

  Importar plantas industriales de productos que no hemos elaborado tiene mayor sentido, ya que ademas es un alternativa para el aprendizaje tecnológico, en ese orden se puede mencionar a manera de caso particular la instalación de planta para la fabricación de taladros petroleros, o de fabricación de teléfonos celulares, de etanol. La instalación de estas plantas se ha efectuado, y bien debiéramos tener mayor información del estado de estos proyectos.

  La desindustrialización la hemos estudiado y es un fenómenos claramente visible para el momento que se inició la revolución bolivariana, como lo investigamos y publicamos en “La industria venezolana, auge y ocaso a través de tres modelos productivos” (Lucena-Carmona en http:// www.bdigital.unal.edu.co/29915/).

  Lo que es significativo en la década y media transcurrida luego de estos análisis es que poco se hizo para contrarrestar el proceso de desindustrialización, sino todo lo contrario ya que se aceleró con las masivas y crecientes importaciones en desmedro de la modesta industria nacional. Los costos de esta políticas económica están por determinarse, pero tengamos presente la cantidad de instalaciones productivas cerradas, o subutilizadas, la población que perdió sus empleos, trabajadores que no ejercen sus calificaciones adquiridas en los proceso formativos que incluyen a esas instalaciones industriales, hay un aprendizaje perdido porque mañana cuando se reactiven esas instalaciones, algunas ya habrán caído en notables grados de obsolescencia así como habrán evolucionado los conocimientos para el quehacer productivo correspondiente, y debamos correr para ponernos a tono. De no actuar oportunamente en la producción nacional más que emprender un enorme esfuerzo de reindustrialización, se corre el riesgo que las instalaciones y los colectivos humanos involucrados sean más bien sujetos de análisis arqueológicos y antropológicos.

hector.lucena@gmail.com
@hl_lucena

lunes, 15 de junio de 2015

LOS TRABAJADORES: ENTRE SOCIALISMO Y CAPITALISMO


El trabajo es universal, países con distintos niveles de desarrollo tienen en el trabajo la principal fuente de generación de bienes y servicios. Algunos más desarrollados con mayor uso de componentes de capital, de tecnología y conocimiento, y acuerdos de relaciones laborales y por tanto su producción es mayor. Pero los menos desarrollados igual van incorporando estos elementos para incrementar su producción, sean como periferia de los primeros o con proyectos afincados en búsqueda de más soberanía, o también una combinación de las dos situaciones. Es importante destacar que el trabajo sin el aprovechamiento de los conocimientos actualizados y del capital, no es suficiente para darle a una sociedad mejores niveles de bienestar.

  Donde hay trabajadores hay clase trabajadora, y con ello se crean las bases para que existan movimientos de trabajadores, cuya principal forma organizativa es la sindical, además de la partidista, comunitaria, social y económica. Los trabajadores mejor organizados son aquellos que laboran en empresas. Los organizados por oficio responden a una etapa del desarrollo ya superada en casi todo el mundo, como es la que corresponde al artesanado y a los oficios independientes; si bien persisten, pero no en papel preponderante para la producción de bienes y servicios.

  Las empresas vienen creando y reestructurándose para alcanzar formas adecuadas a la competencia y a su estabilidad, lo hacen por la vía del conocimiento, la tecnología, los valores y la cultura, las calificaciones, y las relaciones con sus trabajadores, los gobiernos y la sociedad toda, que es también la relación con el mercado.

  En ese ámbito los trabajadores igual corresponde plantearse y replantearse sus formas organizativas, tanto en los aspectos principistas y teóricos, como en sus estructuras para la práctica y la acción.

