sábado, 10 de marzo de 2012

La regulación de lo laboral en los modelos de desarrollo

¿Cuándo empezó la regulación de lo laboral en Venezuela? ¿En qué condiciones de nivel de desarrollo se encontraba el país para entonces? ¿Cuánto ha cambiado el país en lo social, en lo político y en lo económico?


Son preguntas que nos interesa abordar, ya que estamos de nuevo inmersos en un proceso de revisión de la regulación de lo laboral, y es importante refrescar consideraciones que forman parte del contexto histórico de estos procesos, a lo largo de tres etapas claramente definidas, la del modelo primario exportador con limitada redistribución, la del modelo de industrialización sustitutiva, y finalmente el retorno al modelo primario exportador con amplias importaciones y mayor redistribución, como es la situación actual.


Sabemos que en términos ampliamente aceptados, la regulación de lo laboral data de 1936. Para entonces el país era una formación socio económica atrasada, pero con la condición definida de exportador primario de su riqueza petrolera. Justamente lo que la literatura identifica como un modelo primario exportador, con limitada redistribución, ya que los recursos provenientes de las exportaciones beneficiaban a un limitado segmento de la población. Por tanto la legislación laboral aprobada no fue el resultado de un proceso amplio de construcción. Y desde ahí se origina una regulación laboral proteccionista y garantista en los derechos individuales, pero restrictiva y hasta obstruccionista en lo colectivo, desde un primero momento exteriorizaba la desconfianza en las organizaciones de los trabajadores, que eran pocas pero asomaban ya su espíritu cuestionador.


El Estado ha mantenido postura intervencionista en las tres etapas. Además un movimiento de los trabajadores que desde que recibió la tutela y protección del Estado para lograr sus primeras importantes conquistas (1945-48), no ha sido capaz de adoptar posiciones autónomas con respecto a los gobiernos. Cierto que la riqueza petrolera que éstos administran afecta e influye en la relación con todos los sectores en el sentido de reducirle los márgenes de autonomía. Pero sin embargo, desde el lado de los empresarios han ocurrido manifestaciones más decididas de relación autónoma con los gobiernos


Con este formato regulador del trabajo, el país entra un tanto tarde en la industrialización por la vía del modelo sustitutivo, en los inicios de los años sesenta. La intervención estatal en los asuntos de las relaciones colectivas de trabajo se acentúa, invitando a las corrientes sindicales vinculadas con los partidos en el poder a ser parte del establecimiento. Se mantienen y perfeccionan las garantías y tutelas en lo individual, legitimando el sistema político.


El rápido agotamiento de una industrialización tardía y poco consistente, quedo evidenciado en la apertura económica a los mercados externos de los fines de los ochenta. Para entonces se venía mostrando un proceso continuado de desindustrialización, que ha desembocado en lo que hoy observamos de un retorno al modelo primario exportador, aunque ha de reconocerse que con mayor redistribución que la primera etapa.


En su mejor momento del período sustitutivo de importaciones, el aporte del petróleo a la obtención de divisas era del 80%, hoy alcanza un aporte de hasta 95%. De sesenta mil millones de USA $ que ingresan por exportaciones, aquellas divisas diferentes a las provistas por las exportaciones petroleras, apenas montan a tres mil millones de dólares.


A lo largo de estas siete décadas y media de regulación laboral ha predominado como una constante, el propósito de control por parte del Estado de las organizaciones y mecanismos colectivos de las relaciones de trabajo. Y este propósito lo han concretado eficientemente quienes han ejercido el poder gubernamental, hayan sido los partidos políticos o hayan sido los gobiernos militares o militaristas.


Pero este control del gobierno ha sido casi sin represión colectiva, aunque si selectiva, ya que siempre han encontrado capas de dirigentes que han aceptado, y hasta estimulado, que los gobiernos fortalezcan su control sobre el movimiento y los mecanismos de acción colectiva propios de las Relaciones de Trabajo. No sin contribuir los aliados gubernamentales a la discriminación y hasta la represión a los pares de posiciones políticas diferentes. Así se pudo ver en la década del sesenta y ahora de nuevo.