sábado, 24 de enero de 2026

EL 23 DE ENERO: UN QUIEBRE CON PROTAGONISMO CIVIL Y MILITAR. Algunas enseñanzas.


La oportunidad de reunirnos en este 23 de Enero no debe pasar por debajo de la mesa, ya que  fue un verdadero quiebre de un sistema de gobierno, con todas las implicaciones en la relación con la sociedad, fue una fecha de relieve histórico, como también hoy lo tenemos, a partir del 3 de enero, empezando este año. Esta fecha me agarró fuera del país y pude compartir alborozos colectivos con la diáspora. Al tiempo que en Venezuela, los que se atrevieron la pasaron mal. Igual, transcurridos más de veinte días del acontecimiento, aún la población se siente insegura de expresar sus emociones, aún hay riesgos, por lo que las expresiones auténticas se exteriorizan en ambientes de confianza, es decir que a la transición que se inicia,  le falta ese quiebre el de la libertad plena para que las emociones se expresen.  


  El primer gran quiebre en el siglo XX, en la Venezuela moderna,  lo tuvimos en 1936 luego de la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, ejerció su mando con mano dura durante 27 años, y la transición se prolongó por varios años entre  estiras y encoges con las emergentes fuerzas políticas que marcaban distancia con el gomecismo, que se fue arrinconando por las acciones de la organización de la sociedad civil y de los nacientes partidos políticos, y no fue que hasta 1945 que se produjo su quiebre final, terminando con esa etapa y sus posteriores expresiones, ello dio lugar a una transición con breve ensayo democratizador; que los mismos promotores civiles consideraron a posteriori que fue acelerado, no pudiendo sostener el avance del llamado trienio 1945-48,  y regresamos a un régimen que retomó de nuevo el autoritarismo, el perezjimenismo, hasta el 23 de Enero, que hoy recordamos.  


  Así  como en este momento, enero 2026, tenemos un quiebre, ello da lugar a una transición. Ellas son como las personas tienen un ADN único, la transiciones no se repiten de la misma manera. A propósito del tema, recuerdo que tuvimos un evento con un auditorio parecido al actual, integrado mayormente por dirigentes sindicales, fue justo previo a las elecciones presidenciales de julio del 2024, y abordamos el tema transiciones, igual que hoy es una asunto que nos compromete, para entonces en el umbral de unas elecciones presidenciales conseguidas a pulso con negociaciones incomodas, y finalmente se celebraron  y ganadas por muy amplia ventaja por una renovada oposición, pero el régimen recurrió a su más extremo recurso, no reconocer esos resultados. A partir de ahí la Presidencia del país había sido usurpada, con mínimo reconocimiento internacional. Obviamente que el Consejo Nacional Electoral, así como todos los poderes públicos se hicieron parte responsable de la usurpación.  


  En esa jornada, de Junio 2024, hablamos de transiciones y lo que hablemos en ese momento no se parece en nada a lo que estamos viviendo en este inicio de año, de ahí lo particular de la circunstancia que nos obliga al intercambio del 23 de enero y reflexionarlo, especialmente  por el el papel de las fuerzas armadas, ya que se levantaron contra el gobierno dictatorial, la acción política -Junta Patriótica, de organización de partidos opositores- jugo su papel por la vía clandestina, sin libertad de expresión ni de manifestación, pero a fines del 1957 se venían exteriorizando manifestaciones de malestar, casi terminando el año estudiantes y trabajadores elevaron su voz e hicieron actos de valiente protesta. Eso entendemos animó a los militares, que dio lugar a un quiebre definitivo de parte de una de sus fuerzas, la aviación, empezando el nuevo año, el 1 de enero, aviones de la fuerza aérea atacaron sitios estratégicos de la capital, que si bien no logró sus objetivos de tumbar al gobierno, lo dejo maltrecho, de aquí que algunos personeros del alto gobierno buscaron rápidamente  deslindarse, la crisis del gobierno dictatorial llevo a una urgente reforma ministerial trajo consigo la que sustituían a las figuras más repudiadas. Los personajes más icónicos del régimen como su intelectual más estratégico -L Vallenila Lanz- y el jefe de la policía política, la temida Seguridad Nacional -Pedro Estrada-, abandonaron y se fueron al exterior, habían acumulado recursos para disfrutarlos bien lejos. Las fuerzas democratizadoras le siguieron un juicio a dictador M Perez Jimenez por peculado. 


  El escenario de hoy es mucho mas complejo, lo que nos obliga a seguir intercambiando, analizando y confiar que tendremos un ambiente de libertad para hacerlo.  


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