sábado, 20 de noviembre de 2010

PROPIEDAD PRODUCTIVA

Fuimos invitados a conversar sobre Propiedad Productiva, en el XI Simposium Nacional de Economía Social, cuyo tema central era “Economía Social y nuevas formas de propiedad social”. Vamos a comentar algunas ideas de la exposición sobre este tema, que encuentra una gran inquietud en la sociedad venezolana, a propósito de la ola de estatizaciones.

Lo primero, una elemental definición de Propiedad Productiva. Se trata de los bienes, tangibles e intangibles, que sirven para generar productos y/o servicios para el consumo social. Hay que hacer la salvedad que el consumo social en cuestión se refiere aquel que la sociedad acepta legítimamente. Lo que puede ser legal o no, lo que importa es que al menos se le reconozca un mínimo de aceptación. En sociedades como las nuestras con tanta actividad en la económica informal, no deja de ser dificultoso construir conceptos en este campo.

Luego destacamos que la Propiedad Productiva ha de producir beneficios. Cierto que los ciclos económicos de altas y bajas, pueden dar lugar en un determinado período a la situación de producir pérdidas o no producir beneficio alguno. Pero cabe preguntarse ¿para quién los beneficios? En primer lugar para los dueños de esa propiedad. Son los emprendedores, los que ahorraron o gestionaron los recursos para disponer de las instalaciones productivas. Así que también serían para ellos, en caso de no haber beneficios, las consecuencias, es decir las pérdidas.

También importa llamar la atención que los beneficios de una Propiedad Productiva no sólo cabe medirlos en términos monetarios desde un primer momento. Incluso la propiedad productiva privada sin fines de lucro, sirve a la construcción de imágenes de quienes figuran asociados a ella, pero que algún sentido otorgan, es decir son propiedades con algunos fines.

Cuando la propiedad productiva se le asignan objetivos cuya medición o valoración monetaria no es visible desde un primer momento, es necesario llevarlo a índices que permitan la comparación entre entidades de ese mismo campo de actividad. Por ejemplo una institución universitaria, ha de tener una relación de estudiantes ingresados y egresados al cabo del lapso normal de duración de las carreras; pero sin dejar de lado el crecimiento intelectual y profesional alcanzado por los egresados.

En cuanto a la investigación, se tienen proyectos y resultados. Se asociará con impactos, ya sea por lo publicado, tomando en cuenta las categorías de las publicaciones; por los eventos adonde se llevan los resultados de los estudios e investigaciones. Igual de importante es conocer cuantos recursos capta la institución académica, de las entidades públicas y privadas que se interesan por los resultados de las investigaciones. No es secundario mencionar que las políticas públicas juegan un papel determinante en la contratación de estudios e investigaciones al sector académico, ya que se trata del mayor contratante. Pero si existen sesgos que restringen y afectan la relación Ejecutivo-Sector Académico, las contrataciones tendrán otros destinatarios diferentes al sector académico nacional, quebrantándose la igualdad de oportunidades tan justa y equitativa en las contrataciones.

Retomando la Propiedad Productiva y sus aportes más allá de los recibidos por sus propietarios, toma en cuenta lo que revierte a la sociedad, en primer lugar en los propios productos y servicios que elabora, en condiciones de productividad que sean competitivos y de calidad suficiente para fijarse metas de ir reduciendo la dependencia externa, aumentando el consumo interno y llegar a lograr excedentes para la exportación. Asuntos medulares en el sistema productivo y de consumo nuestro, altamente subordinado a patrones que lo hacen más dependiente y tradicionalmente poco competitivo.

Lo segundo refiere a la generación de beneficios que permitan contribuir sustancialmente con pago de impuestos, ya sea por utilidad conseguida, así como por los consumos que se multiplican. Con estos recursos el Estado tiene en sus manos, los medios para emprender acciones que beneficien a los sectores de una justificada y razonada menor capacidad de generación de riquezas.

Un tercer aspecto de lo esperado de la Propiedad Productiva es su contribución a la formación y capacitación de la gente que le presta servicios, al fomento de la investigación y desarrollo, y al manejo responsable de las variables ecológicas.

