martes, 17 de junio de 2014

RADICALISMOS Y REPLANTEOS PARA UNA SOCIEDAD PRODUCTIVA VIABLE



Los opositores radicales de la propiedad privada fundan sus críticas en destacar que los propietarios privados por su egoísmo y por el afán de lucro, contribuyen a la desigualdad al maximizar su ganancia al tiempo que se explota a la fuerza de trabajo, remunerando al mínimo su aporte al proceso productivo. 

  Por su parte los radicales críticos de la propiedad estatal, argumentan que sus conductores son burócratas que desarrollan intereses propios pero distintos a los de la Nación, la propietaria del ente productivo, al tiempo que no tienen mayor sensibilidad para el mejor uso de los bienes confiados para su conducción, lo que los lleva igual al afán de lucro personal, así como a un manejo gerencial errático ya que no se traduce en mayores consecuencias patrimoniales personales y finalmente igual incurren en la explotación de los sectores subordinados, ya sea por precarización más que explotación. 

  La historia del siglo XX abunda en experiencias que permitieron corregir los planteamientos de los críticos radicales, y la gran mayoría de las economías y las sociedades en general encontraron acuerdos entre las fuerzas sociales representativas del capital y del trabajo para implementar mecanismos que permitieran la convivencia y el bienestar, con ciclos de crecimiento, de estancamiento y crisis, lo que exigía de nuevo re encontrar ajustes y adaptación de los mecanismos previos para la continuidad de la vida de las sociedades preservando el bienestar de los ciudadanos. 

  El grado de crisis que vive nuestra sociedad está justo en esa situación de necesidad de replanteos de su funcionamiento. Los radicales fracasaron. Unos le abrieron la puerta a la revolución chavista, y ésta a su vez ha mostrada su incapacidad para dirigir un país con la diversidad normal de toda sociedad. A lo sumo ha gobernado para una parte, que hoy hay serias dudas si en verdad es la mayoría, como efectivamente lo fue en sus primeros años. En todo caso se gobierna con conceptos y esquemas que la mitad del país no reconoce como los que corresponden a nuestras necesidades. Los hechos año a año van hablando y evidenciando. 

  Importante enfatizar que esta crisis que nos cubre no es universal ni regional, es fundamentalmente nuestra, de manufactura endógena, “Hecha en Venezuela”, con la ayudita de nuestros nuevos socios. Nuestra región Latinoamericana y del Caribe, muestra signos saludables en su política económica y social. Y destaco que hasta el único país con un conflicto armado histórico -Colombia-, nos ha superado en estos años en todos los índices económicos y de bienestar ciudadano.  

  De nuestros nuevos socios, uno -Cuba- nos ha invadido con la muy particular invitación unilateral de nuestros gobernantes,  y hoy ocupa espacios privilegiado en ámbitos estratégicos y de seguridad, lo que ha sido absolutamente innecesario teniendo presente el nivel de desarrollo tanto nuestro como del nuevo socio, que por largas décadas ha subsistido en muy estrechas condiciones materiales, de apertura y de libertad. Por supuesto que hoy con los aportes que le brinda el gobierno nacional alivia sus penurias, al tiempo que se acrecientan las nuestras. 

  Otro socio, ávido de materias primas para su espectacular crecimiento económico -China-, apuntalado con una masiva penetración de capitales y tecnologías de potencias del primer mundo capitalista, se ha asegurado desde ya el suministro de nuestro petróleo, hierro, aluminio, coltran, diamantes, oro para los tiempos que vienen. Además en sus manos está el levantamiento para hacer estudios geofísicos y geoquímicos con el fin de identificar los minerales susceptibles de ser explotados, según el Acuerdo Marco de Prospección Geológica Nacional de Venezuela es el documento que presentaron los chinos al gobierno nacional y base de este levantamiento. 

  Desde ya existen compromisos en pleno cumplimiento con la República Popular China,  al exportarle casi lo único en donde estamos en capacidad de hacerlo, la cantidad de 600 mil barriles diarios de petróleo crudo, pagando así con dos tercios de esta exportación los recursos que ya ha recibido el gobierno nacional, en préstamos que no se manifiestan en equivalente nueva infraestructura y mejoramiento de la capacidad productiva. Hipotecamos el futuro nuestro, así como de hijos, y posiblemente de nietos.

  Un tercer socio importante en esta nueva geopolítica es nuestro principal proveedor de armamento de todo tipo y para todas las fuerzas -Rusia-. Nos aprovisionamos de armas como si estuviéramos en guerra, hasta ahora solo han servido para atemorizar y también atacar a la propia población que protesta el estado de la situación política y económica. Las fronteras terrestres y marítimas siguen desguarnecidas, siendo territorios libres para el libre desenvolvimiento de grupos irregulares y el sustancioso negocio del contrabando.  

  Somos un caso único en la historia moderna, un país que recibe una inmensa cantidad de dinero, pero no lo utiliza para su desarrollo autónomo sino que magnitudes importantes las utiliza para hipotecarse a nuevos poderes, así como para estrangular su aparato productivo y fomentar improvisadamente uno que nos ata a nuevas voracidades, en el fondo de comportamiento ante nosotros igualmente capitalistas, maximizadora de la ganancia, afán de lucro y explotación o precarización de la fuerza laboral local.  

@hl_lucena