  En la organización general de la actividad productiva en la época moderna, el capitalismo ha demostrado mejores resultados para la provisión de bienes y servicios a la sociedad. Se le critica su dificultad para resolver las desigualdades, la atención a sectores frágiles así como proteger el ambiente. Queda en manos de los Estados y su capacidad reguladora encararlo y encontrarle salidas favorables para el conjunto de las poblaciones tanto las actuales como las generaciones futuras. La otra opción con la que se compara al capitalismo es el socialismo, el que a lo largo del siglo XX nació, creció y sucumbió. Los pocos países autodenominados socialistas de hoy se han abierto al capitalismo, algunos con esquemas capitalistas de los menos desarrolladas en cuanto al trato a los trabajadores.

  Lo que toca ahora es reflexionar si los trabajadores están mejor en socialismo o en capitalismo. Los movimientos de los trabajadores han logrado igualmente mejores resultados cuando se organizan con proyectos propios no subordinados ni al capital ni al Estado. Es decir que desarrollan proyectos propios que le permitan tratar en igualdad de condiciones con otros sectores  sean económicos, sociales, militares, religiosos.

  Para que el proletariado sea el “sepulterero del capitalismo”, como lo predestinaba Marx, quién veía en él el agente de la transformación social, aún no se han dado las condiciones. El capitalismo ha encontrado formas de mantener la supremacía como forma de producción y organización social capaz de superar sus crisis. Veamos que pasará con la actual China, que viene del socialismo y avanza al menos en lo económico al capitalismo, por tanto es un híbrido que ya se ubica como la segunda economía mundial, pero muy rezagada en cuanto a los niveles de bienestar y satisfacción de las necesidades de sus trabajadores, quienes por el contrario se desenvuelven en precarias condiciones,  que son justamente las que hacen atractivo al gran capital instalar sus capitales en esa sociedad.

  ¿Y Venezuela qué? venimos de un prolongado capitalismo periférico dependiente monoproductor, con una modesta industrialización que entró en proceso de desindustrialización acelerada, al tiempo que sin proyecto alternativo en cuanto a la producción de los bienes que se requiere, todo en un  continuado consumo de sus recursos petroleros y minerales con mínimo valor agregado, pretendiendo resolver las necesidades de la población y del aparato productivo sólo a base de importaciones. Quienes dirigen el Estado, y que por el Capitalismo de Estado predominante dirigen igualmente la economía, llaman a todo esto Socialismo del Siglo XXI.  

  En este contexto ¿que situación se presenta para la clase y el movimiento de los trabajadores? En los últimos años el Socialismo del Siglo XXI le ha costado bien caro, ya que se observa un acelerado proceso de deterioro, perdiendo parte de su modesto patrimonio institucional tanto en lo relativo a sus propias organizaciones, como en las condiciones de trabajo y de vida, a cambio de un aparente empoderamiento que viene acompañado de fomento de la discriminación y los enfrentamientos, y que finalmente no se convierte en más bienestar y calidad de vida.

  El socialismo aún aceptando que sus logros en materia económico se reconocen menos avanzados que el capitalismo, sí se ha considerado en aquellos países que lo vivieron que daba al menos para los trabajadores algunos logros en materia de ciertos servicios públicos como salud y seguridad por ejemplo. Resulta que ambos ámbitos fundamentales para el trabajador y el ciudadano en general eran mejores en el muy cuestionado capitalismo periférico y rentista que predominó en Venezuela antes de este experimento de socialismo del siglo XXI, realmente la conducción de este proceso, que destacamos no es de la clase y movimiento de los trabajadores, lo que ha hecho es revivir al menos teóricamente al capitalismo más que los propios capitalistas.

lunes, 8 de junio de 2015

Examen internacional de las políticas sociales y laborales



La convivencia mundial ha dado lugar a que en nombre de los países sus representantes logren acuerdos sobre temas de interés de esas mismas sociedades, dando lugar a convenios y recomendaciones de carácter universal; de esos compromisos emanan mecanismos de revisión. En ese sentido en la presente semana que recién concluyó, a nuestro país le tocó ser examinado por dos instancias del sistema de Naciones Unidas.