Un último y no menos importante aspecto esperado de la Propiedad Productiva, es que cumpla con su fuerza de trabajo, sea cubriendo los compromisos adquiridos y fomentando un ambiente de confianza y equidad entre los diversos actores del espacio productivo, que ha de repercutir en el fortalecimiento de la Propiedad Productiva y el progreso de quienes ahí laboran, y del conjunto de la sociedad.

Que la Propiedad Productiva sea privada, publica, mixta, cooperativa o social, no debiera eludir ninguno de los supuestos mencionados.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Relaciones Laborales y Modelo de Desarrollo

Fuimos invitados a escribir prologo para el libro “Modelos de Desarrollo y Relaciones Laborales”, investigación desarrollada por los investigadores Juan Manuel Rodríguez, Beatriz Cozzano y Graciela Mazzuchi, del Instituto de Relaciones Laborales, de la Universidad Católica de Montevideo; y editado por Grupo Magro Editores.
El planteamiento de la investigación descansa en el análisis de estas dos grandes categorías, Relaciones Laborales y Modelos de Desarrollo. En nuestra región, hemos considerado las relaciones de trabajo uruguayas con una caracterización propia, dado el limitado intervencionismo estatal. Es recurrente al hacer el análisis de la vinculación del Estado con los Actores Empresariales y Sindicales, colocar un tanto aislado el caso uruguayo, y ello nos modificaba la sencilla ecuación de señalar que el intervencionismo estatal era un fenómeno dominante en nuestra región, si nos comparábamos con algunos países desarrollados del norte de América y de Europa, pero ahí se tenía que detener la generalización por ese pequeño territorio que refiere al país de menor extensión y población en el sur del continente, pero con una singularidad en este sentido. Los ejemplos de intervencionismo estatal en las relaciones entre empresas y trabajadores, eran profusos y dominantes al dirigir la mirada hacia el resto de los países del cono sur y de los países andinos.

El tema abordado por el libro nos lleva a analizar la relación Estado y Actores Laborales. Temas como la libertad sindical, las negociaciones colectivas, la tercerización, los procesos laborales judiciales y administrativos, son objeto de un minucioso análisis, que evidencian nuevos relacionamientos del Estado con los Actores Laborales. Téngase en cuenta que el libro se ocupa especialmente de analizar los procesos que se inician en el 2005, al asumir por primera vez en la historia del Uruguay un gobierno de izquierda.

Es importante tener presente que los análisis de procesos de reciente desarrollo, que aún están en construcción, que cuya consolidación exige pasar pruebas y situaciones de presión que no han ocurrido del todo, hacen del análisis un poco más de predominio de lo coyuntural que lo estructural. La perspectiva de más largo plazo en cambio, toma en cuenta las transformaciones de procesos que a su vez vienen de largas décadas de funcionamiento, y que llegaron en un momento dado a contribuir realmente al alcance de niveles elevados de convivencia, de bienestar, y que por diversas razones fueron perdiendo eficacia, y que luego dieron espacio a situaciones de malestar, y con ello poniendo en situación de riesgo la convivencia y el consenso que sirven de sustento al funcionamiento de las Relaciones Laborales. Esta reflexión impone la necesidad de continuar el análisis y seguimiento de las transformaciones de las Relaciones Laborales y el Modelo de Desarrollo, son procesos permanentes, y no es fácil determinar que de lo que se implante y modifique sustancialmente en una determinada etapa política va a echar raíces y como lo va a hacer.

El singular funcionamiento de las Relaciones Laborales, ahora con un gobierno de izquierda que completó exitosamente su mandato, y el inicio de un segundo, muestra ya elementos naturales de lo que se espera de una orientación política e ideológica como ésta al frente del ejecutivo, aunque por supuesto en convivencia con fuerzas de derecha y del centro político en los diversos centros de poder público, como son los otros poderes.

