domingo, 9 de marzo de 2014
DIVERSOS ANGULOS DE LA PROTESTA POPULAR
sábado, 1 de marzo de 2014
DIALOGO Y PAZ ¿POR DONDE EMPEZAR?
Todo llamado a paz exige dialogar. Este verbo está satanizado desde que empezó el proceso bolivariano. Se ha oído insistentemente que la revolución llegó para quedarse. Que ésta es una revolución armada, con el pueblo en armas. El lema “Patria, Socialismo o Muerte” no estaba muy en sintonía con el dialogo; al final se le dejó de lado porque enfermó el líder de la revolución, y se prefirió ya en su avanzado estado de gravedad, optar mejor por eliminar la última palabra, y usar “Venceremos”, es decir apelar más bien a la Vida.
Los diálogos en situación de guerra real y cierta, cada lado está armado como el caso colombiano, es un dialogo entre el Gobierno, en representación del Estado, y los guerrilleros congregados en las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas. Las sedes de estos diálogos han sido Oslo y La Habana, al mismo tiempo los gobiernos de las respectivas sedes son facilitadores, pero en las actuales negociaciones las partes decidieron agregar más facilitadores, la guerrilla propuso al gobierno de Venezuela, y el gobierno de Colombia al de Chile. Es un proceso complejo porque se trata de desactivar un conflicto armado, una guerra que tiene más de sesenta años.
En nuestro caso superada la guerrilla de los sesenta, no existe luego una guerra, donde de un lado está el gobierno que centraliza todos lo poderes, y del otro unos insurgentes armados. La presente acción de movilización y protesta de la oposición es de naturaleza civil sin armas. Las constantes referencias a los opositores de fascistas no resiste el menor análisis, igual que la generalización de calificar de oligarcas y burgueses a modestos miembros de la clase media. El lenguaje del líder del proceso bolivariano aún se sigue utilizando, seguro que por inercia. Ningún país de las características de Venezuela, como nuestros socios de Mercosur utilizan esta caracterización que oímos diariamente de voceros oficiales.
El Ministro de Interior informa que en los dos últimos años más de 5.500 armas con permiso han sido robadas y "andan circulando en manos de la delincuencia”. Otra fuente oficial, la Comisión de Seguridad y Defensa de la Asamblea Nacional,“estimaba entre 9 y 15 millones de armas -legales e ilegales- en manos de la población venezolana”. Sus datos de las que si tenían porte legal eran muy diferentes a las del Ministro “Sólo 1 millón 300 mil portes se conocían como lícitos, agrega el informe”. Este arsenal sin control del gobierno, también ayuda a entender como es que en un año el número de homicidios está por encima de las 24 mil personas, como se ha reportado en el 2013.
En este contexto bélico por desintitucionalización y descomposición social, es importante destacar que la vida política no se desenvuelva marcada por enfrentamientos armados. Hay áreas particulares en donde el predominio de las armas es la vía para resolver las discrepancias o hasta para la pura convivencia, como ocurre en las cárceles, en determinados lugares fronterizos, en el tráfico de drogas y hasta en ciertos ámbitos del mundo laboral, como se ha visto en el sector de la construcción en algunas regiones del país.
Sin embargo hay que llamar la atención que desde temprano ciertos procesos emprendidos por la revolución bolivariana, conllevan la acción armada como parte del desenvolvimiento político. Por un lado una carrera armamentista que hace de la adquisición de armamento y material militar una prioridad en las erogaciones del Estado. Se agrega la politización y partidización de las instituciones militares; luego el surgimiento de las milicias, integrada en su mayor parte por militantes del partido oficial; la militarización de núcleos de obreros, campesinos y ciudadanos en general.
