sábado, 20 de noviembre de 2010

PROPIEDAD PRODUCTIVA

Fuimos invitados a conversar sobre Propiedad Productiva, en el XI Simposium Nacional de Economía Social, cuyo tema central era “Economía Social y nuevas formas de propiedad social”. Vamos a comentar algunas ideas de la exposición sobre este tema, que encuentra una gran inquietud en la sociedad venezolana, a propósito de la ola de estatizaciones.

Lo primero, una elemental definición de Propiedad Productiva. Se trata de los bienes, tangibles e intangibles, que sirven para generar productos y/o servicios para el consumo social. Hay que hacer la salvedad que el consumo social en cuestión se refiere aquel que la sociedad acepta legítimamente. Lo que puede ser legal o no, lo que importa es que al menos se le reconozca un mínimo de aceptación. En sociedades como las nuestras con tanta actividad en la económica informal, no deja de ser dificultoso construir conceptos en este campo.

Luego destacamos que la Propiedad Productiva ha de producir beneficios. Cierto que los ciclos económicos de altas y bajas, pueden dar lugar en un determinado período a la situación de producir pérdidas o no producir beneficio alguno. Pero cabe preguntarse ¿para quién los beneficios? En primer lugar para los dueños de esa propiedad. Son los emprendedores, los que ahorraron o gestionaron los recursos para disponer de las instalaciones productivas. Así que también serían para ellos, en caso de no haber beneficios, las consecuencias, es decir las pérdidas.

También importa llamar la atención que los beneficios de una Propiedad Productiva no sólo cabe medirlos en términos monetarios desde un primer momento. Incluso la propiedad productiva privada sin fines de lucro, sirve a la construcción de imágenes de quienes figuran asociados a ella, pero que algún sentido otorgan, es decir son propiedades con algunos fines.

Cuando la propiedad productiva se le asignan objetivos cuya medición o valoración monetaria no es visible desde un primer momento, es necesario llevarlo a índices que permitan la comparación entre entidades de ese mismo campo de actividad. Por ejemplo una institución universitaria, ha de tener una relación de estudiantes ingresados y egresados al cabo del lapso normal de duración de las carreras; pero sin dejar de lado el crecimiento intelectual y profesional alcanzado por los egresados.

En cuanto a la investigación, se tienen proyectos y resultados. Se asociará con impactos, ya sea por lo publicado, tomando en cuenta las categorías de las publicaciones; por los eventos adonde se llevan los resultados de los estudios e investigaciones. Igual de importante es conocer cuantos recursos capta la institución académica, de las entidades públicas y privadas que se interesan por los resultados de las investigaciones. No es secundario mencionar que las políticas públicas juegan un papel determinante en la contratación de estudios e investigaciones al sector académico, ya que se trata del mayor contratante. Pero si existen sesgos que restringen y afectan la relación Ejecutivo-Sector Académico, las contrataciones tendrán otros destinatarios diferentes al sector académico nacional, quebrantándose la igualdad de oportunidades tan justa y equitativa en las contrataciones.

Retomando la Propiedad Productiva y sus aportes más allá de los recibidos por sus propietarios, toma en cuenta lo que revierte a la sociedad, en primer lugar en los propios productos y servicios que elabora, en condiciones de productividad que sean competitivos y de calidad suficiente para fijarse metas de ir reduciendo la dependencia externa, aumentando el consumo interno y llegar a lograr excedentes para la exportación. Asuntos medulares en el sistema productivo y de consumo nuestro, altamente subordinado a patrones que lo hacen más dependiente y tradicionalmente poco competitivo.

Lo segundo refiere a la generación de beneficios que permitan contribuir sustancialmente con pago de impuestos, ya sea por utilidad conseguida, así como por los consumos que se multiplican. Con estos recursos el Estado tiene en sus manos, los medios para emprender acciones que beneficien a los sectores de una justificada y razonada menor capacidad de generación de riquezas.

Un tercer aspecto de lo esperado de la Propiedad Productiva es su contribución a la formación y capacitación de la gente que le presta servicios, al fomento de la investigación y desarrollo, y al manejo responsable de las variables ecológicas.

Un último y no menos importante aspecto esperado de la Propiedad Productiva, es que cumpla con su fuerza de trabajo, sea cubriendo los compromisos adquiridos y fomentando un ambiente de confianza y equidad entre los diversos actores del espacio productivo, que ha de repercutir en el fortalecimiento de la Propiedad Productiva y el progreso de quienes ahí laboran, y del conjunto de la sociedad.

Que la Propiedad Productiva sea privada, publica, mixta, cooperativa o social, no debiera eludir ninguno de los supuestos mencionados.