  El primer examen fue sobre el cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Pidesc), y el segundo ante la 104 Conferencia Internacional de la Organización Internacional del Trabajo. El primero fue adoptado por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1966, que creó un órgano especial para la vigilancia de su cumplimiento, a diferencia de otros instrumentos internacionales de derechos humanos que incluyen entre sus provisiones el establecimiento de un comité de expertos independientes.

  Este es un examen periódico a cargo de un comité de expertos independientes, creado por el Pacto para monitorear y contribuir a la implementación de los derechos económicos, sociales y culturales respecto de los cuales, los estados se comprometen a garantizar frente a la comunidad internacional.

  Entre estos derechos se encuentran: el derecho a la educación; el derecho a la salud y a la seguridad social; el derecho a un nivel de vida adecuado, libre de la pobreza y del hambre; el derecho al trabajo, a condiciones laborales equitativas y a la libertad sindical; los derechos ambientales; así como el derecho a la igualdad de hombres y mujeres, y a la no discriminación de los pueblos indígenas, niños, niñas y adolescentes, mujeres, personas en cárceles, personas LGBTI y personas con alguna condición de salud, entre otras, del pleno goce de estos derechos.

  Para este examen el Estado venezolano envió una nutrida delegación de 26 altos funcionarios del Estado, de los cuales 19 viajan desde Venezuela. Una importante cantidad de divisas entre viáticos, traslados, alojamiento y pasajes. Veinte seis personas entre ministros, viceministros y personal de alto nivel conforman la delegación. Por supuesto las organizaciones no gubernamentales que documentan las denuncias viajan con recursos no oficiales, así como invierten su talento en organizar los estudios y soportes para sustentar las denuncias. Es una loable labor que amerita dedicación y voluntad.

  Obviamos detallar los origines de la OIT por ser más conocidos. Este año la Conferencia tenía en su agenda nueve casos de denuncia de sindicatos venezolanos, el número más alto desde que gobierna la revolución bolivariana. La amplia mayoría se refiere a casos donde el patrono es el Estado (de los sectores petroleros, de salud, de la CVG, universidades, cemento, fábrica de casas).

  Es destacable que los reclamos de las organizaciones de los trabajadores y otras organizaciones sociales, así como de los afectados directamente por la violación de sus derechos han recurrido previamente a las instancias nacionales y han concluido que no se ha hecho justicia con sus casos, y no encuentran en su propio país instituciones estatales neutrales que procesen sus planteamientos. Instituciones como la Asamblea Nacional, Poder Judicial, Fiscalía General de la República y Defensoría del Pueblo son instituciones que frecuentemente eluden procesar denuncias y planteamientos que interpelen al Gobierno nacional, de ahí la recurrencia a las instancias internacionales.

  En el caso de la conferencia anual de OIT, los temas a plantear están referidos a los derechos sindicales y libertades civiles; asesinatos de dirigentes sindicales y sindicalistas, detenciones en el marco de acciones de protesta, política de criminalización de la acción sindical y violación de los convenios internacionales en la Ley Orgánica del Trabajo (artículos 367, 368 y 388).

  El sindicalismo autónomo de Venezuela también presentará sus argumentos sobre los inconvenientes a la libre elección de los representantes sindicales y papel del Consejo Nacional Electoral, el derecho de las organizaciones sindicales a organizar libremente sus actividades, así como la ausencia de diálogo social. La participación del sindicalismo autónomo en la Conferencia es gracias al apoyo y solidaridad de organizaciones internacionales que los acreditaron, ya que nuevamente el Gobierno venezolano excluyó de la delegación de los trabajadores al resto de las centrales sindicales.