De lo anterior se desprende que las movilizaciones de protesta que han arreciado en los últimos años con predominio de participación de población joven, han sido reprimidas con el uso por parte de cuerpos militares y policiales de condenas al pensamiento y posición política de quienes protestan. Se ha observado este fenómeno en el pasado año 2013 y el presente. Finalmente se ha mencionado por parte de militares retirados la presencia cubana en el seno de los cuerpos armados, lo que permite considerar si esta presencia no está introduciendo prácticas ideologizadas que se expresan en las acciones represivas de las protestas civiles. Las respuestas oficiales a este problema aún no han sido claras.
El otro elemento más complicado es el accionar de civiles equipados con motos y armas, se supone suministradas por el partido oficial o entidades gubernamentales, para ejercer funciones de represión a las protestas opositoras ante la mirada o, según se ha visto en vídeos, con el acompañamiento de cuerpos militares regulares. Esos grupos llamados con eufemismo como colectivos, son grupos parapoliciales o paramilitares, que generan temor y en cuanto a la normal diatriba política introducen una invitación a la violencia, que pueden estimular acciones equivalentes de grupos que escapen al control del liderazgo opositor. Dada su existencia real y comprobada, y la inacción gubernamental por desarmarlos, uno se pregunta si es que ya estos grupos han escapado del control estatal o si existe una acción deliberada de llevar la vida política a escenarios de mayor violencia. El espaldarazo que ha dado el gobierno a algunas de estas acciones lo deja a uno preocupado. Queda la inquietud e interrogante.
Finalmente y volviendo al tema del dialogo para la paz, podemos ver que el tema de la violencia y la represión vienen alcanzando dimensiones que justifican todo esfuerzo por detenerla. Si el país quiere ahorrarse una etapa de mayor violencia, depende en primer lugar del gobierno ya que en sus manos se ha venido desinstitucionalizando el país, al permitir los fenómenos que hemos destacado. No hay equivalencia entre la violencia de quién tiene todos los elementos constitucionales, más otros ilegítimos que se han permisado, y las acciones de protesta civil que al día de hoy son quienes aportan el grueso de las víctimas tanto asesinados, como heridos, torturados, detenidos y criminalizados. El dialogo y la paz sólo son posibles reconociendo a los actores reales y encarar una agenda en donde desactivar la violencia armada e institucional es lo prioritario.
miércoles, 26 de febrero de 2014
ENCRUCIJADA DEL SECTOR AUTOMOTRIZ y POSICIÓN SINDICAL
Los sindicatos del sector automotriz prenden sus señales ante la situación critica que vive este sector. Tanto para el gobierno como para los sindicatos el asunto es muy relevante, por las implicaciones que conlleva la paralización del sector de las ensambladoras. El asunto es importante para las empresas por razones de inversión y de mercado, pero téngase presente que el grueso de la actividad de ensamblaje es realizado por las propias transnacionales que lideran a nivel global, y Venezuela representa un productor modesto. Los 71.753 vehículos ensamblados el año pasado representan menos del 0.1% de la producción mundial automotriz, de 84 millones de unidades -año 2012-. Todas las plantas trabajaron el pasado año a menos del 50% de su capacidad productiva, el nivel más bajo desde el 2003, luego de crisis política y prolongado paro nacional. Toyota, General Motors, Ford, Chrysler y Mitsubishi son tanto líderes a nivel nacional como global. En el país operan otras pocos ensambladores pero con menos pesó en ambos niveles.
La industria de ensamblaje.
Las empresas importan de sus propias plantas dispersas en todo el mundo, los componente para armar que llaman material ckd -complete knock-down-. Un vehículo automotor es la resultante de la integración unas diez mil piezas, que lo hace ser el bien más complejo alrededor de la vida cotidiana en nuestras sociedades. La pura conjunción o ensamble de todas ellas es una obra de coordinación y organización, que agrega suficiente complejidad a los asuntos propios de ingeniería de manufactura y materiales. La complejidad operativa de este sector lo hace escenario de importantes innovaciones en materia de organización del trabajo. El siglo XX empezó con el impacto de las innovaciones conocidas comofordismo y bien avanzado el siglo, emergieron las innovaciones denominadastoyotismo, todas nacidas en plantas automotrices.
