martes, 12 de octubre de 2010

DE NUEVO la REFORMA LABORAL

Un acelerado ritmo de la actividad parlamentaria se plantea la actual Asamblea Nacional, consecuencia de los resultados electorales del pasado 26S. El oficialismo pasa de tener un 90% de los asambleístas a un 58%.

Uno de los temas sobre la mesa es la Reforma de Lay Orgánica del Trabajo, que por ser orgánica su reforma exige la mayoría de los dos tercios. Es una temática que debiera abarcar y afectar directamente a dos tercios de la población del país, e indirectamente prácticamente a toda, por la condición de carga familiar del resto de la población inactiva. Pero en los hechos la protección laboral deja por fuera a mucha gente. El mercado laboral está altamente deteriorado.

Con lo anterior se constata que un número equivalente al sector protegido, se encuentra sin protección. ¿Cómo resolver el problema? Es un debate interesante que ha de acompañar una reforma de la legislación laboral, es decir si se trata de abarcar el gran problema de la población desprotegida, conviene encarar el asunto no sólo en función de la población ya protegida, sino pensar en reformas del mercado laboral, que atiendan a esa mitad de la población trabajadora que no le llega la tutela y sus ventajas.

Distingamos las necesidades más gruesas a los fines de construir mecanismos que faciliten que les llegue a la población trabajadora, independientemente del tipo de inserción laboral que tenga. Es decir hay beneficios que tienen carácter universal, de lo que se trata es hacerlos accesible a todo tipo de trabajador, sin importar su calificación, si trabaja para el estado o sector privado, si es asalariado o independiente, si es permanente o temporal. En fin se trata de garantías mínimas.

En esta categoría ha de incluirse un componente de seguridad social universal.
Garantías de tener atención médica integral, indemnizaciones por incapacidades temporales o permanentes, parciales o absolutas, jubilaciones, pensiones y sobrevivientes. Es una deuda con la población laboral venezolana. Pero no en el esquema ya conocido, de proveer estas protecciones en tanto se disponga de un empleo formal. Vinculado con esta aspiración universal, la reforma del sistema laboral ha de incluir las garantías y los sistemas que velen efectivamente por la integridad física y mental del que trabaja.

Para completar la reforma laboral, en sentido grueso como cabe en un breve texto, se tiene el problema del empleo. De poco sirve una reforma que provea mejoras en beneficios y protecciones al ya que tiene un buen empleo, sin tener presente a los que no tienen buenos empleos, o no tienen ninguno, y lo más importante a los que vienen atrás, a los jóvenes que han de insertarse en el mercado laboral, proceso que trae al mercado laboral a cientos de miles de jóvenes todos los años, y la incertidumbre domina su futuro, y con ello las preocupaciones familiares.

En torno a lo anterior, se plantea poner la mirada en la formación para el trabajo, en los procesos de transición del espacio educativo al espacio productivo. En la necesidad de que el aparato productivo sea parte de la formación. La experiencia del programa de aprendizaje del Ince, dejó muy buenas enseñanzas. Es una experiencia que ampliada en los espacios productivos y extendida a una mayor cantidad de tema s y programas, ha de contribuir a este propósito. En cuanto a quienes ya están en los empleos, el acceso a la formación para actualizarse, para perfeccionarse, readaptarse, ha de ser abierta y facilitadora de una mayor fluidez del mercado laboral.

Si estos temas gruesos son atacados ellos servirán de base para la reforma de la Ley Orgánica del Trabajo, no necesariamente que una reforma ha de ser previa a la otra, de lo que se trata que una y otra van juntas. No se puede pensar en reforma del trabajo formal, sin considerar el informal, es decir el mercado laboral.

Apostaríamos a que atendiendo el mercado laboral, los empleadores y los trabajadores tendrían mejores condiciones para su función creadora y productiva.

Ahora ¿cuánto nos cuesta todo esto? Es necesario preguntarlo, pero también hay que preguntar ¿cuánto gastamos en estos temas?.. sin obtener los mejores resultados, y también cuanto nos cuesta no construir unas reglas y sistemas, que hagan de la sociedad venezolana una sociedad productiva y con mejor calidad de vida.

3 comentarios:

Alfredo dijo...

La discusión acerca de la necesidad de reformar la Ley Orgánica del Trabajo ya está cercana a cumplir diez años; es decir, la cuenta comienza a correr desde un año después de aprobada y publicada los resultados de la Asamblea Constituyente del año 1999, que derogaría apectos muy puntuales de la LOT del año 1997, tales como la jornada laboral y la prestación de antigüedad.

Amén de las posibles mejoras para los trabajadores que se encuentran insertos en el sector productivo, ¿Péro qué hacer con la PEA que se encuentra fuera del empleo formal (subordinado) y decente?. En lo personal creo que ningún instrumento jurídico resuelve o impacta directa y proporcionalmente el problema del desempleo, ya que ese se resolvería más con una Formación para el trabajo de calidad, ajustada a las necesidades del sector productivo y de la comunidad en general, sin olvidar tampoco el estímulo a la inversión privada, que lamentablemente hoy suena como una especie de panacea.

El proceso paulatino de estatizaciones es un estímulo negativo para la inversión, sin contar además con las dificultades que presenta el control cambiario para producir bienes y servicios. En tal sentido, conviene preguntarse si realmente el Estado venezolano tiene la capacidad de absorver a todo el sector productivo del País (Medios de Producción) y con este último a la población asalariada.

Alfredo dijo...

La discusión acerca de la necesidad de reformar la Ley Orgánica del Trabajo ya está cercana a cumplir diez años; es decir, la cuenta comienza a correr desde un año después de aprobada y publicada los resultados de la Asamblea Constituyente del año 1999, que derogaría apectos muy puntuales de la LOT del año 1997, tales como la jornada laboral y la prestación de antigüedad.

Amén de las posibles mejoras para los trabajadores que se encuentran insertos en el sector productivo, ¿Péro qué hacer con la PEA que se encuentra fuera del empleo formal (subordinado) y decente?. En lo personal creo que ningún instrumento jurídico resuelve o impacta directa y proporcionalmente el problema del desempleo, ya que ese se resolvería más con una Formación para el trabajo de calidad, ajustada a las necesidades del sector productivo y de la comunidad en general, sin olvidar tampoco el estímulo a la inversión privada, que lamentablemente hoy suena como una especie de panacea.

El proceso paulatino de estatizaciones es un estímulo negativo para la inversión, sin contar además con las dificultades que presenta el control cambiario para producir bienes y servicios. En tal sentido, conviene preguntarse si realmente el Estado venezolano tiene la capacidad de absorver a todo el sector productivo del País (Medios de Producción) y con este último a la población asalariada.

Hector Lucena dijo...

saludos Alfredo: lo q plantea es pertinente. En ocasiones anteriores hemos abordado el problema. Estaremos pendiente a ver si la legislatura actual, en sus últimas semanas plantea algo sobre el asunto. Han surgido declaraciones contradictorias al respecto. Unas presionando a que se produzca un resultado, y otras cautelosas, que indican que este tema será ya para el próximo año. Veremos e intercambiaremos--