  La delegación sindical que formalmente recibió el reconocimiento del Gobierno venezolano está integrado únicamente por sindicalistas afectos a su política, ignorando otras expresiones legítimas y existentes en la realidad sindical nacional. El ejercicio de su vocería más que ejercer la que corresponde a la búsqueda de salidas a los serios problemas laborales, lo que se orientó fue más bien a defender al gobierno y justificar sus políticas.


lunes, 1 de junio de 2015

LA DESATENCION DEL PROCESO Y LA ORGANIZACION DEL TRABAJO. IMPLICACIONES



Estudiar el trabajo y sus implicaciones en la gente, en la economía y la sociedad en general, es un reto de notables exigencias. Ocurre que en la generalidad de las conversaciones así como de las noticias en los órganos de difusión masiva, cuando se aborda el tema trabajo predominan los asuntos del contexto del trabajo mismo, que lo circundan y aquellos que se visibilizan en las comunidades y en la sociedad toda. Esto quiere decir que los aspectos centrales y medulares del trabajo mismo son los menos visibilizados. Se puede decir que predomina referirse a los problemas del trabajo sin referirse al trabajo mismo. ¿Como es esto?

  Los temas de trabajo que predominan en el debate público a nivel de la sociedad son:

  • Los salariales e ingresos, que refiere al pago de las personas que trabajan sea por las jornadas regulares como por beneficios monetarios ligados al esfuerzo laboral. El déficit de estos ingresos y el costo de vida por la inflación.

  • El empleo, que refiere a la inserción en la actividad productiva, a su mantenimiento y conservación; a su calidad que al ser deficitaria se cae en situaciones de precariedad.

  • Los despidos, la pérdida de los empleos y sus distintas causas, sean justas o injustas, de fuerza mayor, de crisis y cierres de centros de trabajo, y todo ello muy a pesar de las regulaciones sobre la inamovilidad laboral.

  • Los sindicatos, su constitución, funcionamiento y relaciones con patronos privados y públicos; los procesos de unidad, así como hay que agregar problemas de confrontación inter-sindical que llegan en algunos casos a situaciones de violencia.

  • Los convenios colectivos, sus vencimientos y dificultades para el desarrollo de las negociaciones, sus contenidos, cumplimiento e incumplimiento.

  • Los conflictos laborales, con predominio de los colectivos especialmente si llegan a paralizar servicios públicos; las causas de estos conflictos, sus estrategias para impactar  sensibilizar a los patronos, además de ganarse a la comunidad, especialmente en casos de servicios públicos. 

  • La política laboral estatal, especialmente en casos de la aplicación de violencia institucional, como criminalización y prisión para quienes ejercen acciones propias de las relaciones laborales. 

  • La seguridad social, su cobertura y alcance, los beneficiarios, las prestaciones, cotizaciones, incumplimientos. 

  Todos temas de gran sensibilidad para la sociedad, de indudable jerarquía e importancia en la convivencia productiva y social, pero ninguno de estos temas está en el centro del trabajo mismo, es decir de lo que refiere al proceso de trabajo y a la organización del trabajo, los que dan lugar a la elaboración del producto o realización del servicio. Procesos que justamente ocurren al interior de los centros productivos, claro que algunos procesos de trabajo conllevan la relación con la gente en la calidad de usuarios, como pasa con la generalidad de los servicios y esos procesos se hacen visibles al exterior.

  Entonces los procesos de trabajo así como la organización de la actividad productiva son el eje y razón de ser de la producción, tanto en su cantidad, calidad y oportunidad. Siendo estos fenómenos de tal relevancia es de llamar la atención que la poca visibilidad dada a estos procesos medulares del trabajo, no sólo es un fenómeno atinente a la orientación de los medios de comunicación en privilegiar los temas que listamos arriba por encima de los que corresponden a los procesos y a la organización del trabajo, lo que se explica porque aquellos son más noticiosos, pero es que los mismos procesos de las relaciones de trabajo han conducido históricamente a opacar estos temas propios del trabajo mismo. 