Un control de cambios, en donde se reconoce que ha funcionado y dirigido desde el gobierno sin planificación -declaración de Rafael Ramirez-, ha contribuido a la presente parálisis en el sector. Compárese con sectores menos complejos como los vinculados al campo, afirman “El principal obstáculo para producir es la imposibilidad de tener los insumos a tiempo” Antonio Pestana, Presidente Fedeagro (El Mundo, 13-2-14, p 6).
El sector automotriz demanda para armar un vehículo un complejo encadenamiento productivo, ya que recibe piezas de múltiples sectores, como el siderúrgico, metal mecánico, metalúrgico, químico, plástico, eléctrico, electrónico, caucho, textiles, vidrio, cueros, baterías, por lo que tiene un notable efecto multiplicador en generación de riqueza, empleos y actividad económica en general. Luego de ensamblado el vehículo es objeto de la administración de las cadenas de comercialización, financiamiento, de servicios de garantía y posventa, para más adelante ser objeto del mercado de reposición de las piezas que se desgastan y consumen. Entonces los empleos y actividad económica representa una población laboral que los sindicatos automotrices han estimado conservadoramente en ochenta mil empleos entre directos e indirectos (El Mundo, 14-2-14, página 12).
En lo sindical
Recientemente se constituyó la Federación de Trabajadores Automotrices, Autopartistas y Actividades Conexas (FUTAAC), de esa manera llena un espacio de articulación que había ocupado desde los años sesenta hasta principios del presente siglo, la Federación de Trabajadores del Metal (Fetrametal), pero que en los últimos años buena parte de los sindicatos optaron por buscar otra alternativa de representación federativa, que finalmente resulta ser la Futaac que agrupa a todas las ensambladoras, salvo a las que han nacido bajo el actual gobierno, resultante de acuerdos con capital chino e iraní - tres empresas-, donde predomina una política anti sindical.
La Futaac tiene en sus manos una exigente responsabilidad, como es la de dar repuesta a unas políticas laborales estatales que han ignorado por muchos años a los trabajadores, y que en el presente tienen a este sector productivo en situación de parálisis general, con consecuencias directas en las condiciones de trabajo, laboriosamente conquistadas a lo largo de décadas de acción sindical. Más grave aún los riesgos de reducción de la plantilla y hasta de cierre de plantas, con la pérdida de empleos directos e indirectos que ello representa.
Veamos planteamientos de la FUTAAC, aludiendo y condenando algunos elementos de las políticas estatales automotrices:
"rechazamos y de manera muy categórica, que en el mismo decreto 625 se permita la libre importación de vehículos; la apertura de más de cincuenta y siete mil (57.000) solicitudes de importación de vehículos, significan casi el ochenta por ciento (80%) de lo que se produjo en el año dos mil trece (2013). Esto es más bien, promoción a la fuga de divisas y entra en contradicción con la “Venezuela Productiva” y hasta da para creer que se impulsa desde intereses ajenos al desarrollo industrial de la patria. Ponemos como ejemplo a la empresa Civetchi, cuyas ventas totales fueron (8.831 unidades) y sólo el tres por ciento (3%) se produjo en la planta de Valencia, el resto fue importación. No está de más recordar que estas las produjeron con condiciones de trabajo precarias y en arremetida en contra de sus trabajadores.”
