viernes, 15 de abril de 2016

GESTION ERRATICA DEL CAPITAL PRODUCTIVO Y EMPOBRECIMIENTO


  El desarrollo capitalista en Venezuela legó a la revolución bolivariana un acervo de activos productivos, entre públicos y privados, que atendían buena parte de las necesidades de consumo de la población. El principal activo sin duda las instalaciones petroleras tanto en el territorio nacional como en el extranjero. En segundo lugar, las inversiones en las empresas básicas del área energética, minera, siderúrgica, petroquímica, y otras empresas del sector manufacturero. En tercer lugar la infraestructura en diversos servicios, como los viales, aeroportuarios, portuarios, inmobiliarios, financieros, edificaciones educacionales, de salud, comunicaciones, sistemas y equipos de transporte, destacando el Metro de Caracas. 
I
  Hoy este legado de acervos productivos está desmejorado en sus condiciones de funcionamiento. Apenas pueden registrarse limitados esfuerzos  en su mantenimiento, pero lo más inquietante, no han sido renovados por inversiones adecuadas a las nuevas exigencias de una población que crece y aspira mejores servicios.

  En cuanto a los bienes en el extranjero, recordemos que algunas instalaciones petroleras han sido más bien liquidadas en los EEUU, Europa y el Caribe -refinerías, redes de distribución, depósitos de combustibles- y no justamente para adquirir otros activos productivos más modernos tecnológicamente, sino para pagar deudas y satisfacer gastos corrientes.

  Caos en la conducción de empresas y entes estatales es lo que se observa con los hechos que se describen de importantes empresas que habían sido por muchos años la siembra del petróleo y la esperanza de la diversificación económica. Hay diversas aristas que se pueden analizar para explicar este fenómeno de gestión caótica. 

  Importante prevenir al lector que los planteamientos que se formulan no forman parte de un discurso dirigido a fortalecer posturas neoliberales que ven en el Estado la culpa de los males de la economía. Se reconoce que los países de los mejores desempeños económicos y socio políticos se caracterizan por contar con un Estado que juega un papel importante en la regulación y orientación de la conducción económica y social, aquí son mencionables tanto los iconos del capitalismo como EEUU y el Reino Unido, así como los recién llegados a esta manera de dirigir la economía, China y Vietnam.

  A lo  que apunta nuestra inquietud es ver el derroche y pérdida de recursos, que llevan a los bienes productivos de la nación a dejar de cumplir sus propósitos sean producir bienes o servicios y generar recursos para la sociedad, su verdadera dueña. 

  En la medida que los activos productivos mal gerenciados no cumplan con sus propósitos, ha tocado que importar los mismos bienes que habían de producirse en el país, o peor aún, no satisfacer las necesidades del aparato productivo nacional, lo que al final se traduce en tener que importarlos o lesionar el consumo nacional.

  Gerencias que no alcanzan los objetivos para los cuales fueron creadas esas empresas, que crean camarillas para el aprovechamiento por parte de grupos vinculados con los gestores. En muchos casos se conocen las anomalías en el mismo desempeño, y en otros a posteriori ya que quienes gestionan opacan y blindan el acceso al conocimiento del manejo de esa entidad. De todos modos siempre se conocerá de las irregularidades de una gestión porque entre los propios trabajadores o relacionados las harán conocer.

  Evidentemente que la falta de control ha fallado. Aquí hay que señalar a las entidades que les  ha tocado hacerlo y no lo han hecho. Refiere a las otras entidades estatales que existen para tales fines, sea en el legislativo, en el judicial y el llamado poder moral. 

  Los trabajadores, ya sea individualmente u organizados colectivamente en sindicatos, cuando se convierten en denunciantes de los manejos de irregularidades, inmediatamente son objeto de señalamientos, persecuciones y castigos. Cotidianamente se conoce de personas despedidas por denunciar, e incluso sometidos a mayores presiones como la persecución y amenazas. 

  Las riquezas súbitas de casos de quienes son nombrados en posiciones de conducción son hábilmente administradas para burlar los procedimientos que exigen las declaraciones juradas de bienes. 

  Reconociendo la tendencia creciente en el actual periodo gubernamental de abrir espacios a los militares para el gerenciamiento de organizaciones productivas, es oportuno referir que unas cuantas décadas atrás se pensaba que cuando los militares llegaban al poder iba a imperar el orden y la disciplina, así era la percepción popular sin entrar en mayores profundidades. Se rememoraba que en tiempos de Perez Jimenez, hubo mejoramiento de la infraestructura del país y seguridad ciudadana. Bueno, los tiempos han cambiado, y además hay mayor comprensión y vigilancia de las personas, lo que les permite ver más y está claro que en los tiempos de PJ el país no discutía abiertamente los asuntos del Estado. 

  Cuando se iniciaba en el país la industrialización, era común que en los puestos gerenciales de administración de personal se colocaban a militares retirados, ya que la máxima gerencia de esas empresas los asociaban con disciplina, orden y autoridad. Pero fueron experiencias efímeras, al poco tiempo se reconoció que era el conocimiento y la profesionalización lo que mejor ayudaba al manejo de los temas de personal, ya que los trabajadores no eran soldados sino personas que con derechos que los reclaman y contaban con entidades colectivas para fortalecer sus posiciones.    

  Lo que se ha visto en estos tiempos es que los militares al estar en la conducción de empresas y entes estatales han repetido la conducta corrupta que se ha criticado a otras administraciones; pero con el agravante que siendo los militares un cerrado cuerpo corporativo, quienes con el principio de la unidad de mando y de la obediencia del subordinado, cierran los márgenes democráticos y participativos para que se realicen abiertamente los necesarios llamados de atención y reclamos que corrijan y enmienden gestiones erráticas y sin valores éticos que vienen destruyendo el acervo productivo nacional de la actual sociedad venezolana o de las próximas generaciones. 

  Por supuesto que hace falta que las gerencias a las que aludimos no se desenvuelvan como un poder autónomo, sino que como todo estado de derecho y en concordancia con la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, estén subordinadas al poder civil expresado en el Poder Legislativo que ha de velar por los intereses de los ciudadanos. 

  Hoy, el legado de capital productivo recibido por la revolución bolivariana esta disminuido, envejecido, sin renovación, y con cada vez menor capacidad productiva, obviamente nos ha empobrecido como sociedad.

@hl_lucena