  La principal evidencia es que la reglamentación que los actores laborales se dan a si mismo, es decir su autoregulación peca de privilegiar un contenido convertido en cláusulas en los convenios colectivos que mayormente abordan temas de no trabajo, como son aquellos que se refieren a la reproducción de el trabajo, entendido que éste produce un desgaste en las personas por su consumo de energía y talento, que luego requiere que éstas se reproduzcan para preservar la capacidad productiva, lo que tiene que ver con los asuntos vacacionales, de ocio, de descanso, de salud, de estudios, de permisos, de familia, de previsión social.  Por otra parte otro grueso grupo de cláusulas refieren a los que llamamos temas de distribución, más que de producción y de trabajo mismo, como son los relativos a las remuneraciones, bonificaciones, utilidades, pagos del trabajo extraordinario, del trabajo nocturno, en general de pagos. 

  Esto que analizamos de la autorregulación que los actores se dan a si mismo en los convenios colectivos es igual tanto en aquellos del sector privado como público, incluso en lo que se refiere a las leyes ellas también están más orientadas a la reproducción y a la distribución que a la producción, que al trabajo mismo, es decir el desenvolvimiento de su  proceso y la organización de la producción. 

  En el ámbito de los procesos de trabajo y de la organización de la producción hay un vacío de atención, lo que plantea en primer lugar destacarlo, ya que la desatención de este ámbito facilita tanta improvisación e impericia en la conducción de las organizaciones, tanto públicas como privadas, aunque nos duelen más las primeras porque son de la nación y por tanto teóricamente cada ciudadano es un copropietario. Tantas empresas, es decir bienes productivos con gente presta a hacer sus actividades, en manos de una conducción que carece del conocimiento y disciplina laboral, y hasta en algunos casos de valores éticos,  todo en un marco de políticas económicas y laborales estatales que sus conductores no muestran capacidad de dialogar, reconocer y corregir. 

martes, 26 de mayo de 2015

GESTIONANDO GENTE EN TIEMPOS DE CRISIS


 En primer lugar nos preguntamos ¿de qué crisis hablamos? Cuando se menciona la palabra crisis en una sociedad, una empresa o una familia hay la tendencia a asociarla inmediatamente con la económica en el sentido de reconocer que no hay ingresos suficientes, no alcanzan los reales. Pero resulta que la Venezuela del siglo XXI mas bien ha sido privilegiada en cuanto a ingresos se refiere. Si es cierto que a fines del siglo pasado hubo una pronunciada baja de los ingresos de la nación, apenas 8 $ el barril del petróleo en 1998, pero aún así el conjunto de los indicadores económicos no eran tan dramáticos como los actuales. En el siglo XXI los precios del petróleo volvieron a retomar la senda del incremento y por tanto es necesario mirar más allá  de la pura baja de ingresos como factor de crisis, incluso los 50$ por barril sigue siendo un monto importante, tomando en cuenta su costo directo de producción.

  La crisis que ciertamente existe hay que apreciarla mas bien en el liderazgo que maneja la cosa pública en estos años. El mal manejo y el derroche de tantos recursos se vienen convirtiendo en una frustración generalizada. No es solo la pérdida de oportunidades para mejorar el nivel de vida de la población así como la capacidad productiva y la infraestructura, que ya es bastante como problema sino que hay un enorme desgaste y desasosiego por insistir en dar explicaciones a la crisis existente como un problema de origen externo o en todo caso difuso, esquivándose el análisis de los factores locales y nacionales comprometidos en la gestion oficial.  

  La lectura de una crisis es diversa y controversial. Quienes gobiernan tienen su lectura y quienes se le oponen tienen la suya. La lectura divergente ha sido la base de la polarización, sin embargo se viene percibiendo un proceso de convergencia en la lectura de la crisis, a ello contribuya el rápido  desmejoramiento de la vida de los ciudadanos en los últimos tres años de recesión manifiesta. Muy difícil justificar sus causas sin colocar en el centro a quienes gobiernan y su proyecto; para quienes lo sostienen admitir la necesidad de replantearse el proyecto no es fácil. La  grandeza de su liderazgo aun no se ve, sigue sin ofrecer señales de revisión, reiterando explicaciones que cada vez convencen menos. Consideramos que el problema central es de proyecto de país junto a debilidad ética y falta de transparencia.  Este es el contexto de la gestión de las personas en estos tiempos.

