sábado, 11 de febrero de 2012

CREACION DE EMPLEOS Y LA INSTITUCIONALIDAD NECESARIA

Varios dilemas se levantan en el marco del tratamiento de la relación entre Empleo, Precariedad y Política Sociales. Por un lado, si las políticas públicas para el fomento del empleo descuidan un tanto la calidad de estos empleos, trayendo consigo o al menos facilitando situaciones de precariedad, que por ser justamente resultantes de políticas públicas, dan lugar a legitimaciones que repercuten en malestares de los trabajadores afectados; además perdiendo el Gobierno la fuerza moral de ser ejemplo en su condición de empleador.

Otra situación derivada de políticas públicas fomentadoras de empleo, que a pesar de la precariedad que conllevan, son justificadas como salidas transitorias a situaciones de desempleo, especialmente de aquellas personas con dificultades de inserción laboral, y que luego resulta que se quedan como políticas estables, y pierden el carácter de transitoriedad con la cual fueron puesta en ejecución.

Los planteamientos precedentes están asociados a creaciones de empleos de baja calidad, aunque en muchos casos, ellos son parte de la estrategia para abatir la pobreza.

En los meses recientes, el tema de creación de empleos ha sido enunciado cotidianamente por distintos enfoques de la política venezolana. Sea desde el gobierno, como de las alternativas opositoras. La campaña electoral ha servido de plataforma para las ofertas de creación de empleos. Los candidatos opositores en su lucha por ganar la nominación para competir en Octubre del 2012 por la Presidencia, incluyen este elemento como eje relevante de sus campañas.

Por su parte el gobierno anuncio otro programa de empleo que ha denominado Misión Saber y Trabajo. Aspira crear cerca de tres millones de empleos en el lapso 2012 al 2019. Un lapso que trasciende el sexenio en curso, que termina apenas al año de este programa. Sin embargo, cuando de políticas de Estado se trata, bienvenido un enfoque que va más allá de un sexenio gubernamental. Aunque la noción de política de Estado, deja de manifestarse al observar que se trata de un programa netamente del gobierno, incluso ajeno a la participación del parlamento y de los sectores normalmente asociados a la generación de empleos, como son los empresarios y los gremios en general, ausentes de este programa. Hay que destacar que el programa ofrece oportunidades de empleo en programas bajo la administración de entidades estatales y de empresas mixtas.

La experiencia de los programas de generación de empleo por intermedio del esquema de Misiones, está poco estudiado. Dos muy bien publicitados y promovidos programas de empleo vía Misiones como la Vuelvan Caras en 2004 y luego la Misión Che Guevara en 2007, dejaron de mencionarse sin conocerse cuáles fueron sus resultados.

Hay que destacar que el esquema de Misiones agrega costos importantes al funcionamiento de la Administración Pública, ya que crea una institucionalidad transitoria que se superpone sobre la institucionalidad existente para el mismo propósito. Es por ello que en este caso de promoción de empleos, hay un Ministerio que incluye en su estructura organizativa una Dirección de Empleos, y que cuenta con una red de Agencias de Empleos en todo el país, y por otro lado hay un Ministerio que cuenta con una amplia red de Centros de Formación Profesional en las distintas actividades productivas. Son instituciones que existen para atender los problemas relacionados con la generación de empleos.

Vinculado con el tema empleo, en el marco de la implantación y modernización de la Seguridad Social, se aprobó hace varios años el Régimen Prestacional de Empleo. Este Régimen será responsable de atender integralmente a la fuerza de trabajo ante la contingencia de la pérdida involuntaria del empleo y el desempleo, mediante prestaciones dinerarias (seguro de paro forzoso) y no dinerarias, políticas programas y servicios de intermediación, asesorías, información y orientación laboral, la capacitación para inserción y reinserción al mercado de trabajo, así como la coordinación de políticas de programas de generación de empleo.

Pues bien, a pesar de haber sido aprobado desde hace varios años, no se han completado las instituciones que permitirían materializar los propósitos de este régimen. Más que atender con programas inestables, lo que interesa más a la sociedad es crear las instituciones estables para un problema que no es transitorio, como es la de crear empleos, que es ciertamente un problema de Estado más que de una coyuntura electoral.

Finalmente, y no lo menos importante, la creación de empleos que se aspira han de ser productivos y que reúnan las condiciones de trabajo decente, es decir sin discriminación y receptores de los derechos propios que brinda la legislación laboral, tanto en lo individual como en lo colectivo, lo que quiere decir acceso a la organización sindical y la negociación colectiva sin interferencias externas.