En ese contexto, el país muestra un crecimiento de los indicadores de Relaciones Laborales, como son la tasa de sindicalización (subió del 11 al 27%), el respeto a la libertad sindical y a la autonomía de los actores laborales, la mayor cobertura de la negociación colectiva, por encima del 90%, la cual funciona fluidamente, alcanzando sus efectos incluso a los tradicionalmente postergados trabajadores rurales y al trabajo doméstico. Todo esto se traduce en un mejoramiento real de la calidad de vida de los trabajadores y del crecimiento económico, que en general provee bienestar a toda la sociedad. Por supuesto no dejan de observarse algunos elementos críticos. Por ejemplo el triunfo de la izquierda ha succionado un importante número de experimentados dirigentes sindicales, que han pasado a ocupar posiciones en el Ejecutivo, además con el alto crecimiento de la sindicalización, ahora hay un importante núcleo de jóvenes y nuevas caras asumiendo y aprendiendo, en las posiciones reales de conducción en los sindicatos, lo que no deja de producir algunas tensiones. Para los estudiosos y los propios actores de las Relaciones de Trabajo de otros países, la experiencia uruguaya recogida en esta obra, es de notable interés incorporarla al análisis comparativo.

hector.lucena@gmail.com
Twitter: hl_lucena

sábado, 6 de noviembre de 2010

TRABAJO Y FAMILIA

Nuestro país y en general la región Latinoamericana y del Caribe se caracterizan por ser la región más desigual del planeta. El fenómeno responde a múltiples factores. En la presente nota, se aborda lo que tiene que ver con la conciliación entre vida Familiar y Personal, y la vida laboral. Este tema fue objeto de análisis en reciente reunión de personas ligadas al mundo del trabajo. Un aporte importante fue brindado por María E Valenzuela coordinadora del estudio “Trabajo y Familia: Hacia nuevas formas de conciliación con corresponsabilidad social” editado por OIT y PNUD -2009-, que sensibilizó al colectivo para un interesante debate (de acceso libre en http://igenero.oit.org.pe/index.php?).

El tema tiene implicaciones amplias para la promoción de políticas y transformaciones en el mundo del trabajo. Es un tema que involucra a la Familia, al Estado, al Mercado, a las Empresas y a los Sindicatos. Tanto la Familia como el Trabajo han experimentado transformaciones que se requiere se vean reflejadas en las acciones de cada uno de estos protagonistas.

Así como el trabajo ya no es aquel que tuvimos en las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta, con predominio del contrato de trabajo a tiempo indeterminado, con estabilidad garantizada por la propia evolución y expansión de la economía, con convenios colectivos que se negociaban mejorando realmente la calidad de vida de sus beneficiarios. Por otro lado, tampoco la familia es aquella formada por parejas que se unían y mantenían un vinculo estable, con los roles del hombre proveedor y la mujer cuidadora.

La masiva incorporación de la mujer al trabajo en la calle, su conversión en proveedora, para traer a la casa un segundo y necesario ingreso, modifica el funcionamiento de la familia. Por supuesto esto está acompañado de familias con menor número de hijos, movilidades a otras regiones en la búsqueda de oportunidades. Las uniones han perdido estabilidad. Se multiplica la familia monoparental encabezada por una madre proveedora y cuidadora a la vez. Sin dejar de mencionar que en las familias de hombre y mujer, con ambos ejerciendo los roles de proveedores, no se ha generado un proceso de cambio similar en la redistribución de la carga de tareas domésticas. Tampoco se ha producido un aumento significativo en la provisión de servicios públicos en apoyo a estas tareas; ni se ha logrado reorganizar la vida social.

La temática exige un análisis detenido y amplio, que implica el Dialogo y el Consenso Social, que involucra a los actores mencionados en el segundo párrafo; en cuanto a la Familia, destacar las diversas expresiones de asociatividad en la que ella participa. Si bien los Consejos Comunales reciben el más amplio reconocimiento oficial, y gradualmente se vienen organizando en más y nuevos segmentos de la sociedad, este tema demanda amplitud, en ese sentido los modos oficiales y no oficiales, que la familia adopte para organizarse y expresar criterios y posiciones en torno a las necesarias transformaciones en esta materia han de estimularse.

Expropiaciones e Impacto en la Familia
Insistiendo en el tema Familia y políticas públicas, la reciente ola de expropiaciones viene trayendo consigo un dramático desasosiego e incertidumbre en el seno familiar. Si bien es positivo la opción de la expropiación de aquella entidad productiva que por alguna razón se paralizó y no se encontró una opción de reactivación en base al Dialogo y Acuerdos entre los actores centrales involucrados, como son los Empresarios y Trabajadores Organizados en Sindicatos, el papel del Estado en promover la actividad productiva y el empleo, le dan sentido a las acciones que no obstante su carácter polémico, atienden al interés general de la provisión de bienes y servicios a la sociedad y del mantenimiento de las fuentes de empleo. Aunque considerando que la crisis del ente productivo, pueda traer consigo que aún manteniendo los empleos, se pueda quebrantar los niveles de beneficios, hasta tanto los trabajadores en sus diversas categorías, con el apoyo de políticas públicas, logren la normalidad productiva quebrantada.