 Al considerar la gestión de la gente en las entidades productivas, conviene recordar que en las organizaciones dos campos se refieren a la gente con distintas perspectivas, uno es de los llamados recursos humanos y otro el de las relaciones laborales. El primero viene de denominaciones que han evolucionado desde la administración de personal, pasando a recursos humanos, a gestión del talento y en los últimos años a gestión de gente. En el fondo es la orientación del manejo apuntando a la individualización de la relación empresa y trabajadores. 

  Pero por otro lado viene evolucionando la vertiente de las relaciones laborales o de trabajo que asume que el espacio productivo es de actores organizados para la producción, el manejo compartido y la justa distribución de los resultado del esfuerzo productivo. 

  Los dos enfoques coexisten no se trata que lo individual desaparece por el fortalecimiento de las relaciones laborales, sino que se complementan. Así como la sensibilidad de la gerencia se inició por lo individual, la acción contestaría por su lado se inició por lo colectivo sea desde el marxismo como desde la socialdemocracia. En síntesis se pasa de gestión unilateral a bilateral, incluso se manifiestan otros actores que dan lugar a una multilateralidad que incide en la gestión de la gente, por la multiplicidad de las representaciones que se hacen presente en los entes productivos, por supuesto nada sencillo para la gestión.


  Un proyecto de país que comprometa a las mayorías es un elemento esencial para la gestion de las personas. Se trata que el esfuerzo productivo no es un hecho aislado de la orientación que sigue la conducción de la sociedad. Si quienes viven del esfuerzo productivo y son exigidos a una disciplina laboral en una sociedad que no muestra desde sus liderazgos una equivalencia en su comportamiento en estos mismos factores, se producen inevitablemente desalientos y frustraciones. En la gestión de la gente hacen falta referentes y modelos en los liderazgos ya sea los del país como de las organizaciones concretas en donde se actúa. 

  El desaliento que acompaña al vacío de referentes, se traduce en diversas manifestaciones en función de los diferentes segmentos que componen la fuerza laboral, teniendo presente las trayectorias, calificaciones y experiencias acumuladas. La población obrera es la menos dada a iniciar proyectos en otros lugares, y adhiere a sus organizaciones colectivas. Los sectores medios sea  por calificaciones, raíces y edad optan por buscar futuro en otros lugares y se van del país, otros que son la amplia mayoría persevera en su sociedad soportando el desmejoramiento de los niveles de bienestar y laborando en un ambiente de limitados resultados dado el marco de las políticas económicas. La gestión ha de tener presente este contexto tan particular y excepcional en la historia del país.

lunes, 18 de mayo de 2015

LA MEMORIA EN LAS ORGANIZACIONES LABORALES


Para las familias, las instituciones y las sociedades la memoria es un factor necesario para fortalecer la identidad. Por tanto memoria e identidad se complementan. La memoria es tu pasado como persona, como colectivo sea familia, sea organización de trabajadores, o cualquier otro rol que se ejerza en la vida.

  Se ha destacado que ser trabajador es ser productor. Hay oficios y trabajos que dan más identidad que otros, tiene que ver con la función y la percepción que la sociedad les asigna, así como con la memoria. Pero esta no se construye sola, requiere ser planteada como propósito. Es igual a la condición de trabajador y su pertenencia a la clase trabajadora y el proceso que se requiere para ser parte del movimiento. Lo primero es una condición objetiva determinada por la ubicación en los procesos productivos, en cambio lo segundo requiere de la conciencia, y en ello la comprensión de la situación y ubicación en los procesos productivos para lo cual la memoria es un coadyuvante.