(http://www.aporrea.org/
Sobre los controversiales cupos de vehículos, del lado sindical señala el Presidente de la Futaac, C Pereira, que la asignación de vehículos para el personal en las automotrices no es la causa del problema del incremento de los precios ya que esta cantidad "no representa ni un 10% de la producción nacional anual y que este beneficio no es la causa de los altos precios de los autos en la actualidad..Son las empresas y los concesionarios que manejan el 90% de la producción los que especulan… Hoy nuestra principal exigencia es que nos escuchen. Señalan que la política automotriz oficial violenta cláusulas de la convención colectiva, amenaza la producción, pone en riesgo nuestros puestos de trabajo, en fin, va por el camino incorrecto. Los trabajadores automotrices, con democracia, con amplitud, y con mucha combatividad, saldremos a defender nuestros derechos en cualquier escenario.”
De todos modos un porcentaje de la producción cercano al 10%, sólo para el personal de las ensambladoras, con los actuales muy disminuidos niveles de producción, tan alejados de las exigencias de los consumidores, resulta evidentemente un problema.
Política automotriz
En el comunicado de Futaac se menciona el programa gubernamental Venezuela Productiva, que nació el pasado junio 2013, que invita a adquirir vehículos con financiamiento y subsidio estatal, y en apenas pocas semanas logro que se registraran 350 mil personas. A la fecha ha favorecido a más de seis mil personas con la adquisición de vehículos. Hay que señalar que éstos proceden de plantas de reciente creación, empresas de capital estatal y por otra lado venezolano privado, chino e iraní, que realizan un proceso que llaman semi-ensamblaje, que implica menor integración de partes nacionales, teniendo obviamente menos impactos en la cadena de autopartistas nacionales.
Los planteamientos de FUTAAC son importantes y críticos en torno al problema del sector, aunque nos parece una reacción tardía por la magnitud que ya ha alcanzado el problema, y la dilatada expansión de políticas mal fundadas y peor elaboradas para referirse a un sector complejo. Se considera que posiblemente por la necesidad de articular un mecanismo de acción sindical sectorial, que es mucho más efectivo que la pura reacción de los sindicatos de empresa cada uno por su lado, se ha dejado para el presente reaccionar abiertamente, reclamando un dialogo que no ha existido en este sector, y en la generalidad de la activadas productiva.
La política de control cambiaría es de efectos muy directos en este sector por la complejidad del encadenamiento productivo. La inexistencia de un mecanismo oportuno para la entrega de divisas, los retrasos en la emisión de los permisos para importar el material de ensamblaje y los conflictos laborales, son algunos de los factores que explican el actual deterioro.
A estas alturas, las cuatro principales empresas del sector presentan un estado complicado:
Toyota presenta parada indefinida de la producción de planta desde el 13 de febrero. La empresa afirma que los salarios serán garantizados por dos semanas, y ya venció la primera.
Ford plantea para prolongar el limitado inventario de materiales, no hay insumos para operar normalmente, trabajar sólo de lunes a miércoles sin afectar el salario de los trabajadores. La reacción sindical fue adversa, ya que discuten convenio colectivo y lo interpretan como maniobra de la empresa.
General Motors tuvo vacaciones colectivas, y al retorno a mitad de enero, pidió al personal operativo que regresara a sus casas, pagándoles su salario. Prevé ensamblar 1500 vehículos con el material que dispone, en sus buenos tiempos es la producción de una semana. Además GM ha anunciado desde Detroit, su preocupación por las perdidas de la filial en Venezuela de 162 millones de dólares como consecuencia de la devaluación.
Chrysler, C Pereira el Presidente de Futaac, señala que para este trimestre no tienen licencia de importación, solo hay material para 130 unidades, representa la producción de 3 días; para el resto del trimestre no hay material.
No obstante este cuadro, la dirigencia que se asume como socialista, denuncian que los empresarios “conspiran con la escasez y el desabastecimiento, en un evidente golpe económico silencioso” Precisó Will Rangel, Presidente de la Confederación sindical socialista. (El Mundo 14-2-14). Otros advierten que se trata más bien que la política automotriz adoptada son medidas económicas que favorecen.. “la burguesía parasitaria importadora, que han sido los más favorecidos económicamente en estos 15 años de revolución." A Pacheco/Futaac 29/01/2014 "Los trabajadores se manifiestan. Pronunciamiento sobre la actual situación del sector Automotriz”.