Pero la situación de la afectación de la vida familiar es aguda, en aquellos casos de expropiaciones o de amenazas a entes productivos que vienen desenvolviéndose normalmente en la generación de bienes y servicios, en el mantenimiento de los empleos, con calidad y beneficios, conquistados a los largo de trayectorias de la organización productiva y de los trabajadores con sus organizaciones representativas.

sábado, 30 de octubre de 2010

LA ORGANIZACIÓN DE LOS TRABAJADORES: AVANCES, ESTANCAMIENTO Y RETROCESOS

La relación capital y trabajo tiene de origen un carácter asimétrico. El primero contrata al segundo y le impone las condiciones que han de seguirse para los actos productivos. Este inicio ha sido históricamente modificado por tres grandes acciones: la organización colectiva de los trabajadores, las políticas públicas estatales y el reconocimiento del propio capital de la necesidad del aporte del trabajo para la consecución de los fines productivos. Estas serían las principales fuerzas que han determinado la construcción del tejido regulador, que tiene las relaciones necesarias para los hechos productivos. A estos factores se agregan complementariamente otras fuerzas que participan en la vida social y política de las sociedades, como las académicas, religiosas, y entidades de la sociedad civil en general.

El objeto de este artículo es el análisis de la evolución histórica que ha llevado al cierre de la asimetría de origen de esta relación, pero centrándose en la construcción del actor organización de los trabajadores. Se resalta que su construcción es un proceso constante, que no se trata que su construcción ocurriera en determinado período histórico, y el capítulo ya está cerrado y terminado. Hay que tener presente que las fuerzas del capital y del poder político están en constante búsqueda de métodos para su reproducción y acumulación en el primero, y la continuidad y el control social en el segundo. Ante estas avasallantes fuerzas el trabajo reacciona, con la construcción, fortalecimiento y accionar del movimiento de los trabajadores.

Destacar que la organización de los trabajadores es un proceso constante y de permanente desarrollo, no niega que en determinadas etapas históricas se dan avances importantes que permiten el alcance de conquistas que acrecentan su patrimonio, y se constituyen en aportes para las generaciones futuras. Como también se observa períodos de estancamiento y debilitamiento. El fortalecimiento del capital y/o del estado, no necesariamente se corresponden con el fortalecimiento del movimiento de los trabajadores.

También es destacable el hecho de que aquellos sectores que tienen una importancia estratégica en el funcionamiento de las sociedades, por producir bienes y servicios esenciales, ofrecen mayores posibilidades para la organización y fortalecimiento de los trabajadores, en el entendido que las fuerzas del capital y las de estado estarán igualmente conscientes de este hecho.

El carácter de proceso que se observa en la construcción de la organización de los trabajadores toma en cuenta, la constante incorporación de los jóvenes a la edad productiva, las migraciones en la búsqueda de oportunidades, la adopción de esquemas organizativos de la producción y del trabajo que sustituyen formas tradicionales, basadas en las pequeñas unidades productivas para dar paso a organizaciones de mayor escala, con mayores inversiones de capital que impactan la forma de incorporación y uso del trabajo en la producción.

Ante los fenómenos enunciados se observan las propuestas ideológicas, que intentan explicar y razonar opciones de liberación y desarrollo, y que acompañan la construcción del movimiento de los trabajadores. Algunas propuestas tuvieron su impacto en determinadas etapas históricas, como es el caso del anarquismo, del anarco sindicalismo, del socialismo utópico, del comunismo. Pero modernamente los trabajadores conviven con dos modelos de organización social política y económica, se trata del capitalismo y del socialismo. Pero uno y otro tienen manifestaciones muy diversas. Hay diversos capitalismos como hay diversos socialismos. En estado puro no encontraremos ni a uno ni a otro. ¿Que predomina entonces? Predominan las hibridaciones, es decir las combinaciones. Hay que estudiar y analizar a uno y al otro. La organización de los trabajadores es inherente al desarrollo de una y otra opción, lo importante es alcanzar un desarrollo propio de sus organizaciones, con posiciones autónomas ante las opciones en discusión y en juego. Es un desafío enorme en tiempos de pronunciada fragmentación del movimiento, que han venido dificultando sus avances.