  Pero la construcción y reconstrucción de la memoria como condición obrera o de trabajador, así como del movimiento requiere esfuerzos para recuperarla y preservarla, mantenerla viva. En ello son importantes los aportes de la literatura, la historia, las ciencias sociales,  las publicaciones en general, los testimonios, el cine y producción audiovisual, los foros, eventos y debates, en general los programas de formación regular del sistema educativo formal.

  En la memoria del propio movimiento hay que recordar no sólo los hechos victoriosos, sino también a las causas perdidas y a los propios perdedores que tienden a olvidarse, y reconocer que los victoriosos lo son porque antes hubo perdedores y víctimas que aportaron para el beneficio de generaciones posteriores. Los mártires de Chicago por las protestas que se iniciaron el 1 de Mayo de 1886, como parte de la lucha por la jornada de 8 horas, fueron víctimas en el momento del juicio y la ejecución por ahorcamiento, pero luego fueron reivindicados como héroes universales y años más tarde pasaron a formar parte central de la memoria del movimiento de los trabajadores en la conmemoración de su día.

  En la cotidianidad de las organizaciones de los trabajadores y en general de otras organizaciones que se desenvuelven vinculadas a la producción, las urgencias cotidianas es decir lo urgente mata lo importante. Que el despido, el atropello, la injusticia, las escaramuzas patronales y gubernamentales, los conflictos ínter sindicales, todo ello demanda atención preferente y los asuntos de trascendencia entre ellos aquellos que interesan a la construcción, reconstrucción y mantenimiento de la memoria quedan postergados y marginados.

  El poder privilegia sus relatos, sus próceres y sus mitos en la construcción y mantenimiento de la memoria. Desde el poder se encumbra héroes, se defenestra a otros, igual se ignora, se opaca, se estigmatiza.

  La memoria orienta la acción; contribuye a identificar las alianzas, a  ampliar los análisis. Se identifican cuales conquistas y logros  provienen de la trayectoria de la institución; y separa de aquellas que otorgan otros actores, digamos estado o patronos, las que pueden incumplirse si se rompe la armonía o la sumisión que se pretendía con la generosidad interesada.

  La confrontación inter-sindical tiene ciclos de mayor y menor intensidad. La agudización de esta confrontación no es del todo natural, tiene componentes intencionales, creada por terceros, activa o pasivamente. Por supuesto que a mayor confrontación entre si, se debilita su accionar ante otras fuerzas opuestas o con quienes interactúa. De ahí que el paralelismo sindical es fragmentación, no es pluralidad como eufemísticamente se pretende hacer ver. Es tanto retroceso como debilitamiento, al Igual la coexistencia de distintas formas de representación para los mismos trabajadores en los escenarios productivos.

  En la sociedad hay descomposición que no excluye a la vida sindical de ciertos sectores, de ahí que en el sector de la construcción se ha tornado como el más vulnerable a hechos de violencia, a tal punto que se observa incluso la intervención de los llamados pranes en algunos asuntos sindicales. Los pranes son presos que controlan la vida en cárceles, además llevan su violencia más allá del seno de estas instalaciones. Se llega hasta considerar que la apatía estatal o de actores con poder ante estos hechos es deliberado, y mientras persistan estas situaciones para buena parte de la sociedad la imagen sindical como institución se lesiona al asociar sicariato con sindicalismo, así sea un elemento externo. El impacto mediático de las malas noticias, aquellas de las páginas rojas, predominan sobre el trabajo cotidiano y silencioso de educar y construir.

  Los sindicatos  se defenderían de estas imágenes y percepciones reconstruyendo y divulgando su propia memoria, ya que cualquier organización sindical empieza por haber enfrentado obstáculos para constituirse, y si no los ha tenido es generalmente porque la mano estatal, en muchos casos vía los partidos oficialistas o también por la vía patronal han intervenido por querer disponer de una organización sumisa y entregada, y que apenas ella intenta recuperar la autonomía se incrementan las tensiones. Además la construcción y evolución posterior para formular reclamos, plantear exigencias y promover acciones para mejorar las condiciones de trabajo, dejan en el camino víctimas, personas castigadas, despedidas e incluso atacadas con procedimientos y juicios amañados desde el poder.
  Atender la construcción y reconstrucción de la memoria del movimiento de los trabajadores, así como en general de las instituciones es un clarificador de su pasado y presente.