Para terminar, el sector automotriz experimenta un declive desde el 2008, algunas regulaciones teóricamente apuntaron al fortalecimiento de la producción nacional, pero otras favorecieron el surgimiento de una suerte de maquilas como es el semi-ensamblaje, y aun más grave la masificación de la importación, y al lado de ello el trabajo precarizado, con obstáculos para la actividad sindical.
hector.lucena@gmail.com
@hl_lucena
domingo, 23 de febrero de 2014
PROTESTAS ESTUDIANTILES Y MOVIMIENTOS DE LOS TRABAJADORES. Encuentros ydesencuentros.
domingo, 9 de febrero de 2014
SITUACION SALARIAL 2013: ENSEÑANZAS Y CONDICIONANTES PARA EL PRESENTE
Recién revisamos encuesta salarial de alcance nacional y regional, que en este caso refiere a los estados centrales con análisis de datos del pasado año 2013. La encuesta incluye a todos los trabajadores, desde el nivel gerencial más alto hasta la nómina semanal. Las empresas que predominan son de mediano tamaño, es decir aquellas que tienen entre cien y quinientos trabajadores, se encuestaron mas de cien empresas. Los sectores que abarcan, se puede decir que todos, pero predomina el sector terciario, es decir comercio y servicios. Hay que entender que la mayor parte de la población labora justamente en estos sectores. Si bien se cree que en la región central predomina el trabajo industrial, es totalmente falso. La desindustrialización es un hecho que viene desde hace un cuarto de siglo, de tal manera que se pierden empleos manufactureros y quienes salen de las fábricas ingresan al comercio y los servicios, y en muchos casos a la informalidad y la precariedad.
De los resultados que hemos visto, comentaremos algunos que se relacionan con nuestra preocupación por la ausencia de políticas salariales públicas adecuadas a las presentes circunstancias inflacionarias que vivimos.
Esta bastante generalizado en las empresas encuestadas realizar dos incrementos salariales, así ocurrió en mas de las tres cuartas partes del total a lo largo del 2013. Esto es llamativo porque hemos destacado que la política salarial favorecida por el ejecutivo es el incremento del salario mínimo anual, en dos momentos y en un caso de tres veces al año, como fue en el 2013.
Esto es lo que lleva a plantear en algunas empresas para el presente año, no sólo practicar la revisión salarial dos veces al año, sino que un pequeño porcentaje -10%- de hacer hasta tres revisiones anuales.
Hay que recordar que la política pública deja de lado los salarios que están por encima del nivel mínimo, los que quedarían en manos de los acuerdos en los convenios colectivos, o de políticas dinámicas de remuneraciones que las empresas implementen. Ya sabemos que lo primero experimenta una regresión sistemática. Y lo segundo suele estar mas dirigido hacia los niveles profesionales y gerenciales, que al resto de la población laboral.
Una revisión salarial de al menos dos veces al año, como lo practican casi el 80% de las empresas encuestadas, demanda tener definiciones aceptables de cual ha de ser la inflación de este año. En lo que hemos visto, son las propias empresas las que la estiman, incluso semestralmente; por supuesto que lo hacen conservadoramente. Es así que en el pasado año 2013 los incrementos promedios, tanto en el nivel nacional como el regional, estuvieron algo por debajo de 20 puntos de la inflación dada a conocer por el BCV. Incluso aquí cabe tener presente que estos incrementos ocurrieron tanto en donde hay convenios colectivos como en donde no. En estos últimos los factores que mueven la revisión salarial se incluye el costo de vida, los méritos del trabajador, el mercado laboral y es previsible la cohesión con los incrementos contractuales en donde existen convenios colectivos.