sábado, 23 de octubre de 2010

Producción, Distribución y Redistribución

Las Relaciones de Trabajo están inmersas en los tres grandes ciclos de la vida económica y social de un país, como son Producción, Distribución y Redistribución. Esta fundamental reflexión es oportuna en los tiempos de transición que vivimos.

En el primer ciclo –Producción-, la relación directa en los espacios productivos de Capital y Trabajo es determinante para los actos productivos, influyendo en su cantidad y calidad. La convivencia implica una permanente necesidad de acuerdos en el desarrollo de la cotidianidad productiva, necesario para cumplir los fines de la organización, además de mantener la fuente de empleo que importa al colectivo trabajo. Pero no debe olvidarse que al lado de los fines comunes, existen los objetivos e intereses propios de cada uno –Capital y Trabajo-. Por tanto habrá los intereses convergentes y los divergentes; y bajo esas premisas se mantiene y funciona la relación que provee a la sociedad de los bienes y servicios necesarios. Los índices de evaluación de este ciclo, se refiere a la cantidad y calidad de productos y servicios, los costos y el consecuente retorno por las ventas. Todos los involucrados deben conocerlos, de no ser así, es una carencia elemental que lesiona principios elementales de esta relación.

Acompañando el ciclo anterior, se tiene el de la Distribución a la cual aspiran los dos factores centrales del proceso productivo. El Capital aspira su propia remuneración, convertida en rentabilidad y/o acumulación. En tanto el Trabajo, demanda su remuneración en salarios directos e indirectos, y garantías de empleo. En las medianas y grandes empresas se agrega con características propias un tercer segmento, el de los gestores ubicados en la alta jerarquía, que al no ser propietarios no acceden a la rentabilidad ni a la acumulación del capital, pero tampoco son satisfechos por los beneficios colectivos alcanzados por el Trabajo. Los índices mencionados en el ciclo Productivo, orientan el desenvolvimiento de la Distribución. En el plano nacional la distribución capital y trabajo, históricamente se ha inclinado ampliamente al capital. Vale señalar que esta distribución tuvo sus mejores momentos en las décadas de los cincuenta y sesenta, y que posteriormente se inclinó más ampliamente a beneficiar al capital, situación que no se ha revertido desde entonces.

En el específico plano de las empresas, la Distribución encuentra un polémico caso emblemático, como es el reclamo del 15% de participación en los beneficios para compensar el aporte del Trabajo en este ciclo Distributivo, conquista alcanzada en el marco de las Relaciones de Trabajo y extendida como regulación general, y que encuentra resistencias por parte de entidades estatales. El problema se vincula que con el carácter de un Estado regulador y patrono al mismo tiempo, se confunden sus roles, colocando a los trabajadores en situación más desventajosa para el funcionamiento del proceso Distributivo.

Finalmente, el ciclo Redistributivo, que coloca al Estado y particularmente al Ejecutivo en posición protagónica. Tiene que ver con varios elementos, entre los cuales destacan: la tributación que producen las organizaciones productivas, los trabajadores y el consumo; es un aporte que en los últimos quince años, ha venido incrementándose por el mejoramiento de los sistemas de recaudación y de combate a la evasión fiscal, sin embargo aún es mucho el camino por recorrer.
Se destaca que a pesar de los bajos índices de desempeño productivo, se recauden más impuestos, pero no por mayor producción, lo que aunado al caos del mercado laboral, pagan más impuestos los que siempre han pagado, y que en el caso de los asalariados, les lesiona su participación en la distribución.