lunes, 11 de mayo de 2015

La identidad en el trabajo


 En toda actividad productiva es importante la existencia de una identidad de la persona con aquello que realiza o ejerce, es decir el hecho trabajo y su múltiple vinculación, por un lado la organización empleadora, así como las que los trabajadores crean para su propia representación en los centros de trabajo, llamemos sindicatos. De no existir la identidad sino solo la necesidad o la obligación de trabajar, al final  se ejecuta la actividad productiva pero con tendencias a ser percibida como penosa o incomoda,  y obviamente en el fondo se gestan condiciones propicias para la evasión de obligaciones.

  Igualmente cabe afirmar que si el empleador es un incumplidor o evasivo en materializar sus obligaciones con la gente que trabaja a su lado, crea condiciones para que también ocurran evasiones como contrapartida.  

  En el mundo del trabajo históricamente los oficios crean identidad, la que nace del tener un conocimiento y un hacer que permite insertarse laboralmente y servir a la sociedad produciendo. Cuando las empresas absorben los procesos productivos e integran oficios a los procesos de las estructuras de máquinas y sistemas, la identidad de oficio se diluye pero se mantiene la identidad de trabajador, porque sigue siendo su aporte necesario para lograr el producto o el servicio, por eso la identidad en el fondo es la de productor.

  Existe una confusión en los discursos dominantes al asignar la condición de productor sólo al empresario, lo que no negamos, sólo que esto es tan cierto como que también cada trabajador que labora en una empresa es un productor. Por tanto una empresa es una aglomeración de productores, y junto a ello un sindicato es una organización de productores, como lo es la empresa misma.

  La condición de productor da identidad, por ejemplo un empresario reivindica su identidad porque crea empleos, crea productos y servicios. Pero los trabajadores que igualmente son productores, con ellos es como se crean esos productos y servicios, igualmente los empleos se crean con su fuerza y talento al servicio de la producción. 

  Por supuesto que estamos hablando de la empresa y del sindicato responsables del papel que les corresponde en la vida socio productiva, es decir producir eficientemente, reconocerse mutuamente en esa convivencia y distribuir los beneficios de los esfuerzos en condiciones de equidad y justicia. Se sabe que hay empresas de maletín, empresas para delinquir, para el fraude no sólo al Estado sino a los usuarios y a los propios trabajadores; pero también en el mundo sindical hay deformaciones de organizaciones que no asumen la vida productiva y el ejercicio de la representación de manera responsable, llegando a casos extremos hasta de exterminio de personas. En los dos lados hay entidades que forman parte de un submundo sórdido y oscuro. Adecentar y depurar las empresas y sindicatos de prácticas anti democráticas, oscuras, represivas, y hasta criminales, eso si sería una auténtica revolución. El gran problema que tenemos es que hoy no se ven fuerzas efectivas para encarar esta situación e ir resolviéndola. 

  Y ¿que decir del Estado ante el problema planteado? Las autoridades gubernamentales son parte del problema. Sólo basta mirar como gestionan las entidades públicas sean de la administración central como descentralizada y empresas bajo su dirección. No obstante su carácter público, son las menos inspeccionadas, las más opacas, y a pesar de los altos costos que representan para la sociedad, los privilegios de los cuales disfrutan y que en muchos casos funcionan monopólicamente, los  resultados productivos y de servicios no siempre son los mejores.   


  Recuperar la identidad de la condición de trabajador como productor, así como de sus organizaciones seguro fortalece su papel en la sociedad, eleva su propia estima y le permite encarar una lucha que mira más allá de lo circunstancial y lo prepara para reclamar no sólo lo reivindicativo económico sino también lo reivindicativo político.