A propósito de solapadas intenciones de reformas laborales, afectando asuntos importantes para quienes dependen de su trabajo, pero reconociendo que las regulaciones laborales no son para todas las situaciones.
Como también hemos de afirmar que no hay estado de derecho, evidenciado diariamente en los atropellos a los ciudadanos que se atreven a exigir sus derechos. Los jueces, fiscales, y otros funcionarios, son nombrados de manera sectaria y ello determina que actúan sin autonomía, todo sometidos a directrices ajenas al ejercicio democrático.
Hay momentos de emergencia, pero determinar el cuándo? el cuál? el cómo? el qué?, requiere procesos de diálogo social genuino. Y eso no lo tenemos.
El Informe de la Comisión de Encuesta -OIT-, el régimen lo ignora, lo dilata, lo elude, en fin no lo asume responsablemente. Y eso es grave para eventuales reformas laborales, incluso el empresariado puede sacar provecho de reformas en este tipo de situación. Además, hay que reconocer que no hay libertad sindical, como lo establecen los Convenios 87 y 98. El dialogo en este marco, con transparencia y claridad ante la nación, es el que puede admitirse en las complejas situaciones que nos afectan como sociedad, para tratar los ingentes asuntos laborales.
Por otro lado hay una fragmentación sindical, aupada por factores ajenos al movimiento, sin suficientes respuestas, para contrarrestarlo contundentemente. Entes públicos obstaculizan el libre desenvolvimiento de las organizaciones de los trabajadores (elecciones sindicales y CNE; consejos productivos impuestos; la mora electoral, etc).
Estamos en uno de los peores momentos, para el que vive de su trabajo. La permanencia de un salario mínimo de 2 dólares mensuales, y que cada día es menos, y una bonificación que sustituye los salarios, así como ausencia de condiciones para la necesaria protesta, no hay ni siquiera medios que las cubran, quiénes se atrevan se les cancela las concesiones y restringe sus actividades comunicaciones. Los especialistas en economía avizoran una inflación para este 2025, por encima del 200%, corremos el riesgo de volver a la hiperinflación (https://www.youtube.com/watch?v=F76P5c7EcsY). Todo ello determina que Venezuela, hoy es un paraíso para los abusos laborales.