lunes, 2 de febrero de 2015

VALORACIÓN DEL TRABAJO Y EXPECTATIVAS DE LOS JÓVENES



  El interés por comprender los mercados laborales es un desafío permanente en los estudios del trabajo. Simplificado al máximo el problema en cuestión sería estudiar la oferta y la demanda de el trabajo de la gente. Con las personas y sus aportes a la creación y mantenimiento de riqueza, convertida en productos y servicios de consumo social, se han hecho históricamente los más profundos esfuerzos de comprensión de las sociedades. Sin embargo en la economía también hay un conflicto entre la creación de riqueza fundamentalmente por vía del trabajo y otros enfoques que minimizan su contribución en favor de considerar al capital como factor predominante, hasta el extremo de apuntar hacia el dinero mismo como el determinante, tal es lo que ha dado lugar a la financierización y a la especulación.  

  Venezuela es un caso donde se vive una etapa que factores de política económica vienen dando lugar y favoreciendo una infra valoración del trabajo. En las cuentas nacionales el trabajo vale cada vez menos, en favor y comparación con la propiedad de bienes físicos o de otra naturaleza.

  La infra valoración del trabajo determina que para adquirir un vehículo o una vivienda se requiere un determinado número de salarios, sean mínimos o promedios según la estructura salarial del país. Vemos que cada día este numero de salarios ha de ser mayor para lograr dicha adquisición. Entonces, teóricamente estamos ante el hecho de que el trabajo en nuestra sociedad cada vez vale menos. Los venezolanos que emigran y logran insertarse en los mercados laborales de otros países, y no necesariamente desarrollados, dan debida cuenta de este fenómeno al comparar lo que ganan y lo que pueden hacer con esos ingresos.

  En una economía de escasez y desabastecimiento, quienes tienen la capacidad productiva de generar los bienes y servicios en situación crítica se colocan en una situación ventajosa. Pero dos condicionantes generales han de estar presentes, primero que producir no es un hecho aislado sino que requiere entender la naturaleza sistémica de la acción productiva, y segundo que es necesario disponer de contextos y condiciones adecuadas para producir. Lamentablemente la manera como funciona el país y particularmente como está dirigido en estos últimos años nos coloca lejos de materializar estas condiciones. Un campo abierto para la financierización, especulación y la corrupción desvaloriza el factor trabajo.  

  Este contexto exige atender la situación del trabajo, entenderlo para proponer elementos de estudio y de acción por parte de las instituciones. Y uno de los sujetos que demanda preferentemente su comprensión es el de los jóvenes, para quienes situaciones complejas e inciertas para sus expectativas determinan tentaciones que van desde la desesperanza hasta la emigración a otras sociedades, perdiéndose en aquellos ya formados un apreciable capital humano.

  En el libro "Trabajo decente y juventud en América Latina. Políticas para la acción" editado por OIT, se destaca que estamos en un momento que nuestros jóvenes si bien "más educados que las generaciones previas, con un mejor manejo de las nuevas tecnologías y una mayor adaptabilidad en comparación con los adultos, tendrían mayores oportunidades de acceder a mejores condiciones laborales y trayectorias laborales ascendentes". Sin embargo, según datos de la OIT sobre trabajo decente y juventud, una serie de obstáculos impiden el aprovechamiento pleno de estas ventajas. No obstante los logros alcanzados en algunos indicadores laborales, la precariedad de la inserción laboral de los jóvenes continúa siendo una característica persistente en la región. "Entre 2005 y 2011, el desempleo de los jóvenes de 15 a 24 años se redujo de 16.4% a 13.9%, triplicando la tasa correspondiente a los adultos. Si bien esta reducción del desempleo es positiva, los jóvenes desempleados representan más de 40% del total de los desempleados de la región."
 
  En nuestra situación nacional sobre los jóvenes y su situación laboral destaca la Encuesta Nacional de Juventud 2013 desarrollada por el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB, de los varios aspectos de los jóvenes se incluyen los temas relativos a la educación, la inserción y situación laboral, los niveles de autonomía económica. Muchos otros temas relevantes de la vida de los jóvenes se abordaron en esta encuesta, pero relevamos los anteriores por su directa vinculación con el mundo de el trabajo.

  Los responsables de la elaboración de esta encuesta promueven la presentación de sus resultados y escenarios en donde predominen los mismos sujetos encuestados, organizaciones de jóvenes de diversas áreas, así como que ello sea una oportunidad para el intercambio y la reflexión de los resultados y las realidades de diversas ciudades y regiones en donde se celebran estas presentaciones. Ya en Valencia hemos fijado fecha el próximo cuatro de marzo. Otras importantes ciudades del país, Mérida, San Cristobal, Barquisimeto, Ciudad Guayana y Caracas, igualmente serán escenarios para estas presentaciones.

  Desde el gobierno el pasado noviembre en el marco de ley habilitante emitió Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley para la Juventud Productiva No. 1392. En pasada contribución nuestra de octubre 2014 (http://hectorlucena.blogspot.com/2014/10/propuestas-de-empleo-y-de-futuro-para.html),  se destacó la carencia de discusión por un lado la parlamentaria, y por otra con los distintos sectores vinculados. De todos modos ya está vigente, y aun mas este decreto en su única disposición transitoria le exige a los ministerios con competencia en materia de trabajo y juventud que "deberán presentar al Presidente de la República, en un lapso no mayor de noventa días ...los planes y programas correspondientes". Los noventa días corren a partir del 13-11-2014, por lo que muy pocos días restan para su vencimiento. Las organizaciones de jóvenes así como aquellas instituciones cuyas funciones se vinculan con ellos habrían ya de haber sido consultadas y consideradas.