viernes, 13 de junio de 2014

DIALOGO PARA AFUERA PERO NO PARA ADENTRO



  Los difíciles momentos que estamos pasando casi todos los que vivimos en nuestro país, seamos locales y visitantes, son sin duda los más caóticos de los que hemos estado evaluando y haciendo sistemático seguimiento, como son los años desde la post II guerra mundial hasta nuestros días, digamos setenta años. Tomamos ese punto de partida, porque la contienda bélica afecto todas las economías del orbe, tanto para exportar lo que se producía como para comprar importando lo que necesitábamos. Ver que hoy estamos en el mundo, en las peores ubicaciones de los ranking de  más inflación, escasez e inseguridad  ¿Que peor se puede estar?

  Algunos explican la perdida de vidas humanas, el deterioro institucional, de infraestructura, de ambiente ecológico, del aparato y tejido productivo porque se viven situaciones de guerra, como lo vemos en algunos países asiáticos, africanos, y ahora amenazas en Ucrania. Pero en nuestra región Latinoamericana y del Caribe que se goza de una paz que envidiamos, hasta Colombia habrá que repensar si está en tal situación, porque su dinamismo en todos estos mismos ámbitos muestran que la confrontación con la Farc y el Eln, ya no hace mayor mella en el repunte y progreso colombiano, país que muestra el segundo lugar como receptor de inversión extranjera en el 2013, de toda América Latina, más de 16 mil millones de US, mientras nosotros recibimos apenas poco más de 3 mil millones, y buena parte de ello por reinversión de dividendos en bolívares, generalmente en propiedades inmobiliarias, que empresas transnacionales no pueden repatriar por los controles de divisas.

  Afortunadamente no estamos en guerra, aunque sí se nos quiere vender como un país con altos índices de felicidad, de progreso social, y sin embargo recurrimos a nuestro vecino para alimentarnos, energizar plantas industriales y procesar nuestros alimentos, dar oportunidades de empleo a nuestros migrantes, entre otras ventajas, amen de servir las extensas fronteras para destinar lo que importamos y lo poco que producimos para el enriquecimiento de mafias en contubernio con entes militares y civiles oficiales, destacan los contrabandos de gasolina y de alimentos, para este último véase el interesante reportaje de L Boon ( http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/actualidad/economia/la-fuga-de-leche-en-polvo-importada.aspx). 

  Incluso nuestro gobierno actúa como facilitador en La Habana de un proceso de paz entre las fuerzas en pugna del vecino país, pero aquí adentro no aplica ningún esfuerzo efectivo con un mínimo de dialogo para no parecernos a un país en guerra sin estarlo. Por eso es que se esgrime la teoría de la guerra económica y los frecuentes y recurrentes magnicidios. Mientras, casi todos desmejoramos nuestra calidad de vida y son muy pocos quienes la mejoran. La guerra que si es indiscutible es la de quienes atentan contra el erario público, desde adentro y afuera del Estado, atentando contra toda la gente decente que vive de su trabajo, y la de una hampa incluso protegida en algunos casos deliberadamente  contra los civiles desarmados, ya sea que protestan como lo prevé y permite la CNRB, o que simplemente transcurren su vida normal como se espera de toda sociedad civilizada.     

 Y  todo lo anterior teniendo la bendición de los precios petroleros. Véase que el año anterior a la presente etapa estuvo en apenas 8$US. Desde el 2005 el precio ha estado batiendo mes a mes su propio récord hasta alcanzar en junio del 2008, superar los 140$US, aunque fines de ese año y parte del 2009 bajó, para luego en el 2010 regresar a los 100$ y quedarse en ese nivel hasta el presente. Nada de esto ha sido por más planificación, más esfuerzo, innovación o gerencia de parte nuestra. Hemos estado despilfarrando una oportunidad histórica e inigualable en la historia de país alguno.

  Ante este cuadro no es entonces sorprendente que se siguen produciendo protestas, y este año multiplicará al menos por dos las protestas del pasado año. Véase que en los primeros tres meses del 2014, se registra 4116 protestas, casi la totalidad de todo el 2013, que fueron 4410. E incluso, más del 50% del total de protestas en un año con alta conflictividad - 2012-, año con más protestas en la última década, con 5483 (Datos del OVCS). 

  El país no encuentra rumbo y desperdicia oportunidades que otros países cercanos si aprovechan. La historia juzgará.  


@hl_lucena