Estos recursos fiscales captados han de retornarse a la capacidad productiva y a la población trabajadora, quienes lo han creado, y han de extenderse a los sectores y segmentos de ninguna o poca capacidad productiva, para favorecer el equilibrio en el desarrollo socio económico. En lo redistributivo también cuenta la producción de bienes y servicios de calidad y cantidad suficiente, para satisfacer necesidades de la población y del país en general, que cubran los costos y permitan el mejoramiento de la capacidad productiva del país, que cuiden y preserven el ambiente, y que todo ello ofrezca un mejor país del que la generación actual consiguió al entrar en la fase productiva. Diversos indicadores muestran que esta generación que ha conducido el país en los últimos treinta años, está legando a las generaciones futuras un país de menor calidad de vida del que recibió de sus antepasados. Por ello es importante cuidar, preservar y mejorar el modesto tejido productivo con el que el país cuenta.

sábado, 16 de octubre de 2010

LO INTERNACIONAL Y LO LOCAL EN LO LABORAL

En reciente sesión seminarial, una participante refiriéndose a las Normas Internacionales de la OIT, destacó el poco efecto que ellas tienen en la conducta gubernamental cuestionada. Ciertamente, las denuncias documentadas y formalmente presentadas ante los órganos correspondientes, de las violaciones de las normas internacionales del trabajo tienen sólo un efecto moral.

En el plano internacional los asuntos del mundo del trabajo no han alcanzado el status de los asuntos políticos y comerciales, los cuales dan lugar a contundentes sanciones materiales. Por ejemplo a la República de Honduras se le somete aún a sanciones políticas por parte de algunos países, como es el no reconocimiento ni el ejercicio de relaciones comerciales. Ya sabemos que todo tiene que ver con la manera como se le puso fin a un gobierno electo. No obstante, es creciente el número de países que van gradualmente reconociendo al presente gobierno. En el plano comercial, las violaciones dan lugar a sanciones como embargos y la ruptura de los negocios, trayendo consigo perdidas y perjuicios. Por ejemplo el gobierno de la República de Colombia, ante la más reciente de las crisis de la relación bilateral, argumentaba que nuestro país había impuesto un embargo a sus productos, al no continuar importándolos. Sugería ese punto de vista, que estaba siendo objeto de sanciones comerciales.

Volviendo al tema laboral, no resulta fácil que las diversas violaciones que ocurren en el ámbito laboral al interior de un país trasciendan y traigan consigo algún tipo de sanción material. A lo sumo lo que existe es la denuncia del que se siente afectado, la consignación de las evidencias ante los órganos en este caso de la OIT para su conocimiento, análisis, información y atención al denunciado y eventualmente un pronunciamiento. Este normalmente, de tener razón el denunciante, dará lugar entonces a exhortaciones y recomendaciones al incumplidor o violador. Esta es justamente la sanción moral en cuestión. Queda a los actores locales perseverar en sus acciones.

Los escenarios internacionales son importantes para el debate, el análisis y el intercambio de la situación laboral existentes en los países. Pero ellos por sí sólo no revierten la situación de violación que pudiera estar denunciándose, incluso reiteradamente. Eso sí, son como una piedra en el zapato para el país denunciado. Por ejemplo a la extinta URSS y sus países satélites, se les estuvo acusando por largos años de no estar representadas en las instituciones de la OIT de manera tripartita, como lo establece la carta fundacional de esta organización, ya que los representantes de los trabajadores y de los empleadores, eran realmente representantes de los gobiernos. No dejaba de conllevar este cuestionamiento una sanción moral.

En la presente etapa del desarrollo de las relaciones de trabajo, suceden situaciones extraordinarias y complejas que no han recibido el suficiente nivel de análisis y discusión en el propio seno del país. El país ha comprometido su futuro en múltiples acuerdos multilaterales, bilaterales, y poco se analiza el o los impactos en las relaciones de trabajo. Aparte por supuesto, de todas las implicaciones que traen el progresivo proceso de nuevas institucionalidades y de estatización y centralización en curso.

Tocando las puertas del Mercosur llevamos cinco años, y aún no se terminan de abrir. Este acuerdo ha desarrollado una dimensión laboral, que no hemos analizado. Igualmente se ha caracterizado porque en su construcción han aportado sus propuestas vigorosos movimientos empresariales y sindicales, que intercambian regularmente con los gobiernos. Lo anterior determina que las relaciones de trabajo de estos potenciales socios en este acuerdo, exteriorizan un cierto grado de desarrollo del tripartismo, del cual el país se ha alejado notablemente. Del Alba, resulta difícil sacar algunas conclusiones por el poco desarrollo institucional que ha alcanzado en el plano de lo laboral, y que en general es un acuerdo con poca visibilidad de los actores productivos.

martes, 12 de octubre de 2010

DE NUEVO la REFORMA LABORAL

Un acelerado ritmo de la actividad parlamentaria se plantea la actual Asamblea Nacional, consecuencia de los resultados electorales del pasado 26S. El oficialismo pasa de tener un 90% de los asambleístas a un 58%.

