domingo, 27 de enero de 2013

CINCUENTA Y CINCO AÑOS DESPUÉS: ESTADO Y SINDICATOS


Recién se conmemoró el 55avo aniversario del derrocamiento del General Marcos Pérez Jiménez, cabeza de gobierno autoritario que tuvo tres etapas (C.Delgado Ch, G Suarez F y M Perez J) de ellas la más prolongada fue la del derrocado presidente, además era el poder real en la 2da etapa. Es oportuno recordar y reflexionar algunas referencias a su política laboral sindical, a objeto de comparar con el presente.

Un antecedente importante al periodo en el cual el General Marcos Pérez Jiménez tuvo un papel protagónico, es el hecho de que la política laboral pro sindical tuvo un auge inusitado en el lapso político precedente, como es concretamente el de 1945-1948. El gobierno de entonces brindo amplias facilidades para el desarrollo sindical, sin embargo buena parte de las organizaciones creadas no adquirieron la estabilidad necesaria para ejercer una defensa efectiva al momento del golpe que derroco a un gobierno que les abrió espacios. Así qué un gobierno de facto asume el poder y logro vencer las resistencias sindicales. Tan sólo en el sector petrolero hubo conflictos que evidenciaban la existencia de un movimiento consolidado.

Superadas situaciones tensas en la relación gobierno y sindicatos, es impuesta una reestructuración. Un primer elemento muestra que de los 700 sindicatos existentes para el momento del golpe -nov. 1948-, un año más tarde se reducen a 409. Los sindicatos manifiestan las dificultades para el proceso de reconstitución impuesto por el gobierno. Cierto que la mayor represión se ejercía inicialmente contra los sindicatos identificados bajo la influencia de Acción Democrática, luego se extendió también a los influenciados por otras organizaciones partidistas, especialmente por el Partido Comunista de Venezuela.

Este proceso de reconstitución guarda semejanza con el llamado proceso de reestructuración puesto en práctica en los años 2000 y 2001, que llevó al referéndum sindical y a las elecciones compulsivas, desconocidas luego por el Gobierno, al resultar victoriosa fuerzas políticas adversas.

Continuando con el proceso de reconstitución emprendido por el gobierno militar de facto, las autoridades se involucraron entorpeciendo las actividades de los propios sindicatos para elegir sus autoridades. Era necesario obtener autorización previa para celebrar reuniones, bajo la constante amenaza de despidos y arrestos.

En los últimos años, con mucho mayor sofisticación, una entidad ajena al movimiento sindical asume poderes de autorización y reconocimiento de los resultados electorales sindicales, concretamente el Consejo Nacional Electoral. En el periodo del gobierno "perezjimenista" esta función la ejercía el Ministerio del Trabajo. En tanto no se sometían las organizaciones al proceso de reconstitución, eran sencillamente ilegalizadas de hecho al no poder ejercer actividades propias de los sindicatos, es equivalente a lo hoy llamada mora electoral.

Estas prácticas anti-sindicales van haciendo mella hasta que el régimen militar pasa a organizar su propio movimiento, directamente desde las mismas oficinas del Ministerio del Trabajo. A partir de 1951, luego de la disolución de los sindicatos petroleros, el régimen empieza a organizar su propio aparato sindical. Sus organizaciones son identificada con la denominación "independientes". A nivel nacional estos sindicatos pertenecen al Movimiento Obrero Sindical Independiente -MOSIN-, el cual dará origen en su congreso de 1954 a la Confederación Nacional de Trabajadores de Venezuela.

Hoy también se tienen organizaciones constituidas a partir de decisiones de entes estatales. Es así que la denominación de "Bolivarianas" deja ver organizaciones que existen para actuar como apéndices gubernamentales, aunque también existen con esta denominación organizaciones con mayor autonomía. Importante destacar que tanto el MOSIN como la CNTV desaparecieron del mundo sindical, apenas el General Marcos Pérez Jimenez dejo de ser el hombre fuerte del gobierno nacional.

En el presente las organizaciones oficialistas cuentan con conquistas acumuladas para el propio movimiento en su conjunto, tanto las alcanzadas y conseguidas en la etapa precedente como las que se adquirieron en los últimos catorce años, que le dan opciones para preservarse pero necesariamente sujetas a procesos de democratización y de pluralismo, propias de las entidades autónomas.