lunes, 18 de mayo de 2015

LA MEMORIA EN LAS ORGANIZACIONES LABORALES


Para las familias, las instituciones y las sociedades la memoria es un factor necesario para fortalecer la identidad. Por tanto memoria e identidad se complementan. La memoria es tu pasado como persona, como colectivo sea familia, sea organización de trabajadores, o cualquier otro rol que se ejerza en la vida.

  Se ha destacado que ser trabajador es ser productor. Hay oficios y trabajos que dan más identidad que otros, tiene que ver con la función y la percepción que la sociedad les asigna, así como con la memoria. Pero esta no se construye sola, requiere ser planteada como propósito. Es igual a la condición de trabajador y su pertenencia a la clase trabajadora y el proceso que se requiere para ser parte del movimiento. Lo primero es una condición objetiva determinada por la ubicación en los procesos productivos, en cambio lo segundo requiere de la conciencia, y en ello la comprensión de la situación y ubicación en los procesos productivos para lo cual la memoria es un coadyuvante.

  Pero la construcción y reconstrucción de la memoria como condición obrera o de trabajador, así como del movimiento requiere esfuerzos para recuperarla y preservarla, mantenerla viva. En ello son importantes los aportes de la literatura, la historia, las ciencias sociales,  las publicaciones en general, los testimonios, el cine y producción audiovisual, los foros, eventos y debates, en general los programas de formación regular del sistema educativo formal.

  En la memoria del propio movimiento hay que recordar no sólo los hechos victoriosos, sino también a las causas perdidas y a los propios perdedores que tienden a olvidarse, y reconocer que los victoriosos lo son porque antes hubo perdedores y víctimas que aportaron para el beneficio de generaciones posteriores. Los mártires de Chicago por las protestas que se iniciaron el 1 de Mayo de 1886, como parte de la lucha por la jornada de 8 horas, fueron víctimas en el momento del juicio y la ejecución por ahorcamiento, pero luego fueron reivindicados como héroes universales y años más tarde pasaron a formar parte central de la memoria del movimiento de los trabajadores en la conmemoración de su día.

  En la cotidianidad de las organizaciones de los trabajadores y en general de otras organizaciones que se desenvuelven vinculadas a la producción, las urgencias cotidianas es decir lo urgente mata lo importante. Que el despido, el atropello, la injusticia, las escaramuzas patronales y gubernamentales, los conflictos ínter sindicales, todo ello demanda atención preferente y los asuntos de trascendencia entre ellos aquellos que interesan a la construcción, reconstrucción y mantenimiento de la memoria quedan postergados y marginados.

  El poder privilegia sus relatos, sus próceres y sus mitos en la construcción y mantenimiento de la memoria. Desde el poder se encumbra héroes, se defenestra a otros, igual se ignora, se opaca, se estigmatiza.

  La memoria orienta la acción; contribuye a identificar las alianzas, a  ampliar los análisis. Se identifican cuales conquistas y logros  provienen de la trayectoria de la institución; y separa de aquellas que otorgan otros actores, digamos estado o patronos, las que pueden incumplirse si se rompe la armonía o la sumisión que se pretendía con la generosidad interesada.

  La confrontación inter-sindical tiene ciclos de mayor y menor intensidad. La agudización de esta confrontación no es del todo natural, tiene componentes intencionales, creada por terceros, activa o pasivamente. Por supuesto que a mayor confrontación entre si, se debilita su accionar ante otras fuerzas opuestas o con quienes interactúa. De ahí que el paralelismo sindical es fragmentación, no es pluralidad como eufemísticamente se pretende hacer ver. Es tanto retroceso como debilitamiento, al Igual la coexistencia de distintas formas de representación para los mismos trabajadores en los escenarios productivos.

  En la sociedad hay descomposición que no excluye a la vida sindical de ciertos sectores, de ahí que en el sector de la construcción se ha tornado como el más vulnerable a hechos de violencia, a tal punto que se observa incluso la intervención de los llamados pranes en algunos asuntos sindicales. Los pranes son presos que controlan la vida en cárceles, además llevan su violencia más allá del seno de estas instalaciones. Se llega hasta considerar que la apatía estatal o de actores con poder ante estos hechos es deliberado, y mientras persistan estas situaciones para buena parte de la sociedad la imagen sindical como institución se lesiona al asociar sicariato con sindicalismo, así sea un elemento externo. El impacto mediático de las malas noticias, aquellas de las páginas rojas, predominan sobre el trabajo cotidiano y silencioso de educar y construir.

  Los sindicatos  se defenderían de estas imágenes y percepciones reconstruyendo y divulgando su propia memoria, ya que cualquier organización sindical empieza por haber enfrentado obstáculos para constituirse, y si no los ha tenido es generalmente porque la mano estatal, en muchos casos vía los partidos oficialistas o también por la vía patronal han intervenido por querer disponer de una organización sumisa y entregada, y que apenas ella intenta recuperar la autonomía se incrementan las tensiones. Además la construcción y evolución posterior para formular reclamos, plantear exigencias y promover acciones para mejorar las condiciones de trabajo, dejan en el camino víctimas, personas castigadas, despedidas e incluso atacadas con procedimientos y juicios amañados desde el poder.
  Atender la construcción y reconstrucción de la memoria del movimiento de los trabajadores, así como en general de las instituciones es un clarificador de su pasado y presente.