Uno de los temas sobre la mesa es la Reforma de Lay Orgánica del Trabajo, que por ser orgánica su reforma exige la mayoría de los dos tercios. Es una temática que debiera abarcar y afectar directamente a dos tercios de la población del país, e indirectamente prácticamente a toda, por la condición de carga familiar del resto de la población inactiva. Pero en los hechos la protección laboral deja por fuera a mucha gente. El mercado laboral está altamente deteriorado.

Con lo anterior se constata que un número equivalente al sector protegido, se encuentra sin protección. ¿Cómo resolver el problema? Es un debate interesante que ha de acompañar una reforma de la legislación laboral, es decir si se trata de abarcar el gran problema de la población desprotegida, conviene encarar el asunto no sólo en función de la población ya protegida, sino pensar en reformas del mercado laboral, que atiendan a esa mitad de la población trabajadora que no le llega la tutela y sus ventajas.

Distingamos las necesidades más gruesas a los fines de construir mecanismos que faciliten que les llegue a la población trabajadora, independientemente del tipo de inserción laboral que tenga. Es decir hay beneficios que tienen carácter universal, de lo que se trata es hacerlos accesible a todo tipo de trabajador, sin importar su calificación, si trabaja para el estado o sector privado, si es asalariado o independiente, si es permanente o temporal. En fin se trata de garantías mínimas.

En esta categoría ha de incluirse un componente de seguridad social universal.
Garantías de tener atención médica integral, indemnizaciones por incapacidades temporales o permanentes, parciales o absolutas, jubilaciones, pensiones y sobrevivientes. Es una deuda con la población laboral venezolana. Pero no en el esquema ya conocido, de proveer estas protecciones en tanto se disponga de un empleo formal. Vinculado con esta aspiración universal, la reforma del sistema laboral ha de incluir las garantías y los sistemas que velen efectivamente por la integridad física y mental del que trabaja.

Para completar la reforma laboral, en sentido grueso como cabe en un breve texto, se tiene el problema del empleo. De poco sirve una reforma que provea mejoras en beneficios y protecciones al ya que tiene un buen empleo, sin tener presente a los que no tienen buenos empleos, o no tienen ninguno, y lo más importante a los que vienen atrás, a los jóvenes que han de insertarse en el mercado laboral, proceso que trae al mercado laboral a cientos de miles de jóvenes todos los años, y la incertidumbre domina su futuro, y con ello las preocupaciones familiares.

En torno a lo anterior, se plantea poner la mirada en la formación para el trabajo, en los procesos de transición del espacio educativo al espacio productivo. En la necesidad de que el aparato productivo sea parte de la formación. La experiencia del programa de aprendizaje del Ince, dejó muy buenas enseñanzas. Es una experiencia que ampliada en los espacios productivos y extendida a una mayor cantidad de tema s y programas, ha de contribuir a este propósito. En cuanto a quienes ya están en los empleos, el acceso a la formación para actualizarse, para perfeccionarse, readaptarse, ha de ser abierta y facilitadora de una mayor fluidez del mercado laboral.

Si estos temas gruesos son atacados ellos servirán de base para la reforma de la Ley Orgánica del Trabajo, no necesariamente que una reforma ha de ser previa a la otra, de lo que se trata que una y otra van juntas. No se puede pensar en reforma del trabajo formal, sin considerar el informal, es decir el mercado laboral.

Apostaríamos a que atendiendo el mercado laboral, los empleadores y los trabajadores tendrían mejores condiciones para su función creadora y productiva.

Ahora ¿cuánto nos cuesta todo esto? Es necesario preguntarlo, pero también hay que preguntar ¿cuánto gastamos en estos temas?.. sin obtener los mejores resultados, y también cuanto nos cuesta no construir unas reglas y sistemas, que hagan de la sociedad venezolana una sociedad productiva y con mejor calidad de vida.