Cuando la revisión salarial es resultante de políticas de empresas, se construye la determinación de los incrementos en función del desempeño del trabajador, ya sea individual, que es lo que predomina en las experiencias nacionales y regionales, y en menor proporción en el desempeño del equipo de trabajo.
Para finalizar, bien vale la pena extraer algunas enseñanzas que sería deseable tener presente para una política mas general de remuneraciones. Por supuesto que esto se ubica en un contexto de una política económica que agrega otros factores, cuyo análisis rebasa lo que en este aspecto particular hemos planteado, y que estamos conscientes no ha logrado acertar en promover un desarrollo firme.
Vivimos una inflación alta, nos alejamos radicalmente de la de un digito, como era la inflación que tuvimos hasta la mitad de la década del setenta, y como ocurre desde hace ya varios años en toda América Latina, salvo en Argentina, pero nosotros en estado más grave sobre el cincuenta por ciento. Entonces es un imperativo una revisión salarial negociada de frecuencia semestral entre los actores laborales. Esto demanda reconocer la autonomía que estos tienen para abordar este tema, y que los productores puedan lograr el debido reconocimiento estatal para llevar a cabo sus funciones, ya que como se observa predomina la desconfianza.
Al establecerse la inflación en un dígito entonces si regresar a la frecuencia anual, e incluso al estar en niveles de lo que tenemos en Venezuela como inflación mensual, es decir 4 y 5%, se pudiera establecer una negociación salarial como es la que hoy predomina en los convenios colectivos de revisión cada dos años.
La revisión salarial se fortalece y se conecta con la producción y la productividad cuando también toma en cuenta los méritos, el desempeño individual y el desempeño colectivo. Es necesario combinar las necesidades de las personas y su familia, que es la conexión que se deriva de tener presente el costo de vida con estos elementos que hacen sustentable el bienestar general.
domingo, 2 de febrero de 2014
POLÍTICA SALARIAL E INFLACIÓN
La política salarial impuesta en los últimos años ha prescindido de la revisión de los salarios de quienes ganan por encima del salario mínimo, la mayor parte de la población laboral. No ha habido en los 15 años del actual régimen una revisión general diferente a la del salario mínimo, o al menos el impulso y la promoción de mecanismos que den lugar a su revisión.
Algunos pocos sectores al servicio del Estado, han sido objeto de revisión salarial sin que se tenga una periodicidad establecida, y muy importante destacar que ello ha ocurrido al margen de procesos de dialogo y negociación de manera paritaria, aunque si con presión y conflictividad gremial.
Con los altos niveles de aumento inflacionario es imprescindible una revisión global salarial al menos de una o dos veces al año, y no al final de ocurrida la inflación de un año determinado. Por ejemplo si se revisaran los salarios en enero de este año, y sólo se tomara en cuenta la inflación de todo el pasado año 2013, no estaríamos sino intentando reponer la perdida de poder adquisitivo, es decir cuando el deterioro ya ocurrió, en fin es a destiempo y con consecuencias desventajosas en los precios, que harían polvo el aumento, y si se trata de controlarlos al final ocurre lo que vemos cotidianamente, la escasez y la existencia de los mercados negros.
En material salarial hay que intentar actuar en tiempo real, sino se pierde la oportunidad de tomar conciencia en todo el sistema económico de un plan anti inflacionario con compensaciones y compromisos para todos los sectores, que tengan incidencia en salarios, precios y costos. En nuestro caso de análisis, el ajuste salarial ha debido hacerse al menos a mitad del año, digamos en Junio-Julio de 2013, tomando en cuenta la inflación del primer semestre y un estimado de la que ocurriría en el segundo semestre, por lo que en enero de 2014 tocaría hacer el ajuste según lo que en concreto ocurrió en materia de precios en el segundo semestre del 2013.
Por supuesto que una política salarial ha de conectarse directamente con la producción y la productividad, contando con metas e índices que han de ser progresivos para ir avanzando y monitoreándolos a través de mecanismos que comprometan a los actores productivos – empleadores y trabajadores- y regulatorios.
