miércoles, 5 de enero de 2011

EMPLEO: EJECUTIVO, PARLAMENTO Y COMPROMISO SOCIAL

El país termina por segundo año consecutivo con cifras negativas en materia de crecimiento y desarrollo. Sin embargo las autoridades anuncian que este primer semestre del 2011 se empezará a revertir esta crítica situación. Analistas diversos llenan páginas impresas y virtuales sobre estas expectativas. Sobre esta particular nos vamos a referir solamente a la dimensión empleo. Apuntaremos tangencialmente algunas áreas que aspiramos sean abordadas en las actividades y comunicaciones entre el Ejecutivo, el Parlamento y la Sociedad.

En primer lugar, no parece servir de mucha utilidad al país seguirle edulcorando las cifras de empleo. Unos índices de desempleo que no se afectan a pesar de dos años de decrecimiento económico, parecen contradecir el más elemental sentido común; como es el hecho que disminuyendo la producción en casi todos los sectores productivos, el órgano responsable de decirnos de estos índices, sigue publicando que el desempleo continúa campante apenas por 7 u 8 %. Es cierto que el mercado laboral es heterogéneo y complejo. De ahí que los aspectos técnicos para que los datos se parezcan más a lo que la sociedad experimenta sea una meta esperable, y no seguir construyendo datos que poco sirven, incluso a la misma imagen gubernamental.

A manera referencial, de los países de la Unión Europea, siete de ellos manifiestan sus datos de desempleo con tasas de dos cifras, en posición extrema Letonia (23%) y España (19%) -2010-. Este reconocimiento además va en correspondencia con el hecho de la integración europea, que conlleva políticas comunitarias en materia de empleo, siguiéndose metodologías armonizadas para diagnosticar el problema. Lo que implica la existencia de un monitoreo creíble. En nuestro país, nuestras instituciones con responsabilidades en informarnos en esta materia no están expuestas a un monitoreo responsable.

Es necesario que el Ejecutivo y el Parlamento construyan y revisen políticas, en conjunto con los actores sociales y aquellas entidades vinculadas con el problema del empleo, para plantearle a la sociedad ¿Cuántos empleos se van a crear en este año? ¿En cuales sectores productivos? ¿En cuales regiones?

Sabemos que el desempleo es más dañino para quienes tienen carga familiar, especialmente si en la misma hay personas discapacitadas y menores en edad escolar ¿Cómo se distribuirán esos empleos a crearse tomando en cuenta las exigencias de formación, edad, género? Téngase en cuenta las mayores dificultades que tienen los jóvenes para acceder al primer empleo.

¿Cuáles son las implicaciones que todo esto conlleva en materia de movilidad geográfica? ¿A cuál o cuáles costos todo esto? ¿De donde se obtendrá el dinero para tales propósitos? ¿Cuál es el cronograma de recaudación de esos recursos? ¿Cómo vigilamos que todo esto se vaya cumpliendo en el tiempo y el espacio? Decir que ahí están los consejos comunales, no es suficiente, ya que también disponemos de organizaciones con papeles directos en el asunto, como los gobiernos locales, sindicatos, organizaciones empresariales, instituciones formativas. Todas experimentadas y con talentos que hacen falta para las grandes metas y proyectos.

Veamos además, algunos aspectos cualitativos del asunto, nada menores. Como es el caso del empleo público y la discriminación. Y esto refiere a entidades que ya andan por los 2.3 millones de personas de empleo directo, extendido a contratistas y organizaciones productivas que se vinculan con los entes estatales. En ellos se observa ventajismo en las contrataciones, con preferencias a quienes se vinculen con determinadas organizaciones o personeros del oficialismo, y con ello practicando una discriminación abominable en contra de la otra parte de la población, que nos coloca como sociedad en un estadio de violación de principios universales sobre la no discriminación para el empleo.

Esta práctica fue ejecutada por los adecos en la administración pública y empresas estatales, y la sociedad la repudió. Hoy se practica de nuevo, y levanta el más absoluto repudio. Buena parte de la población que se nos ha ido al exterior, ha sido ahuyentada por esta mezquindad institucional y antinacional, ya que la fuga de talentos es una sangría para el país.

Someter al que busca un empleo a rendirle culto a un pensamiento único, a personas u organizaciones ajenas a las instituciones productivas, es sencillamente humillante. Sin embargo, el que tiene la necesidad se adecua a las circunstancias, y se ve obligado en la mayoría de los casos a hacerle el juego a estos esquemas. Pero logrado el empleo, vienen circunstancias de estar expuesto a exigencias y demandas que no siempre están en correspondencia con meritos, ética y disciplina productiva, generando frustraciones y apatía laboral. Tenemos que romper este círculo vicioso.