martes, 3 de mayo de 2016

SALARIOS MÍNIMOS PARA POPULISMO BARATO


El acto principal de la celebración del Día Internacional de los Trabajadores en Venezuela es la reunión o una marcha de aquellos organizados sindicalmente, en donde se vocean y portan consignas que reflejan los más sentidos problemas y aspiraciones de la clase trabajadora. 

  Los gobiernos han aprovechado esta fecha para hacer anuncios que le sirvan para congraciarse con los trabajadores, y el más recurrido es la revisión y el anuncio del nuevo salario mínimo. Su establecimiento en Venezuela fue en 1975, el primer año que luego de un prolongado período con una inflación de un dígito, pasamos a dos. Durante esos primeros años la revisión no era anual, se dejaban pasar dos o tres años para su revisión, todo según la inflación, el momento político y la presión sindical. 

  Pero a mediados de los años ochenta la revisión pasó a ser anual. Hasta que la Ley Orgánica del Trabajo -1990- trajo dos elementos importantes con respecto al salario mínimo: demandaba legalmente su revisión anual y estableció un mecanismo tripartito de consultas. Hay que destacar que aún sin estar establecido en la legislación laboral previa a la LOT de 1990, las consultas tripartitas venían poniéndose en práctica. 

  Pero la LOT estableció mecanismos que exigían que su determinación debía ser el producto de la participación de los representantes de los trabajadores y los empleadores en consulta con el Banco Central de Venezuela y el Consejo de Economía Nacional,  quienes presentaban el resultado de sus negociaciones al Gobierno Nacional, y este lo expresaba en un Decreto. Evidentemente esto fue un avance para la experiencia que se había venido practicando en la materia del salario mínimo. 

  Pero este avance duro poco, ya que con la llegada de la revolución bolivariana se adoptó desde el Ejecutivo una postura desfavorable a estas consultas, y fueron gradualmente dejadas de lado. Al principio con una supuesta ampliación de la participación, invocando a más organizaciones tanto de trabajadores como de empleadores en los procesos de consulta, pero con un protagonismo del propio gobierno, hasta que el Decreto con rango y fuerza de Ley orgánica del Trabajo, los Trabajadores y Trabajadoras -2012-, se regresó al régimen en donde de manera autocrática el presidente fija el salario mínimo. 

  Para tener una idea del nivel de nuestro salario mínimo, es importante una revisión a nivel del continente. En los países de la región latinoamericana los salarios mínimos mensuales son para el presente año - expresados en US$ -: Argentina $ 414; Bolivia $ 244; Brasil $ 245; Colombia $ 229; Costa Rica $ 520; Chile $ 373; Ecuador $ 366; Guatemala $ 377; Honduras $ 327; México $ 128; Nicaragua $ 169; Panama $ 677; Paraguay $ 344; Perú  $ 252; Uruguay $ 349. Este conjunto de países incluyen algunos con mayor desarrollo que Venezuela, pero también otros con modesto desarrollo económico, el promedio del salario mínimo es de $ 315, que como se verá más adelante es ocho veces mayor que el nuestro que entra en vigencia este 1 de Mayo.

  En cuanto a  los Estados Unidos de América del Norte, desde el 24 de julio de 2,009 el salario mínimo según fija el gobierno federal es de $7.25 por hora. El Presidente Barack Obama ha anunciado elevarlo a $ 9.00 antes de que termine el presente año.  Algunos estados o distritos tienen un mínimo mayor, como son los casos de: Distrito de Columbia (Washington D.C.). $11.50; Seattle 11.00; Chicago es de $10.50;  Massachusetts y California: $10.00/hora; Alaska:  $9.75; Vermont, Connecticut y Rhode Island $9.60. El resto de los estados están entre este último monto y los 7.25 la hora.  

 Para tener una aproximación al salario mínimo mensual en los EEUU, multipliquemos el monto hora por 8 horas diarias y 22 días mensuales, y nos da $ 1276, que sería el más alto del continente. Además hay que advertir que el salario mínimo en los EEUU es un referente que lo gana un ínfimo porcentaje de la fuerza de trabajo. 

  Ya que hemos visto los niveles de los salarios mínimos del continente, presentemos el nuestro, que hasta este 30 de Abril es de 11.578 bolívares mensuales. Se anuncia un incremento del 30% que lo eleva a Bs 15.051. 

  Para análisis comparativos es importante que lo veamos en dólares. Como circulan tres cambios, dos oficiales y uno no oficial pero que se toma en cuenta para un alto porcentaje de las transacciones de compra y venta, indiquemos que en un primer cambio oficial -Dipro-  nuestro salario mínimo sería el más alto de América Latina, por encima del de los EEUU, ya que si dividimos 15.051 entre 10, el salario mínimo sería de 1.505. Si adoptamos la tasa de cambio Simadi o Dicom, la división sería del salario mínimo entre Bs 378,37 (BCV al día 29-4-2016), el salario mínimo sería hasta el 30-4-16 de $ 30,60, pasando a $ 40 a partir del 1 de Mayo. Destacable que este tipo de cambio flotante casi se ha duplicado en menos de dos meses.

  Si lo dividimos entre el dólar del mercado negro, nuestro salario mínimo no alcanza los $12. No creo que los lectores de otros países podrán tomar en serio este dato, pero es así. 

  Visto la enorme disparidad del nivel del salario mínimo en nuestro país, y el retroceso acelerado ocurrido en las últimas dos décadas, pero con mayor pronunciamiento en los tres últimos años, es por lo que si en el transcurso de un año el Presidente decreta tres y cuatro aumentos del salario mínimo, ello no ha tenido mayor significado para detener el continuado deterioro de la calidad de vida del trabajador, así mismo no hay repercusión alguna en la motivación de esos anuncios. A mediados del presente mes de Abril, el salario mínimo sólo alcanzaba para adquirir un 7% de la cesta básica.

  Del lado empresarial los anuncios de aumentos del salario mínimo impuestos los toma sin previsión ni planificación asociada con la actividad productiva por la parálisis cada día más extendida en el aparato productivo. La generalidad de los establecimientos formales cumplen con los decretos de salarios mínimos, pero se percibe que son incrementos sin trascendencia para  activar el aparato productivo por un aumento de la capacidad de compra de los trabajadores. El ritmo que llevan los incrementos de los precios es varias veces más rápido que la revisión salarial de los mínimos.  

  Por otro lado las escalas salariales generales cada vez más achatadas, más trabajadores ganando el salario mínimo, o con diferenciales que no guardan relación con las experiencias, con la formación y las responsabilidades de las funciones y cargos. Se desmontan años de cultura de trabajo, de valores y disciplina en la ejecución y cumplimiento. 

  Estamos en un estado laboral en donde el trabajo no es valorado, hay un estimulo a otros comportamientos en ámbitos distintos a lo productivo. Imposible sostener una sociedad por este camino.