Lo propuesta demanda un apoyo técnico que brinde las confianzas y garantías para que los actores laborales se sientan confiados para adoptar los índices establecidos, así como la adecuación y la creación de los que sean necesarios. El tema es para irlo construyendo. Del lado sindical requiere armonizar sus diferencias en este aspecto, que parece ser uno de los que más viabilidad tiene para construir consensos en su interior.
Del lado gubernamental, un problema que conspira contra una política salarial amplia y que logre ser internalizada por los actores laborales, es su poca confianza en el movimiento sindical, y al mismo tiempo el fomento de otras alternativas de representación que no están afincadas en el trabajo, como son aquellas que se vinculan más con comunidades y otras que están influidas por visiones militaristas.
Hay que destacar que tradicionalmente la revisión salarial de gruesos segmentos de la población laboral ha sido excepcional por vía de leyes, más bien ha sido canalizada por vía de los convenios colectivos. Pero esta institución ha venido a menos, ya que el número de convenios negociados y firmados anualmente se ha reducido sustancialmente. Hace un cuarto de siglo, el número de convenios colectivos firmados anualmente, cuadruplicaba lo que hemos visto en los últimos años. Hoy se han congelado numerosos convenios colectivos, lesionando la revisión salarial de los niveles de trabajadores que están por encima del salario mínimo.
El hacer depender la política salarial casi exclusivamente en la revisión anual del salario mínimo, determina gradualmente un achatamiento de las escalas salariales en el colectivo laboral. Esto puede parecer una política de igualdad, pero lamentablemente tiende a igualar hacia abajo, es decir hacia el nivel del salario mínimo. Se sabe que igualar hacia arriba es difícil que sea lo promovido por el estado empleador, su nómina ya bastante cargada no resistiría. En contraste, en cuanto a los salarios de los niveles más altos, se revisan regularmente, ya que en esos niveles juega un papel importante la calificación y las competencias. Por supuesto que esto se corresponde mas que todo con las empresas grandes y medianas.
Igualmente hay que destacar que este achatamiento erosiona una política de fomento del desarrollo del capital humano, al ir colocando los salarios del los sectores no calificados con poca o ninguna experiencia, en situación salarial casi igual con quienes han invertido en formación y acumulan una experiencia y destrezas a lo largo de la vida laboral.
Los diferenciales salariales son un estimulo al fomento de la cultura del trabajo y de la formación, su eliminación tiene efectos en el mediano y largo plazo. Por ejemplo, los jóvenes calificados que emigran, lo hacen porque son víctimas de varios factores, y uno de ellos es el tema salarial, ya que nuestro país se caracteriza por la existencia de muy bajos niveles salariales, si lo miramos comparativamente. El control de cambios ha incentivado que los venezolanos viajen más, aún con controles y cuotas limitadas de divisas, entonces poder ver el funcionamiento de otros sistemas económicos, y en otros casos contar con familiares y conocidos que ya se han instalado y observar sus condiciones de vida, han tenido un efecto magnético en cientos de miles de jóvenes venezolanos. Por otro lado, la formación universitaria en los centros nacionales de mayor antigüedad ha demostrado su buen nivel, al observar la receptividad de estos profesionales en otras economías.
La conversión de los salarios en Venezuela, sea el mínimo o cualquier otro, con la tasa de Bs 6.30 es un engaño, ya que nadie que quiera convertir, para sus propósitos personales, sus Bolívares en la moneda de USA logrará tal fin, es decir convertir sus Bs 3.100 en US$ 500, ya sabemos que hoy quién disponga de este monto de divisas, lo convierte en una cantidad diez veces superior al salario mínimo.
domingo, 19 de enero de 2014
ESTANCAMIENTO Y DECISIONES ECONOMICAS CENTRALIZADAS Y ORGANIZACIONES LABORALES SOMETIDAS
Las organizaciones productivas y laborales se crean porque son la resultante de la iniciativa de las personas. Por un lado las empresas, y por otro las organizaciones de los trabajadores. Para su creación la voluntad de los personas es el ingrediente clave.
Pero en cuanto a las organizaciones de los trabajadores, se agrega que han de ganarse la adhesión de los colectivos que laboran en el ámbito de actuación productiva. La libertad sindical implica la voluntad de afiliarse o no hacerlo. Todo el proceso esta enmarcado en las regulaciones que permiten que este derecho se materialice. Es importante recordar que las organizaciones sindicales son posteriores a la existencia de las empresas, y que originalmente los patronos actuaban en escenarios de total unilateralidad, pero que con el surgimiento de las organizaciones de los trabajadores tuvieron que ceder a participar de decisiones en esquemas de bilateralidad, así como de tripartismo.
En nuestra reciente evolución laboral la bilateralidad y el tripartismo han perdido terreno, a cambio del fortalecimiento de la unilateralidad estatal, sea en tanto su condición de patrono como de regulador.
Formulamos estos planteamientos a propósito de las regulaciones laborales que vienen en el Decreto con rango y fuerza de Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores, y las Trabajadoras, y muy particularmente planteando el registro sindical. En donde se agregan restricciones y exigencias adicionales, violando normas establecidas en el Convenio de la OIT No 87 que se ocupa del tema, y ratificado por la República. Ya con la intervención del CNE en las elecciones sindicales había suficiente malestar en el mundo sindical.
Recién recordamos el caso de una organización gremial con cerca de ochenta años –fundada en 1936- de existencia efectiva y constructiva, como es la Federación Venezolana de Maestros. Pocas organizaciones laborales y sociales cuentan en el país con este acervo de experiencias y patrimonio histórico. Fue la organización pionera en sentar al gobierno nacional a que firmara la primera acta convenio para mejorar condiciones de trabajo, en 1968, en el ámbito de los servidores públicos.
A este tipo de organizaciones se les exige desde el Estado que adecuen sus estatutos a nuevas exigencias, es verdad ello no niega que nuevas realidades en el desarrollo democrático y organizacional demanden adecuaciones estatutarias, pero lo insólito es que organizaciones de tal trayectoria deban adecuar sus reglas a un texto regulatorio que le vino del exterior y que no transitó un debate democrático como el que se exige en una democracia protagónica, según nuestra CRBV.
Si a organizaciones de este talante y experiencia histórica se le somete a un penoso desgaste burocrático, que le distrae de sus funciones fundamentales, porque hasta un congreso extraordinario debieron de convocar sólo para este fin de satisfacer las exigencias de la centralización estatal. Piénsese en el conjunto del movimiento de los trabajadores, donde predominan organizaciones de menor músculo logístico, y menores niveles de adhesión y de trayectoria, todo lo que significa el vía crucis del registro sindical.
Queda la opción que estas normas restrictivas de la libre actividad de las organizaciones de los trabajadores, sigan siendo cuestionadas en los diversos foros, escenarios y acciones, para adherir a sus afiliados en una cruzada que es previa para que las organizaciones puedan ser efectivas en las tareas más visibles como es defender condiciones de trabajo es un marco de estancamiento económico, como es lo que se expresa cuando el crecimiento del pasado año 2013 reconocido por el BCV fue de poco más del uno por ciento ¡ y con barril de petróleo a cien dólares!. Agreguemos destacar que fue el crecimiento más bajo de América Latina.
Es delicado que para revertir esta tendencia a que se repita en este nuevo año el estancamiento económico, la toma de decisiones para construir paquetes económicos y medidas de emergencia ocurra en un marco de funcionamiento centralizado sin nuevas visiones e ideas, y donde las organizaciones de los trabajadores no ejercen la debida influencia para ser parte de la construcción de proposiciones.